El museo se iba a hacer sí o sí, pero, al final, ha sido que NO. Por mucho que lo intenten enmascarar con argumentos técnicos o jurídicos descubiertos a última hora (¡toma ya responsabilidad institucional!), el abandono del macroproyecto turístico y antiecosocial, de emplazar un nuevo Guggenheim-Bilbao en la biosfera de Urdaibai es, sin ninguna duda, una gran victoria de la ciudadanía movilizada contra el mismo. Tras la paralización definitiva del proyecto de una Costa Vasca Nuclear, (de la que la central nuclear de Lemoiz fue símbolo) en los años 80, que fue, y sigue siendo, emblema de la lucha ecosocial ciudadana, Guggenheim-Urdaibai stop ha sido el nuevo emblema del movimiento ecosocial. Y ha ganado confrontándose con las instituciones políticas, financieras y turísticas que detentan y chulean su poder en estas tierras (en viento sur hemos publicado muchos artículos al respecto).
Dos fechas que conviene tener en cuenta
La primera es la del 16 de diciembre de 2025, fecha en la que el Patronato del Guggenheim Bilbao anuncia la retirada del proyecto. Y la segunda es la del próximo 15 de enero de 2026, cuando parece ser que el Agirre Lehendakaria Center (ALC) hará públicos los resultados del proceso de escucha que ha tratado de recoger la opinión de la ciudadanía de la comarca sobre el proyecto del museo, basándose para ello en el testimonio personalizado de unas 1.000 personas. Con lo que conocemos hasta ahora, algo más del 80 % de esas personas ha manifestado el rechazo a ese proyecto.
Llama la atención que el anuncio de la cancelación del proyecto se haga antes de la comparecencia del ALC. Parece que la secuencia lógica sería la contraria: primero conocer los resultados definitivos de la escucha y luego anunciar la decisión del Patronato del Guggenheim Bilbao. Hacerlo al revés da la impresión de ser fruto de una decisión deliberada que, creo, trataría de desvincular al máximo las dos fechas. Y desvincularlas porque así sería más fácil difuminar la relación causa-efecto entre los mensajes de ambas comparecencias.
La cuestión es que esa desvinculación podría ayudar a evitar que el proceso de escucha en Urdaibai terminara creando escuela y animara a la ciudadanía afectada por otros proyectos de gran impacto a reclamar para su comarca una escucha similar.
Además, desvinculándolas sería más difícil que apareciera con claridad que la razón fundamental del abandono del proyecto de museo ha sido el rechazo muy amplio y transversal de la población de la comarca de Busturialdea-Urdaibai. Un rechazo que, en nuestra opinión, se explica por las formas utilizadas (tanto la imposición del se hará sí o sí, como el oscurantismo, ya que los detalles del proyecto se han ido conociendo sobre todo por las filtraciones realizadas a un periódico vizcaíno que, por cierto, es miembro del Patronato del Guggenheim Bilbao); y también por el contenido del propio proyecto, ya que, entre otras muchas consideraciones, no era compatible con la legislación vigente, porque afectaba al corazón de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai y además traía consigo un modelo de turismo masivo que no solo no resolvía los problemas de la comarca, sino que los amplificaba.
En la comparecencia posterior a la decisión del Patronato, las explicaciones dadas por Elixabete Etxanobe, Diputada General de Bizkaia y principal impulsora del Guggenheim Urdaibai, vienen a corroborarlo. La Diputada, apenas menciona el rechazo popular que ha generado el proyecto y hace mucho hincapié en “los obstáculos jurídicos y administrativos” con los que se han encontrado.
Una persona particular podría sorprenderse al encontrar esos obstáculos, pero ¿la propia administración? Si no sabían que para hacer realidad ese proyecto había que cambiar leyes de protección, modificar planeamientos urbanísticos municipales o recalificar suelos… el nivel de incompetencia les debería inhabilitar para el cargo. Y si, como es de suponer sí lo sabían, su empecinamiento sólo se puede entender como una manifestación intolerable de su prepotencia: se realiza porque así lo hemos decidido, aunque para ello haya que retorcer leyes y voluntades.
Y ahora ¿qué?: hacia una transición ecosocial justa en Urdaibai
Por mucho que lo intenten enmascarar, el abandono del proyecto del Guggenheim Urdaibai es, sin ninguna duda, una gran victoria de la ciudadanía movilizada. Por eso, lo primero, es celebrarlo acudiendo a la fiesta del día 7 de febrero en Gernika convocada por la Plataforma Guggenheim Urdaibai STOP. Hay que celebrarlo por todo lo alto para ayudar a que esta victoria quede bien grabada en la memoria colectiva de la población de la comarca.
Asimismo, hay que felicitar a la ciudadanía que se ha movilizado y ha dado su opinión en el proceso de escucha y hay que reconocer y reivindicar la extraordinaria labor de la Plataforma, tanto en el ámbito de la divulgación y del activismo social como en el judicial, en este caso, junto a otros colectivos como Zain Dezagun Urdaibai con un gran recorrido histórico en la defensa de los valores de la comarca.
También, difundir. Esta victoria tenemos que tratar de socializarla al máximo, de dar a conocer las claves de la misma para que pueda servir de referencia en otros lugares y en otras luchas.
