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Aspectos importantes para el estudio de las lenguas indígenas ecuatorianas

Fuentes: Rebelión

Aunque el territorio del Ecuador no es extenso, presenta gran interés para la  lingüística, puesto que el estudio de las lenguas indígenas que se encuentran en su  pequeño territorio  exhibe todo un conjunto de problemas lingüísticos.

La realidad lingüística del Ecuador, como por otra parte, la de los otros países de América Latina y de Norte América, es compleja y hasta la actualidad muchas de las interrogantes que se plantean aun no han sido resueltas.

 A pesar de que está muy extendida la opinión sobre la llegada de las personas a América desde el Asia, no está  aún clara la relación de las lenguas indígenas con las lenguas de otros continentes. Uno de los intentos más serios que se han realizado para demostrar la relación de las lenguas americanas con las del continente asiático, son sin duda los estudios realizados por el afamado lingüista francés George Dumezil, quien  postuló una importante hipótesis de trabajo que no ha sido descartada  totalmente. El, luego de largas investigaciones, y amparándose en leyes lingüísticas generales que rigen los cambios fonéticos, encontró una gran similitud entre los nombres de los cinco primeros números del quechua y los de la lengua turca. Su hipótesis ha sido retomada por el también reconocido lingüista, Bernard Portier, quien sostiene son tan evidentes las analogías entre el turco y el quechua, que si bien, no es posible demostrar el parentesco genético entre las dos lenguas, al menos se debería pensar en lenguas en contacto por un período muy largo.   

 Por otro lado, son todavía totalmente insuficientes los intentos y los resultados científicos para postular una unidad histórica de todas las lenguas de América. Hasta el día del hoy, no se ha elaborado una estricta clasificación lingüística, ya que los lingüistas fundan sus investigaciones en un deficiente conocimiento del propio material lingüístico.

Algunas coincidencias en el área de la fonología, morfología, sintaxis y del léxico, como es bien conocido, todavía no es una clara demostración  de parentesco. Por su estructura, algunas lenguas por lo visto, no se prestan a clasificaciones tradicionales, aunque ya se han establecido algunas familias lingüísticas, pero como consecuencia de la dinámica situación de las lenguas,  el cuadro lingüístico permanece poco claro.

Entre otros países de América del Sur, Ecuador ocupa el cuarto lugar por la cantidad de población indígena después de Bolivia, Perú y Brasil. (Hay que señalar, que el número de hablantes en lenguas indígenas en el territorio ecuatoriano no ha sido precisado, los censos de población no toman en cuenta la variante de la lengua. Los cálculos fluctúan entre ochocientos mil habitantes y dos millones).

La división territorial en Estados no coincide con la división étnica, y por esto, representantes del  mismo pueblo, y  en correspondencia y la lengua, los podemos encontrar en Ecuador y Perú, en Ecuador y  Colombia, en Bolivia y Brasil, etc. Sin embargo, la división territorial oficial tiene influencia en la consiguiente diferenciación de los pueblos y lenguas, así por ejemplo las hablas de la lengua quechua de Ecuador, Perú y Bolivia pueden presentarse en relación una con otra como dialectos (quechua en Perú,  quichua en Ecuador. Hemos optado por la forma  tradicional de escritura “quichua” y no “kichwa”  que se está normalizando en Ecuador, para unificar la escritura de diferentes textos que pertenecen a muchos autores y a diferentes épocas.)  

Entre las lenguas indígenas del actual Ecuador, en primer lugar, destacamos la quichua que ocupa un territorio extenso en el país. Su área fundamental son las zonas montañosas, aunque también está difundida en el área oriental del país. El quichua ecuatoriano tiene diferencias en el habla, sobre todo fonéticas, pero no llegan a ser diferencias dialectales profundas y no impiden la comprensión  mutua.

El material del quichua ecuatoriano ofrece muchos datos importantes para la historia de la lengua. Estos datos, por ejemplo, aclararían cuales son las hablas más antiguas y cuales las más actuales.

Algunos autores como González Suárez, Santa Cruz y otros más contemporáneos como Alfredo Torero, consideran que el quichua era hablado en Ecuador antes de la llegada de los inka, otros, opinan que la lengua quichua se comenzó a hablar solamente a partir de la llegada de los cuzqueños. En referencia a las hablas de la zona oriental, se piensa que pertenecen al quichua introducido por los misioneros.

