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Tres fotos para entender un premio

Fuentes: Cubahora

Van a la pasarela de los Grammys Latinos como vitrinas andantes, a promover consumos, objetos y relatos.

“Una imagen vale más que mil palabras”, “Escuchar algo cientos de veces no es mejor que verla una vez” y  “Un buen croquis es mejor que un discurso largo”. Son tres expresiones de distintos orígenes y que apuntan a lo mismo. La captura de un instante o su representación visual puede transmitir ideas complejas, el significado o la esencia de fenómeno de manera más efectiva que una mera descripción textual.  En una foto puede proyectarse la estructura de poderes que mueven los hilos de los retratados, la trama de intereses que condicionan sus actos, el marco de significación con el que piensan, dicen  y hacen.

Esa es la base del siguiente ejercicio, decodificar lo que se informa en tres fotografías, antes durante y después del espectáculo patriotero escenificado hace unos días durante la  entrega 22 de los Premios Grammy Latinos, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Tres imágenes interconectadas entre sí  en la medida que informan  del patrón que imprime la  lógica del marketing.

Esa es la jerarquía que se aprende en Miami y normaliza el capitalismo, los del pueblo no son el centro.

«Tú nos dueles tanto aunque estés lejos. ¡Patria y Vida más alto que nunca! @maykelosorbo esto va por ti y por cada cubano que no pueda alzar su voz», escribió el mayor de los  intérpretes de la  mercamusica premiada por la Mafia de los Estefan, para acompañar una instantánea de cuando ensayaban, posando con su segunda piel tatuada, de consignas y de marcas.

Pero, ¿dónde colocan al más del pueblo de  la foto? Atrás, en un extremo, a media luz. ¿Quiénes le interesan y a quiénes entrevistan los grandes medios? A  las estrellas mainstrean,  a los “famosos” cotizados en el mercado. No al más rapero de la foto, al único que  encaró al poder «en la caliente». No le dan el centro ni la voz al más humilde  de todos ellos, recién llegado de Cuba. No importa su valor  ni su talento, sino el «valor de cambio» de los » famosos».

En definitiva,  está ahí “de carambola”, porque al mercader de los pronombres le hacía falta el «valor agregado» de un rapero » reprimido»,   del Movimiento  San Isidro que estaba en el bombo entonces. Entiéndase, el de la «pacificancia»,  quien invitó a «su pala», quien tantas veces apuntaló  sus temas.

Es el mismo patrón que explica que en un medio como El Pais, su reportero plantee que “Cuba tuvo una presencia predominante en la entrega de los premios de la industria en Las Vegas”, pero solo se refiere a los premios de los doblegados. Nada sobre el galardón al disco Cha Cha Chá: Homenaje a lo tradicional,  de la Orquesta Aragón y  con la dirección musical de Isaac Delgado y Alain Pérez,  ni del triunfo del jazzista Iván “Melon” Lewis. Que al referirse a los tres premios del español  C. Tangana, incluya el recibido “por el trabajo de ingeniería de su disco El Madrileño”, pero no mencione al ingeniero santiaguero Máximo Espinosa, de los Estudios Siboney de la EGREM en la oriental provincia. 

Esa es la jerarquía  que se aprende en Miami, la que normaliza el capitalismo, desde su feudal jerarquía  empresarial. Los del pueblo, no importa su destreza o  la  ética que mueve sus actos, van abajo, les toca estar atrás, ser los últimos de la lista cuando mencionan a los autores del  nominado panfleto.

Es parte del servicio que prestan  estas prefabricadas «estrellas»;  meros “trabajadores orgánicos” de las élites burguesas. Son promotores de las jerarquías que ordenan las sociedades divididas en clases. La imagen es un adelanto de la Cuba por la  que apuestan los que los usan, aliados de los jerarcas que en el Norte sienten nostalgia por La Habana batistiana. Esta es la «clase» de colonizados que necesitan para la  regresión al capitalismo en nuestro país.

