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Stock

Fuentes: Rebelión

1. El significado de la palabra inglesa stock nos remite a objetos tangibles, a bienes propiedad de una persona, empresa u organización. Si imagino un stock veo decenas de estanterías repletas de cajas en un gran almacén y un meticuloso empleado punteando una lista de cosas en un papel o ante una pantalla. El vocablo […]

1. El significado de la palabra inglesa stock nos remite a objetos tangibles, a bienes propiedad de una persona, empresa u organización. Si imagino un stock veo decenas de estanterías repletas de cajas en un gran almacén y un meticuloso empleado punteando una lista de cosas en un papel o ante una pantalla. El vocablo stock se utiliza para referirse a objetos y nunca a personas. Porque desde la decencia intelectual y moral es inasumible considerar a los seres humanos como bienes materiales susceptibles de ser apilados y amontonados, cosificados; tratarlos como existencias contables de un inventario. Solo una ministra ultra del Partido Popular, como Fátima Báñez, podría calificar a los desempleados españoles como integrantes de un «importante stock»; y vaciarlos así de humanidad. Porque solo bajo esa categorización neoliberal como «seres sobrantes y sin uso» es posible despojarles, reducirles y negarles derechos y ayudas; despreciarles en su dolor y en su hambre familiar, ignorar sus ansias de trabajo y justicia. Tratarlos como una suma de nadies.

2. El Partido Popular ha legalizado el atropello a los trabajadores de las grandes superficies comerciales, porque también los seres humanos «en uso» pueden ser tratados como stock por los negreros del siglo XXI. Sus horarios se han visto flexibilizados en convenio colectivo, hasta imposibilitar la conciliación familiar. La suerte de esos niños criados sin el cuidado y el disfrute de sus padres no parece preocuparle al brazo político de la patronal. Se han aumentado sus horarios, se les obliga a trabajar domingos y festivos, se les exige total disponibilidad, se les han reducido sustancialmente sus ingresos reales y han desaparecido la atención a la discapacidad y la discriminación positiva. La reforma laboral y las medidas de liberalización comercial del PP amparan tal escandalosa vulneración de derechos por parte de firmas con beneficios multimillonarios. El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, a petición de Sí se Puede, y la semana pasada el Parlamento canario han aprobado sendas mociones para instar a la renegociación del convenio y solidarizarse con los trabajadores. ¿Adivinan qué representantes públicos no apoyaron la propuesta en ambos foros? Pues los «defensores de la familia y la vida» del Partido Popular.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.