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Pedagogía de la contención para la construcción de la Paz y otra cultura del conflicto

Una tarea permanente para el movimiento social

Fuentes: Rebelión

La historia de Colombia, a lo largo de los dos últimos siglos pareciera circular, porque durante este periodo de tiempo desde la formación de la república, han existido un sin número de conflictos armados y a la par también han existido varios procesos de “paz”, en donde la gran regularidad, es que no se han cumplido los puntos entre las partes, facilitando así, la generación de unos nuevos conflictos armados, políticos y sociales.

La tragedia de la guerra y la traición, por parte de los sectores dominantes, es un constante y claramente quedo demostrado, en la forma en que se tramitó el proceso de implementación dentro del órgano legislativo, donde el informe dado por La Fundación Paz y Reconciliación, es que el proceso de implementación, sí bien se encuentra en un porcentaje muy bajo (20%)  y lo que empeora la situación, es no existen unos mecanismos claros y ni la voluntad política clara, a pesar del entonces Gobierno Santos, ya que desde su gestión comenzó la lenta muerte del proceso de implementación de la paz. La excesiva burocracia, las demoras dentro del diseño y la operatividad de la institucionalidad encargada de los procesos de Reincorporación, una timorata reforma rural integral (Decreto -Ley 902), arbitraria construcción de los PDETS y falta de garantías para las personas excombatientes  [2] (FPYR, 2017).

Con el nuevo Gobierno del Centro Democrático en cabeza de Iván Duque, el devenir y el futuro del proceso de paz es totalmente sombrío, ya que la paz para Duque será una prioridad, sino que, en cambio, se vislumbra un fortalecimiento de la política militarista, culto al estado de opinión (Talleres Democráticos) y des-implementación de lo acordado en la Habana, especialmente, lo que tiene que ver con el punto de la reforma rural integral, JEP y participación política.

El proceso de paz se encuentra en un proceso de crisis que pareciera terminal, el bloque de poder conducido por el Uribismo se ha mostrado totalmente renuente a aceptar el contenido del acuerdo, los compromisos pactados entre el estado colombiano y las FARC-EP. El gobierno Duque ha buscado diferentes tipos de medios torpedear de manera directa el proceso de paz: El montaje sobre Jesus Santrich, la presentación de las objeciones a la JEP, la asfixia al sistema de Justicia Transicional y la puesta en marcha de una presunta constituyente.  Sin embargo, el gobierno de Duque se enfrenta a grandes retos, una graves crisis económica que puede derivar en la agudización de las condiciones, una perdida de la capacidad de la conducción de la correlación de fuerzas en el bloque de poder y se enfrenta a un sujeto social colectivo, que ha mostrado diferentes tipos de victorias (Movimiento Estudiantil, Campesino e Indígena).

En consecuencia, el papel que debe jugar las grandes mayorías del pueblo colombiano, que, por medio de la acción colectiva, la organización y la movilización puedan generar procesos efectivos, para paralizar al Uribismo, generar procesos de ingobernabilidad-contra poder, en vía del reciente exitoso movimiento estudiantil universitario y las movilizaciones en el Cauca y Córdoba. Se abre la oportunidad, de dirigir toda esta indignación, en fuerza implementadora y de constitución de un contra poder, que enfrente al neoliberalismo y su forma política (Neofascismo), permita construir una conexión material entre la paz completa y las reformas sociales.

Se requiere disputar la categoría de “paz”, que tiene muchos tipos de significado, sí bien existen elaboraciones extensas sobre lo que representa la paz para el pueblo colombiano[3]. Este concepto ha sido totalmente raptado por los sectores del establecimiento, principalmente en tiempos recientes, ya que producto del proceso de paz, que se llevó a cabo en cabeza del “Nobel de Paz”, se logró asociar por parte de los sectores medios y gran parte de la población, que asocian la paz como sinónimo de la gestión del anterior gobierno de Santos.

Ahora, no se puede desconocer el proceso de disputa y de correlación de fuerzas que existe por el concepto de “paz”, sin embargo, la tendencia es que actualmente, el término se encuentra capturado por la desintegrada “Unidad Nacional”. Esto debe generar la alerta para la reflexión en torno a la forma en que actualmente se produce el discurso de los sectores alternativos, porque de manera reiterativa, en los pocos escenarios de pedagogía de paz que se han realizado, se han quedado en la lógica de “tecnocrática” en donde una serie de personajes expertos (hablan del punto acordado) y dejando de lado las experiencias y cosmovisiones de los sectores populares, reproduciendo así la lógica de la llamada “educación bancaria” (Freire, 1970).  Muchas veces, estos escenarios de pedagogía de paz recayeron en una dinámica informativa, aunque no se está negando el papel crucial que jugaron este tipo de escenarios dentro del momento de la votación por el SÍ, pero no se desarrollaron ejercicios pedagógicos orientados a generar una comunicación crítica, que permitieran vincular las demandas sociales con lo consagrado en el acuerdo.

