Recomiendo:
0

Trumpismo y los otros 10 jinetes del Apocalipsis de la Bestia (K)

Fuentes: Rebelión

«Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la Bestia […] y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la Bestia, o el número de su nombre» Apocalipsis 17,13 y 13,17 (texto citado por K. Marx en El Capital, I, cap. […]

«Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la Bestia […] y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la Bestia, o el número de su nombre»

Apocalipsis 17,13 y 13,17 (texto citado por K. Marx en El Capital, I, cap. 2 [1873]).

 

«El mundo vive en su momento más negro pues ni siquiera es segura la supervivencia de la civilización en el caso de una gran catástrofe ecológica marcada por sequías, tornados, inundaciones, elevación de los mares o de una guerra entre potencias nucleares» Guillermo Almeyra

Situación crítica, crisis y jinetes del apocalipsis

Varios connotados pensadores, investigadores, ingenieros y periodistas han estado planteando, demostrando, alertando e informando sobre potenciales y reales acontecimientos catastróficos y pre-apocalípticos que ponen en total predicamento el futuro inmediato de la humanidad, del planeta y del ecosistema global como tal [1].

En efecto, se trata de una situación crítica, peligrosísima y cuasi apocalíptica: ¡pre-apocalíptica! Situación en que nos ha situado, en los últimos 50 años y especialmente en los últimos 20, el modo capitalista de producción y reproducción (circulación-distribución-intercambio-consumo) como humanidad, como fenómeno vital, y como planeta tierra. Así, no se puede seguir hablando simple y «neutralmente» de causales «antropogénicos» de dicha emergencia, ni tampoco del periodo antropocénico climático; pues el sistema capitalista, sus leyes, sus dispositivos, sus lógicas, sus contradicciones, sus cosificaciones y sus personificaciones es (son) el (los) causante (s) general (es) de la misma.

El destacado estudioso marxista Jorge Veraza (2011 [2]) demuestra, a partir de los análisis críticos de Karl Marx, que, en efecto, sus leyes paradójicas y contradictorias han creado una crisis múltiple y civilizatoria que llevan al verdadero colapso, pero ésta por sí misma, no borra al capitalismo del mapa, pero hace patente: a) para los propios grandes capitalistas la necesidad de remodelar su sistema, y b) a toda la humanidad le demuestra que debe revolucionar tal modo de vida hasta lograr construir una nueva sociedad; «y arrumbar como trato viejo en el basurero de la historia al capitalismo so pena de que si no lo hace sucumba en tanto especie animal junto con el resto de las especies tanto vegetales como animales del planeta» (p. 4).

Recientemente el geógrafo Julio García Camarero [3] señaló al capitalismo mismo como la encarnación del colapso y planteó que dicho sistema nos lleva con sus jinetes del apocalipsis, a lomos de sus corceles y a todo galope, hacia el colapso apocalíptico comandados por la «Bestia» -como dijo Marx (citando el libro del Apocalipsis en El Capital)- o sea, el (K)apitalismo.

 

Propuestas de los jinetes de la Bestia (K)

El sociólogo latinoamericanista Pablo González Casanova se refirió en 2010 a 3 de ellos como los más destacables, cuando planteó que:

En estos momentos las ciencias sociales y el pensamiento crítico enfrentan tres problemas centrales: 1) La destrucción de los recursos naturales, el peligro de que desaparezca la vida en la Tierra, el peligro del ecocidio. 2) El peligro de una humanidad que está sufriendo en su inmensa mayoría porque el sistema actual de dominación hace imposible que se resuelvan sus problemas mínimos. 3) El peligro de una guerra con armas que no tienen precedente en la historia de la humanidad y que es mucho más probable de lo que podemos imaginar por el control de los recursos que buscan los países altamente industrializados (Estados Unidos en un 80 por ciento) frente a los demás países.

Por su parte el connotado físico Stephen Hawking a pesar de proclamarse como «optimista hasta el final», en varias ocasiones de 2010 a 2015 ha hecho diversas declaraciones de los peligros destructivos a los que enfrenta la humanidad y la tierra (y hasta el universo). Él ha advertido de los peligros del avance rápido y descontrolado de la ciencia y la tecnología actuales que a pesar de que generan «progreso», también producen lo contrario («lo malo»), pues crean «nuevas formas de hacer el mal». En declaraciones recientes a la BBC de Londres ejemplificó el progreso («lo bueno») en la posibilidad de que a partir del próximo siglo XXII (y hasta en 1,000 a 10,000 años) se puedan tener colonias humanas autosostenibles en otros planetas como en Marte; sin embargo advirtió de los peligros de la destrucción humanidad-tierra en 100 años por los siguientes peligros:

1) El desarrollo de la inteligencia artificial, 2) la guerra nuclear, 3) el calentamiento global y 4) los virus (y demás microorganismos de laboratorio causantes de epidemias y pandemias) producto de la ingeniería genética.