Está muy difundida la opinión de que los indígenas americanos no conocieron la escritura. En realidad, algunas formas de escritura fueron conocidas. Podemos citar como ejemplos, el sistema de las figuras geométricas de los tukapu  inka (tejidos de las vestimentas de los nobles) que representaban ideas sobre lo sagrado del universo. En este caso, la figura del cuadrado, a la manera de los antiguos ideogramas chinos, sirve de marco para las figuras y las líneas simbólicas.

Otra forma de escritura como estructura sígnica son los quipus (cordeles que tienen nudos, colores y una posición determinada dentro de un esquema espacial). Los agrupamientos de nudos responden a diversos códigos: números, color, ordenamiento de los cordeles, longitud de las cuerdas. En los quipus se utiliza un sistema de posición de base 10 y también el concepto de “cero”. Usualmente se utilizaron los quipus para representar cantidades numéricas, sin embargo, está comprobado su uso para transmitir otra clase de información.         

Por otra parte, en el territorio de Bolivia y del Perú han sido encontrados ciertos textos escritos con una escritura jeroglífica  y aunque esta  no es antigua, podría suponerse que puede remitir a épocas  muy anteriores.

Profundos cambios étnicos desde tiempos lejanos  se han sucedido en el seno de la población indígena ecuatoriana. Ya el quechua, como lengua de comercio, según Alfredo Torero, se  hablaba en el territorio ecuatoriano  aún antes de la presencia inka. El dialecto hablado en el litoral ecuatoriano procedió, según  el autor, del quechua hablado en la  región de Chincha, en el litoral central de Perú. (A manera de prueba podemos citar lo siguiente: los términos wanka willka, que componen el nombre de la antigua tribu costeña, son quechuas y posiblemente hacen referencia  a los “árboles del mundo” o  “postes totémicos”, ejes del universo, descubiertos en la  zona del Guayas. Según el diccionario de Glauco Torres Fernandez de Córdova, wanka  significa  “cosa alargada” y willka, “objeto sagrado”. De esta manera,  wanka willka  denotaría con exactitud, en lengua quechua  el árbol del mundo de los pobladores de la costa ecuatoriana.).

Pero hay además otro dato importante. Según Felipe Guamán Poma de Ayala, los españoles “llevaron hurtado a un yndio Guanca Bilca, que luego se llamó Felinillo, y trageron por su lengua a la conquista deste  rreyno.

Garcilaso de la Vega  Inca, por su parte,  es muy claro cuando dice que a los españoles en los sucesos de Kaxa Marka sirvió como “faraute” o intérprete  Felinillo: indio natural de la isla Puná y que había aprendido el quechua de Tumbes, no  en el  Cusco, y que Atahuallpa habló en esta ocasión el lenguaje de Chinchay Suyo, el cual entendía mejor  el  fafaute por ser más común  en aquellas provincias que no el del Cusco.                                                                                                               

De estos datos se deduce que desde hace tiempo  se empleaba el dialecto  quechua del Chinchay, considerado por Alfredo Torero junto con otros dialectos de la zona, los más cércanos  a lo que podría ser la “protoquechua”, difundido por el  litoral  norteño hasta lo que hoy es Ecuador. También es admisible creer que en interés del comercio las incursiones de los chincha se efectuaron  también por  el  interior  serrano, sin embargo, la quechuización de las etnias serranas  necesita de estudios especiales. Es interesante el hecho  de que algunas comunidades quichuaguarden rasgos de la lengua y la cultura más arcaicos que otras.

Últimamente se ha divulgado  una información en extremo interesante: una de las ciudades más antiguas de la América  precolombina sería Caral construida en el valle del río Supe a  200 kilómetros  al norte de Lima  en el tercer milenio antes de Cristo. Algunos  antropologos y lingüistas empiezan a pensar en Caral como  el foco del  protoquechua. Tal propuesta   aunque no deja de ser interesante, requiere de largas y profundas investigaciones. 

Aparte de estas probabilidades,  lo que si es un hecho es  que el quechua como lengua del poder inka  fue impuesta, como otras instituciones, a los indígenas  del territorio que hoy constituye el Ecuador. En el transcurso de este proceso desaparecieron un número considerable de lenguas y pueblos. Testimonios de ellos son  algunos textos religiosos escritos en esas lenguas, y los  topónimos y  los onomásticos que han quedado. Unos y otros  aún no han sido estudiados  sistemáticamente.

Con la invasión española la situación lingüística  en el territorio  del  actual Ecuador una vez más cambió fuertemente: el proceso de asimilación  al  castellano, desde entonces, continua imparable. Este proceso afecta sobre todo al quichua, lengua en contacto diario y frecuente con el castellano. Las lenguas de la Amazonia,  son afectadas por la situación de aislamiento; esto hace que el número de hablantes disminuya  rápidamente.

