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La compañía granadina La Palabra Teatro presenta "¿Por qué John Lennon lleva falda?"

Una feliz trituradora de géneros

Fuentes: Diagonal

La compañía granadina La Palabra Teatro nos descubre el monólogo ‘¿Por qué John Lennon lleva falda?’, escrito en 1990 por la autora inglesa Claire Dowie (1957), una risueña y desasosegante demolición de la categoría ‘feminidad’.

El pasado febrero la actriz Inma González presentó en la sala madrileña Garaje Lumière, dentro del Festival La Alternativa, una limpia puesta en escena en la que recorre la vida de una mujer de clase trabajadora de los años ’70 y ’80, a partir de un pupitre y un uniforme escolares. El texto crea un personaje y un debate fascinantes.

En una espiral de tiempos, a través de la evocación de una veinteañera conocemos las aventuras de una niña que desde pequeña comienza a odiar «la feminidad» que se le impone, y decide ser niño; concretamente, quiere ser John Lennon.

En tres círculos temporales, con un relato sutil, irónico hasta la negrura, Claire Dowie exhibe la construcción social y material de las mujeres desde su infancia hasta su juventud, plasmada en los rituales y los objetos / símbolos / fetiches clasificatorios -la falda, las bragas, las medias, la minifalda, el sujetador, los zapatos de tacón…-, y en los miedos y roles impuestos: «Ella [mi madre] piensa que no es muy buena idea que siga jugando al fútbol ya que se me puede caer el útero de una patada en el estómago.» […] «Y mi orientadora me preguntaba qué quería ser yo – yo decía John Lennon. Ella decía, ‘Sí, pero, ¿qué te parece ser enfermera?’ Yo le decía, ‘¿Hay alguna falda por medio?’ Ella decía: ‘Sí’ . Yo decía ‘No’ «.

Con absoluta sencillez, en una conversación amena, Inma González hace sus transformaciones a la vista, como en un striptease pedagógico de la máquina social de moldeado. En leves giros de voz y gestos, a un ritmo vivo, va sugiriendo a los demás personajes que convoca en su historia.

Construcción/Deconstrucción

Sobre el eje de tres canciones de Lennon –«Working Class Hero», «Power to the People», «Woman is The Nigger of the World»– , se desarrollan las luchas y contradicciones de esta niña, adolescente y mujer por su liberación: «Sé un chico», me dije. «Conviértete en un chico […] Lavándome el cerebro a mí misma, destruyéndome a mí misma, convirtiéndome a mí misma en un chico porque las niñas no pueden y las niñas no hacen, pero yo podía y lo hacía y quería hacerlo».

En situaciones concretas, escénicas, la obra va creando, con desdoblamientos y multiplicaciones que exige a la actriz, los dilemas y las soluciones reales e imaginarias de la protagonista en su hogar y en sus estudios, en sus ocios y juegos, en sus amistades, ligues y amores, en sus diferentes trabajos.

Son hallazgos de ironía y teatro los retratos y discusiones que hace la protagonista de las heroínas que ve en el cine, de los tics de chicas y chicos en los bailes, el relato de la construcción / evolución de una mujer modélica, del macho y sus variaciones, la sátira de algunas cantantes de su época (Sandie Shaw, Lulú…), la agridulce resistencia en soledad de la protagonista…

Y al mismo tiempo, la obra enclava sus aventuras en las corrientes sociales contemporáneas, especialmente, en una risueña y combativa utopía de los movimientos de liberación de la mujer y una feroz crítica de los servilismos y victimismos: «¿Ninguna odia a las mujeres? ¿Ninguna odia ser una mujer? ¿Ninguna odia que se dé por hecho que eres amable y gentil y comprensiva y compasiva y paciente y democrática y maternal y razonable y no agresiva, y servicial y sacrificada e imparcial y cooperativa? […] ¿Ninguna quiere ser un héroe? ¿A ninguna le encanta lo que hacen los hombres y no le gustaría hacerlo también?», pregunta en las reuniones feministas.

Hacia el final, tras repasar la trayectoria de su rebeldía, el personaje vuelve a su presente adulto, a un insólito amor homo/heterosexual, y se enfrenta al destino/tabú de la maternidad: «Hice un curso intensivo de virilidad acérrima. Y

encontré la clave. La sociedad quería que yo fuera, y quería verme como nada más, nada más, nada más, que un kit de reproducción, un útero, un hombre-útero.»

Y decide que su cuerpo es suyo: » […] las mujeres tienen que sentarse ahí sedadas, sonriendo pasivamente y protegiendo sus úteros, para atraer a un hombre, para atraer a un esperma para que el mundo siga girando, para que esta estúpida raza humana continúe, para seguir proporcionando carne de cañón cultural. Y yo pensé, «No, yo no voy a jugar sus juegos, prefiero dejar caer mi útero y ser un chico, es mucho más divertido».

Próximas funciones

Gracias a la fluida y graciosa traducción de la propia actriz Inma González y de Jamie- Glyn Bale, también director del montaje, hemos conocido en España a Claire Dowie, a través de una de sus obras más representadas. Actriz, dramaturga, poeta y humorista, en Reino Unido se la considera pionera del teatro feminista y del espectáculo unipersonal.

La compañía La Palabra Teatro estrenó ¿Por qué John Lennon lleva falda? en octubre de 2011 y desde entonces gira por España con su montaje. El 9 de marzo estará en la Casa de la Cultura de Azuqueca de Henares (Guadalajara); y el 20 y 21 de abril visitarán el Teatro Xtremo de Jaén. En julio la obra está invitada al Face to Face Festival de Londres.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Una-feliz-trituradora-de-generos.html