Aunque Hawking es un tanto ingenuo respecto a que el progreso «bueno» tiene que apuntar a la diáspora exoplanetaria para salvar a la humanidad después de sortear «los peligros», sin señalar quién es el demiurgo bestial de estos «peligros» y por qué la tierra se ha convertido en un lugar «frágil» en el que no podremos sobrevivir más de mil años. El capitalismo -para él- es una condición «natural» de la humanidad pues vislumbra su funcionamiento «peligroso» como algo propio de los riesgos que «nosotros» hemos creado [4].

Por su parte el lingüista y politólogo norteamericano Noam Chomsky (2016) puso énfasis en dos de los más peligrosos:

Este es el mundo en el que hemos estado viviendo y en el que vivimos en estos momentos. [1] Las armas nucleares representan un constante peligro de destrucción inmediata pero, al menos en principio, sabemos cómo aliviar la amenaza, incluso cómo eliminarla, una obligación emprendida (y despreciada) por las potencias nucleares que han firmado el Tratado de No Proliferación. [ 2 ] La amenaza de calentamiento global no es instantánea, a pesar de su gravedad a largo plazo que podría incrementarse repentinamente. Que tengamos capacidad para lidiar con ello no está del todo claro, pero no puede haber duda de que cuanto más nos demoremos, más terrible será el desastre.

En su turno, el arriba mencionado Julio García Camarero recientemente (2016) planteó que:

[ … ] el sistema capitalista nos lleva con sus 4 jinetes del apocalipsis , a lomos de sus corceles, y a todo galope hacia el » colapso apocalíptico» : 1) El primer jinete el del anticristo, el del becerro de oro ( sistema capitalista y su seguidora la Iglesia Romana-los mercaderes del templo ) con su » revolución verde» espoleará al corcel del (2) segundo jinete el de la hambruna que generará la muerte de forma muchísimo más eficiente que juntos el (3) tercer jinete el de las guerras y (4) el cuarto jinete el de las pestes prefabricadas (p. 2).

De esta forma para García Camarero, la bomba está a punto de estallar y lo hará muy pronto, cuando no quede petróleo suficiente como para que pueda seguir funcionando la agricultura industrial de ciclo abierto , basada en los insumos derivados del petróleo. En ese momento y de golpe se paralizará el 90% del abastecimiento mundial de alimentos que ocupa este tipo de agricultura Y es inevitable que mueran de hambre en pocos decenios miles de millones de seres humanos. Por desgracia en un futuro muy próximo empezará a ser realidad, y lo más probable es que se combinen dos sistemas de exterminio: i) el que proponen lo que él llama los «eco-fascistas» (guerras de exterminio y pandemias prefabricadas para acabar con los pobladores sobrantes) y ii) el que proponen las instituciones imperialistas como el BM, el FMI y compañía.

Los 10 jinetes de la Bestia (K)

Desde nuestra perspectiva son 11 jinetes o terroríficas criaturas que llevan el calimbo de la Bestia (K) a continuación los primeros diez de ellos.

1). En primer lugar, la más letal, bestial y diabólica de las vilezas es la energía nuclear. Por su potencialidad y realidad destructiva masiva, irreversible, irradiadora, etcétera. Las múltiples y mejoradas armas nucleares, especialmente las tecno-modernizadas bombas de todo tipo y estilo (misiles ojivales terrestres, submarinos, bombarderos, lanzadores, etc. [5]). Y también los reactores nucleares con sus sofisticaciones de cuarta y quinta generación que son también verdaderas bombas de tiempo con sus nefastos accidentes con explosiones y expulsiones de radiaciones mortíferas y con sus nefandos desechos, verdaderos detritus radiactivos. Fukushima es considerado el «accidente» nuclear más espeluznante habido hasta hoy, pues sus monstruosos y letales efectos radiactivos han contaminado, deformado y matado flora, fauna y ecosistemas de todo el Océano Pacífico, llegando la radiactividad y las consecuencias malignas a las Costas de Norteamérica (Canadá, Estados Unidos y México). Ahora el Océano Pacífico ya es altamente radioactivo, por lo menos 5-10 veces más radioactivo que cuando el gobierno de los EE.UU dejó caer numerosas bombas nucleares en el Pacífico durante y después de la Segunda Guerra Mundial [6].

