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Aficionados y socios rechazan la gestión del máximo accionista y multimillonario de Singapur, Peter Lim

Valencia CF: ¿club deportivo o negocio multinacional?

Fuentes: Rebelión [Imagen: Salvem Nostre València]

Con 12 clubes fundadores, entre otros el Real Madrid, el FC Barcelona, el Manchester United, el Liverpool, la Juventus de Turín y el Inter de Milán, el 18 de abril de abril a medianoche se presentó la Superliga Europea de Fútbol que sustituirá a la actual Champions League. “Este nuevo torneo anual proporcionará un crecimiento […]

Con 12 clubes fundadores, entre otros el Real Madrid, el FC Barcelona, el Manchester United, el Liverpool, la Juventus de Turín y el Inter de Milán, el 18 de abril de abril a medianoche se presentó la Superliga Europea de Fútbol que sustituirá a la actual Champions League. “Este nuevo torneo anual proporcionará un crecimiento económico significativamente mayor”, anunció el selecto grupo de promotores en un comunicado oficial; “a cambio de su compromiso”, los clubes fundadores “recibirán en conjunto un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros”, añade la nota informativa.

Otro gran inversor -en este caso de Singapur-, Peter Lim, aterrizó en el Valencia CF en octubre de 2014, cuando se convirtió en máximo accionista del club al adquirir el 70% de los títulos; la lista Forbes le sitúa, en abril de 2021, en la posición 1.008 de los multimillonarios mundiales, con una fortuna de 3.100 millones de dólares; el presidente del Valencia CF, Anil Murthy, y el director ejecutivo de la institución, Joey Lim, operan como dos peones de Lim en el club de Mestalla. Asimismo el mandatario dirige negocios en el campo de la atención sanitaria en Singapur y Malasia, a través del holding Thomson Medical Group.

La gestión de Peter Lim está siendo muy contestada por la afición valencianista; por ejemplo el 24 de enero mediante una caravana de vehículos “contra la nefasta gestión de Meriton” (empresa de Lim), convocada por la plataforma Salvem Nostre València y que concluyó en el estadio de Mestalla; además la Agrupació de Penyes Valencianistes (357 peñas y más de 22.000 peñistas de todo el mundo) defiende, en un comunicado del 11 de diciembre, que el club “vuelva a ser de los valencianos”, califica como “desastre” la administración de la entidad y sostiene que en cuatro años ésta “no ha hecho más que empeorar”.

La deuda del Valencia CF suma 458 millones de euros (junio 2020) y el presupuesto del ejercicio 2020-2021 es de 119 millones de euros. En un contexto de apurada situación económica, los medios informaron en marzo de un supuesto desembarco en la institución -en absoluto confirmado- del millonario príncipe de Johor (sultanato al sur de Malasia), amigo de Peter Lim.

Socios y aficionados del Valencia CF no sólo critican la gestión económica, también la deportiva. El equipo está clasificado en la decimotercera posición (abril 2021); la venta de algunos de los jugadores más destacados no se ha visto compensada por fichajes de refuerzo y en septiembre de 2019, Lim destituyó al entrenador, Marcelino García Toral, pese a los buenos resultados. En cuanto a las obras del nuevo estadio de Mestalla, se paralizaron en febrero de 2009 y continúan desde entonces suspendidas; pero se da la circunstancia que en mayo concluye el plazo para la finalización y puesta en marcha de esta infraestructura, según establece el Plan de Actuación Territorial Estratégica (ATE) aprobado por el Gobierno Valenciano en 2015, que además fija el plazo para la demolición del campo actual en 2023.

¿Es el fútbol algo más que dinero, patrocinadores y espectáculo? F.L.G., artesano jubilado de 66 años, es socio del Valencia CF desde la década de los 80. La primera vez que asistió como espectador al viejo Mestalla fue en 1968, para presenciar un partido de la Copa de Ferias (antecedente de la Europa League) entre el Valencia CF y el Hibernian escocés. “Fui con un amigo de mi padre y me impresionó el ambiente en la grada”, recuerda. Desde entonces no se perdió ningún partido: “Iba al campo con los amigos del barrio –Camins al Grau de Valencia- y comprábamos lo que se llamaba la media entrada en General de Pie”. Tenía 13 años. Pasado el tiempo, F. L.G. transmitió a su hija –exsocia- y dos nietas la afición por el Valencia, club “que representa un sentimiento”.