El panorama anterior, genera la necesidad de construir una pedagogía de paz, que permita desde un proyecto político-emancipatorio, articulado a las demandas del “tiempo concreto” y las necesidades de los sectores populares, corresponder y fortalecer la crítica como uno de los principales elementos para la toma de conciencia para la transformación del mundo (Dussel, 2005),

Esta reflexión, lejos de caer en una visión tecnocrática o burocrática, promueve la generación de la reflexión por parte de los cuerpos colectivos (organizaciones sociales, campesinas, de víctimas, estudiantiles entre otras) construir un referente para aplicar-replicar creativamente una pedagogía de paz.

Sistematizar y fortalecer la memoria

Con la finalidad de romper la lógica metabólica del capital y más ahora, con la apuesta del sistema neoliberal, que busca por todos los medios crear dentro del imaginario social, individuos asociales, e imponer dentro de la memoria histórica de los pueblos la lógica adánica[4]. Uno de los principales intereses del sistema, es el rompimiento del vínculo social, y dentro de esta apuesta el conflicto armado fue el principal mecanismo en donde millones de personas (8 millones aproximadamente) sufrieron diferentes tipos de afectaciones, desarraigo y de la negación de su subjetividad (CNMH, 2015).

Una de las principales apuestas que tiene que contener la pedagogía de paz, son mecanismos y metodologías que permitan identificar todas esas voces negadas y facilitar los escenarios para su visibilización y reconocimiento en correspondencia con la conformación del sujeto político. Esto requiere desarrollar dos grandes tareas que parte del mismo ejercicio, para la JEP y para la Comisión de la Verdad se requieren presentar informes de las afectaciones territoriales, sectoriales, comunitarias y culturales producto del conflicto armado, especialmente, desde los sectores subalternos.

Pluriversidalidad crítica

Es vital que una pedagogía de paz, se tengan en cuenta, que las causas originarias del conflicto armado, es por la negación, exterminio, dominación y explotación de todas aquellas subjetividades que no se han sometido a las lógicas del capital. En esta vía, siguiendo a Enrique Dussel, dentro de su extensa obra, debemos romper las concepciones lineales, euro centradas, y unilaterales de entender la historia y la realidad de nuestro mundo. La Transmodernidad surge como una categoría que recoge la posibilidad de oponerse, a todas estas concepciones que han negado la participación y el reconocimiento de los grupos sociales subalternos, la existencia de sus culturas, filosofías, tecnologías e identidades (no europeas, no masculinas, no clasistas…) y teniendo como apuesta, reescribir la historia, por medio de unos diálogos efectivos en una perspectiva intercultural, permitiendo la construcción de un bloque de los sectores explotados-oprimidos, y que por medio de la lucha puedan construir el Kairós, el tiempo del peligro, de la generación de los cambios. Esta categoría es central porque nos permite articular, las diferentes expresiones de las subjetividades, sus principales apuestas y articularlas en una unidad dialéctica con la apuesta del cambio con la toma y la transformación del poder. 

Fortalecimiento de la Subjetividad

La subjetividad es aquel proceso que se encuentra determinado por el devenir histórico de la “vida concreta”, las experiencias vividas por los seres humanos, entendido esto como un proceso de mediación entre la historia y la praxis. Es importante detallar que la subjetividad no se puede entender desde lo abstracto, sino que se tiene que reflexionar desde el proceso concreto que genera la dinámica de la vida. Por lo cual, el movimiento social colombiano debe fortalecer los ejercicios de crítica y de reflexión dentro de sus escenarios colectivos, con la finalidad de problematizar el concepto de identidad, porque debido a la influencia de las organizaciones reproductoras del pensamiento único, se ha fortalecido las visiones narcisistas y autistas de las identidades, dejando de lado las dinámicas comunes y cotidianas de los sectores subalternos.

Los campos, que es una categoría que inicialmente fue trabajada por Pierre Bourdieu, nos permite desde una perspectiva crítica entender las dinámicas de los diferentes campos y escenarios sociales, en los cuales los seres humanos se desenvuelven diariamente, y que para construir un análisis integral es vital analizarlos desde una concepción relacional y dialéctica, de determinación-determinante-determinada. (Dussel, 2005). Un ejemplo, una mujer se encuentra condicionada por varios campos (mujer, trabajadora, negra, lesbiana) esta dinámica de inter-seccionalidad crítica[5] en donde se relacionan varios elementos que determinan las lógicas de la explotación y la dominación sobre los seres humanos. Uno de los autores que puede ser objeto de consulta para la ampliación del debate, desde la concepción materialista de la cultura es Bolívar Echevarría, a partir de su conceptualización de larga duración sobre desenvolvimiento de la modernidad capitalista en los últimos cuatro siglos en el continente. Con su categoría del “Ethos Barroco” se pueden construir elementos de dialogo y de complementariedad dialéctica con la concepción de la interseccionalidad (Echevarría, 2010).