Son todos ellos inmensamente destructores de todo lo medioambiental, incluido planeta, el sistema solar y la galaxia, etc., que puede trastocar apocalípticamente (irradiaciones, explosiones, estallamientos, caos astronómico, etc.) esta parte del universo. Sabemos de las constantes amenazas y alertas de ataques nucleares guerreristas que han puesto en vilo la existencia misma del planeta pues se ha estado al borde de una guerra mundial atómica (¡invierno nuclear!) con misiles balísticos letales entre los Estados capitalistas que cuentan con arsenales atómicos, principalmente entre Estados Unidos y la URSS (ahora Rusia, pero además Francia, Gran Bretaña, China, India, Israel, Pakistán, Corea del Norte). Recién a principios de octubre de 2016, EE.UU. se encontró bajo alerta de anti ataque nuclear, denominado DEFCON (Estado de Defensa), de nivel 3, siendo un sistema de alertas utilizado por el Ejército estadounidense para indicar el riesgo de una guerra nuclear, el nivel de DEFCON 3 significa que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos está preparada para movilizarse en sólo 15 minutos, según informó el diario británico Daily Star. El mencionado sistema cuenta con cinco niveles de alerta, el de menor riesgo se clasifica con DEFCON 5, y el más grave con el DEFCON 1 [7]. También desde la llegada del guerrerista Donald Trump a la silla de la casa se han incrementado las amenazas entre las Coreas, China, Rusia y los EEUU. Los denominados Nuevos Tratados de Reducción de Armas Estratégicas entre Estados Unidos y Rusia, conocido como New START, sólo han servido y sirven para deshacerse de arsenales obsoletos y fabricar novedosas y cibernetizadas («modernizadas») armas estratégicas; en verdad no hay verdadera proscripción y menos desmantelamiento total de ellas. ¡La guerra nuclear global es una realidad! El ensayista Marcelo Colussi ha indicado el problema trágico que hoy son las irrisorias hipótesis de «guerras nucleares limitadas», ya que éstas no serán; sino que si se desata un conflicto, nadie sabe cómo terminará, y la citada expresión de Albert Einstein («no sé si habrá tercera guerra mundial pero si la hay, seguro que la cuarta será a garrotazos») puede ser quizá exacta; aunque tal vez no haya oportunidad de la cuarta. Y concluye, con lo que coincidimos plenamente, con lo siguiente: «Por eso es que en defensa de la toda la Humanidad y de nuestro planeta debemos luchar denodadamente contra esa enfermiza, perturbadora posibilidad».

2) En segundo lugar las biotecnologías: bioingenierías, biogenéticas, por ejemplo la riesgosa y recién divulgada CRISPR, técnica que permite editar, a manera de tijera molecular, para cortar y pegar el genoma de cualquier célula; así, se está usando para editar en laboratorios especializados el genoma de células animales y vegetales . Todas esas tecnologías, pues, no sólo capaces de modificar y alterar sintéticamente (mediante ensamblajes, recombinaciones y recreaciones antinaturales) las mínimas estructuras y procesos de la vida y su reproducción (genes, cromosomas, genomas); sino, además, ser y siendo utilizadas para causar destrucciones y mortandades vitales y ecológicas; por ejemplo con microorganismos quimicalizados como armas de (bio)terrorismo y de guerra bioquímica, causantes de enfermedades, cánceres, epidemias, pandemias y genocidios. Los laboratorios militares, los centros experimentales controlados por Estados nacionales imperialistas e industrias bioquímicas poderosas día a día llevan a cabo experimentos y tácticas de uso y difusión de estas perniciosas tecnologías.

3). En tercer lugar, el complejo industrial de las energías fósiles (petróleo, gas, carbón, esquisto, gasolinas) causante nodal de los gases de efecto invernadero (bióxido de carbono [8], metano, óxido nitroso, vapor de agua, etc.), causante también de los terribles accidentes (derrame y explosiones principalmente) que causan las industrias y empresas trasnacionales de este complejo fosilista; y principal responsable del calentamiento global-local, del colapso climático, del desquiciamiento de los ciclos bio-atmosféricos, de los derretimientos de los hielos polares y volcánicos, de inundaciones, sequías, incendios, granizos gigantes, tsunamis, ciclones, desplazamientos, desapariciones de poblaciones enteras y miles de enfermedades causadas por la contaminación [9]. Precisamente respecto al aceleradísimo proceso de deshielo, a finales de 2015, un estudio, publicado esta semana en la revista «Sciences Advances», advertía que los hielos de Groenlandia se estaban derritiendo a una velocidad 7,6% mayor a la que se preveía, afirmaron científicos tras descubrir que un punto ubicado bajo la corteza terrestre distorsionaba sus cálculos; de la misma manera para finales de 2016 y principios de 2017 se reportó que la extensión de todo el hielo marino será la menor en los 38 años de registros satelitales que existen para ese mes, tanto en el Ártico como en el Antártico, y ello, distorsiona terriblemente el frágil equilibrio de las corrientes marinas y de vientos del planeta, pues dichos hielos funcionan como reguladores de toda la estabilidad geoclimática. El derretimiento del permafrost de Siberia en estas mismas fechas ha causado severas infecciones epidémicas, además de estallamientos de metano; esto debido a 4 causas principales que se retroalimentan: a) resurgen cepas de microroganismos poco conocidos que se encuentran enterrados o «dormidos» (biodesechos, cadáveres humanos y animales); b) a que reaparecen heces de animales prehistóricos que incrementan el metano de la atmósfera; c) liberación de grandes cantidades de carbón a la atmósfera; y d) reactivación de microorganismos metagénicos o metabolizadores de nutrientes del suelo del gas metano y otros gases, que los liberan a la atmósfera.

