La personalidad de Fidel Castro ha suscitado un creciente interés de la comunidad científica, política, comunicacional, artística y literaria, religiosa, etc., en Cuba y todo el mundo, por los rasgos y esencias que caracterizan su excelsa personalidad, su pensamiento y su obra. Políticos, escritores, cineastas, periodistas, pintores, historiadores, cientistas, poetas, líderes religiosos, ensayistas y otros, les han dedicado una prolija obra documental y artística- a veces polémica y controversial, que desde diferentes ideologías, epistemologías y pertinencias políticas, tratan de acercarse a su multifacética figura. En esta obra algo es común: se puede coincidir o discrepar pero no ser indiferente ante tamaña personalidad, que ha signado una parte de los acontecimientos del siglo XX y XXI cubano, americano y universal.
Para Fidel el liderazgo es
… la capacidad de generar ideas, despertar confianza, conducir un proceso, guiar al pueblo en momentos difíciles, convertir los reveces en victorias, no perder nunca la fe en la victoria, multiplicar el liderazgo colectivo del pueblo y hacerlo suyo. (…) Hay que tener un sentido de la solidaridad humana grande, (…) gran respeto por el pueblo, no ver al pueblo como un instrumento, sino (…) como un actor, verdaderamente como el protagonista, el objetivo y el héroe de esa lucha.i
En la concepción del líder cubano la sociedad es una gran escuela, una comunidad de aprendizajes, una incubadora de ciencia, tecnología e innovación para el progreso y bienestar del pueblo.
A todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de enseñar; a todos nosotros, sin excepción, nos corresponde el papel de maestros. La tarea más importante de todos nosotros es preparar el porvenir; nosotros somos, en esta hora de la patria, el puñado de semillas que se siembra en el surco de la Revolución para hacer el porvenir.ii
Tienen importancia pedagógica y estratégica para los nuevos liderazgos las enseñanzas de Fidel sobre los rasgos que deben caracterizar a los líderes revolucionarios en Cuba y el mundo.
¿Qué es un líder revolucionario para Fidel?
[…] Los líderes no son dioses que estén por allá arriba; los líderes deben ser hombres que vivan aquí en la tierra, se reúnan con el pueblo, conversen con los ciudadanos, conozcan sus problemas y trabajen para ellos. ¡Esos son los verdaderos líderes! De modo que cada ciudadano se sienta igual a su Primer Ministro, se sienta igual a su Presidente; que nadie esté mirando a los demás por arriba del hombre.iii
Fidel fue un maestro en la conducción del pueblo en medio de insospechadas adversidades. Su sabiduría es un inagotable caudal de conocimientos y experiencias en el cual habrá de beber de forma permanente la nueva dirección de la revolución para llevar al pueblo a puerto seguro.
Fidel forjador de la unidad del pueblo cubano. La unidad es el principio de los principios. Históricamente es el mayor anhelo del pueblo que cristaliza parcialmente con la obra martiana a fines del siglo XIX y que vuelve a resentirse con su muerte prematura en Dos Ríos y la disolución del Partido Revolucionario Cubano, hasta que es retomada por la obra aglutinadora y paciente de Fidel en medio de prejuicios heredados o creados, caracterizados por la feroz lucha de clases, asimetrías e incluso conflictos que debieron ser gestionados para el bien común, a veces con mucha firmeza y mano dura. Sabía como Martí, que solo los pueblos y los hombres respetan a quién se hace respetar.
La unidad es la ruta y el puerto de llegada de la Revolución. La historia de Cuba enseña con suficiente elocuencia que las fracturas en la unidad culminan en la derrota. Todo lo que atente contra la unidad se convierte en un hecho antinacional y profundamente contrarrevolucionario que conlleva al suicidio del pueblo. Unidad en los principios fundamentales, en la planificación y organización de las acciones, unidad de fuerzas e ideas para la victoria.
