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Una transición política a la chilena, para “superar” en Colombia el fascismo

Fuentes: Rebelión

 Imagen: Caricatura Osuna diario El Espectador.     

El bloque de clases contrainsurgente dominante en Colombia, presionada por la coyuntura internacional actual, magistralmente descrita por el reconocido marxista Claudio Katz en el excelente análisis económico y geopolítico (el cual no dudo en recomendar) titulado “El resurgimiento americano que no logró Trump”, fechado el 28 de julio pasado. Ver  https://katz.lahaine.org/b2-img/ELRESURGIMIENTOAMERICANOQUENOLOGRTRUMP.pdf  Se apresta a dar por concluida la riña inter fracciones de cerca de 10 años de duración sostenida por Uribe Vélez, líder de la fracción más agresiva y reaccionaria del latifundismo agroindustrial globalizado que convirtió la tierra en la alcancía de las inmensas fortunas del capital “narco ganadero”, con Juan Manuel Santos, representante máximo de los financistas trasnacionalizados tradicionales.

 El acto jurídico de la corte suprema de justicia, que este Lunes 03 de agosto 2020, después de 9 meses y de una intensa  campaña mediática de desprestigio tan efectiva como cierta y verídica; definirá el llamado a indagatoria hecho en de octubre del año pasado al expresidente Uribe Vélez, con una muy posible orden de detención, sin dudas marcará el definitivo triunfo sobre Uribe Vélez de JM Santos, su antiguo protegido y aliado de crímenes de guerra y falsos positivos cuando fungió como su ministro de guerra entre 2006 y 2009, algo que la flaca memoria de los colombianos tiende cada vez más a evaporar.

A dos años de la posesión del pelele Duque, impuesto (con todas las formas de lucha) como subpresidente de Colombia por el poder narco paramilitar y electoral de Uribe Vélez, es claro el ambiente de desastre generalizado, ligado íntimamente al desastre de Trump, que se vive en la conciencia social colectiva de los colombianos y está exigiendo su necesaria superación política. Hagamos un somero recuento:  

Crisis económica y fiscal como nunca antes se había visto en el país. Crisis sanitaria de la ley 100/93 descarnada por la pandemia. Crisis social de hambre, desempleo, miseria generalizada que se pretende controlar y disciplinar exterminado a cerca de 1.000 dirigentes sociales y defensores de las comunidades indígenas o negras y de los derechos humanos. Crisis política con niveles paupérrimos de legalidad y legitimidad de la presidencia de la república que amenaza al resto de la llamada “institucionalidad” y se pretende superar con el secular método del sectarismo político disfrazado por los medios de comunicación adictos como “polarización”. Crisis militar con escándalos crecientes de los altos mandos que ya no puede ser sostenida con el cuento piadoso de las manzanas podridas. Crisis Judicial y de impunidad total con una Fiscalía de bolsillo más cínica, doméstica y negativa aún, que todas las anteriores. Crisis del llamado “orden público” caballito de batalla de la contrainsurgencia oligárquica invocado por el Estado desde hace casi un siglo, desde la masacre de la bananeras en 1928. Desastre diplomático al haber convertido al Estado colombiano en una inmensa base militar desde donde ejecutar los desvaríos y fracasos imperialistas de Trump y Pompeo para la región.

En este recuento debemos incluir la debilidad de la llamada oposición de izquierda democrática de prestigiosos dirigentes sin bases que no logra confluir en sus llamados tradicionales de convergencia y unión, y en cambio con sus peleas de “egos soplados” e inflados sí desorienta y confunde a la variada pero quieta Movilización Social, repotenciada después del benéfico Acuerdo Santos-Timochenko /16, cuando salió a la luz la oscura realidad de la federalización en bloques y frentes semi autónomos con sus distintos intereses locales al margen del antiguo “secretariado”, y hoy deja ver a la otrora poderosa y centralizada guerrilla de las Farc-Ep fraccionada y dividida en innumerables grupos federalizados ya no semi autónomos sino claramente sueltos y, un enclenque y manoseado partido político denominado la Rosa todavía más fraccionado aún, con una dirigencia o bancada parlamentaria enredada en rencillas de baja estofa, que parece haber abandonado en las regiones a sus bases sociales y a sus antiguas tropas a su propia suerte, sometidas un sistemático exterminio oficial (van 215 ex guerrilleros ejecutados a la fecha) por parte del paramilitarismo cuyo desmonte no se pudo ¿no se quiso?  pactar en la Habana/16. Partido empeñado en un único objetivo el de la implementación del citado Acuerdo /16, sin posibilidad de que hubiera sido un mandato constitucional porque tampoco se pudo ni ¿se quiso? pactar en la Habana como una Constituyente, y hoy se deplora.

Y finalmente, un reciclado conflicto social y armado que bajo la cobertura de la War on Drugs estadounidense para Colombia, ha  relanzado a los diversos grupos en armas contra el Estado a un nuevo escalón de confrontación y muerte.

Ante este inquietante panorama nacional e internacional, es que se debe entender la maravillosa y esclarecedora entrevista que hace J M Santos a su fiel aliado Timochenko Londoño, aparecida ayer 02.08.2020 en el diario “global” El Pais.es https://elpais.com/internacional/2020-08-01/la-guerra-es-muy-compleja-las-decisiones-que-se-toman-conducen-a-la-muerte.html , donde claramente y con el apoyo de un grupo corporativo trasnacional de las comunicaciones como Prisa- Caracol Colombia, se lanza y se refuerza dicha alianza personal y política en la perspectiva de la transición como la acaecida en España entre 1975-77,  conocida como la  RUPTURA PACTADA con tutelaje estadounidense para superar-conservando el franquismo con el arbitraje del Rey Borbón, la colaboración del carrillismo del partido comunista, en la que es experta la dirigencia española. “Ruptura pactada con tutelaje estadounidense” que fue tomada y mejorada por la dirigencia chilena en el proceso de superar-conservando el pinochetismo durante la llamada transición a la democracia chilena tutelada por la embajada americana (elecciones) durante el periodo de 1988-1990 y que concluyó dejando intacta la constitución de Pinochet, la que hoy después de 30 años, el presidente pinochetista Piñera presionado por la invencible resistencia de la movilización social chilena, dice va a modificar.

De llegarse a dar la tan ansiada y esperada detención de Uribe Vélez, quedaría clara la gran alianza democrática de sectores del partido de JM Santos y su aliado Timochenko, Barreras, de la Calle, los liberales de las diversas facciones, Pardo Rueda, Cristo, los gaviristas, la izquierda liberal, el lopismo, Clara López, los samperistas, etc, el variopinto y amplio sector llamado de la “oposición de izquierda”, sectores independientes de partidos indigenistas y de las negritudes, algún sector de los conservadores decentes como Álvaro Leiva, y algunos oportunistas que se pegaran a última hora como el alcalde de Bogotá; con la clara pretensión de enfrentar al menguado y carcomido uribismo (o a su disfraz Fajardo) con quien harán negocios para que al cambiar todo siga igual: el famoso gatopardismo de la ruptura pactada tutelada por la Embajada tan conocida en Colombia, como cuando nos gritaron en 1.990 con aquella penetrante y destemplada voz chillona: ¡Colombianos. ¡Bienvenidos al Futuro!  Y el futuro luminoso se hizo oscuridad con César (OEA) Gaviria.  

   

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