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Entrevista al profesor Bill McKibben

La promesa de las energías renovables

Fuentes: Sin permiso [Imagen. El sol se pone detrás de los aerogeneradores y las hileras de paneles solares en una granja de energía renovable en Qingyang, China. Crédito: Chen Kun/VCG a través de Getty Images.]

En septiembre de 1989, junto con un poema de John Updike y un relato de Muriel Spark, la revista The New Yorker publicó un artículo titulado «The End of Nature», acerca del aumento de los gases de efecto invernadero y el calentamiento global.

Lo había escrito un autor en la veintena llamado Bill McKibben, que lleva desde entonces contando esa historia y convocándonos a la acción. McKibben, destacado activista medioambiental en materia de cambio climático y naturaleza, contribuyó a fundar la campaña climática global 350.org, así como Third Act, que organiza a personas mayores de 60 años para que actúen en cuestiones climáticas y de justicia. Es autor asimismo de 20 libros, empezando por The End of Nature [El fin de la naturaleza, ed. Carbrame, 2025] y, más recientemente, Here Comes the SunA Last Chance for the Climate and a Fresh Chance for Civilization] [“Ya llega el sol: Una última oportunidad para el clima y una nueva oportunidad para la civilización”], libro acerca del cual le entrevista Steve Curwood, de Living on Earth.

¿Su último libro contiene una visión más optimista de este mundo?

Quizás «optimista» no sea la palabra adecuada. Las cosas sobre las que advertíamos en The End of Nature hace casi 40 años se han cumplido. El planeta se está calentando rápidamente. Los científicos tenían toda la razón. Nos enfrentamos a una serie interminable de desastres que irán a peor. Este es el principal legado de nuestra estancia en la Tierra hasta hoy.

Falter: Has the Human Game Begun to Play Itself Out? : Mckibben, Bill:  Amazon.es: Libros

Pero desde hace tres o cuatro años, disponemos finalmente de una herramienta, no para detener el calentamiento global —ya es demasiado tarde para eso—, sino acaso para reducir al menos unas décimas de grado la temperatura del planeta. Y esa herramienta es la energía barata procedente del sol y el viento, y las baterías para almacenar esa energía cuando se pone el sol o deja de soplar el viento. La energía alternativa es la forma más sensata, evidente y directa de generar energía en este planeta, por lo que el 95 % de la nueva capacidad de generación en todo el planeta Tierra el año pasado procedía de estas fuentes limpias.

¿Qué le movió a escribir este libro?

Principalmente, el que tuve la impresión de que tenía una primicia. En el fondo, soy un periodista veterano. Todas las semanas publico un boletín en Substack llamado The Crucial Years, el cual – creo que por el hecho de ser gratuito – se ha convertido en el boletín más importante en su género sobre el clima, la energía y el medio ambiente. Esto me permite estar al tanto de todo lo que sucede cada semana en el mundo.

Hace unos 36 meses, si prestabas atención, no podías evitar advertir este repentino aumento. Por fin habíamos llegado a la parte más pronunciada de la curva en S. De repente, empezaron a llegar noticias de todo el mundo, especialmente, hay que decirlo, de China, que está liderando esta iniciativa y que está haciendo cosas a una escala casi inconcebible. En mayo, los chinos estaban construyendo tres gigavatios de paneles solares al día. Un gigavatio equivale aproximadamente a una gran central eléctrica de carbón. Iban instalando uno de esos paneles solares cada ocho horas. Es como construir las pirámides o algo así, por la escala a la que se está llevando a cabo.

Hay historias semejantes en muchos rincones del mundo, y no dejan de aparecer más. En Australia, han construido tanta energía solar que el gobierno ha decidido que la electricidad sea gratuita para todos los australianos durante tres horas todas las tardes. A lo largo de 700.000 años, los seres humanos hemos trabajado duro para poder conseguir energía para nuestras vidas, ya fuera recogiendo leña o pagando la factura de la luz. Ahora ya no es necesario hacerlo, al menos si se vive en un lugar que ha tenido la previsión de instalar paneles solares y turbinas eólicas.

¿Cómo abordará la transición a la energía solar la desigualdad global y las disparidades que existen en el mundo en desarrollo, así como en algunas partes de nuestro país [los Estados Unidos], muchas de las cuales se deben al sector de los combustibles fósiles?