4). El cuarto lugar, la sexta extinción que implica el profundo deterioro de la biodiversidad, la desaparición de cientos de especies animales y vegetales, agotamiento de recursos vitales como agua [10], nutrimentos, fertilidad, las deforestaciones, desertificaciones, desaparición y deformación de ecosistemas (como las selvas, bosques, arrecifes y manglares) etc. Causadas por la acumulación salvaje de capital/dinero y las industrias trasnacionales extractivistas voraces y depredadoras (como la extracción minera considerada la más depredadora, destructora de los hábitats y contaminadora con tóxicos irreversibles tanto al agua, a los mantos freáticos, a los sedimentos, al aire; así como la que más explota y expone a riesgos extremos a los trabajadores [11]). Lleva también cambios radicales de las geografías, de los ciclos y los procesos que han prevalecido durante cientos de miles de años. Por ejemplo las distorsiones de las estaciones por el cambio de las corrientes marítimas de los hemisferios del planeta, y de la inclinación atmosférica como lo han señalado el climatólogo Paul Beckwith y el ecologista Robert Scribbler respectivamente [12].

5). En quinto lugar, las ciencias y disciplinas científicas cibernetizadas (basadas en la teoría de los sistemas, en la cibernética, en la electroinformática, en la inteligencia artificial, en la robótica y en los conocimientos de las ciencias matemáticas y biofísicas) dominadas por el capital y sus tomadores de decisiones (científicos directores, ingenieros, diseñadores, distópicos, etc.), con sus resultados y productos (destacando los dispositivos computarizados) contradictorios y tendientes a controlar, manipular, adormecer, enajenar a los sujetos; y, en última instancia, a aniquilar al ser humano como especie. La cibervigilancia, la mediatización terrorista y las ciberguerras son medios de esa manipulación, control y alienación. Así tenemos a las Nuticor (Nuevas Tecnologías de la Información, la Comunicación y la Rebiologización) y las cibertecnociencias (sistemática, complejidad, caos, robótica, electroinformática, prospectiva, science fiction, exoesquelética, inteligencia artificial, redes, fractales, computación cuántica, bioingenierías, tecnociencias aeroespaciales, microtecnologías, etc.) como ciberinstrumentos y ciber aparatajes, y el avance en la confección y conversión (por ejemplo, mediante procedimientos tele-neuro-informáticos y de microchips) de los ciborgs (robots, androides, humanoides, protésicos, parahumanos, posthmanos, etcétera).

6). En sexto lugar, las mega-geo-ingenierías y las nanotecnologías (nanoingenierías), concebidas como dos de las tecnologías representativas emergentes de la revolución 3.0 y que apuntan hacia la 4.0 (véase más adelante). Cada una en su nivel escalar (mega y nano) muestran los peligros y riesgos tecnológicos que implican el estar controladas y bajo los propósitos de los intereses y las mentes pro-capitalistas. Ambas son la expresión de las geo-medidas que las tecnologías de la tercera revolución tecnoindustrial han alcanzado a desplegar empujando hacia la cuarta transformación, afectando escalas atmosféricas y milmillonésimas (infinitesimales).

Las primeras con complejos aparatajes y armamentos (como el HARPP financiado por el ejército norteamericano [13]) capaces de perturbar el clima y las diversas capas de la atmósfera planetaria (tropósfera, ionósfera, estratósfera, etc.) mediante megarrayos láseres, frecuencias, microondas gigantes, etc., además de manejar en grandísimas cantidades sustancias muy peligrosas y tóxicas. Se concibe la geoingeniería como la manipulación intencional, en gran escala, de los sistemas de la Tierra, frecuentemente se discute como un «remiendo tecnológico» para combatir el cambio climático. Las técnicas de geoingeniería pueden dividirse en tres grandes áreas: manejo de la radiación solar (reflejar la luz del sol hacia el espacio), remoción de gases con efecto de invernadero y modificación climática. La geoingeniería puede referirse a un amplio espectro de técnicas, desde inyectar partículas de sulfato a la estratosfera o blanquear las nubes, hasta reflejar los rayos del sol, verter partículas de hierro a los océanos para estimular el florecimiento del plancton (y capturar CO2); bombardear a las nubes con yoduro de plata para provocar lluvia o modificar genéticamente ciertos cultivos para que su follaje pueda aumentar el albedo terrestre. [14]

Las segundas con utilización de materiales (nanomateriales), dispositivos y máquinas (nanobots) a niveles moleculares, atómicos (átomo por átomo, nanométricos) con efectos perjudiciales y desconocidos para los seres humanos, los seres vivos y los medioambientes. Así la industria nanotecnológica cuenta actualmente con más de 2000 líneas de productos en los mercados, muchos presentes en nuestra vida cotidiana (alimentos, cosméticos, productos de higiene, farmacéuticos); la cual -nos dice la investigadora Silvia Ribeiro- «no está regulada en ninguna parte del mundo, pese a que aumentan los estudios científicos que muestran toxicidad en ambiente y salud, especialmente para los trabajadores expuestos en la producción y uso de materiales con nanopartículas».

