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Los esfuerzos de reconstrucción del gobierno son insuficientes

Un año después del terremoto

Fuentes: Noticias Aliadas

Un año después que un terremoto de 8.8º de magnitud sacudiera el centro de Chile, decenas de sus víctimas directas se aprestan a pasar por segunda vez un gélido invierno en improvisadas viviendas de emergencia. El sismo acaeció el 27 de febrero del 2010, semanas después del mucho más mortal terremoto que sacudió Haití en […]

Un año después que un terremoto de 8.8º de magnitud sacudiera el centro de Chile, decenas de sus víctimas directas se aprestan a pasar por segunda vez un gélido invierno en improvisadas viviendas de emergencia.

El sismo acaeció el 27 de febrero del 2010, semanas después del mucho más mortal terremoto que sacudió Haití en enero, dejando 220,000 muertos en comparación con los 550 en Chile. El desastre en Chile, que causó daños por US$30 millardos, cayó casi en el olvido relativamente rápido el año pasado.

Para agosto, el poderoso terremoto luchaba por mantener relevancia en Chile, donde la atención estaba puesta más en la dramática situación de los ahora mundialmente famosos 33 mineros que sobrevivieron 70 días atrapados en una mina subterránea antes de su sorprendente rescate en octubre.

«Aquí después del terremoto y tsunami, tocó que vinieron los mineros y nosotros nos quedamos botados», dijo a Noticias Aliadas Luis Corona, mecánico de la devastada ciudad costera de Constitución.

Los días anteriores al primer aniversario del terremoto fueron, de alguna manera, una excepción. La atención volvió -aunque temporalmente- al desastre. Despertando la memoria de la gente en todo el país, la súbita atención de los medios también se centró en los esfuerzos de reconstrucción, exponiendo perspectivas divergentes sobre qué y cuánto había hecho el gobierno para ayudar a la recuperación de Chile.

¿Todo lo humanamente posible?
El presidente Sebastián Piñera, empresario conservador que asumió el cargo sólo 13 días después del desastre, dijo en una entrevista el 26 de febrero por Radio Bío-Bío que la reconstrucción ha avanzado en más del 50%.

Un día después, durante un discurso en conmemoración del terremoto en Constitución, Piñera dijo a los asistentes que su gobierno había hecho «todo lo humanamente posible… para poder reconstruir, no solamente las obras materiales que el terremoto y el maremoto derrumbaron, sino también colaborar con tantas personas que han sentido esa herida cruzando lo más profundo de su corazón y que tal vez es lo más importante que tenemos que reconstruir».

La ministra de Vivienda, Magdalena Matte, afirma que el gobierno ya ha aprobado unos 130,000 subsidios para viviendas y comenzado la construcción de 70,000 nuevas casas. Matte prometió que para fines de este año, el Estado habrá otorgado 220,000 subsidios -teóricamente uno por cada familia que quedó sin hogar por el desastre- y dotado a 80,000 familias con nuevas viviendas.

«Hemos avanzado a un ritmo increíble, desde el punto de vista de entregar los subsidios», explicó la ministra en una entrevista con Diario Financiero. «Creo que, como estamos avanzando, con el tiempo va a ser un ejemplo de cómo se reconstruye».

Las cifras suenan bien, especialmente cuando están asociadas al 6% de crecimiento económico que Chile logró el año pasado a pesar del costoso desastre. Sin embargo, como siempre ocurre en estos casos, los hechos y los números -por lo menos desde la perspectiva de los residentes de las regiones de Maule y Bío-Bío, duramente golpeadas- no lo dicen todo, o al menos no la verdadera historia.

En el animado Santiago, golpeado pero no gravemente dañado, los negocios florecen. El gobierno acaba de dar a conocer planes para añadir dos nuevas líneas al sistema de metro de la ciudad. Y en «Sanhattan» -lujoso distrito llamado así por sus numerosas torres de oficinas- continúa la construcción del Costanera Center, que muy pronto tendrá el edificio más elevado de América del Sur, con 300 m de altura.