Además, hay que proponer. Para transformar el NO al proyecto del museo en un ambicioso SÍ a la transición ecosocial justa en Busturialdea-Urdaibai, que contemple la declaración de Reserva de la Biosfera como una oportunidad y no como un obstáculo y que se asiente al menos en torno a estos dos ejes fundamentales:
1- Impulsar un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico (no el que representaba el Guggenheim Urdaibai) que dé preferencia a la satisfacción de las necesidades básicas (agua, alimentos, cuidados, energía, sanidad…) de las y los habitantes de Busturialdea-Urdaibai manteniendo los valores que la caracterizan.
2- Y hacerlo con un nuevo modelo de gobernanza, en el que la comarca tenga el protagonismo que se le ha hurtado en el proyecto del museo y en el que se asegure que su opinión se tiene en cuenta.
Un primer paso para ello podría ser una asamblea ciudadana convocada por los ayuntamientos de Busturialdea-Urdaibai, o por una parte de ellos. De manera similar a las Asambleas Ciudadanas para el Cambio Climático, estaría formada por personas voluntarias elegidas al azar atendiendo a criterios de edad, género, formación, origen y lugar de residencia de modo que fuera representativa de la realidad social de la comarca.
Esa Asamblea de Busturialdea-Urdaibai debería contestar, a mi entender, a estas dos preguntas:
1- ¿Cómo describe su horizonte de deseo, su sueño compartido, para el futuro de la comarca?
2- Para acercarnos a ese horizonte ¿qué propuestas prioritarias elegiría?
Para que se entienda mejor lo que propongo, he aquí un ejemplo de lo que podría ser ese horizonte con el que soñamos: «Querríamos una Busturialdea-Urdaibai que reduzca el consumo de energía y materiales y su dependencia del exterior; que se vertebre en torno a una ética de los cuidados, apoyo mutuo y colaboración; que promueva el reparto de todos los trabajos y unos empleos dignos; que sea acogedora de personas migrantes y refugiadas; que priorice una alimentación de proximidad y agroecológica; que su gestión del agua se asiente en el conjunto de la cuenca hidrográfica, buscando el cuidado y la regeneración de sus recursos hídricos; que su gestión forestal, alejada de la desastrosa política actual alrededor del monocultivo, se base en las especies autóctonas y en la diversidad; que promueva planes y programas específicos para facilitar a toda la ciudadanía el acceso a la energía (eliminando la pobreza energética), a la vivienda, a la sanidad, a la educación; que impulse el transporte público con especial atención a las conexiones intracomarcales y al ferrocarril; que priorice una industria limpia que sea cada vez más sostenible en sus procesos de producción y transformación… Y que todo ello sea compatible con la imprescindible conservación y regeneración de los valores naturalísticos, paisajísticos, culturales y lingüísticos de una comarca única en Euskal Herria».
Al tránsito urgente y necesario hacia ese horizonte deseado le llamamos Transición ecosocial justa. La segunda pregunta a la Asamblea debería ayudar a definir las prioridades que nos ayuden a avanzar en esa transición; prioridades que deberían conducirnos hacia una sostenibilidad comarcal cada vez mayor.
Para orientar los trabajos de esa Asamblea, convendría tener en cuenta, entre otras, las aportaciones que desde la propia comarca ya se están realizando; por ejemplo, la Carta Ecológica promovida y editada por Gernika Gogoratuz, las publicaciones y artículos de Ramón Zallo o el informe sobre el Índice de sostenibilidad comarcal que se hará público en este 2026 y que lo estamos elaborando entre distintos agentes sociales y los grupos de investigación de la Universidad del País Vasco Ekopol y Parte Hartuz.
El pasado verano la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco presentaron el denominado Plan Estratégico Comarcal de Busturialdea-Urdaibai. No es este el lugar para hacer un análisis detallado del mismo. Solamente señalar que desde la óptica de la transición ecosocial justa que acabo de describir es un Plan que no responde al reto fundamental de dicha transición: promover un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico asentado en una gobernanza en la que se asegure la participación real de la comarca, también en la toma de decisiones.
Y, además de todo lo señalado, no hay que dejar de pedir responsabilidades. Los millones de euros públicos dilapidados en el proyecto del museo, que deberían ser auditados de forma independiente, y el tiempo que se ha perdido para impulsar una transición ecosocial justa en la comarca exigiría una autocrítica por parte de los responsables políticos implicados en esa gran chapuza. Recordemos que este ha sido el segundo intento de imponer un Guggenheim en la Reserva de la Biosfera; el primero se inició en el 2008, ¡hace 17 años!
Pero, lejos de esa autocrítica, muy lejos, la Diputada General de Bizkaia, 48 horas después de que se anunciara la retirada definitiva del proyecto Guggenheim Urdaibai declaraba: “había en la comarca gente radicalmente en contra, otra a favor y quien no quería hablar del tema por miedo”. Sin embargo, el avance que conocemos de los resultados del proceso de escucha no hace ninguna referencia al miedo, pero sí resalta el rechazo muy mayoritario que generaba el proyecto de museo. La abanderada de se hará sí o sí es la que ahora retuerce la realidad y miente. ¡Por todo ello Elixabete Etxanobe debería dimitir!
Ritxi Hernández Abaitua, Euskal Gune Ekosozialista.


