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La difícil perspectiva electoral para la izquierda alternativa

Fuentes: Rebelión

La reciente encuesta de 40dB, de 12 de enero de 2026, confirma las tendencias principales que se van configurando estos dos años y que ya figuraban -algo más favorables para las izquierdas gubernamentales- en el último CIS de diciembre.

Por una parte, el ascenso continuado de las derechas, con una recomposición más amplia para VOX en detrimento del PP. Por otra parte, un ligero descenso del Partido Socialista, que todavía mantiene el grueso de su electorado, con algunas fugas hacia la derecha y, sobre todo, hacia la abstención.

Por último, aparte del mantenimiento del bloque nacionalista, hay que destacar el estancamiento de las expectativas de la izquierda alternativa, con cierta tendencia electoral descendente pero, sobre todo, con un descenso pronunciado de su traducción en escaños, derivado de su división. Veamos en detalle este último aspecto. En el cuadro adjunto expongo la evolución del voto estatal desde las elecciones generales del año 2023.

Fuente: CIS y 40dB, con elaboración propia

Casi todas las encuestas ofrecen un porcentaje, entre ambas formaciones, coalición Sumar y Podemos, algo superior al 10%, es decir, solo un poco inferior al conseguido, de forma compartida, el 23J (12,3%); incluso el CIS de septiembre les da ese mismo porcentaje y el de diciembre se acerca hasta el 11,9%. No obstante, la última encuesta de 40dB, considerada aquí la más objetiva, constata la continuidad de un ligero descenso hasta el 9,4% (5,9% Sumar + 3,5% Podemos).

A pesar de las tensiones y la división en ese espacio de izquierdas diferenciado de la socialdemocracia, y tras los tres millones de votos conseguidos en las últimas generales, a lo largo de estos dos años todavía mantienen, con un nivel de participación similar al de 2023, según el conjunto de encuestas, un suelo de más de dos millones y medio de votantes.

Ese campo electoral parece consistente y se resiste a ir hacia el PSOE, la izquierda nacionalista o la abstención, aun con una bolsa significativa de votantes indecisos. La distribución aproximada y duradera de ese electorado básico es de más de millón y medio para el conjunto de Sumar y en torno a un millón para Podemos, o sea, en una proporción de seis y medio a tres y medio, aunque en escaños aumentaría la distancia.

De la valoración de la evolución de la estimación del voto desde el 23J y la siguiente división en ese espacio a la izquierda del PSOE, se deducen cuatro conclusiones.

Primera, persiste esa relación mayoritaria por parte del conglomerado de Sumar, que se aferra a su gestión gubernamental, y minoritaria de Podemos, que se concentra en su opción por una izquierda fuerte.

Segunda, la coalición Sumar no se consolida como monopolio representativo y ascendente, ni Podemos, aunque evita su peor presagio, consigue el suficiente apoyo electoral para aspirar a su deseado sorpasso y ser el motor ideológico y representativo del conjunto del espacio.

Tercera, ambas agrupaciones se alejan de sus mejores pronósticos y expectativas respectivas y salen debilitadas con esta trayectoria divisiva, confirmada para las próximas elecciones autonómicas -Aragón, Castilla León y Andalucía-, y probablemente para las generales -quizá adelantadas a este otoño- y el resto de autonómicas y municipales de 2027.

Cuarto, en particular, tiene un grave impacto de reducción de sus accesos a los escaños parlamentarios (10 + 4) y, por tanto, para tener una presencia institucional relevante y contribuir a la reedición de un gobierno de coalición progresista. El riesgo es la victoria de las derechas y las posibilidades de una involución derechista hacia un ciclo político reaccionario.

Queda toda esta prolongada campaña prelectoral, con el complejo panorama internacional, pero todo indica que se aventura una crisis, quizá asimétrica, de las élites alternativas, probablemente en el marco de un mayor desconcierto del conjunto de las izquierdas, sin poder gubernamental. Supone el desafío de abordar la recomposición del espacio sociopolítico y electoral transformador y la reconstrucción de sus estructuras partidarias y sus liderazgos. Pero ello requiere otra reflexión en profundidad.

Antonio Antón. Sociólogo y politólogo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.