Puño en alto

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No pocos llegamos a creer que dada su condición opusiana en la que la obediencia debida y la lealtad al superior son rasgos distintivos e incuestionables le llevaría a asumir el marrón de la Operación Kitchen de forma sumisa y abnegada.

Según un reciente informe del Banco Central Europeo (BCE), 163 banqueros españoles percibieron más de un millón de euros en 2019, con una remuneración conjunta de 375 millones, lo que supone una media superior a 2,3 millones, la tercera más alta de la UE.

Produce tristeza y desasosiego ver que tanta desgracia y tanta penuria no han servido para nada. Escuchar a politiquillos de tres en cuarto como el chico de los recados de la Junta de Andalucía, Juan Marín, decir que solo el turismo nos sacará de esta, produce esa tristeza y ese desasosiego.

Pretender paliar las consecuencias y no ir a evitar las causas es lo que está pasando en gran medida con las pensiones. Reforma tras reforma del sistema público de pensiones va en este sentido y no en otro.

La defenestración política de Susana Díaz se puede decir que en términos pugilísticos ha sido por KO en tres asaltos. La que llamaban en plan castizo sevillano «la sultana” bien noqueada ha besado la lona política tres veces hasta que ha tenido que tirar la toalla.

La maldita hemeroteca se ha convertido en una nueva versión de las sentencias populares “por la boca muere el pez”, “donde dije digo, digo Diego”, “ande yo caliente, ríase la gente”, “dame pan y llámame tonto” entre otras. Es la hemeroteca la que ahora sirve para desmontar a tantos hipócritas, impostores, arteros, judas, oportunistas, pancistas, etc. que han encontrado en la política el lugar propicio para medrar y vivir de ella. Toni Cantó, también conocido como el Willy Fo de la política, es un indigno representante de esa clase de políticos.

En España el 80% de la energía eléctrica está en manos de tres empresas, lo que supone un oligopolio en toda regla, siendo esta la causa de que tengamos la luz más cara de toda Europa. Todo lo que no sea evitar este hecho será, por tanto, paños calientes que, en modo alguno, evitará que sigamos soportando las continuas subidas de este suministro fundamental.

El sensacionalismo de los indultos interesa más que reflejar una preocupante realidad social.

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