A más del quichua  en el  cuadro de lenguas del actual Ecuador se  distinguen las siguientes: shuarwaorani, zápara, kofán, tsachi, tsachila,      siona, sekoya, awa, epera. No se descarta que entre ellas puedan existir relaciones dialectales. Se sabe que las lenguas tsachi y tsachila  se separaron hace unos trescientos años atrás.

   Por los datos  históricos se sabe que  el  quichua  fue la primera lengua  local con la que los españoles se encontraron a su arribo al territorio del actual Ecuador en 1526.  Ya  los primeros misioneros, que llegaron  a  la zona norte del Tawantin Suyo, comenzaron a elaborar diccionarios y gramáticas en esta lengua. En lo que se refiere a las otras lenguas indígenas, la información  que se tiene es muy  escasa, de  lo  que se deduce que el conocimiento que se tenía sobre ellas  distaba mucho de ser claro.

   El conde Viñaza Muñoz  y Manzano en su  Bibliografía española de lenguas indígenas  de América, publicada en Madrid en 1881, reunió una lista de los principales  trabajos sobre las lenguas indígenas  durante un período de casi tres siglos. El número de trabajos dedicados al quichua es muy grande y sigue creciendo constantemente   un  considerable grupo de  lingüistas  continúan interesándose de manera especial en el quichua.

   Como bien se sabe el objetivo de los misioneros era  la comunicación con los indígenas  para  la propaganda religiosa y por esto el interés por las lenguas  se limitaba  a una comprensión  limitada. Sus trabajos tienen carácter práctico, y no científico. Cualquier dificultad que estas podían presentar  era  desechada, más aún cuando  los hechos lingüísticos  resultaban extraños a la lengua española. Por cuanto el material sobre el quichua es abundante,  es fácil  percibir  las tergiversaciones  que fueron introducidas  en su  descripción. Es muy  probable, que  las alteraciones también debieron darse en la descripción de las otras lenguas. Los misioneros españoles s esforzaron en representar la lengua  de la manera más simple a nivel fonético, al  mismo tiempo  trataron de construir la gramática quechua según el tipo de la escuela gramática española, realizada  a su vez , según el modelo del latín.

A pesar de que los misioneros españoles  en  la descripción  lingüística    deformaron la lengua, de todas maneras con sus trabajos establecieron una norma  y asumieron  y sometieron la descripción a un sistema  aunque inadecuado a la propia lengua.

Como ejemplo  de lo dicho pueden servir  los  siguientes hechos: en  el quechua general hay los siguientes fonemas consonánticos: /k/, / kh/, / k’/ de los cuales /k/ es oclusivo, centro palatal, explosivo, sordo. /Kh/  aspirado, y / k’/  globalizado; de la misma manera /q /, /qh/, /q’/ , de los cuales /q/ es oclusivo, palatal posterior, explosivo, sonoro; /qh/  aspirado y /q’/ glotalizado. Mientras que los investigadores  españoles dieron una única trascripción  de  los fonemas: ya sea /k/, o /q/, es decir  representaron los sonidos con los grafemas españoles o  confundieron  los dos fonemas

En el campo de la gramática se esmeraron en construir una descripción en términos  y volumen de la escuela española, y artificiosamente la equipararon  con las categorías del  latín. Así por ejemplo, a pesar de que evidentemente  no coinciden  ni el número ni la función  de los casos gramaticales latinos y quechuas, en las gramáticas  de los misioneros  hay una completa coincidencia  de las dos lenguas (se encuentran en las dos, seis casos del mismo tipo) . No es difícil ver por esta razón, que   estos trabajos  dejaron sin solucionar  definitivamente  el propósito de describir la estructura de las lenguas ecuatorianas.  A pesar  de las serias  insuficiencias anotadas, los trabajos revisados  presentan un material interesante que ha resultado útil para posteriores investigaciones.

Los primeros datos sobre otras lenguas ecuatorianas encontramos en el libro de Lorenzo Hervás y Panduro (Catálogo de las lenguas de las naciones conocidas, Madrid  1805).

Este libro es un punto de partida para  algunos otros trabajos escritos después. En 1806  apareció el trabajo de Adelunga  (Mithridates), Berlín, luego  el reconocido trabajo de Max  Müller  (Grundriss der Sprachwisseuschaft).