Antes de la crisis de la COVID, disfrutaba de los partidos en dos bares del barrio (Vilanova del Grau, una barriada popular de Valencia), y ahora en casa por las plataformas digitales. “El bar siempre se llena, viene gente con bufandas y camisetas del Valencia”, destaca este abonado. ¿Cómo ha mutado el balompié en los últimos años? “Ha penetrado el neoliberalismo, existe menos romanticismo y se prioriza la cuenta de resultados; además la llegada de jeques y multimillonarios ha convertido al fútbol en un producto de competencia”.

Una parte del pasado, añade, es “la humildad con la que se iba al campo, hoy todo se orienta al merchandising de las camisetas”; y señala una de las tiendas del Valencia CF muy cercana a la puerta principal del estadio, donde tiene lugar la entrevista; en este local comercial puede adquirirse la zamarra oficial del club, chubasqueros, pantalones o un balón firmado por los cuatro capitanes.

En los años 60 y 70, “los autobuses y tranvías se abarrotaban para ir a los partidos; en el trayecto comentabas las jugadas, te socializabas y podías hacer amistades. También podías llevarte la bebida al fútbol”, subraya este vecino de los Poblados Marítimos de Valencia, que estuvo el 23 de mayo de 2001 en Milán, donde el Valencia CF perdió la final de la Liga de Campeones contra el Bayern de Munich. “¿El partido más especial? La primera vez que fui con mi hija al fútbol; en 1983, el Valencia ganó en casa al Real Madrid y se libró del descenso a segunda gracias a un gol de Tendillo”.

Precisamente fue a este partido, en la última jornada de la temporada 1982-1983, cuando por primera vez el sociólogo y profesor de la Universitat de València, Vicent Flor, acudió –con sus padres- al estadio del Valencia CF. Tenía 11 años. Vicent Flor es autor de Nosaltres som el València. Futbol, poder i identitats (Afers, 2020). Cuatro generaciones de su familia son seguidores del equipo che. “El fútbol es también una red de relaciones sociales y familiares”, apunta en el ensayo.

Se abonó al Valencia CF en la temporada 1985-1986, cuando el equipo descendió a segunda división. “Difícilmente se puede negar la condición de club popular al Valencia. No es en ningún caso un club básicamente de señoritos y de burgueses”, subraya Vicent Flor, “la base es claramente interclasista o popular”. Tampoco la institución puede vincularse estrictamente a la ciudad de Valencia, ni es ajena a las comarcas; de hecho, en la Agrupació de Penyes figuran 65 peñas de la capital, 256 de otros municipios del País Valenciano, 13 del resto del estado español y 23 de otros países.

El Valencia CF se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva en 1992, tres décadas antes de que recalara Peter LIm; sin embargo, “la afición del Valencia continúa considerando el club suyo”, concluye el investigador en Nosaltres som el València.

Además de la pasión por una entidad deportiva, en el fútbol pueden defenderse valores. La Colla Blanc-i-negra señala que no tolera en su seno las actitudes racistas, machistas, homófobas y violentas; también son respetuosos con todas las aficiones y defienden la cultura valenciana “en toda su diversidad”; tras los insultos racistas denunciados en la jornada 29 por el jugador del Valencia CF, Mouctar Diakhaby, durante el choque contra el Cádiz CF (“negro de mierda”), la Colla Blanc-i-negra se posicionó: exhibieron una pancarta contra la xenofobia en los aledaños del estadio y en la Ciudad Deportiva, además le regalaron la camiseta antirracista de la colla al defensa francés.

Estos peñistas consideran, por otra parte, que la institución atraviesa la coyuntura más grave de su historia (el club fue fundado en 1919) y apuestan por “recuperar” la entidad valencianista para devolvérsela a su “legítimo propietario”: la afición. Piden, en consecuencia, la dimisión de Anil Murthy.