Mientras se dependa de una fuente de energía que sólo está disponible en unos pocos lugares, las personas que controlan esos lugares acabarán acumulando una riqueza y un poder desmesurados. John D. Rockefeller, el primer plutócrata, fue el primero en darse cuenta de ello. Entre sus herederos se encuentra Vladimir Putin, que está utilizando sus ganancias para librar una guerra terrestre en Europa. También están los hermanos Koch, nuestros mayores refinadores de petróleo y gas y proveedores de oleoductos, que utilizan sus ganancias para socavar sistemáticamente nuestra democracia. También está el rey de Arabia Saudí, al que le gusta hacer trizas con sierras a periodistas como usted y como yo.

Podríamos haber sido propietarios de estas tecnologías, pero en lugar de eso las hemos cedido a nuestro principal rival teórico en este planeta.

El mundo al otro lado de esto es muy diferente, porque hay sol y viento en todas partes, para todos, y funciona mejor hacia el ecuador. Así que quizás esta sea incluso una forma de empezar a reequilibrar un poco esta división entre el norte y el sur. Si formas parte del 80 % de la humanidad que vive en países que tienen que importar combustibles fósiles, no podría haber mejor noticia que esta, porque una vez que has pagado el dinero necesario para construir tu panel solar o tu turbina eólica, ya no tienes que aportar dinero norteamericano para comprar el próximo cargamento de petróleo.

Los pakistaníes, que en su mayoría trabajan por su cuenta, sin ayuda del gobierno, han instalado tantos paneles solares en los últimos años que el gobierno pakistaní canceló el mes pasado la entrega de 27 enormes cargamentos de gas natural licuado procedentes de Qatar. Tuvieron que pagar una multa, pero les salía más barato pagar la multa que importar este gas que ya no necesitaban, puesto que ahora disponen de muchos paneles solares.

Así que tenemos suficiente dinero en el planeta para hacer la transición necesaria con el fin de frenar de verdad este avance hacia la alteración climática. ¿Qué impide que la gente proporcione los recursos necesarios para que los países pobres atrapados en los combustibles fósiles lleven a cabo una transición completa de inmediato?

En cierta medida, esto es lo que está empezando a suceder, y está ocurriendo con financiación y tecnología chinas. El año pasado, China exportó el doble de tecnología verde que los Estados Unidos de petróleo y gas. La fuerza que está frenando todo esto, por supuesto, es la industria de los combustibles fósiles, que entiende esta buena noticia para todos los demás como la peor noticia posible para sus perspectivas de futuro, y que tiene billones de dólares en hidrocarburos en el suelo, a los precios actuales del mercado, que le gustaría extraer y vender por billones de dólares, algo que no podrá hacer si nos dedicamos a convertirnos al sol, el viento, los vehículos eléctricos y las bombas de calor. Por eso están haciendo todo lo posible para detener esa transición.

En nuestro país, que es donde esa labor [de zapa] está más avanzada, eso ha significado que cuando el año pasado [2024] pidió Donald Trump mil millones de dólares en donaciones para su campaña, recaudaron alrededor de 500 millones en donaciones, publicidad y cabildeo en el último ciclo electoral, y eso fue suficiente para convencer al presidente de cerrar los parques eólicos frente a la costa de Nueva Inglaterra, que estaban completados en un 80 %, o de poner fin a un enorme parque solar en Nevada que, por sí solo, habría suministrado energía a dos millones de hogares, más del 1 % de los hogares estadounidenses. No podemos tener estas cosas que el resto del mundo está construyendo afanosamente, porque nuestra industria del petróleo y el gas ha corrompido a nuestro presidente —lo cual no era una tarea muy difícil— y ahora tenemos que fingir que el cambio climático no es real, que la energía verde no funciona y que, de alguna manera, todos vamos a volver a vivir como en los años 50.

¿Por qué actúa la gente de una forma tan estúpida? Seamos francos.

Todas las transiciones son difíciles e implican cambios, y nuestra especie no se adapta especialmente bien a los cambios. Y en este caso, hemos tenido 35 años de una campaña de desinformación total por parte de la industria de los combustibles fósiles sobre el cambio climático y las energías alternativas, todo ello diseñado para inculcar la idea de que sólo la forma en que hacemos hoy las cosas podría funcionar. Y eso ha calado en demasiada gente, especialmente en este país, pero el resto del mundo se está deshaciendo rápidamente de ese hábito.

