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Presentan el libro «Historia de una indocumentada», de Ilka Oliva

Fuentes: Rebelión

La editorial Dyskolo presentó en la Librería de Mujeres de Canarias (Santa Cruz de Tenerife) el libro «Historia de una indocumentada» de la escritora gualtemalteca y colaboradora de Rebelión Ilka Oliva Corado. El libro relata en primera persona la travesía real por los desiertos de Sonora-Arizona de una mujer inmigrante que por encima de fronteras conduce […]

La editorial Dyskolo presentó en la Librería de Mujeres de Canarias (Santa Cruz de Tenerife) el libro «Historia de una indocumentada» de la escritora gualtemalteca y colaboradora de Rebelión Ilka Oliva Corado.

El libro relata en primera persona la travesía real por los desiertos de Sonora-Arizona de una mujer inmigrante que por encima de fronteras conduce sus esperanzas y su dignidad hacia ese norte, que nos venden como la tierra de las oportunidades. Pero sus páginas, escritas en lenguaje humano, claro y sencillo, abren la puerta a una avalancha de sentimientos que no dejan al lector indiferente, y que constituyen un grito de indignación por el sufrimiento de los que como Ilka, en muchas partes del mundo, tienen que pagar tan doloroso peaje.


Puedes consultar el libro y descargarlo desde aquí: Historia de una indocumentada. Travesía en el desierto de Sonora-Arizona

Prólogo del libro
Carolina Vásquez Araya

Inmensa es la distancia entre la imaginación y la realidad. Ilka Oliva lo descubrió en sus andares y recibió el golpe de los verdaderos peligros y las auténticas humillaciones; no aquellas imágenes creadas en nuestra mente, a las cuales sin querer les ponemos un freno naturalmente gatillado por el instinto de conservación, sino las que dejan sabor a derrota y una enorme frustración.

He observado de cerca el desarrollo de este libro y debo decir que, si me sorprende la audacia de la autora para relatar episodios tan dolorosos y extremos, me sorprende aun más su voluntad de continuar esta exploración íntima y compleja de las consecuencias de su tremenda aventura.

Quizás por eso aquí no hay poesía. Porque, contrario a la sublimación, aquí se trata de un reportaje, un diario de viaje cuya única nota de romanticismo -si es que lo hay- está en la solidaridad entre seres humanos unidos en una situación extrema de riesgo. El lazo entre individuos cuya hazaña máxima ha sido haber dejado atrás el pasado y quienes, pese a ello, saben bien que ese pasado será el único punto de referencia que los vincule con su propia identidad.

Ilka Oliva no tuvo esa infancia feliz ni esa adolescencia despreocupada que le hubieran puesto un sello literario a estos textos. La suya estuvo enmarcada en las costumbres y usos de una sociedad machista y misógina, en donde la violencia contra la niñez y muy especialmente contra las niñas, es un estilo de vida. Por lo tanto, Ilka recibió las palizas correspondientes y creció con el estigma de su sexo y de su pobreza.

Ruda y envalentonada, emprendió una ruta inusual para buscar su realización. Y entonces, enseñó educación física y arbitró partidos de fútbol luciendo las camisolas oficiales, hasta que le hicieron entender lo inútil de sus esfuerzos por romper paradigmas y abrirse paso en un mundo de hombres. La frustración es un motor poderoso y propicia las decisiones más arriesgadas: así Ilka partió hacia el norte.

La historia que nos cuenta Ilka Ibonette Oliva Corado en las siguientes páginas es la de millones de seres humanos que buscan un destino mejor lejos de su tierra. Migrantes, indocumentados, aliens, intrusos, espaldas mojadas… Muchos son los apelativos con los cuales la intolerancia los pretende etiquetar, sin mayor motivo que los intereses económicos y sociales de los gobiernos en los países de llegada.

Porque ¿cuál es el delito de buscar para sí y su familia un destino mejor? Dispuestos a trabajar en las tareas más duras y en un ambiente de abuso y humillaciones, estos ciudadanos aportan un enorme valor con sus remesas y su voluntad de alcanzar sus sueños.

Ilka no es más que una entre todos ellos, pero una que se atrevió a denunciarlo, que tuvo los arrestos de poner en estas páginas los episodios que guardó, quizá, durante años escondidos en lo más oscuro de su memoria. El hecho de haberse hecho pública en estas semanas la situación de miles de niñas, niños y adolescentes que cruzan la frontera para reunirse con sus padres o escapar de ellos -o de la extrema pobreza en la cual sobreviven-, es una coincidencia que da una enorme validez a este libro.

No son historias de horror, el negocio de la trata está ahí, patente y desarrollándose como el más legítimo de los negocios y ante la vista y complacencia de las autoridades. El contrabando, el narcotráfico y las extorsiones han alcanzado extremos tales que la población, simplemente, huye. Pero esto no es novedoso porque sucede desde hace mucho, lo nuevo es la denuncia de los detalles escabrosos de este tráfico demencial.

Los detalles de este libro demuestran que los sistemas y estructuras erigidos en torno a la migración ilegal por la frontera sur de Estados Unidos tiene todas las características de operativos clandestinos, solo que en este caso realizados bajo una fachada de legalidad y en función del resguardo fronterizo. Sin embargo, se trata de auténticas cacerías teñidas del más extremo racismo y en ella se perpetran violaciones y asesinatos que jamás serán investigados.

El libro que tienen en sus manos es una obra de valentía, un relato poderoso por su valor testimonial y por dejar al descubierto no solo los detalles de un trayecto lleno de peligros, sino también las más íntimas experiencias de la autora. Pero, además, es la excelente descripción de hechos y situaciones escritos por una mujer que se lanzó sin paracaídas a hacer literatura. El talento natural de Ilka nos deja con la certeza de que si continúa en su labor literaria podría alcanzar nuevas alturas. Esa es mi predicción y espero que lo logre.