Unidad significa compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, las ideas, conceptos y estrategias, a los que se llega mediante debates y análisis. Unidad significa, la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos que no tienen nada que ver con un militante revolucionario.iv
La unidad es lo que ha permitido forjar una cultura de la resistencia contra todos los demonios y acechanzas, llegar victoriosos hasta el actual momento histórico y asegurar el futuro. Es la causa suprema y el fundamento de la resistencia del pueblo cubano contra la cual se han estrellado las maquinaciones y alevosías del imperio.
Vivir en el pueblo, compartir y atender sus necesidades y sueños, conocer y atender sus estados de ánimo, sus opiniones, tener permanentemente los oídos en la tierra, en las realidades y no en las apariencias, escuchar las realidades por duras que sean y no lo que se desea escuchar en un discurso edulcorado, hacer al pueblo parte de las decisiones e involucrarlo como sujeto activo del desarrollo, no subestimarlo jamás, aunar voluntades en medio de la diversidad realmente existente, no mentir jamás o violar principios éticos. Irreverencia en la discusión y lealtad suprema en la unidad de acción.
El valor, la humildad y la modestia. Fidel fue el último superviviente de la Guerra Fría y seguramente el actor político del siglo XX que más titulares acaparó durante su vida y aun después de muerto sigue concitando el interés de los investigadores.
Conjugaba en su personalidad la modestia del hombre común y el valor a toda prueba independientemente de las dificultades. Fiel a su maestro José Martí repetía una y otra vez: «Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz» así es de simple es la vida, la existencia. A pesar de su cuna opulenta, se crió desde la más temprana edad junto a los pobres, los haitianos, los sin nada, los Nadies, con los cuales compartía todo lo que poseía, desde los juegos infantiles hasta la ropa. Esa escuela de contacto directo con lo más profundo del pueblo moldeo su carácter y el sentido de la vida para siempre con una profunda conciencia de la necesidad de la justicia social.
Los altos cargos y reconocimientos no le impidieron, practicar la máxima economía de recursos en vestuarios heredados desde la lucha en la sierra, oficinas, automóviles. Ninguna ostentación de atributos externos de poder. Lucha contra las lentejuelas, las imágenes de laboratorio y las poses personalistas. Hombre sin Templo, hombre sin pedestales ficticios y lisonjas. Exigía a los demás lo que él practicaba de forma cotidiana en el actuar de su recia personalidad.
En acto postrero de sencillez y grandeza, pidió que sus cenizas descansaran en una roca y no en un fastuoso monumento como esperaban no pocos en Cuba y otras latitudes, acorde a sus excepcionales méritos históricos. Que su nombre no lo llevarán calles, escuelas, parques, fábricas o instituciones.
La verticalidad, lealtad y consecuencia hasta las últimas horas sin claudicar nunca ante el enemigo. Fidel no admitía la vacilación, el reblandecimiento ideológico, la duda que confundía, la traición, las intrigas engañosas, los sectarismos y fracciones que anteponían intereses personales o grupales a la estrategia principal de la lucha revolucionaria. Sí la lucha era la actitud que más reconocía, lo que más odiaba en la vida era la rendición, la cobardía, la deslealtad.
Cuando con la complicidad de un grupo de politiqueros, la dictadura había intentado condicionar la amnistía de Fidel y sus compañeros al hecho de que ellos aceptasen abandonar la lucha, respondió:
¡Mil años de cárcel antes que la humillación! ¡Mil años de cárcel antes que el sacrificio del decoro! Lo proclamamos serenamente, sin temor, ni odio. Si lo que hace falta en esta hora son cubanos que se sacrifiquen para salvar el pudor cívico de nuestro pueblo, nosotros nos ofrecemos gustosos. Somos jóvenes y no albergamos ambiciones bastardas.v
En su obra se materializó la unidad entre el pensamiento, la palabra y la acción. Ni medias tintas ni posiciones ambivalentes: siempre de frente, de forma directa y con la verdad como escudo.