Al ver las negociaciones sobre el clima celebradas este año en Belém, en Brasil, se nota que la gente está dejando atrás a los Estados Unidos, como si estuviéramos quedando relegados en el retrovisor. Cada vez está más claro dónde está el futuro.

Como norteamericanos patriotas, eso debería molestarnos. Todas estas tecnologías se inventaron en los Estados Unidos. La primera célula solar, en 1954, en los Laboratorios Bell de Nueva Jersey. La primera turbina eólica industrial se fabricó en 1941 en Grandpa’s Knob, en el estado de Vermont. Podríamos haber sido dueños de estas tecnologías, pero en lugar de eso, se las hemos cedido a nuestro principal rival teórico en este planeta. No creo que haya habido un acto de autosabotaje nacional como éste en toda la historia de la humanidad.

Here Comes the Sun es un manual para personas que intentan comprender la idea de que «oye, realmente tiene mucho sentido abandonar los combustibles fósiles y será mejor para nosotros». No se trata sólo, creo que tú utilizas el término, del Whole Foods [supermercados de alimentos naturales y orgánicos], la llamada energía alternativa. No, esto es lo principal.

¡Es el Costco [cadena de supermercados de oferta] de la energía, tío!: barato, disponible a granel, en las estanterías, listo para llevar.

¿Cómo está funcionando este libro? ¿Hasta qué punto la gente lo compra y dice: «Dios mío, ¿de verdad es posible cambiar las cosas?»

Mi hipótesis es que uno de los dos o tres temas clave para las elecciones de mitad de mandato, en los que se centrará toda la atención, serán los precios de la electricidad, que se están disparando, como era de esperar, porque estamos permitiendo que se construyan todos los centros de datos que se deseen, al mismo tiempo que restringimos el suministro de energía solar y eólica. No hace falta ser un premio Nobel de Economía para saber que cuando se aumenta la demanda y se reduce la oferta, los precios suben, y eso es exactamente lo que está ocurriendo.

¿Quiere añadir algo más a nuestra discusión?

Hemos hablado de la necesidad económica y de la urgencia climática de hacerlo, pero también hay una cierta belleza en ello. Cuando nos preparábamos para celebrar el Día del Sol, una de las cosas que hicimos fue crear una lista de reproducción con todas las canciones sobre el sol. Evidentemente, le robé el título de mi libro a George Harrison; Here Comes the Sun es la canción de los Beatles más escuchada en los servicios de descargas de todo el mundo. Había cientos de canciones entre las que elegir, lo que, por cierto, son varios cientos más de las que habría si intentaras crear una lista de reproducción con grandes canciones sobre la fracturación hidráulica.

La razón es que los seres humanos tenemos una conexión muy profunda con el sol. No sabemos realmente cómo pensaban los pueblos prehistóricos, pero todos los montones de piedras que dejaron atrás, como Stonehenge, apuntan hacia el equinoccio o el solsticio. Tan pronto como los pueblos comenzaron a crear mitos, lo primero que tuvieron que explicar fue cómo el sol salía por aquí y se ponía por allá.

Estuve en septiembre en Roma con el nuevo papa, que había convocado a una conferencia para conmemorar el décimo aniversario de la épica encíclica del papa Francisco sobre el calentamiento global. El nuevo papa dijo: «Sí, vamos a continuar con la labor que nos encomendó Francisco. De hecho, el año que viene, el Vaticano se convertirá en la primera nación del mundo alimentada íntegramente con energía solar, cuando pongan en marcha esta gran nueva granja solar que están terminando de construir a las afueras de Roma».

Cuando me tocó intervenir, lo único que comenté fue: «Creo que es fantástico. A partir de ahora, concentrémonos en la energía del cielo, no en la del infierno». Creo que es un mantra útil para el futuro.

Bill McKibben es profesor de estudios medioambientales en el Middlebury College de Vermont (Estados Unidos) y cofundador de 350.org, la mayor campaña mundial de base dedicada a combatir el cambio climático. Su último libro es “”

Texto original: Inside Climate News, 15 de diciembre de 2025

Traducción: Lucas Antón

Fuente: https://sinpermiso.info/textos/la-promesa-de-las-energias-renovables-entrevista-con-bill-mckibben