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Uribe Vélez y el Bloque de Poder Contrainsurgente

Fuentes: Rebelión [Imagen: Báez. Mancuso. Isaza, en el congreso colombiano Julio 2004]

Cuando en el 2009 (hace ya 14 años) la socióloga Vilma Liliana Franco publicó su libro “Orden contrainsurgente y dominación” (obra que no me canso de recomendar por considerarla esencial para entender el llamado conflicto interno colombiano, que afortunadamente se puede descargar en el siguiente enlace: https://www.kavilando.org/images/stories/libros/OrdenContrainsurgenteyDominacin.pdf), ya la sociedad colombiana tenía un cierto acumulado teórico sobre la Contrainsurgencia en Colombia y su relación directa, causal, con el fenómeno narcoparamilitar.

Por ejemplo, en el 2001 la nombrada Comisión de Personalidades del Caguán,  de la cual formé parte, había planteado en sus recomendaciones finales el estudio de este complejo fenómeno y su DESMONTE. En el  2002, el parlamentario Gustavo Petro había denunciado en la Cámara la infiltración narcoparamilitar en la Fiscalía de Luis Camilo Osorio. En el 2004 el capo narcoparamilitar Mancuso escoltado por su escuadrón de muerte, en un espectáculo que dejaba en claro la degradación mercenaria de la gran prensa corporativa adicta, hacía su entrada triunfal en el “sacrosanto recinto de la democracia más antigua de  Latinoamérica” ( Ver interesante video  https://www.youtube.com/watch?v=KcQYlCDuwFk&t=6s). Y posteriormente, en el 2006, el llamado Proceso de la “Parapolítica”  (una buena síntesis de los principales hechos se puede leer en https://es.wikipedia.org/wiki/Parapol%C3%ADtica) había golpeado abiertamente la alienada conciencia de la llamada opinión pública colombiana y había llevado el repugnante tufo hasta la cómplice prensa corporativa internacional.

Sin embargo, el Estado colombiano, fiel a sus  antiguos compromisos  contrainsurgentes, continúo tapando el sol con un dedo y, con sus pseudointelectuales de pacotilla prepagos, según el libreto tradicional, arreció la desvalorización de la obra de la socióloga Franco, acusándola de “antidemocrática” y de hacerle el juego a la guerrilla. Y, a quienes acogimos esa teoría con interés, de poco menos que dementes o insanos(del spanglish “insanes”). Hoy día, la lucha de clases en Colombia, que ha tomado cierta dinámica, a través de la declaraciones objetivas y de primera mano de uno de los fundadores de la estructura contrainsurgente narcoparamilitar, el sobreviviente capo Salvatore Mancuso, quebrantando la ley  mafiosa de la “Omertá” o Ley del Silencio, desde una cárcel de los EEUU donde está encarcelado por los delitos de narcotráfico, no por los delitos de lesa humanidad de su estructura contrainsurgente, al solicitar ingreso ante la Justicia Especial para la Paz;  ha confirmado,  plenamente, nada menos que en la práctica, ojo en la práctica, la teoría sociológica contenida en el libro de la socióloga Franco, dándole la razón a quiénes durante todos estos 14 años, lo escribíamos, lo denunciamos y lo explicamos en múltiples intervenciones internacionales buscándole una solución política al espantoso conflicto colombiano que va quedando claro se trata de un CONFLICTO CONTRAINSURGENTE, ejecutado por un Bloque de Poder Contrainsurgente BPCi que domina desde hace más de 70 años a la apabullada y sangrante sociedad colombiana.

Esta es la trascendental importancia de las declaraciones del señor Mancuso, quien al parecer ha roto la represa que contenía el albañal de todos los crímenes y genocidios de la tan inhumana estrategia contrainsurgente y sus estructuras ejecutoras, dejando fluir las aguas negras fétidas  y sacando a flote los coprolitos  de su accionar, ante la mirada estupefacta de los colombianos que si bien lo presentíamos, no alcanzábamos a imaginar tal deshumanización sustentada en el odio y el rencor. Por lo cual, desde ya, solicito al movimiento nacional de víctimas del conflicto colombiano que autorice el ingreso del señor Mancuso en dicha jurisdicción, con todas las garantías para su seguridad personal y familiar,  a condición, claro está, de que siga ampliando sus importantes declaraciones.

Como todos los caminos conducen a los expresidentes comprometidos con dicha estrategia y untados hasta los codos del blando material:  Samper y Santos intentan evitar la salpicadura callando ( pasando de agache decimos en Colombia) y dejando a Pastrana y Uribe Vélez la confrontación del chorreón lanzado. Uribe Vélez en el colmo de su caducidad, al ver que la Ley del Silencio sobre al cual construyó todo su andamiaje de impunidad y corrupción, se  viene abajo, trata de enfrentar lo dicho por el señor Mancuso, trinando el enlace del libro de Carlos Castaño, “Mi confesión”,  tratando de  encontrar  alguna contradicción entre ellos. Pero no hay tal contradicción. El libro de Castaño tan publicitado y reeditado (lo que le valió que en su momento lo sacaran violentamente  de la escena como hombre-condón que era) es una obra maestra de desinformación escrita en algún laboratorio de la Inteligencia Militar, donde se intercalan verdades, con medias verdades, con “mentiras-verdaderas” o cínicas. Un vómito de borracho de donde se pueden sacar en limpio una que otra arveja todavía entera. Así hay que leerlo: odio anticomunista burdo y destilado, que poco podrá ayudar a AUV en su invocación como defensa. ¿Habrá leído Uribe Vélez la página 312 del panfleto citado donde Castaño me amenaza, para después intentar mi muerte?   

Recordando a los hombres-condón, nada de raro tiene que los gestores globales de la estrategia contrainsurgente, ante el apremio y las dificultades que en la actualidad están teniendo a nivel universal o global  para imponer su voluntad y su ley al resto del mundo, su hegemonía absoluta, como lo venían haciendo desde el fin de la segunda guerra mundial, y ante la desnudada de su antiguo pupilo AUV por el movimiento popular y social, el descredito paulatino (video el Matarife, etc.), la perdida gradual de su influencia electora y política, la derrota de Duque y de Fico Gutiérrez, más las recientes salidas en falso de sus íntimos aliados de la reserva militar y del coronel (r) Marulanda  (https://rebelion.org/defenestrar-al-presidente-guerrillero/), sus antiguos promotores globales estén pensando seriamente en quitárselo y desecharlo. Es una posibilidad posible, real y factible. Ante la cual la movilización social y popular debe estar alerta; en estos momentos en que la lucha de clases en Colombia ha tomado cierta dinámica, y va poniendo en escena los extremos del espectro político a flote: El extremo izquierdismo flamígero que ya está pensando en tomarse por asalto las puertas del cielo; como como su contrario el fascismo contrainsurgente de larga incubación y  profundo odio anticomunista, que  continua considerando al único opositor aceptable como muerto.

 Hoy con mis cansados años, me viene el recuerdo un versito que me enseñó la maestra de escuela pública en mi pueblito de Vélez cuando hacía tercer año de primaria que según ella gritó el héroe patriota Atanasio Girardot en 1813 en la batalla de Bárbula, cuando herido de muerte “en átomos volando” junto con el polvorín de las tropas anticoloniales de Bolívar, alcanzó a decir : “Permite dios poderoso /que yo plante esta bandera/ donde se mueve altanera/ la del español odioso”. La bandera de una Constituyente amplia y popular, que instaure una verdadera Paz con justicia social, verdadera Democracia y Soberanía patria.  

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.