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Opositores reclaman retiro de tropas en Haití

Fuentes: IPS

La oposición legislativa derechista y el Partido Comunista de Chile creen que ha llegado el momento de retirar las tropas que participan de una fuerza de paz de Naciones Unidas en Haití, pero el gobierno insiste en no fijar plazo para abandonar la misión. La decisión sobre la permanencia de las tropas chilenas recaerá en […]

La oposición legislativa derechista y el Partido Comunista de Chile creen que ha llegado el momento de retirar las tropas que participan de una fuerza de paz de Naciones Unidas en Haití, pero el gobierno insiste en no fijar plazo para abandonar la misión.

La decisión sobre la permanencia de las tropas chilenas recaerá en el gobierno de la presidenta electa Michelle Bachelet, quien asumirá su cargo el 11 de marzo, dijo el ministro de Relaciones Exteriores, Ignacio Walker.

El canciller sostuvo que en una reunión celebrada el jueves por la noche entre los chilenos José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), y Juan Gabriel Valdés, representante de la ONU en la nación caribeña, y el presidente electo haitiano André Préval, éste señaló su conformidad con la continuidad de las labores de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah, por sus siglas en francés).

El primer objetivo de la Minustah es la seguridad, el segundo la democratización y un tercer propósito, aún pendiente, es el desarrollo económico, explicó Walker, reiterando que la solución para Haití es de largo plazo, por lo que se necesita ayuda y presencia por un mínimo de tres años más.

El debate se encendió cuando las derechistas Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN) reclamaron definir un programa claro para el regreso de los 578 militares chilenos que colaboran con la Minustah, cuyo mandato vence el 30 de julio.

El batallón chileno, compuesto por uniformados de distintas fuerzas, se encuentra en Haití desde el 5 de junio de 2004, cuando la entonces ministra de Defensa y ahora presidenta electa Bachelet autorizaba, previa consulta al Senado, el despacho de 320 efectivos a la nación más pobre del continente.

La Minustah inició su mandato meses después de que el dos veces presidente haitiano Jean- Bertrand Aristide (1991-1996 y 2001-2004) fue obligado a abandonar el cargo, el 29 de febrero de 2004, y conducido por fuerzas de Estados Unidos en un avión a República Centroafricana.

Desde entonces, la nación isleña permanece en una situación de caos, pese a la presencia de la Minustah y de un gobierno interino. El jueves, y tras un confuso escrutinio, el candidato y ex presidente Préval (1996-2001) fue proclamado triunfador en los comicios del 7 de este mes.

La Minustah, cuya jefatura civil está en manos del chileno Valdés y el comando militar a cargo de Brasil, tiene un gran componente de efectivos latinoamericanos. Ha sido objeto de críticas por su incapacidad para frenar la violencia de bandas de delincuentes y grupos armados, y de denuncias de violaciones de derechos humanos en las que habrían incurrido algunos de sus efectivos.

El diputado de la UDI, Rodrigo Álvarez, miembro de la Comisión de Defensa de la cámara baja chilena, señaló que «el plazo máximo no puede superar los seis meses que autorizó (inicialmente) el Senado chileno, así como lo han hecho otras cinco naciones que han disminuido o abandonado su presencia en ese país, como Estados Unidos, Francia y España».

Su par Iván Moreira afirmó que la meta de que se realizaran «elecciones tranquilas» en Haití «no se cumplió» y que es hora de reconocer que pese al «gran esfuerzo» que se hizo «se fracasó en esta misión y el gobierno tiene que asumir su responsabilidad».

Para el presidente Ricardo Lagos la petición de retiro es «irresponsable» en un «momento de la máxima responsabilidad». Las tropas retornarán «cuando hayan cumplido su misión», dijo.

El diputado de RN y miembro de la Comisión Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía de la cámara baja, Alfonso Vargas, dijo a IPS que no se trata de un retiro inmediato sino de «programar la gradualidad en que los chilenos regresen».

En su opinión, aún no ha llegado el momento de los balances de la misión, pero «tenemos mucho de qué preocuparnos de nuestra gente, pobreza y problemas, por lo que los chilenos hacen mucha falta dentro de nuestro territorio».

Sólo «una vez que se haya concluido fehacientemente la misión internacional de paz es el momento para pactar el retiro de las tropas con la ONU y las autoridades legítimamente elegidas», dijo a IPS el periodista y analista político de la radio de la Universidad de Chile y del diario estatal La Nación, Hugo Mery.

A su juicio, está en juego el prestigio internacional del país. La rapidez para mover sus tropas y el esfuerzo comprometido en la misión son aspectos positivos que pueden alcanzar «el plano económico, al reforzar la imagen de seriedad de Chile, de un país que cumple con la palabra empeñada», dijo.

Desde 1949 Chile ha participado, al alero de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y la OEA, de varias misiones de paz en Pakistán, Palestina, Iraq, Kuwait, Bosnia Herzegovina, Timor Oriental, Chipre, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Perú y Ecuador.

A los comicios generales de Haití se presentaron más de 30 candidatos presidenciales, y 1.300 para disputar 30 escaños en el Senado y 99 en la Cámara de Diputados. Si bien la Minustah y observadores internacionales consideraron que no hubo un clima de violencia organizada, varias personas murieron y la agitación social fue creciendo a medida que se demoraban los resultados del escrutinio.

El jueves, el Consejo Electoral Provisional proclamó a Préval, tras considerar nulos los sufragios en blanco. Así, el candidato recibió 51,15 por ciento de las voluntades, evitando una segunda vuelta prevista por la Constitución cuando ningún postulante alcanza la mitad más uno.

Préval fue ministro del primer gobierno de Aristide y perteneció a su partido Lavalas antes de distanciarse del derrocado ex mandatario.

Desde la Comisión Internacional del Partido Comunista chileno, Jorge Insunza dijo a IPS que «la victoria de Préval confirma que el derrocamiento de Aristide fue una operación contra la soberanía, independencia e intereses del pueblo haitiano».

Insunza señaló que «enviar tropas a reemplazar a las fuerzas imperiales que produjeron el derrocamiento fue un error injustificable, una política de sumisión que rechazamos desde el principio».

«La ocupación de Haití debe terminar en el tiempo más breve posible», y Chile «ha perdido prestigio porque este proceso electoral debía ser garantizado por estas fuerzas de ocupación, las que han sido incapaces de cumplirlo».

La misión de la ONU debe orientarse a «estabilizar y apoyar a la presidencia de Préval sobre la base de un poderoso apoyo económico para poder sacar al país del estado de postración en que quedó como resultado de la historia de dominación y de explotación de Estados Unidos y Francia», añadió.