Van a la pasarela de los Grammys Latinos como vitrinas andantes,  a promover el consumo, de objetos y de  relatos.

Antes de ser noticias por  los Grammy, la pareja protagonista de este novelón fue noticia por su segunda boda. Otra oportunidad  de relacionar su propia marca con otras establecidas, indicadoras del “éxito”,  de su carrera y su vida, que es casi  lo mismo para los medios  del infoentretenimiento. Como reseñaron en la revista  ¡HOLA,  la pareja se encargó de cumplimentar su encargo de celebritys,  de adorados fetiches para inyectar en sus seguidores adicciones consumistas. El deseo de ser famosos y millonarios, el de comprar anillos en uno de los centros comerciales más lujosos de Las Vegas, The Crystals, o de vestir   un diseño  de la firma española Yolancris.

Una hora después, aparecieron sobre la alfombra roja. Ella con un vestido  azul donde se podía ver la cara de Celia Cruz  y él emulando a Lady Gaga en la Met Gala,  arrastrando una capa con la forma y los colores de la  bandera cubana. Personificando el colmo de un necolonizado, que es querer ser rey, como los esclavizadores de sus ascendientes «condenado(s) de la tierra».

Publicidad cruzada de mercancías acopladas por su  consumo que establecen sinergias con el consumo de cierto discurso político, el del anticomunismo.

El patrioterismo le vale al exOrishas un barniz para su mercamusica; empaque de signos descontextualizados y desinvestidos de significados; de señales, gestos y gritos.

De nuevo, el valor de uso reducido al valor de cambio”. Y el patriotismo, a patrioterismo, mera  operación de mercadeo. Como “todo vale”,  “vale todo”, en lo estético y en lo ético. Incluso,  hacer el ridículo. Si llama atención, provoca  interacciones y posiciona la marca. El patrioterismo le vale al exOrishas un barniz para  su mercamusica; empaque de  signos  descontextualizados y  desinvestidos de significados; de  señales, gestos y gritos.

Porque  lo kitsch, como apuntó García Canclini, no reside principalmente en los objetos, sino que designa la actitud de quien quiere complacer, a cualquier precio, al mayor número posible de personas. Es para Luis Brito, “testimonio de una civilización escindida entre esencia y apariencia” y para Milan Kundera, “la traducción de la tontería de las ideas adquiridas al lenguaje de la belleza y la emoción”. «La abdicación de toda tesis en favor de halagos del mercado ha llevado a la posmodernidad estética al más efímero de los metarrelatos: el de la moda”. Toda ola se aprovecha, y el patrioterismo está de moda.

A propósito del performace, el periodista español Pascual Serrano comentó  en Twitter : «Quienes os dicen que Cuba es una dictadura como la que hubo en Chile también os dirán que estos músicos opositores de limusina en Miami son como Víctor Jara». Y es que eso es también Patria y Vida, una falsificación de la canción protesta, como anoté en otro texto con mayor amplitud.

Moník Molinet, fotógrafa cubana residente en EE UU., señaló por su parte: “Entonces, él va vestido onda rey de Cuba con su capa-bandera de terciopelo grandilocuente. Sencillito vaya. ¿Y ella? ¿De una de las franjas de la bandera? ¿Cómo un apéndice de él, diminuto? ¿No podía ella representar un sujeto independiente y glorioso por sí mismo?”.

Como muchos reconocen, los Latinos son los Grammy de la Mafia de los Estefan. Hay varias pruebas de ello.

Durante la trasmisión  televisiva del espectáculo, mientras se interpretaba el panfleto,  una y otra vez se vio a un canoso señor sosteniendo una bandera cubana- Se trataba de “El Padrino” de los doblegados,  “el rey Midas de la música latina”. Nadie se mueve o triunfa en la música de Miami si él no quiere o si se le enfrenta.

Como muchos reconocen, los Latinos son los Grammy de la Mafia de los Estefan. Hay varias pruebas de ello.