7). En séptimo las desigualdades, polarizaciones y exclusiones en el acceso, en el reparto y en el disfrute de los productos necesarios para la producción-reproducción de las vidas (comida, agua, aire, ropa, calzado, vivienda, trabajo, salud, etc.) y también las riquezas materiales, mentales y espirituales (aparatos y acceso a redes tecnológicos, educación, diversión, entretenimiento y esparcimiento, viajes, artes, etc.). Dichas inequidades llevan a las precarizaciones, al desempleo, a la lumpenización (delincuencias, prostituciones, secuestros, narcotráficos, contrabandos de especies, personas, órganos etcétera), a las hambrunas, a las pobrezas/miserias, a las desnutriciones, a las enfermedades y vulnerabilidades de todo tipo; igualmente a las frustraciones y a vidas miserables, limitadas, infelices, etc. Por ejemplo, actualmente la ONU y las organizaciones alimentarias consideran que hay hambruna cuando más de 30 por ciento de niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda y la tasa de mortalidad es de dos o más fallecimientos por cada 10 mil personas todos los días, entre otros criterios de evaluación. A principios de 2017 ya se enfrentaba la mayor crisis humanitaria desde la creación de Naciones Unidas, en 1945; ahora más de 20 millones de personas en cuatro países (Yemen, Sudán del sur, Somalia y Nigeria) enfrentan inanición y hambruna [15].

Muchos autores y el mismo Julio García Camarero tienen posturas ambiguas respecto al llamado sobrepoblamiento mundial (o explosión demográfica), que los ideólogos del capital desde el clásico T. Robert Malthus vienen señalando como uno de los causantes nodales de las desigualdades, y actualmente hacen cálculos de los excedentes de población humana; según autores, de 3 a 6 mil millones de personas; que -como indica García Camarero, por ejemplo- podría reducirse a cero si se efectuara una equitativa distribución de los alimentos y de la riqueza y se sustituyera toda la agricultura industrial por agricultura ecológica [16].

8). En octavo lugar las guerras, las militarizaciones, las carreras/ mercados armamentistas y las violencias de múltiples expresiones (autoritarias, ultraderechistas, ultraizquierdistas, neofascistas/neonazistas) que producen los exterminios militares, las migraciones, los desplazamientos forzados, los racismos, los etnocidios, las inseguridades, las muertes y las poblaciones lisiadas. Dichas guerras, violencias masivas y armamentismos son producto, fundamentalmente, de las competencias geopolíticas imperialistas e interimperialistas por adueñarse económica y políticamente de territorios, países enteros, recursos y zonas estratégicas. Marcelo Colussi (2016) hace un recuento de la situación de las guerras contemporáneas señalando el meganegocio que son para las grandes empresas, casi todas norteamericanas, ligadas a la industria militar como las siguientes; Lockheed Martin (EUA), Boeing (EUA), BAE Systems (Reino Unido), Northrop Grumman (EUA), Raytheon (EUA), General Dynamics (EUA), Honeywell (EUA), EADS (UE), Halliburton (EUA), Finmeccanica (Italia), General Motors (EUA), IBM (EUA). A todas ellas la guerra les da vida ¡y dinero!; en efecto, 100 de ellas tuvieron ventas en 2016 por casi un billón de dólares, teniendo además incrementos desde 2010 de 60 por ciento (para ellas no hay crisis económica) . Además hay que recordar el desarrollo de todo tipo de bombas tanto las hechas con explosivos TNT como con materiales nucleares, han sido catalogadas como el «peor invento humano» y varias de ellas han sido bautizadas de «madres» y «padres» (de la destrucción) y de «satanes» (satán 1, 2, etc.).

9). En noveno lugar, están las industrias agro-químico-alimenticio-farmacéuticas polucionadoras de cuerpos y mentes (por ejemplo las drogas cada vez más sintéticas, adictivas y destrozadoras); pues estas ramas industriales controlan la producción de alimentos, la obtención de agua, el aseo, la higiene, la «belleza», el mercado de los medicamentos y el aparataje de la «mafia» biomédica dominante. A nivel de la producción alimenticia, se conoce que cada vez es más grave la cantidad de tóxicos que contienen tantos los productos cárnicos (por ejemplo bioquímicos con base en hormonas: clembuterol, ractopamine, cimaterol, fenoterol, ritodrine, terbutaline, salbutanol) como los vegetales (pesticidas, herbicidas, insecticidas), y en sí toda la cadena alimenticia; y no se diga de los químicos añadidos a los alimentos enlatados (conservadores, antioxidantes, estabilizantes, emulgentes, gasificantes, colorantes, espesantes, edulcorantes, saborizantes, reguladores del ph, humectantes, etc.). Más de un millón de personas mueren al año por dichos tóxicos.

10). En el décimo está todo la materialidad circundante, que se ha convertido en nociva, incluidos los cuerpos (societales, individuales, ambientales), los objetos, las mercancías, la producción, el consumo, las basuras físicas, químicas, electrónicas, aeroespaciales, etc. (la mayoría de ellas llegan a los mares y se integran a los ciclos biogenésicos y biogeoquímicos [17]), de casi todas las industrias capitalistas. Todos estos objetos y productos son altamente dañinos formal y realmente; polucionadores, contaminadores, cancerígenos; en suma: valores de uso nocivos (o pseudo valores de uso) para la reproducción de la humanidad, la vida y para el planeta verde-azul; productos y procesos enbucleados como venenos letales que la » Bestia K » exuda por todos sus poros.