A finales del siglo XIX  (1891) apareció  la interesante investigación  de Daniel Briton (The american Race: a linguistic classification and ethnografic description  of  the native tribes of North  and  South America.New York.1891) .

Briton  unificó las lenguas americanas de acuerdo a territorios geográficos, según este procedimiento, las lenguas  indígenas del Ecuador  junto con  otras lenguas de América Latina  se dividen en  dos grupos fundamentales a) grupo de lenguas  del  Pacífico  Sur; b) grupo de lenguas del Atlántico.

En 1910, en Buenos Aires apareció el libro de  Lafonte Quevedo. El propuso una interesante clasificación de las lenguas de América. De acuerdo al principio morfológico escogido  por él divide las lenguas indígenas del Ecuador en dos grupos: lenguas de predicación y lenguas de sufijación.

En 1924 Paul Rivet, partiendo ya de  análisis previos sistematizó  el estudio de las lenguas americanas. Su trabajo se convirtió en referencia  imprescindible para  investigaciones  que vinieron luego. Asi Jijón y Caamaño, fundándose  en  los exámenes  de Rivet, dió una característica general  y  propuso una clasificación  de las lenguas ecuatorianas (El Ecuador interandino y occidental) Quito. Su trabajo fue continuado por Paz y Miño  en 1939.

La clasificación de las lenguas en las que trabajaron, representó un gran esfuerzo, pero, con el tiempo y los adelantos científicos en el área de la lingüística, la división en cuatro familias principales  resultó no del todo adecuada. Uno de los factores que contribuyó a las imprecisiones  es el hecho de que los datos reunidos no son  específicamente lingüísticos, sino que  están unidos  a  datos históricos, etnográficos y folklóricos

Un gran impulso para el estudio de las lenguas indígenas del continente en general  fueron las contribuciones  de Franz Boaz, Edward Sapir  y Leonard Bloomfield, todas de riguroso contenido científico. Sus propuestas tenían como objetivo  la  descripción  de la estructura  de la lengua  y su desarrollo  lo que dio lugar al nacimiento del método descriptivo.

Es importante mencionar especialmente a Kenneth Pike “Studies in Ecuadorian Indian Languages”, 1962 New York, por su aporte  a la  transcripción  fonológica  de las lenguas ecuatorianas. Esto posibilitó reunir un material importante para la comparación de todas las lenguas  indígenas del Ecuador. En el campo de la gramática  Pike  parte de la comprensión del  tagmema como unidad mínima  de la jerarquía gramatical. *Se debe  recordar asimismo los trabajos de  Morris  Swwadesh. Su método  glotto-cronológico ha sido utilizado con   éxito en el estudio de las lenguas indígenas americanas.

A partir de todas estas nuevas orientaciones  científicas  podemos mencionar a una gran cantidad de autores contemporáneos, muchos de ellos de los países andinos.  Casi en su totalidad, sus investigaciones han sido  dedicadas al estudio del quechua (quichua) alcanzando alto  grado de nivel científico. Citando a algunos tenemos a Rodolfo Cerrón Palomino, Julieta Haydar, Alfredo Torero, Gary Parquer, Gerald Taylor, Luis  Montaluisa,  Consuelo Yanez, Ruth Moya, Fabián Potosí, José Yánez, Antonio Cusihuamán, Juan Carlos Godenzi, Amancio Chavez, Clodoaldo Soto, Ileana Soto, Marlene About, María Quintero, entre otros. Sus investigaciones de manera preferencial se  relacionan al  ámbito de la fonología y de la gramática. Todavía falta  por hacerse en el área del léxico, de la semántica y  la semiótica.

*Es conocido que el Instituto Lingüístico de Verano  tenía como objetivo describir  las lenguas indígenas  para que sirvieran de medios adecuados a la evangelización, y por ende a la ideologización  de los pueblos  originales de la Amazonía. De esta manera se abría el camino para las transnacionales   petroleras,  sin embargo  Kennth Pike  y sus colaboradores, desde el punto de vista de la descripción lingüística, hicieron un trabajo altamente científico.

Clasificación de  las lenguas ecuatorianas       .

Uno de los  pasos fundamentales para profundizar en el estudio lingüístico de las lenguas de América, debe ser una correcta clasificación de las lenguas, lo que permitiría  someter a un  riguroso sistema a todo el diverso material lingüístico.

Los primeros intentos de clasificación eran hechas partiendo de listas de palabras.  Se entiende  porque no se llegaba a  resultados correctos, muchas palabras utilizadas resultaban    préstamos  de  otras lenguas.

