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Valparaiso: Tsunami juvenil solidario

Fuentes: Rebelión

Para los porteños no es ninguna novedad el sinnúmero de situaciones anómalas relacionadas con los dineros fiscales, que en forma transversal han involucrado tanto a personeros de la Concertación como de la Alianza, desde los años 90 en adelante, y que tienen sumido al puerto en una situación de altos índices de marginalidad y pobreza, […]

Para los porteños no es ninguna novedad el sinnúmero de situaciones anómalas relacionadas con los dineros fiscales, que en forma transversal han involucrado tanto a personeros de la Concertación como de la Alianza, desde los años 90 en adelante, y que tienen sumido al puerto en una situación de altos índices de marginalidad y pobreza, lo cual ha quedado al desnudo con el desastroso incendio ocurrido. Lo que si pasa a ser una novedad , una extraordinaria y grata novedad , es el constatar el desempeño realizado por miles de jóvenes actuando solidaria y desinteresadamente en apoyo de los damnificados con el mega incendio de los cerros de Valparaíso. Miles de manos solidarias que desde el primer momento se volcaron a realizar una acción directa sin esperar indicaciones de ninguna índole. Sin duda un alto porcentaje de estos muchachos no participaron en el «acto cívico» de votar en las elecciones recientes y forman parte de ese gran contingente de quienes se abstuvieron y por eso fueron fuertemente criticados por los defensores del modelo, pero ahora con esta acción política demuestran que si les interesa la política, pero una distinta y muy distante de la instalada por la dictadura y los gobiernos civiles que la han continuado y profundizado. Los valores de solidaridad y el trabajo colectivo no pertenecen a los principios individuales y egoístas del sistema neoliberal. Lo que pretendió ser mostrado por los medios de comunicación oficiales y por las instituciones del Estado como un accionar caótico y desorganizado, es totalmente antagónico con la forma eficiente y organizada con que han actuado estos jóvenes. Para ello basta solo constatar en terreno como están trabajando en los centros de acopio, en los albergues y ver en los cerros como han despejado totalmente el sitio siniestrado y la manera ordenada en que dejan los escombros a la orilla de las calles y callejuelas para su posterior retiro. Innumerables cadenas humanas que «a pulso» desarrollan el trabajo de maquinarias ausentes se observan por todos lados.

En estos primeros días y antes que el burocrático aparato estatal empezara a desperezarse y comenzara a actuar – salvo eso sí la presencia excesiva e inútil de uniformados armados con fusiles de última generación- los muchachos han realizado lo que pudiera haber tardado meses. Y en el ambiente eso se percibe en todo lugar, donde solo se «respira» una enorme energía positiva. La experiencia vivida por estos jóvenes directamente en terreno, conviviendo y conociendo la marginalidad, trabajando codo a codo con los pobladores, representa si duda una especie de «magister condensado» de trabajo social, sociología, política y humanidad que ya forma parte de su propio ser. Estos muchachos que con sus decididas y creativas movilizaciones por la educación gratuita le «movieron el piso» al sistema político chileno, hoy adquieren una conciencia social sólida a través de su propio accionar. Sin duda se han dado cuenta que no sólo son capaces de ser solidarios y protagonistas, sino también capaces de cambiar las cosas. Y esto puede augurarnos la formación de un «tsunami juvenil» que barra de una vez por todas los cimientos de un sistema neoliberal perverso e injusto.

 Valparaíso, 18 abril 2014

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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