La ética como principio y coraza en la obra humana. Fidel es un “Sol del mundo moral” –al decir de Luz y Caballero, en la virtud, en los valores como guía de la conducta ética. No existe una sola mancha en su conducta. Incorruptible a toda prueba, transparente, con absoluta pulcritud moral. Ni aun los más encarnizados enemigos pudieron sustentar prueba alguna de transgresión en su conducta. Todas las calumnias orquestadas para denigrarlo y desvalorizarlo ante la opinión pública fueron desmontadas.
Cuando la Revista Forbes de forma calumniosa en el 2006, incluyó a Fidel como uno de los hombres más ricos del mundo, con cuentas de más de 900 millones dólares, la respuesta desafiante de este no se hizo esperar en forma de un reto ético conmovedor:
“Si prueban que tengo un solo dólar renuncio a mi cargo y a las funciones que estoy desempeñando, ya no le harían falta ni planes, ni transiciones, si prueban que tengo un solo dólar”.vi
Por supuesto, ninguna prueba pudo presentarse.
El pensamiento y la práctica dialéctica e innovadora. Fidel fue un líder antidogmático por naturaleza. De Martí aprendió que “…el dogma que vive de autoridad, muere de crítica”.vii
Cuando todos creían que era imposible una revolución en Cuba, él- a partir de visiones fundadas en el pensamiento científico, pensaba lo contrario-con toda razón y lo demostró en la práctica, para asombro e incredulidad de muchos en el mundo. “Ser dialécticos y creadores. No hay otra alternativa posible”.viii Afirmó varias veces. Su magistral definición de Revolución en el año 2000 que integra los principios fundamentales, irrevocables e innegociables y el llamado a “cambiar todo lo que deba ser cambiado…”. Desde siempre encabezó un permanente combate contra el dogmatismo, el inmovilismo y la autocomplacencia.
Sabía que una revolución que no se mire de manera constante y crítica hacia adentro para mejorar cada una de las imperfecciones, una revolución que no se repiense ella misma todos los días, está condenada a fracasar por inmovilismo. La revolución tiene que revolucionarse continuamente o perece
Fidel poseía la rara cualidad de tener un sexto sentido para visualizar el futuro con meridiana claridad y adelantarse a los acontecimientos. Siempre estar dos pasos adelante en la estrategia y las acciones y maquinaciones de los adversarios, lo que le permitió evitar las improvisaciones en cuestiones cardinales de los destinos del país y estar prevenidos.
La confianza de Fidel en los jóvenes como continuidad de la revolución. Particular atención prestó Fidel como líder a los jóvenes, a la continuidad de la revolución. A diferencia de otros procesos revolucionarios que se caracterizaron por una gerontocracia avasalladora sacralizada e inmovilista, la Revolución Cubana, desde siempre, logró la confluencia intergeneracional en la conducción de los procesos sociales con un destacado protagonismo de la juventud. En tal dirección alertaba continuamente:
Si los jóvenes fallan, todo fallará-repetía una y otra vez. Es mi más profunda convicción que la juventud cubana luchará por impedirlo. Creo en ustedes.ix
Y en otro momento la advertencia necesaria:
A los revolucionarios más jóvenes, especialmente recomiendo exigencia máxima y disciplina férrea, sin ambición de poder, autosuficiencia, ni vanaglorias. Cuidarse de métodos y mecanismos burocráticos. No caer en simples consignas. Ver en los procedimientos burocráticos el peor obstáculo. Usar la ciencia y la técnica. Sin caer en lenguaje tecnicista e ininteligible de élites especializadas. Sed de saber, constancia, ejercicios físicos y también mentales.x
No es casual la actual campaña del enemigo dentro y fuera del país, que trata por todos los medios de confundir a los jóvenes; desacreditar la continuidad asumida por la nueva generación de dirigentes cubanos, como un proceso revolucionario natural y necesario, al presentarla como una concepción retrógrada, conservadora, anquilosada en el pasado, superada ya por la historia que niega la modernidad.