Además hubo  intentos de agrupar las lenguas partiendo de culturas idénticas. Sin embargo, pronto quedó claro que  lenguas y culturas no siempre coinciden.

Cuando se comenzó a agrupar las lenguas de América de acuerdo a sus características morfológicas, algunos investigadores opinaron que las lenguas de América eran en extremo primitivas porque sus estructuras eran polisintéticas. Estas conclusiones por supuesto son erradas, primero porque no todas las lenguas americanas son polisintéticas  y segundo porque los tipos morfológicos  no testimonian el grado de desarrollo de una lengua.

También hubo el intento de agrupar  las lenguas  en  relación a determinadas zonas geográficas  y esto lógicamente  no siempre  da resultados correctos.

Todos los  intentos señalados, resultaron insostenibles  desde el punto de vista metodológico, pero  permitieron señalar varias direcciones  de análisis  para la clasificación  lingüística. Sobre todo, luego de los trabajos de  Alden Mason   y Joseph Greeemberg, el problema de la clasificación de las lenguas americanas  tuvo un fuerte impulso progresivo. Sobre todo es importante destacar el nombre de Greemberg, que propuso que únicamente se podría conseguir una completa clasificación de las lenguas americanas  únicamente  en el caso  que se tomaran en cuenta tres aspectos: genético, tipológico  y  areal.

          Hacia la clasificación genética de las lenguas  ecuatorianas

Con Mason (1950)  en la  clasificación  genética de las lenguas americanas comienza la tendencia  de dividir  las familias establecidas con anterioridad en  pequeños  grupos independientes. Si antes (Hervás  l800, Adelung 1806,  Bali 1826, D·Orvigni 1839,  Luderving 1858, Cherberlaing 1913, Rivet 1924, Shmit 1926, Loukota 1935 Jijón y Caamaño 1943)  establecieron  mal que bien familias lingüísticas, en los últimos tiempos la tendencia  es  tratar de reconstruir   las  protolenguas  o “lenguas base”  para  grupos definidos más o menos  extensos  de lenguas emparentadas dentro de  estas familias. Al mismo tiempo un  examen histórico  más profundo  lleva a  un mayor fraccionamiento  de sus clasificaciones genéticas. El gráfico siguiente que se refiere a la clasificación de las lenguas ecuatorianas ilustrará lo dicho:

                           ( 1  )                                                  (  2 )

                           Cayapa                                            Tsachi

Chibcha             Colorado                     Chibcha       Tsachila     

                           Kofán 

                           Koyaker                        

                                                               Tukano          Siona

                                                                                     Secoya

Kichua                 Kichua                        Kichua          Kichua

Tupi-Guaraní      Zápara                         Zápara          Zápara

                            Siona

                            Secoya

                            Shimigae                     Shuar            Shuar        

No clasificadas   Sabela                         Waorani       Waorani

                             Auka                               

                                                               Kofán              Kofán

                                                               (en  discusión Awa  y Tetete)

En 1950 Mason  revisó la clasificación tradicional genética  de las lenguas Americanas, luego de esto se introdujeron  substanciales  cambios. Mason estuvo en descuerdo con Jijón y Caamaño con lo que el llamó “macrofamilias”. De acuerdo a los trabajos de  Jijón y Caamaño en el Ecuador  se pueden encontrar representantes de todas las “macrofamilias” fundamentales, es decir Chibcha, Quichua, Tupi-Guaraní.

En lo que se refiere  a las lenguas “colorado”)  y(tsachila “cayapa” (tsachi)  se ha confirmado que son miembros y  en útlima instancia   parientes de esta familia.

    La familia Chibcha une muchas lenguas, distribuidas  a lo largo del Océano Pacífico desde los países de Centro América (Panamá, Nicaragua) al Norte hasta  el centro del Ecuador al Sur. Podemos  proponer el siguiente esquema:

                                    Familia: chibcha

                                    Grupo: talamanka-barbakoa

                                    Subgrupo: sachila

En lo que respecta a las lenguas kofán y koyaker que antes entraban en este grupo, Mason y Loukotka  definitivamene  las separan de ellas en condición de una familia  específica.

