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Sobre las Marchas del Silencio

Fuentes: Rebelión

Aunque una buena parte de los y las manifestantes a favor del paro apenas si llegan a la mayoría de edad  o rondan muy cerca de ella, y han padecido la  mejor mala educación posible, responsable de su confuso  conocimiento sobre la historia del país, no es justo que la gente de bien abuse.

Hasta en los aspectos aparentemente más insignificantes como el nombre de sus marchas,la masa envejecida, rabiosa y peligrosamente armada que se sostiene en el poder denota su intención de acaparar todos los espacios de la vida pública, y por su puesto la historia es uno de ellos, un botín soñado. Pero no vamos a ceder. La Marcha del Silencio, la verdadera, se conoce como la movilización liderada por el Negro Gaitan meses antes de su asesinato en 1948. La convocatoria comprendía una inmensa movilización que debía transitar en absoluto silencio como muestra del luto nacional al que los habían conducido las jefaturas tradicionales de los partidos liberal y conservador, ese país político contra el país nacional, responsables de la muerte de miles de humildes. Al final de la jornada Gaitan exclamaría, con grandilocuencia, su conocida »Oración por la paz».

Ante la posibilidad de que sea poco conocido lo que allí se dijo en  las mentes juveniles que hoy sostienen este gran estallido solo quiero compartir este fragmento de la oración dirigida al presidente Mariano Ospina( posiblemente otro nombre desconocido pero igual gente de bien de la época) tan solo para dimensionar los verdaderos hechos históricos de nuestra ensangrentada nación:  «Señor Presidente: Aquí están presentes todos los hombres que han desfilado y demuestran una fuerza y un poderío no igualados y sin embargo, no hay un solo grito. Aquí hay una contradicción a las leyes de la psicología popular. Un pueblo que es capaz de contrariar las leyes de la psicología colectiva es un pueblo que os demuestra que tiene un espíritu de disciplina capaz de superar todos los obstáculos.» (1)  Además de la contundencia de las palabra del caudillo, muchos cronistas de la época reseñaron la inmensa movilización (2), la contundencia de las palabras de Gaitan, pero sobre todo , la asombrosa disciplina con la que los seguidores atendieron el llamado y se presentaron en TOTAL silencio con el único fin de solicitar que no los matasen más, que se respetara su vida y se dejara transitar el curso de los conflictos políticos por los caminos constitucionales. Meses después mataron a Gaitán, desataron la violencia , despojaron tierras y se afincaron perpetuamente en el poder.

Hoy , muchos años después, y después de haber intentado reencauchar
muchas marchas del silencio sin ningún éxito, el cuerpo, en apariencia, moribundo del Uribismo pretende suplantar ilegítimamente el sentido del mencionado evento, claro está, sin ningún hecho rescatable. Oportunamente convocada para ellos en sus  zonas de confort, desde la mañana se veían las pancartas impresas en impecable tono con el mensaje de «No  más violencia, No más bloqueos» sostenidas por varias patrulleras de la policía   que con rostro melancólico eran seguidas por señoras orgullosas de exhibir  al público las figuras de la virgen Maria y crucifijos  como evidencia de la limpieza moral de sus convicciones, quienes además desfilaron de la mano de policías fieles al horizonte rector de su precaria lógica: Dios y Patria, porque «si dios está conmigo quien contra mí’’, además
si soy la patria pues mejor, muy a pesar de que los ricos  y  la gente de bien los miren por encima del hombro y en el fondo y en el frente los desprecien e hipócritamente les extiendan la mano solo para premiar lo muy dispuestos que se les ha visto para defender a sangre y fuego los privilegios de esos pocos blancos , blanqueados por sus finas ropas y su perfume, su acento cachaco »neutro» y sus enormes fortunas tras  años de beber de la teta del Estado y el narcotráfico.

Como hecho previsible ante tamaña impostura de llamar esta movilización la marcha del silencio, no hubo un solo minuto de silencio, y a cambio se escucharon »insultos» de la gente de bien: no más ñeros, báñense, guerrilleros, vagos, trabajen, sucios etc. Es entendible que esta marcha seria de todo menos del silencio. La bestia Uribista se sacude y ha demostrado estar dispuesta a hacerse sentir. Estas expresiones »cívicas» son la voz  del paramilitarismo urbano que se articula alrededor de la policía para desmovilizar a la gente a plomo como ha quedado claro, y aunque quisiéramos pensar que son los bufidos de una bestia agonizante, han demostrado abiertamente , una vez más, que están dispuestos a quebrar su ley para sostenerse en el poder ,y de manera inédita para una democracia, hacerla «respetar», y amparados bajo la enorme impunidad garantizada por su control dictatorial de las instituciones, anuncian que siguen con vida y con vigor.  Así las cosas no es momento de anunciar la muerte del Uribismo , como increíblemente algunos analistas lo han planteado. Este monstruo de mil caras es la figura de un país que se niega a morir, y en ese proceso reencarnara con tantos matices como sea necesario, es importante que el otro país que está peleando por nacer no pierda el empuje, el juego es largo y la conciencia debe ser plena.

Notas

1. Oración por la paz , Jorge Eliecer Gaitan  7 de febrero 1948.

2. La manifestación del silencio  Ricardo Sanchez