Pero en ciudades como Constitución, Dichato, Lloca y otras gravemente dañadas en Maule y Bío-Bío, la recuperación total continúa siendo un objetivo difícil de alcanzar. Ya no existen los cerros de desechos que el terremoto y el posterior tsunami dejaron acumulados en la línea costera y en las calles. Sin embargo, el proceso de reconstrucción ha sido lento y, hasta el momento, sólo parcial. Las economías locales todavía no logran recuperarse. Los turistas veraniegos, importante fuente de ingresos locales, se mantuvieron alejados en su mayoría este año.

Sandra Jara, vendedora de pescado de la localidad costera de Duao, en la región del Maule, perdió su vivienda y su puesto de comida con el tsunami. Con ayuda de amigos y familiares, se apuró a reconstruir el puesto a tiempo para la temporada veraniega, levantando un par de estructuras de madera contrachapada con cualquier otro material que pudo encontrar. Lamentablemente, pocos veraneantes aparecieron.

«Todos sabíamos que iba a ser malo, pero ¿tan malo?», dijo.

En Constitución, miles de personas que quedaron sin casa por el desastre vivieron en carpas durante varios meses antes de que el gobierno finalmente les entregara ayuda en forma de «mediaguas» (chozas rudimentarias de madera). Eso, y una simple caja de alimentos (25 kg por familia) es todo lo que hasta ahora han recibido del Estado, explicó Nieve Vergara, residente de El Pozo, un vecindario a orillas del río en Constitución que fue arrasado por las olas del tsunami.

«La ayuda que llegó aquí a Constitución fue de gente particular, de empresas particulares, no sé, de clubes deportivos, de juntas de vecinos de todo Chile, que recopilaron alimentos, ropa. Y ellos directamente vinieron a hacer la entrega acá», dijo Vergara.

«Hoy en día estamos viviendo en mediagua, una casa de emergencia. Es lo único que hemos recibido del gobierno. Si bien es cierto cuando [las autoridades] dicen que instalaron la luz, el agua potable, pero eso fue cuatro meses después. Y fue una lucha que la dimos nosotros. Tuvimos que obligarlos nosotros», agregó.

Cansados de esperar
Más de 12 meses después del desastre, Vergara y miles de otras víctimas del terremoto continúan ocupando refugios de emergencia mientras esperan que las autoridades lleguen con soluciones habitacionales más permanentes. La mayoría de viviendas de emergencia están agrupadas en asentamientos provisionales llamados «aldeas».

De las 107 aldeas construidas luego del terremoto, 99 permanecen, según el Ministerio de Vivienda. En conjunto albergan a unas 4,200 familias, que ahora se están preparando para pasar otro helado invierno en sus chozas hacinadas, por las que se cuelan la lluvia y las corrientes de aire. El agua potable es escasa en algunos casos. Las duchas compartidas son frías. Los baños portátiles colectivos huelen muy mal y hay pocos. La más reciente promesa de la ministra Matte es eliminar las aldeas para mediados del 2012.

Los líderes de oposición han aprovechado para criticar duramente los insuficientes esfuerzos de reconstrucción de Piñera. La táctica parece estar funcionando. Gracias al rescate de «los 33», la aprobación de Piñera llegó a 63% a principios de noviembre. Más recientemente las encuestas han colocado la popularidad presidencial en 40%.

El conservador mandatario conmemoró el primer aniversario del terremoto con una ronda de visitas a localidades devastadas en Maule y Bío-Bío.

«Vengo en son de paz», dijo durante una parada el 19 de febrero en Dichato, donde fue recibido por gente que protestaba. Una semana después, unas 3,000 personas en Constitución, flameando banderas negras, abuchearon a Piñera durante su discurso por el aniversario.

«Aquí pura pregunta y consulta nomás, po. Y ayuda, nada», dijo Corona. «Aquí lo que sí había fue harta ayuda de particulares. Pero aquí, ayuda del gobierno, nada po. Todo ha sido fuerza por ayuda de familiares y amigos, que me han prestado herramientas y cosas así. El pueblo se levanta solo. Nada más. No puede esperar más».

– Fuente: http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6328