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Biden contra China y Rusia

Van por lana, pero pueden salir trasquilados

Fuentes: Rebelión

Al declarar al mismo tiempo conflictos belicosos contra Rusia y China, el gobierno del Presidente Biden intenta matar dos pájaros de un tiro; misión imposible, pues sobre valora su real potencial y carece de fuerzas para derrotar la coalición de estos dos colosos, superior a EEUU en lo militar, económico y político. A ojos vistas, desarrolla una mala política y dio su primer paso en la dirección errónea.

La estrategia de Trump parecía mejor, intentó que no cuajara la unidad chino-rusa o que, por lo menos, Rusia permaneciera neutral en la lucha que llevaba contra China, para evitar que este país deje rezagado a EEUU. Hizo todo lo que pudo por lograr ese objetivo, y no lo logró, es que Rusia no escuchó y no podía escuchar los cantos de sirena entonados por Bolton, porque sabe que ninguna oferta de Washington puede ser firme, ya que sus gobernantes son fieles sólo a sus intereses, y a nadie más, y el infierno está empedrado con los huesos de quienes les creyeron.

En estas circunstancias apareció en la arena mundial un nuevo payaso, el presidente de Ucrania, Zelenski. Lo de payaso no es peyorativo, esa fue su profesión antes de ocupar el cargo que inmerecidamente ostenta, en un país en peligro de desaparecer en la vorágine de sus fantochadas presidenciales. “El ingreso de Ucrania a la OTAN es la única manera de poner fin a la guerra en el Donbass”, declaró a Jens Stoltenberg, Secretario General de esa alianza, luego de que el Presidente Biden lo envalentonara con un eventual apoyo de EEUU en una ficticia agresión de Rusia a Ucrania.

Lo real es que esta hipotética membresía a la OTAN no traería la paz a Ucrania, sino que provocaría un incremento de las tensiones en el Donbass y tendría consecuencias desastrosas para Ucrania, es que este agravamiento se da para presionar a la UE para que se enemiste con Rusia y no se termine del Nord Stream 2, gasoducto que debe transportar por año cerca de 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural desde Rusia hasta Alemania. EEUU se opone a este proyecto porque busca vender a la UE el gas de sus yacimientos de esquisto, que es más caro.

Serguéi Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, lamentó que el Gobierno ucraniano cuente con el respaldo de Occidente “pese a que son obvias las violaciones de todos los acuerdos de Minsk por parte de Kiev, que ahora ha pasado de criticar el marco político para resolver la crisis en Donbass a las amenazas de acción militar”. Lamenta que en Occidente crean que es necesario apoyar a las autoridades ucranianas incluso ante acciones y declaraciones absolutamente inaceptables.

El Presidente Putin habló con la Canciller Merkel sobre la necesidad de que Kiev cumpla los acuerdos firmados, “principalmente para establecer un diálogo directo con Donetsk y Lugansk, legalizar el estatus especial del Donbass y evitar las acciones provocadoras de Kiev, que recientemente ha estado exacerbando la situación en la línea de contacto entre las tropas ucranianas y las milicias populares de las repúblicas de Donetsk y Lugansk”. Rusia busca evitar la escalada de este conflicto, pero garantizará su seguridad sin importar el giro que tomen los acontecimientos.

Esta conflagración tiene una larga cola que vale la pena recordar. El colapso del mundo socialista fue organizado por las potencias occidentales y sus testaferros ocultos. El grueso de la suma con la que “La Nueva Clase” del sistema socialista inició sus incursiones en el sistema financiero occidental provenía de europeos, israelíes y estadounidenses, que sacaron tajada de las fraudulentas oportunidades que les ofrecían las privatizaciones durante el derrumbe del socialismo.

Se originaron así las mafias de esos países, en particular de la de Ucrania, donde gobierna su peor corruptela. Ningún oligarca heredó propiedad alguna sino que se apoderó de los bienes de la sociedad mediante el crimen, el robo y la estafa.

En Ucrania, Occidente puso en marcha la revolución color de hormiga; le hicieron creer al Presidente Yanukovich que sería bienvenido a la UE. Cuando leyó el acuerdo se asustó, pues no sólo cavaba su sepultura sino también la de su país. No lo firmó. Organizaron manifestaciones contra la ignominia en que Ucrania había vivido veinte años: miseria, mafias, oligarquías y corrupción. Luego trajeron matones entrenados en Estonia y Polonia. Primero les encargaron mutilar, aporrear y quemar viva a la milicia, después, disparar contra uniformados y manifestantes. Cien muertos.

