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Recomponiendo el régimen oligárquico colombiano

Fuentes: Rebelión

1-De existir una división en la Insurgencia, es entre quienes piensan que JM Santos es igual a Uribe Vélez y, entre quienes piensan que es peor. A medida que avanzan las conversaciones de paz entre el Estado colombiano y las FARC EP (dos partes) crece febrilmente las diferentes y múltiples actividades tanto teóricas como prácticas […]

1-De existir una división en la Insurgencia, es entre quienes piensan que JM Santos es igual a Uribe Vélez y, entre quienes piensan que es peor.

A medida que avanzan las conversaciones de paz entre el Estado colombiano y las FARC EP (dos partes) crece febrilmente las diferentes y múltiples actividades tanto teóricas como prácticas de recomposición del régimen dominante. Por tanto, es indispensable recapitular sobre la experiencia que se está viviendo, para hacer algunas precisiones y separar el grano de la paja:

2- No es cierto que el proceso de paz que se está desarrollando en la Habana sea una concesión gratuita o graciosa de un burgués progresista como JM Santos, que aspira a ver a Colombia próspera y rica. Según lo ha reconocido públicamente el gobierno actual, siendo presidente Uribe Vélez, también buscó (aunque infructuosamente) llegar a desarrollar un proceso de paz con las dos insurgencias existentes en Colombia.

3- Las conversaciones de paz con las FARC, se empiezan a plantear seriamente en Colombia, solamente cuando el Departamento de Estado valora objetivamente en Washington el Plan Colombia y los exangües resultados de su famosa War on Drugs. Y después de comprobar que, tras la gigantesca ofensiva política y militar adelantada contra las FARC, había encontrado una dificultad creciente por exterminarlas, muy a pesar de haber utilizado toda la tecnología militar disponible y de contar incondicionalmente con todo el gigantesco y poderoso aparato de Propaganda y Terror que tiene actualmente el Estado colombiano. Es decir, después de haber valorado en dólares, vidas, legitimidad y crisis nacional e internacional, el costo espantoso de tal ofensiva exterminadora.

4- El desgaste sufrido (repito en dólares, vidas y legitimidad o legalidad y miseria) tanto al interior de Colombia como frente a la comunidad Internacional , y el haber constatado que el exterminio y la rendición buscadas, a sangre y fuego, durante tantas décadas, usando todos los ardides posibles e imaginables de la guerra contrainsurgente y disponiendo de una total impunidad reforzada con el Fuero Militar, no daban los resultados obtenidos, sino que por el contrario aumentaban la resistencia del pueblo trabajador a la política oligárquico-imperialista, contribuyó a encontrar la decisión.

5- Esto los llevó a plantear la necesidad (obligatoria) de lavar el régimen y recomponerlo ante la faz del mundo. Entonces se resolvió presentar como concesiones a la guerrilla para adelantar un proceso de paz, todas aquellas presiones del capital trasnacional agro-minero para invertir y ganar plusvalía en el suelo y subsuelo colombiano, difícil de lograr bajo las condiciones gravosas y costosas de la actual estructura agraria, caracterizada por su atraso y pre-modernidad. «No hay almuerzo gratis» es uno de los lemas de los financistas de Wall Street.

6- Mientras que el problema de la legitimidad y la legalidad perdidas con el Terror de Estado y los falsos positivos de JM Santos, se resolverán con un pase mágico llamado Justicia Transicional y Fuero Militar, que se supone arreglará la situación jurídica a Tirios y Troyanos.

7- En estas circunstancias el sector de los agropecuarios (también trasnacionalizado) agrupados en Fedegán y liderados por Uribe Vélez, opuestos «por principios y tradición» a la más mínima modificación en la estructura agraria colombiana, entraron en choque de intereses con el sector agro-minero del actual gobierno. Uribe Vélez no solo está enfrentado a JM Santos. Eso es el efecto de la polarización mediática con fines electorales que está en marcha. También está enfrentado con su paisano del Patronato Antioqueño Juan Camilo Restrepo, encargado de crear las condiciones óptimas para la inversión agro-minera en el campo colombiano. Está enfrentado con Vargas Lleras, el más grande casa-teniente de Colombia. Con Rafael Pardo, el paniaguado del neoliberal financista y expresidente Cesar Gaviria, y con los grandes inversores, financistas y cacaos colombianos, a pesar de haberlos favorecido durante su octienio terrorista.

8- Todo este proceso de recomposición del régimen colombiano, debe tener su correlato político. Y eso es lo que algunos compañeros de la Izquierda (aún creyentes de la teoría de la burguesía nacional) confunden. El «análisis concreto de la situación concreta» tan recomendado por Lenin, con el juego especulativo y metafísico del estructural-funcionalismo de los «escenarios posibles, probables e inciertos». Lo que está en marcha paralelo con el proceso de polarización entre «el Canalla y el Rufián» , que conduzca a la reeleción de JM Santos para que pueda llevar a cabo esa recomposición planeada, es la vieja táctica electorera (que no tiene nada de programático o intelectual) conocida en Colombia como «operación avispa»; donde múltiples caciques electorales conforman listas para el senado con el fin de quitarle votos al de al lado. Uribe Vélez hará su lista al senado porque no puede hacer otra cosa electoralmente, me refiero. En consecuencia; Pastrana lanzará su lista al Senado. Cesar Gaviria lanzará su lista al Senado. Serpa hará su lista al Senado. Vargas Lleras hará su lista al Senado. El PIN lanzará su lista al Senado. Navarro hará su lista al Senado. Clara López lanzará su lista al Senado, y, el partido de J M Santos lanzará su lista al Senado. ¿Qué de raro tiene esto acaso?

9- Sí hay algo nuevo: El proceso de diálogo entre el Estado colombiano y las FARC-EP que se desarrolla en La Habana, acompañado por la movilización popular y social amplia y unitaria que, de profundizarse y ampliarse, podrá entrar a definir el rumbo futuro que tome Colombia. Como lo dije en el pasado escrito: entre el Canalla y el Rufián está el proceso de paz de la Habana y la movilización social exitosa. Las demás filigranas son manzanilla electorera para la gradería.

(*) Alberto Pinzón Sánchez es médico y antropólogo colombiano

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.