A diferencia de otros procesos revolucionarios corroídos por la gerontocracia inmovilista, la Revolución cubana desde siempre hizo converger en la dirección, las diferentes generaciones
Fidel definió de forma magistral el proceso de continuidad de las diferentes generaciones de revolucionarios al destacar que en Cuba solo había existido una Revolución iniciada por los patricios fundadores en 1868 hasta nuestros días. “Ellos hoy hubieran sido como nosotros, nosotros entonces hubiéramos sido como ellos”.xi
Otro elemento distintivo de su liderazgo es su fe ilimitada en la victoria aún en las peores condiciones, el ¡sí se puede! a pesar de las derrotas temporales y los obstáculos. Para Fidel sólo los que resisten y luchan, sólo los que no se rinden ni se desaniman jamás, triunfan. Esa filosofía de vida está presente en su actitud desde la más temprana juventud: luchar siempre, no rendirse jamás por difíciles que sean las circunstancias.
Al decir de Raúl Castro en el acto por las honras fúnebres al Comandante en Jefe en Santiago de Cuba el 4 de Diciembre del 2016
La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios.xii
Los principios y valores en los que se ha sustentado el magisterio de Fidel como líder revolucionario, constituyen una guía de inestimable valor teórico-práctico para los nuevos líderes que les corresponde guiar los destinos del país en medio de incertidumbres y acechanzas. El fundamento ético, la unidad multidimensional de todos los actores para el bien común, la lealtad, la firmeza ideológica, la previsión meridiana, la vinculación más estrecha con el pueblo, el ejemplo personal de los que les corresponde la difícil tarea de dirigir procesos, la incorruptibilidad y pulcritud moral y la resiliencia ante las dificultades, entre otras, deben guiar la ejecutoria de los cuadros para asegurar la confianza del pueblo y la irreversibilidad de la revolución y el socialismo.
Notas:
i Castro Ruz, Fidel (1985) Entrevista concedida a los periodistas norteamericanos Jeffrey Elliot y Mervin Dymady. Nada podrá detener la marcha de la historia, Editora Política, La Habana, Cuba.
ii Castro Ruz, Fidel (1961) Discurso pronunciado en la clausura del Primer Congreso de escritores y artistas, efectuada en el Teatro «Chaplin», 22 de agosto de 1961.
iii Castro Ruz Fidel (1977) Discurso pronunciado en la Planta de Elementos Prefabricados de Falmouth, Jamaica, 18 de octubre de 1977, Ediciones OR, octubre-noviembre-diciembre, 1977, editado por el Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
iv Castro Ruz Fidel (2008) “Lula” (Primera Parte), 22 de enero de 2008, Colección de discursos. Editora Política. La Habana, Cuba.
v Castro Ruz Fidel (1955) Carta sobre la amnistía. Revista Bohemia. La Habana, Cuba.
vi Periódico Granma-. La Habana, martes 16 de mayo de 2006. Año 10 / Número 136
vii Martí, José (1975). Los códigos nuevos. Guatemala, abril de 1877, Obras Completas, Tomo 7. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba.
viii Perera Rubio, Alina (2008). Privilegiado y desafiante modo de pensar. Periódico Juventud Rebelde, 24 de Noviembre del 2008.
ix Castro Ruz Fidel (2007) Respuesta al Mensaje de la Juventud Comunista, el 23 de junio de 2007. Periódico Granma. 23 de Junio del 2007
x Castro Ruz, Fidel (2008): Dialécticos y creadores. Reflexión dedicada a los jóvenes Regalo de Reyes. Periódico Juventud Rebelde, 14 de enero de 2008.
xi Castro Ruz, Fidel (1968) Discurso por el centenario del inicio de las guerras de independencia. Selección de discursos. Editora política, La Habana, Cuba.
xii Castro Ruz Raúl (2016) Discurso en las honras fúnebres del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. 4 de Diciembre. Santiago de Cuba. Periódico Granma 5 de Diciembre del 2016.
Jorge L Guach Estévez, Universidad de Holguín. Miembro de la cátedra honorífica Fidel Castro Ruz.
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