Emilio fue el primer músico hombre  en declararse “Persona del Año” de la Academia Latina de la Grabación.  Lo fue en la primera edición del 2000  en la que acaparó para sus pupilos, incluida su mujer, una docena de candidaturas de las 40 categorías que se disputaban. Horas antes de aquellas premiaciones  se hizo una fiesta en su honor en el hotel Beverly Hilton, en la mesa del matrimonio se sentó  Michael Greene,  el director entonces  de los  Grammy Latinos. Gloria fue la primera mujer en llevarse a  casa el galardón de “Persona del Año”, en 2008. ¿Y acaso, tienen más méritos que el panameño Rubén Blades a quien se lo  acaban de entregar este año?

Aquel  año Gilberto Moreno, gerente general de la casa discográfica Fonovisa, definió la premiación como «una fiesta entre el productor Emilio Estefan y la casa discográfica Sony», dado  a que la mayoría de los nominados eran de sus casas productoras. «Este evento no representa para nada a los artistas latinos… este es un evento de Estefan y nosotros no queremos llevar a nuestros artistas a un show como éste», comentó en aquella ocasión a un periódico californiano llamado La Opinión.

Para la edición del 2012, el maestro de la guitarra Paco de Lucía se le otorgó el Grammy Latino al mejor álbum flamenco por su disco En vivo. Conciertos España 2010. Sin embargo, no asistió  a la gala en Las Vegas, su premio fue recogido en su nombre por su hijo Francisco Sánchez Varela. De Lucía  en  entrevista a concedida a VIVA manifestó: «Es un premio al que no le doy ningún valor. Es un negocio que ha montado Emilio Estefan».

Ese “defender lo latino” que proclaman los Estefan forma parte de plan global de las corporaciones, para conseguir la ubicuidad, un mundo unívoco donde vender su paella “multicultural”. Para liquidar la identidad haciendo cada vez más líquida la etnicidad, con el añadido de blanquear su imagen colonizadora. Como del viejo plan denunciado por Martí;   para  la miamizacion  cultural de  toda Nuestra América y asegurar el mercado de  sus producciones, materiales y subjetivas, en su pretendido  “patio trasero”.

Como era de esperar, los padrinos de Patria Y Vida  mucho que se hicieron sentir. Gloria descorchó la ceremonia de los premios. Fue la encargada de dar una pequeña introducción del patriotero tema. Y cuando se  anunció que ella ganó el gramófono en la categoría de  “Mejor Álbum Tropical Contemporáneo”, por “Brazil 305”,  fue su esposo el que subió para otro discursito anticubano.

Otro más de una noche plagada de este tipo de discursos kitschs,  invocadores de valores superiores como libertad y  eyectados como provocación de efectos.  A  la altura de la “Canción del caño”, con sus   aspavientos y su desproporción entre la sustancia y el envoltorio.

En el show de las Vegas se interpretó una versión acústica del panfleto de marras, pero por segunda ocasión. La primera vez fue inicios de octubre en el programa por Facebook de sus padrinos, en el «Red Table Talk: The Estefans». Ella y el de los pronombres, acompañados de Emily, la otra anfitriona, cerraron con su versión la emisión online. Ya sabían lo que venía y era muy beneficioso “contagiarse”, para que cuando se resignificara la marca musical con la marca Latin Grammy, se “salpicara” la del emporio.

Un beneficio mutuo que capturó la foto del poderoso  empresario y productor  con sus apadrinados,   extorsionados por la mafia cubanamericana  más recalcitrante de la que  forma parte.

Los negociados premios  para Patria Vida, persiguen posicionar el patrioterismo. Ese que  prospera en el  cruce de sensibilidad atolondrada y de cinismo mercenario que tanto se cotiza en La Florida.  Alentado  por las estrategias de mercadeo del “anticastrismo”. Recalentado en la concomitancia de la espectacularización de la política y la politización del espectáculo. Muy conveniente para adelantar en nuestro país  el “sueño americano” de Yotuel” , del que es más bien un propagandista.

Fuente: https://www.cubahora.cu/blogs/candil-del-clip/tres-fotos-para-entender-un-premio

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