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Ruta de la Seda, por qué veo con buenos ojos la apertura de Italia a China

Fuentes: .ilfattoquotidiano.it

Traducción para Rebelión: Carlos X. Blanco

Las «bellas almas» del soberanismo dirán, ça va sans dire, que Italia debe ser autónoma y no ceder a los siempre peligrosos vínculos con las potencias económicas extranjeras, ya sean China, Estados Unidos o Rusia. En un mundo ideal, también tendrían razón: si estuviéramos, por ejemplo, en la Kallipolis de Platón. Pero la realidad real y no ideal es otra: hic Rhodus, hic salta! Y es esto lo que debemos tener en cuenta con seriedad.

Por eso, en resumen, veo con buenos ojos la apertura de Italia a China. El verdadero choque es entre el vínculo exclusivo con la UE y la OTAN o, por el contrario, la apertura euroasiática hacia China. La segunda opción, de hecho, podría parecer el cenit del liberalismo y del libre mercado. Pero, en las condiciones dadas, este no es el caso. Los señores del capital centrados en Estados Unidos ya se están volviendo locos. No quieren que la colonia italiana mire a China. Italia debe servir humildemente a Washington, como siempre hizo. Y ahora, torpemente, defienden una especie de proteccionismo pro domo USA. Incluso hablan… ¡ellos! – del colonialismo chino y del imperialismo de Beijing.

Sí, son los amos del imperialismo, los «señores de la guerra» como los llamaba Danilo Zolo. Caen en el ridículo, cuando afirman que existe la posibilidad, para los italianos, de ser «espiados» con el «5G chino». Por cierto, el Leviatán del dólar nos ha estado espiando implacablemente desde 1945, tratándonos como una colonia con soberanía limitada. Digámoslo sin ambigüedades: los señores del capital aman el libre mercado, siempre y cuando garantice su hegemonía. Pero aspiran a gobernar con formas de proteccionismo, cuando podría ser ventajoso para otros, por ejemplo China e Italia. Sabemos cómo van las cosas: los Estados Unidos quieren un mercado libre en su beneficio exclusivo, con el capital en Washington y con el resto del mundo reducido a la periferia al servicio del capital. Con masas de sirvientes dóciles.

Es por esta razón, por ejemplo, que odian a Vladimir Putin, quien después de los dos dóciles sirvientes que lo precedieron (Mijail Gorbachov y Boris Eltsin) fue capaz de despertar a Rusia a su grandeza anterior, convirtiéndola en una potencia no atlantista, sino libre y soberana. Y por eso odian a China, que además de ser independiente y soberana también es extremadamente poderosa y, por si fuera poco, incluso comunista (aunque sea un comunismo verdaderamente sui generis, seamos claros). Basta con ver la reacción desarticulada e irascible de los pretorianos de Washington para comprender lo positiva que es la apertura de Italia hacia China: por el vínculo que crea y, quizás, más aún, por el vínculo que afloja.

Es, en primer lugar, un duro golpe contra la monarquía del dólar y su arrogancia neobarbárica, típica del déspota desalmado que solía mandar desde arriba. Italia se reafirma como un laboratorio político excepcional y único en Europa: que ahora intenta liberarse del control unilateral de los Estados Unidos y se abre a China, mirando hacia Asia. Ce n’est qu’un début. Al menos eso esperamos.

Fuente original: https://www.ilfattoquotidiano.it/2019/03/13/via-della-seta-ecco-perche-guardo-con-favore-allapertura-dellitalia-alla-cina/5031933/