Trumpismo: el Onceavo jinete del fin del mundo

«[…] la seguridad y la supervivencia de la especie humana enfrentan un serio riesgo debido a que la mortífera dialéctica de las armas puede terminar desatando una guerra termonuclear que, aún si fuera limitada, tendría efectos catastróficos sobre la vida en el planeta Tierra. Ojalá que este aciago curso de acción sea interrumpido antes de que sea demasiado tarde. Si no, será cuestión de ver otra vez el magnífico film de Stanley Kubrick, ‘Dr. Insólito, o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba’ para anticipar lo que, desgraciadamente, podría ser nuestro futuro» . Atilio Borón

10+1). En onceavo lugar, y quizá para los próximos 4 años (si llegan…), está el más diabólico «jinete» que recién se acaba de encarnar en el malicioso presidente de Estados Unidos Donald Trump, que ha desatado/encabezado el maligno fenómeno del trumpismo, emergido de las peores penumbras para estos tiempos. Como hemos planteado en un texto anterior («Racismo y trumpismo en el pre-apocalipsis»: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221333) el trumpismo es un fenómeno que se ha venido incubando desde hace varios años en la entrañas del capitalismo imperialista yanqui en la era del neoliberalismo rapaz y que ahora este mismo se presenta precisamente con el trumpismo con una renovada faz halconífera con antifaces proteccionistas, nacionalistas y hasta obreristas.

Dicho trumpismo tiene su asiento económico-social e ideológico y, por supuesto, electoral, en masas poblacionales norteamericanas relativamente decepcionadas y desamparadas por el obamismo, y que los cabecillas (facciones de industriales, banqueros, políticos, multimillonarios, militares, sionistas, ultradrechistas, fascistas, etc.) y el cabezal mayor (Donald Trump) incitan y justifican esas irritaciones; de ello se constituyen sus posiciones y acciones ultras en racismo suprematista, xenofobia, discriminación, nacionalismo, proteccionismo, negacionismo/escepticismo climático, imperialismo etc. Ahora este provocador y desquiciado personaje, arropado desde el Partido Republicano que -como dice Noam Chomsky- se ha convertido en la «organización más peligrosa del mundo», y enfundado en su nombramiento de «jefe de las fuerzas armadas de los USA», ha enardecido la carrera armamentista (convencional y atómica) y el militarismo guerrerista feroz que favorece la reactualización tecnoindustrial de mortíferos armamentos. De esta forma el trumpismo y concretamente D. Trump tiene en sus manos los códigos y botones nucleares que pueden llevar a la humanidad y al planeta al colapso final.

Ya antes («Racismo y trumpismo en el pre-apocalipsis»: Rebelión, 7-01-2017) hemos hecho una caracterización de la emergencia y los perfiles autoritarios y siniestros de trumpismo como fenómeno social y geopolítico de los tiempos actuales.

Enseguida sólo vamos a proporcionar datos empíricos para reafirmar su clara tendencia autoritaria y pre-apocalíptica, es decir provocadora y promotora de los desastres hacia el apocalipsis:

a) Formó un gabinete de multimillonarios, ultraderechistas y halcones militares, todos ellos viejos lobos en el negocio empresarial del gran dinero, de la gran ambición y del gran poder militar material para aplastar «a los enemigos e indóciles».

b) Trump mandó borrar los contenedores de la Web de la Casa Blanca que contenían información del cambio climático, del movimiento LGBTT y del aborto. Ordenó el congelamiento del presupuesto y además prohibió la comunicación con la prensa y hacer declaraciones en redes digitales de las instancias gubernamentales siguientes: la Agencia de Protección Ambiental, el Departamento de Salud y el Departamento de Agricultura.

c) Firmó la orden de derogar y sustituir el Obamacare, mandó al Congreso la iniciativa presidencial para sustituirlo por otro llamado ‘American Health Care Act’, que finalmente fracasó debido al rechazo de los republicanos del Caucus.

d) Contratará 5,000 agentes de vigilancia para controlar la frontera con México/Latinoamérica. Va a contratar 10, 000 agentes de migración para incrementar las deportaciones de «ilegales». Creo la orden para diseñar y buscar recursos en la construcción del muro de dicha frontera. Aunque han sido bloqueadas ha creado dos iniciativas presidenciales para impedir la entrada de inmigrantes, refugiados y personas provenientes de países de religión musulmana: Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak.

c) Busca no sólo «actualizar» su enorme arsenal atómico estratégico sino expandirlo y hacerlo «más poderoso». Pues «Estados Unidos debe, en gran medida, fortalecer y ampliar su capacidad nuclear hasta tal tiempo que el mundo recupere su sentido y entre en razón en torno al armamento atómico» . Anunció a principios de febrero el desarrollo de sus fuerzas nucleares para refrendar su supremacía en armamento atómico, pues los EUA «no quieren ceder su supremacía nuclear a nadie» y para ello trabajan para mantener su arsenal atómico y modernizarlo, estando «a la cabeza de la manada».