Pedagogía de la contención

En esta vía en particular, debemos reconocer, que el grado de correlación de fuerzas y de expresión de poder por parte de los sectores que se oponen a la construcción de la paz y la garantía del post-acuerdo, cuentan con grandes nichos dentro de los sectores populares y la población en Colombia, es por esto, que teniendo en cuenta esta disparidad de fuerza, los ejercicios de pedagogía y de reflexión deben centrarse en poder ir desnaturalizando, toda aquella mitología que han construido sobre el miedo-legitimidad de la guerra, para ir disputando el sentido común con elementos concretos, que sirvan del reconocimiento y la apuesta por una cultura de cambio (PAZ=Cambio Social). Por lo cual, debe pensarse en la creación de una gramática de la contención, que nos permita construir otro tipo de significantes-significados con relación de una praxis creativa.

El conflicto potencia la construcción de la democracia vivencial

Más allá de aquellas valoraciones, que asemejan la construcción de paz a la pacificación y la instauración de un nuevo orden en donde se supera todas las contradicciones y se cae en un estado de paz perpetua, reconciliando la realidad. Todas estas visiones, están siendo propuestas por aquellos que ven en la construcción del post-conflicto, el aplastamiento a toda divergencia, toda oposición y la imposición de un orden unidimensional que legitime el modelo neoliberal, la industria extractivista y el cierre democrático. Es por esto, que uno de los mejores mecanismos para la construcción de una pedagogía crítica que tenga como sur político, el fortalecimiento de los conflictos sociales para la construcción del contra poder destituyente-constituyente, permitiendo ganar más reivindicaciones para el pueblo a la par que sus procesos de organización y avances en el plano institucional (Guerra de Trinchera).

Todos estos principios, como se reitera es una humilde propuesta, que se ha ido recogiendo de la propia práctica política, que, según la visión del autor, es uno de los elementos más enriquecedores. Además, que el ejercicio del debate nos puede ayudar a fortalecer y reflexionar mucho más desde nuestra práctica. Desde el campo comunista debemos pensarnos, los ejercicios de la pedagogía deben continuar a pesar de las diferentes coyunturas. Estos ejercicios de construcción de otro tipo de sentido común se dan a largo plazo. Pero se debe seguir. La paz no llegará sola y menos con una pedagogía de derecha.


[1] Texto presentando por Fabian Ricardo Briceño Santiz. Sociólogo de la Universidad Santo Tomas. 

[2] Este término parte de la premisa de la beligerancia política y de la relación que tuvo FARC-EP con la sociedad colombiana, en donde era y es un actor político, por lo cual, se está reincorporando a la dinámica civil pero nunca ha perdido su relación con la sociedad a diferencia del paradigma de la Reintegración de la ley de Justicia y Paz.

[3] Revisar elaboraciones desde el espectro comunista y la perspectiva de la salida negociada al conflicto social y armado.

[4] Esta lógica es aquella que concibe que la realidad social comienza desde que el sujeto, ya se individual o colectivo nace, negando todas las experiencias precedentes, apoyada esta cosmovisión del narcicismo individual y colectivo.

[5] El autor del presente trabajo se aparta de la visión hegemónica de la interseccionalidad, ya que no se puede relativizar los procesos de explotación y dominación, sino que, en cambio, se deben partir los análisis del sujeto histórico viviente, que parte de las condiciones materiales de existencia y que a partir de allí es donde se sustenta y condiciona el desarrollo de su identidad.


BIBLIOGRAFÍA

DUSSEL, ENRIQUE (2005) POLÍTICA DE LA LIBERACION I: HISTORIA MUNDIAL Y CRITICA. TROTTA. MADRID.

FREIRE, PAULO (1970) PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO. SIGLO XXI.

FUNDACIÓN PAZ Y RECONCILIACIÓN (2017) TERMINÓ LA GUERRA, EL POSTCONFLICTO ESTÁ EN RIESGO. UN AÑO DEL ACUERDO. CLACSO.

ECHEVARRIA, BOLIVAR (2010) DISCURSO CRÍTICO Y MODERNIDAD. ENSAYOS ESCOGIDOS. EDICIONES DESDE ABAJO.

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