De acuerdo  a  la opinión  de algunos estudiosos  la definitiva separación entre  tsachi y tsachila  tuvo lugar hace poco tiempo, quizá hace unos doscientos años. En lengua tsachi hablan actualmente unas seiscientas  personas. Entre los tsachi el bilingüismo con el español incrementa rápidamente. En la actualidad este grupo ocupa un territorio  reducido en la provincia  de Santo Domingo de los Tsachila. En tsachi hablan algunos  indígenas y ocupan un territorio pequeño en los bosques  tropicales de la provincia de Esmeraldas  en las riveras de los ríos Kayapa, Onsole y algunos afluentes del río Santiago. Hay datos que permiten afirmar que los    

tschi, tsachila , que significan  “persona”, “hombre” habitaron en zonas andinas antes de sus actuales  territorios.

Es interesante comparar el parentesco de las dos lenguas  en una  lista de palabras

                           1.  ςápa                  ςápa                padre         

                           2.  ςas’a                    ςása               sangre             

                           3.  ςóra                   ςóra                bien

                           4.   ma                    ma                  uno

                           5.   palú                 p’alyú             dos        

                           6.   ja                     ja                    casa  

                           7.   ti                      ti                    decir

                           8.   máma            máma           abuela

                           9.   tsachi             tsachi          hombre                    

                          10    mo                    mun           quien                 

                          11.   ni                      ñi               fuego  

                          12.   nu                     nu               nosotros

                          13.  nu-la                 nú-la          vosotros            

                          14.  ne-pápa             nee-pa         pierna   

                          15.   te-papa              ty a-pa         mano          

                          16.   títí                    tí               quien 

                          17.   k’ucí                 kuš             beber

                          18.   k´eke’                kepe           noche

                          19.   c                        cǐ                árbol

                          20.   hi                        hi                en

La familia quechua (aunque muy dispersa) ocupa un enorme territorio en América del Sur. En  la actualidad  se  habla  el quechua  en  Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Brasil y Chile.

En  Ecuador, donde se lo conoce como quichua, se habla en todo el callejón andino,  exceptuando la provincia del  Carchi, así como en la selva oriental, a lo largo de los ríos  Bobonaza, Conambo, Curaray, Payamino y Coca. Aunque los censos de población no han enfocado su interés en conocer  la real situación demográfica de los pueblos indígenas, se calcula que los kichwa hablantes  podrían alcanzar la cifra de un millón y medio.

De acuerdo a la clasificación tradicional, el shuar (jívaro) estaba incluido en la familia arawak. Pero de acuerdo a clasificaciones más actuales  se define como representante de una familia independiente. La lengua shuar en el Ecuador ocupa un territorio en la parte sur de la región oriental  entre los afluentes de los ríos Pastaza y Santiago que pertenecen a la cuenca amazónica. La cantidad de hablantes en  shuar  no está definida. Se calcula aproximadamente en veinte mil. La lengua shuar tienen distintos dialectos: achuar, makuma, guambiza, aguaruna.  En el territorio del Ecuador  se encuentran los shuar y los achuar.

A la lengua zápara la  clasificación tradicional la incluía  en el subgrupo  de “familia “tupí-guaraní. En la actualidad está considerada  “familia”  independiente, aun cuando  Mason y  Laukotka  encontraron en ella elementos de la lengua witoto  del Tupí. La familia zápara incluye la lengua zápara  en el Ecuador,  y en Perú  tres lenguas: shimigae, iquito, y arabela.

Las lenguas  siona y  secoya  estaban clasificadas como miembros de la familia tukano. Anteriormente el tukano a su vez, se incluía en la familia tupi-guaraní. Los hablantes de las dos lenguas viven a lo largo del río Napo, Putumayo y Aguarico en el Ecuador, Perú y Bolivia.

La lengua waorani (auka) hasta el día de hoy permanece inclasificada clasificada. De acuerdo al trabajo de  de Laukotka  pertenece al grupo sabela, que se incluye en el witoto del tupi. Los waorani están distribuídos por los  afluentes del río Kuraray  y por los del río Napo.

Es conocido  que  en  el territorio del  Ecuador  aún  luego de la llegada de  los españoles, todavía se hablaban varias lenguas  nativas  como la cañari, la puruhuá, la tumbecina, la caranqui, la panzalea  y algunas más. Desgraciadamente  se conservan únicamente  reducidos textos de una que otra y de las demás solo rasgos de substrato en la toponímica y la onomástica del español ecuatoriano.   

La clasificación  presentada  no se considera definitiva. Como ya se dijo, muchas lenguas desaparecieron y con ellas datos que hubieran sido de invalorable interés para completar el panorama lingüístico ecuatoriano. Se debe indicar  además que la mayoría de las lenguas están clasificadas solo de acuerdo a  los  rasgos del  léxico, únicamente en los últimos tiempos se van tomando en cuenta otros elementos, Todavía no hay  criterios  que puedan dar una única orientación  científica para la clasificación genealógica de las lenguas. Una gramática comparada de las lenguas  indígenas del Ecuador  todavía está por verse. Por último hay que agregar , que la comprensión de los conceptos dialecto y lengua no siempre están bien definidos, lo que naturalmente es difícil de conseguirlo en la condición de lenguas fundamentalmente orales.