d) La presidencia de Trump creó el Día Nacional del Patriotismo; ordenó aumentar la plantilla de su ejército global en más de 400, 000 efectivos; otorgó más facultades al Departamento de Defensa; solicitó a finales de febrero el presupuesto para armamentos más alto en la historia de los EUA para 2018, con un incremento de 56, 000 millones de dólares (9%) a los cerca de 600, 000 millones de dólares de su presupuesto total; para ello recorta el gasto a programas sociales internos y a los de ayuda internacional (como a la ONU, a los acuerdos medioambientales). la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).

e) Donald Trump a «consejo» de su hija Ivanka, después de enseñarle imágenes de niños agonizando a consecuencia de gases químicos sarín supuestamente lanzados por el gobierno de Al Assad, ordenó el 7 de abril sin consultar a ninguna institución nacional o internacional (Congreso de EUA, ONU) lanzar 59 misiles crucero Tomahawk a la base aérea Siria de Al-Shairat. Los misiles fueron lanzados desde buques de guerra norteamericanos estacionados en el este del mar Mediterráneo . Según el analista Jalife-Rahme se consumó la «Hillaryzación» de Trump o sea la inercia guerrerista del establishment geo-político-industrial-financiero del país imperialista más poderoso del mundo se impuso con contundencia.

e) El jueves 14 de abril Trump ordenó utilizar por primera vez en combate una de las bombas aéreas de artillería masiva (creada en 2003) de 11 toneladas de explosivos llamada MOAB «Madre de todas la bombas» o GBU-43/B, contra posiciones subterráneas del Estado Islámico en Afganistán en una zona de frontera con Pakistán.

f) Trump declaró que el «problema» norcoreano iba a ser «tratado» y que su gobierno estaba estudiando «opción militar para frenar los planes nucleares de Norcorea, e inmediatamente envió a la península el portaviones Carl Vinson cargado de armas nucleares escoltado por tres embarcaciones lanzamisiles, también habló de una armada que incluiría submarinos, para asestar un golpe preventivo a Norcorea,

Todas esas «locuras» del cuerdo-desquiciado Donad Trump han llevado a que varios analistas consideren que los EUA, o mejor dicho, como dice Atilio Boron [18], los militares del Pentágono, están amedrentando, amenazando y aterrorizando a sus competidores y enemigos geopolíticos [19] (principalmente China, Rusia, Irán, Siria, Norcorea, Venezuela). Que se trata de provocaciones de guerra nuclear, y que, según el Bulletin of Atomic Scientists (BAS), «quebrantan el equilibrio estratégico y aumentan el riesgo de destrucción mutua y asegurada», o sea un escenario de tercera guerra mundial (TGM) termoatómica, donde «la extinción masiva de especies en curso […] sería instantánea» [20].

Se habla, de esta manera, del «más allá del momento 1962» y de la «santa pascua nuclear» [21], señalando la situación pre-apocalíptica actual que rebasa en mucho la que se dio en la crisis de los misiles en Cuba en 1962.

Reflexión ¿final?

Así tenemos hoy día que todos estas «criaturas malignas» se retroalimentan recursivamente causando verdaderas y reales perturbaciones, caos, catástrofes y cataclismos; todo, fuera del control humano consciente, racional y eco-armonizado [22] . Todo el sistema, pues, bajo la irracional locura demens del capital, sus leyes y sus encarnaciones en «personalidades» nefastas como los Trump, los Clinton, los «perros locos», etc.; o sea, en términos conceptuales críticos, estamos hablando de la subsunción del planeta y sus integrantes bajo el capitalismo más barbárico-destructivo conocido en la historia reciente de la humanidad.

Desde aquí hacemos un llamado urgente al proletariado mundial diversificado a unirnos en las resistencias y luchas internacionales globales y nacionales ¡Tenemos que pararlos lo más pronto posible antes de que sea demasiado tarde, o ni siquiera habrá tiempo para lamentarlo!

Notas

[1] Para mayor abundamiento véase nuestro libro: ¡En el Pre-apocalipsis planetario!, ecomarxismo antropológico frente al colapso capitalista-imperialista, Editorial Itaca, México, diciembre de 2016.

[2] Ver «El Gestell totalitario capitalista en crisis (sus dieciséis leyes)», en Rebelión, 15-09-2011, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610.

[3] «El capitalismo y sus cuatro jinetes del apocalipsis» (Rebelión.org, 16-07-2016)

[4] Disponible en http://www.bocalista.com/stephen-hawking-advierte-la-destruccion-de-la-tierra-en-100-anos/ consulta junio de 2016.

[5] Ambas potencias Rusia y Estados Unidos cuentan con aproximadamente entre 7 mil y 8 mil ojivas nucleares cada uno; aunque con una pequeña fracción de ellas bastaría para acabar con la humanidad, con la vida y con el planeta. Como veremos en el próximo capítulo en el caso del desequilibrado y energúmeno recién electo presidente Donald Trump, éste tendrá en sus manos los códigos atómicos para lanzar ataques nucleares en contra de cualquier país del mundo en el momento que se le ocurra.

