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Votar bien y defraudar mejor

Fuentes: Rebelión

Al parecer, votar bien aún sin libertad y eludir impuestos son parte de los principios que atesora el premio Nobel de literatura Vargas Llosa.

Un premio Nobel de literatura, más que nada, se concede a una trayectoria literaria que se signifique, no solo por una excelencia literaria del autor, sino también, por la aportación intelectual a la humanidad del autor a través de sus obras.

Vargas Llosa, al manifestar que en unas elecciones lo importante no es votar en libertad sino votar bien, ha expresado un pensamiento poco o nada democrático que poco o nada aporta a un pensamiento global, todo lo contrario, es la forma de justificar cierta tendencia autoritaria encaminada a cuestionar un determinado resultado electoral, con el muy peligroso argumento de que el pueblo no ha sabido votar bien, cuya derivada no es otra que la dictadura de facto.

Hoy hay una tendencia sobresaliente en que los perdedores de unos comicios cuestionen la legalidad de los mismos. Últimamente ha pasado en EE.UU. y en el mismo Perú. Siendo este el principal país en donde según Vargas Llosa no se ha votado bien, aunque no se atrevió a mencionarlo. Recordemos que el escritor apoyó a la candidata de la derecha Kaiko Fujimori, que perdió frente al izquierdista Pedro Castillo. Fujimori, al mejor estilo Trump, consideró ilegitima la proclamación de Castillo retrasando su nombramiento con más de un millar de impugnaciones en las que denunció sin pruebas fehacientes un supuesto «fraude». 

Por otra parte, según se desprende de los papeles de Pandora, tras recibir el premio Nobel, el escritor peruano empezó a gestionar sus beneficios mediante una cuenta offshore vinculada con una sociedad en un paraíso fiscal para presuntamente eludir el fisco correspondiente. 

Da grima escuchar las excusas de Vargas Llosa manteniendo que desde que es residente en España dio orden taxativa a sus gestores de declarar todos sus ingresos sin excepción. Al parecer, la orden no fue tan taxativa o sus gestores van por libre. Que no se diera cuenta que desde 2015 sus beneficios no se estaban declarando en su integridad no cuela. Y en todo caso, ¿antes de 2015 dónde y cómo declaraba sus ingresos?

Un personaje que por sus acciones y palabras ha demostrado una muy dudosa moral, un poco espíritu conciliador y un aún menos ánimo solidario, en modo alguno, debería seguir ostentando la distinción de premio Nobel y la academia sueca que los concede debería proceder a retirárselo, por mor del prestigio de anteriores premiados y del propio de la institución sueca. 

A Vargas Llosa, tan solo hay que decirle que el respeto como intelectual no solo se alcanza escribiendo bien como para que le sea reconocido con un premio Nobel, sino también es necesario que le sea reconocido un impecable pensamiento en lo democrático, una moral intachable y un espíritu solidario necesario. El escritor peruano, flaquea ostensiblemente en todo lo último y se sitúa lejos de ser considerado como icono de la intelectualidad, salvo para el PP de Pablo Casado.

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