Clasificación tipológica  de las  lenguas ecuatorianas

La preferencia  por el  examen  de las lenguas como estructuras en los últimos tiempos ha estimulado  el  paulatino estímulo de las diversos aspectos de la clasificación tipológica.

Existen diferentes maneras  de conocer las tipologías de las lenguas: la clasificación de A. Shleicher, E. Sapir, Ch. Hockett, Lafonte Quevedo, J. Schmidt  y otros.        

De acuerdo a la clasificación de Shleicher, las lenguas del Ecuador fundamentalmente pertenecen  a las lenguas aglutinantes, aunque en ellas hay elementos de polisintetismo. Estos elementos polisintéticos  de aucerdo a su calidad en todas las lenguas no son iguales  y  aún no están suficientemente  descritos. (Hay que señalar  que el concepto mismo de polisintetismo ha ido cambiando).

Sapir presta atención al  comportamiento de los afijos en relación a la raíz. Este procedimiento en el  Quechua está bastante bien estudiado, no así en las demás lenguas indígenas.

Schmidt  no solo que toma principios morfológicos y fonéticos, sino que relaciona  las lenguas  con grupos culturales. Esta teoría  ha tenido  aplicaciones exitosas.

Hochett parte del “núcleo gramatical” para proponer la clasificación tipológica. Para él el núcleo gramatical tiene: 1.partes del texto; 2. categorías  gramaticales; 3. elementos gramaticales; construcción léxica. Su  desgraciadamente no ha tenido aplicación práctica  porque la gramática de muchas lenguas no está aún suficientemente descrita.

Una completa clasificación de las lenguas ecuatorianas es una tarea del futuro. Sin embargo, a la luz de algunos materiales conocidos en el presente  sobre estas lenguas se puede percibir que  el plano tipológico  se caracteriza por una serie de interesantes  coincidencias y también de algunas definidas diferencias. Ya que  la mayor parte  del  material  con que se cuenta es de los niveles fonológico  y morfológico, nos detendremos  en  las características  de la tipología  de la fonología y la morfología.

Desde el punto de vista de la  tipología  de sus  sistemas fonológicos  las lenguas ecuatorianas  no presentan mayores complicaciones. Exceptuando algunos casos aislados, estos  sistemas  fonológicos de acuerdo a su inventario de fonemas, pueden ser definidos como bastante sencillos.

El número de fonemas vocálicos fluctúan en ellos  de cuatro a seis. En las lenguas se repiten los fonemas. En algunos casos el vocalismo se complica a cuenta de la presencia  de correspondientes  vocales  nasalizadas.  Vocales alargadas, por lo visto, no existen o desaparecieron con el tiempo. En algunos dialectos quechuas del Perú se conservan vocales alargadas. . 

En términos de la  tradicional  clasificación  vocálica, es apropiado para   las lenguas ecuatorianas  el siguiente esquema:               

                  Nivel superior                  i                                u

                                                                            

                  Nivel medio                      e                               o

                  Nivel inferior                                       a

A pesar del limitado cuadro vocálico, el de las consonantes en las lenguas ecuatorianas es mucho más interesante. Todo sus características fundamentales se  pueden sintetizar entre dos esquemas  del consonantismo de dos lenguas: la secoya ya la quechua, de las cuales  la primera lengua  muestra un sistema  consonántico  mucho más pobre que el de la segunda.

El esquema que presentamos está construido  de  tal  manera  que  en los ángulos  exteriores  se  señalan  los fonemas  que se producen en la parte posterior bucal , en el  ángulo medio , los  de la parte central, y en ángulo interior  los que se producen en la parte anterior. El esquema , sin  embargo, es  aproximativo, ya que  en la práctica  los fonemas  que se localizan en una línea ,  algunos , se diferencian por el lugar de la articulación  (más cerca, más lejos). La mitad de arriba  del esquema corresponde a las  consonantes sordas, y la de abajo  a las sonoras.  También debemos aclarar que el esquema que presentamos corresponde a al modelo general de la lengua  y no a dialectos  específicos.