[6] Ver «La radiación de Fukushima ha contaminado todo el Océano Pacífico y se pone cada vez peor». Ha habido mortandades de peces nativos, arenques, atunes, estrellas de mar que, incluso, se desintegran; en 2014, la radiación en las playas de California aumentó en un 500 por ciento Así, sigue produciendo 300 toneladas de desechos radiactivos en el Océano Pacífico cada día y continuará haciéndolo indefinidamente ya que la fuente de la fuga no puede ser sellada ya que es inaccesible tanto para humanos como para robots debido a temperaturas extremadamente altas. En http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/La-radiacion-de-Fukushima-ha-contaminado-todo-el-Oceano-Pacifico-y-se-pone-cada-vez-peor

[7] Las tensiones entre Rusia y EE.UU. fueron extremadamente peligrosas en esos momentos a raíz de la suspensión de conversaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin sobre la tregua en Siria. Con toda probabilidad, tan dinámicas como en ocasiones vividas durante la «crisis de los misiles de 1962», sostuvo el Diario, en referencia al enfrentamiento entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, país que pretendía desplegar misiles nucleares en Cuba en aquel año. Consúltese: «EEUU eleva su alerta antiataque nuclear ante la amenaza rusa»; en http://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/311270/defcon-eleva-alerta-ataque-nuclear-amenaza-rusia . Recuperado el 16 de octubre de 2016. Hace unos días, el 7 de abril de 2017 volvieron a tensarse las relaciones entre ambos países (incluidos sus aliados respectivos) por los bombardeos de los EUA a una base aérea Siria.

[8] Las concentraciones de dióxido de carbono, que subieron a 406,13 partes por millón a principios de 2017.

[9] Por ejemplo cerca de 100 millones de personas tienen enfermedades relacionadas con la contaminación medioambiental y cerca de 2 millones de niños mueren por las mismas causas.

[10] Las fuentes de agua subterránea se agotan de manera alarmante.

[11] La extracción mundial de minerales se triplicó en las últimas cuatro décadas.

[12] Véase «La ‘muerte del invierno’, la ‘distorsión’ que pone en alerta a la comunidad científica», en https://actualidad.rt.com/ciencias/211885-muerte-invierno-distorsion-poner-alerta-cientificos , 1º de julio de 2016, consultado, 11 de octubre de 2016.

[13] HARPP es el Programa de Investigación de Auroras Activas de Alta Frecuencia (High-Frequency Active Auroral Research Program por sus siglas en inglés). Se trata de una instalación ubicada cerca de Gakona (Alaska) que inició su actividad en 1990, y consiste en un transmisor de alta potencia (3.600 kilowatios) que se emplea para excitar de forma temporal un área limitada de la ionosfera, y en un grupo de instrumentos muy sofisticados (entre los que destacan 180 antenas) diseñados para observar los procesos físicos que suceden en la región excitada. Véase el artículo de Malkenai (2011), en http://naukas.com/2011/03/15/por-que-el-proyecto-haarp-es-tan-atractivo-para-los-magufos/. Consultado en 23 de septiembre de 2016.

[14] Véase la página del grupo ETC: http://www.etcgroup.org/es/issues/climate-geoengineering (consulta 20 de octubre de 2016).

[15] García Camarero considera que ante esta catástrofe apocalíptica (principalmente agrícola) es urgente practicar una planificación familiar de un único hijo, y que la mayor cantidad de habitantes se preparen para aumentar su resilencia iniciando la autoproducción de alimentos en huertos ecológicos pequeños.

[16] » Pero como esto, dentro de este sistema, va a ser imposible, lo que sucederá inevitablemente es que este excedente de población humana después del colapso aumentará repentina y desorbitadamente. ¿Qué pasa con ellos? ¿Sobran?, entonces, ¿tenemos que extinguirlas violentamente mediante guerras o mediante pestes prefabricadas en laboratorios militares, como nos indican los eco-fascistas? o con otra indicación tal vez aún más cruel e hipócrita la del FMI, TTIP, BM, etc., que consiste en crear muros vergonzosos por toda la superficie del globo como lo son los muros existentes entre: EEUU y México, los de Ceuta y Melilla, o los que se levantan contra la oprimida e indefensa población palestina, o los muchos muros que consisten en no admitir refugiados dejándolos a la deriva para que terminen muriendo de hambre al otro lado».

[17] ¡Cada minuto se derrama en los mares, el equivalente a un camión de basura!

[18] Ver Atilio Borón: «Dr. Insólito en la casa Blanca», Rebelión.org,15-04-2017, en https://www.rebelion.org/noticia.php?id=225378

[19] E incluso a sus «amigos» o «aliados».

[20] Véase John Saxe-Fernándz: «Riesgo de guerra nuclear»

[21] Cfr. Alfredo Jalife-Rahme: «Bajo la Lupa. La ‘Pascua nuclear’ de Trump: ‘momento 1962′», en La Jornada, 16 de abril de 2017, p. 10.

[22] Es decir, basada esta eco-armonización en la ecorporeidad humana, en las verdaderas fuerzas productivas, en las verdaderas necesidades radicales y en los valores de uso (calidad de vida y de los modos-de-vida).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.