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Presidente Petro: cada torero trae su cuadrilla

Fuentes: Rebelión

Para entender la coyuntura actual en Colombia, en este momento de crisis global generalizadas y de intensa lucha de clases mundial y regional, puesto en escena con el culebrón mediático judicial Benedetti-Sarabia, es indispensable, como lo escribí en mi pasada columna, tomar distancia con el “Pensamiento Binario: Petrismo o Antipetrismo”, y analizar objetivamente OTROS elementos que nos saquen de la polarización subjetiva y alienante en las que se quiere meter al movimiento social étnico y popular mediante una ofensiva mediática y propagandística implacable en marcha, que tiene como objetivo central  quitar la iniciativa política que había adquirido desde 2015 con las grandes movilizaciones y la lucha por la paz que confluyeron en  diversos estallidos sociales que se dieron en Colombia entre noviembre del 2019 y 2020  https://multimedia.ideaspaz.org/media/website/nota_estabilizacion04_movilizacionFIP.pdf.  Y de ser posible,  derrotarlo para continuar con la dominación y explotación que se trae desde hace siglos.

Es decir:

Primero. Que  no estamos en ninguna transición social como se dice, sino que estamos padeciendo una ofensiva “hibrida” en diversos frentes y con diversas estrategias y armas, por parte del Imperialismo Global con sus corporaciones financieras, sus instituciones globales y partidos políticos trasnacionales que los representan, para detener la paulatina pérdida de su hegemonía general sobre el mundo, pero en especial, sobre los pueblos del  llamado Patio Trasero de los EEUU: los pueblos del continente latinoamericano y caribeño. Y cualquier análisis que se pretenda hacer para Colombia desconociendo esta gran realidad o gran marco general analítico, centrando los análisis en pequeñeces domésticas, en intimidades; en secretos, traiciones y desamores, siempre  caerá en el vacío por su cortedad de visión.

Segundo. Que las herramientas más usadas son: a) la ofensiva política b) la ofensiva mediática c) la ofensiva judicial o “lawfare” y c) el “Maidan Putsh” o cuartelazo  ucraniano, también conocido en el continente africano como ”revolución de colores”, con caída del gobiernos adversos y cambio de rumbo político y económico. Todas estas herramientas (que todavía no han llegado en Colombia al cuartelazo abierto aunque no quiere decir que no se esté organizando) se han venido usando en forma combinada, desde el mismo momento en que se conoció el triunfo electoral de Petro en 2022, y son  estimuladas, financiadas y controladas por las 46 personas ( con el ingente número de servidores, lacayos, fiscales y procuradoras del bolsillo, periodistas prepagos, politiqueros y poderes facticos) que según Silva Colmenares son los dueños de Colombia con sus 8 grupos de poder y dominación: 1 grupo Aval. 2 grupo empresarial antioqueño 3 grupo Bolívar 4  grupo empresarial olímpica. 5 grupo santodomingo. 6 grupo Colpatria 7 grupo Galinski. 8 organización Ardila Lulle. Quien intente desconocer esto o actúa o  con ignorancia o con mala fe o tal vez, con ambas.

Tercero. Que el frente amplio político social conformado después del estallido social del 2020, que encontró en la personalidad de Petro su figura política aglutinante que le dio el nombre de “pacto histórico, es una confluencia de “distintas y diversas” fuerzas político sociales y étnicas, progresistas y de izquierda, con autonomía e independencia, que si bien apoyó y logró triunfar poniendo en la presidencia a Petro con sus iniciativas reformistas; es un movimiento de convergencia político social diferente del llamado Poder Ejecutivo de la Democracia, es decir, diferente del gobierno que apoya. Y las decisiones ( buenas o malas ) que tome el presidente elegido en virtud del poder ejecutivo conferido, solo conciernen al ordenador presidencial y, el movimiento político social puede apoyarlas o no, según su conveniencia de grupo o individual.

Cuarto.  Que este es el centro de la estrategia de la ofensiva oligárquico-empresarial (sea de derecha, neonazi, Santista, socialdemócrata o del partido militar, todos de ideología contrainsurgente), con la que pretende continuar la polarización y la crispación o el envenenamiento colectivo del país: enfrentando a Petristas contra Antipetristas. Desacreditando y debilitando la figura presidencial y en consecuencia al movimiento político social y étnico que lo apoya, aprovechando los graves errores presidenciales de haber olvidado aquel viejo refrán político que dice que “todo torero trae su cuadrilla”,  para ponerse totalmente en manos de sus “enemigos agazapados”, nombrando “conscientemente y en pleno uso de sus facultades políticas” a una serie  de tránsfugas del Santismo ( partido de la U) como los ministros Alejandro Gaviria, o Alfonso Prada, al embajador en Venezuela Benedetti, o la Sra. Sarabia jefa del gabinete ministerial, o, poniendo a la bancada parlamentaria del pacto histórico a votar a Roy Barreras como presidente del Senado, convirtiéndolo en el primer hombre del poder legislativo de la Democracia. Mascarones de proa que no tardaron en mostrar sus mezquinos intereses y su meliflua catadura, con sus enredos, abusos de poder, nepotismos y triquiñuelas hábilmente utilizadas por el fiscal de bolsillo de Duque, F Barbosa  ahora convertido en jefe de la oposición), por la procuradora Cabello Blanco y por los grandes medios de comunicación, para crear un alienante culebrón judicial que ha servido muy bien para  echar tierra a las denuncias del Jefe Paramilitar Mancuso, al escándalo de impunidad y corrupción del fiscal Daniel Hernández, y sobre todo, para hacer perder a la sociedad un tiempo precioso en utilizar la energía y la fuerza social que se traía  para haber profundizado en las reformas y haber utilizado el ambiente favorable a los acuerdos de paz con justicia social.

Quinto. ¿Es acaso la silla presidencial el objetivo de la actual ofensiva oligárquico financiera empresarial?  No parece ser. Todo indica que más que la figura presidencial es la fuerza social del movimiento del “pacto histórico” lo que se quiere destruir o romper, según la consigna imperial romana de “divide ut vinces” (divide y vencerás) mientras se va uniendo en paralelo el aparato dominador y explotador aglutinado bajo la ideología contrainsurgente, con el claro objetivo estratégico de que NO HAYA PAZ . Que continúe la guerra contrainsurgente, la que  enriquece aún más a los 46 dueños del país, mientras se mantiene a la sociedad en permanente alienación, explotada y dominada. ¿Con un conflicto como el colombiano, cuáles reformas sociales se pueden hacer?

 Así las cosas, queda claro que lo que está en juego más que la figura presidencial y sus reformas, es el proyecto de paz con  justicia social, democracia y soberanía junto con el potente movimiento social étnico y popular regional que está detrás impulsándolo. Las próximas elecciones regionales lo demostrarán.  

Fuente imagen Internet: Roy Barreras y Benedetti.    

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.