Luego llegaron a un acuerdo entre el gobierno y la oposición. Cuando Yanukovich firmó lo que le exigían, con las firmas aún frescas y las garantías de la UE y Rusia, las bandas nazis dieron un golpe de Estado, que fue de inmediato declarado legítimo, porque dizque representaba a Ucrania. Occidente sostiene que la junta de Kiev es demócrata. ¿Será una forma de democracia nazi?, porque nazis sí son, pues usan sus símbolos y marchan al estilo nazi, rinden culto a Hitler, son antisemitas y emplean los métodos represivos que usaron las SS hitlerianas. Si eso no es nazismo, la inquisición medieval sería un baile de gala.

La junta de Kiev comenzó muy mal: su primer decreto fue prohibir hablar ruso, al extremo de que quien lo hacía era golpeado; se persiguió a rusos y judíos; se estableció una férrea censura contra los medios de comunicación; se maltrató, se aporreó, se torturó y se secuestró a diputados, periodistas y candidatos, que no eran del agrado del poder ilegítimo; se promulgó más leyes discriminatorias en el primer mes de gobierno, que Hitler en el primer año. Ante tanta atrocidad, ¿qué dijeron los líderes de la UE y EEUU? ¡Nada! Sólo acusaron de terrorista a la población del Donbass, que no se amedrantó y desconoció al gobierno nazi. ¡Que barbaridad! ¿Desde cuándo terrorismo es el amor a la libertad? ¿Adónde arrojaron la Declaración Universal de los Derechos del Hombre? ¿Es que es papel higiénico la Constitución de EEUU, que otorga el derecho a luchar por la independencia nacional?

Con este prolegómeno, Crimea realizó un referéndum. La abrumadora mayoría de su población escogió el retorno a la madre patria, Rusia, pero la UE y EEUU lo declararon ilegal; antes habían avalado la independencia de Kosovo, pese a que Dick Marty, relator especial de derechos humanos de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, acusó al primer ministro kosovar, Thaçi, de ser “jefe de un grupo albano, similar a la mafia, responsable en Europa del contrabando de armas, drogas y tráfico de órganos humanos”. No se entiende por qué Occidente no acepta que el pueblo de Crimea escoja su destino, pese a que sobre la base la Carta de la ONU, la Corte Internacional de la ONU aprobó que “Las declaraciones de independencia pueden –y a menudo es el caso– violar la legislación nacional. No obstante, ello no constituye una violación del derecho internacional”. ¡Cuánta hipocresía!

Gracias al Cielo, y a Putin, se firmaron Los Acuerdos de Minsk, medidas para alcanzar la paz en Ucrania y el Donbass, que logró el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU. Fueron acordados en febrero del 2015 en la cumbre celebrada en la capital bielorrusa por los gobernantes de Alemania, Francia, Ucrania y Rusia.

Zelenski, electo presidente en una contienda precipitada, por decir lo menos, pues en ella se impidió la participación de todos los candidatos de la oposición, al anunciar que va a abandonar Los Acuerdos de Minsk, prácticamente declaró la guerra a Rusia; tiene su punto de apoyo en los miembros más retrógrados de la OTAN y en los acólitos de Stepan Bandera, héroe del gobierno de Ucrania y culpable del exterminio de cerca de un millón de judíos, además de rusos, bielorrusos, húngaros, polacos, gitanos… Sucedía que a las Fuerzas Armadas del Tercer Reich les repugnaba mancharse las manos con sangre humana, por lo que encargaban hacer el trabajo sucio a sus vasallos, en este caso, a las huestes de Bandera. Sus partidarios agredieron el 2015 a gente desarmada, a la que, luego de refugiarse en la Casa de los Sindicatos de Odesa, quemaron viva, después se tomaron fotos con las víctimas carbonizadas y burlonamente los llamaron negros. ¡Criminales!

Algo huele mal en Bruselas. ¿Por qué acusan a Rusia de buscar la Tercera Guerra Mundial, aunque Rusia no inició ninguna de las guerras anteriores y son EEUU y la UE los que han agredido a más países que el mismo Hitler? ¿Por qué se acusa a Rusia de agresor cuando moviliza sus fuerzas armadas dentro de su territorio? ¿Qué exigieron los líderes de Occidente? Que Rusia se cruce de brazos y permanezca impávida ante el exterminio en el Donbass anunciado por Kiev. ¿Qué mentira se oculta tras esta tragedia organizada? ¿Por qué son sordos, ciegos y mudos ante tanta perversidad neonazi? EEUU busca acorralar a Rusia hasta que no tenga más salida que intervenir en el Donbass para defender los derechos de los rusos de esa región; luego, con ayuda de la monstruosa maquinaria de propaganda, que controla el pensamiento de todos, va a asustar al planeta entero con el cuco del imperialismo ruso. Estos planes contra Rusia van a fracasar porque se enfrentan al liderazgo sólido del Presidente Putin, que ya les ha bajado el moco algunas veces.

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