La  estructura de las consonantes fricativas  en las lenguas del Ecuador no parece  compleja.  Como se observa  algunos fonemas  están presentes obligatoriamente como / w/, /y/ (considerados también semivocales),  pero con frecuencia están ausentes  /r/  y  /l/.

Tampoco son comunes  las africadas  de las cuales con mayor frecuencia se encuentran  /c/ y / č/.

La  lengua kofán  con sus cinco africadas representa en esta relación una cierta excepción. En el quichua si existe africadas glotalizadas / č’/.

En general en relación a las oclusivas las consonantes de las lenguas indígenas ecuatorianas  dan un cuadro muy diverso. Dentro de los fonemas oclusivos, como regla, se observa, la oposición entre las consonantes  sonoras y las sordas (no aspiradas por su carácter fonético): comparemos  /b/, /d/, /g/  en el un extremo  y  /p/, /t/, /k/ en el otro.

Sin embargo, en la lengua zápara por cuanto no existen fonemas oclusivos sonoros, se oponen  los fonemas de otras series: comparemos /p/, /t/, /k/    de un lado , y  /m/,/w/,/y/, /s/ del otro.

A veces se encuentra  la oposición  de las consonantes palatalizadas con las no palatalizadas : así en la lengua  tsachi (kayapa) se diferencian los fonemas sordos /t/ y /ty/  y  los  sonoros  /d/ y /dy/.

Se encuentra finalmente la oposición entre los fonemas sordos  no aspirados y los sordos aspirados. Tanto en el  quichua  como en el  kofán de acuerdo al rasgo no aspirado-aspirado se oponen los fonemas /p/, /t/ , /k/  con  / ph/, /th/, kh/.

Mucho más complicado que la comparación de los sistemas fonológicos, resulta el de los sistemas gramaticales. Tal situación  se explica  no solo  por las dificultades  que presenta el material  de las diversas lenguas, sino también  porque  hasta hace  poco no eran objeto de  investigación cietífica.

En esta afirmación, por supuesto se excluye a la lengua quechua (quichua),

que  en todas las épocas ha sido estudiada intensamente.

Por esto la comparación que vamos a mostrar aquí  está hecha  sobre los datos del quechua,  del  kayapa  y del  zápara.

A pesar de que los intentos de compatibilizar la estructura morfológica de las lenguas indígenas del Ecuador pecan de ser muy limitados, estas, desde el punto de vista de la clasificación morfológica tradicional, se da por sentado que se relacionan con las lenguas aglutinantes. Y son, precisamente, los elementos aglutinantes los que definen el tipo morfológico general de cada una de las lenguas que se estudian aquí.  Sin embargo, debido a la insuficiencia de materiales es difícil juzgar la magnitud de la tendencia en cada lengua hacia la aglutinación polisintética.

De aquí que partimos de la  conocida   definición  del  tipo  de lenguas aglutinantes, que se  caracteriza por la forma  de  organización  de la palabra independiente mediante la adjunción  a ella de afijos semi dependientes. Dentro de esta definición se advierte  también,   que  los temas (bases)  independientes y los afijos se presentan en  las diferentes palabras  de estas  lenguas  con el mismo aspecto fonético  de tal manera que en su forma exterior  no es difícil  diferenciar uno de otro, dicho de otra manera ,  la base o la raíz  de la palabra  en las lenguas aglutinantes,  como regla, son invariables. Los sufijos consecuentemente siempre poseen un solo significado gramatical.  Además el mismo proceso de unión de  los afijos con la raíz o con el tema (base)  se percibe  como mecánico  por cuanto los límites de los morfemas  están definidos con precisión. Todas estas características  de las lenguas aglutinantes son aplicables en general  a las lenguas ecuatorianas  y en particular al quichua,          

cuya  similitud  con las lenguas  túrquicas  ya fue percibida hace ya algún tiempo.

Una de las características  más difundidas  de las lenguas aglutinantes  es la capacidad de los nombres sustantivos  de representar  el  papel de elemento determinante  y de preposición  en relación  al elemento determinado. Precisamente esta particularidad encontramos en las lenguas indígenas ecuatorianas. Obsérvese:

           En el quichua:  Kapak Ñan  “ camino real” , literalmente “ Rey + camino”               

           En  el   tsachi (cayapa): « t y a   keep’e  “noche lunada”, literalmente “luna + noche”

 Si se trata de clasificar las lenguas ecuatorianas desde el punto de vista  de la  calidad  de los afijos por si mismos, hay que decir, que todas ellas  tienen  muy desarrollada la sufijación. Al mismo tiempo la prefijación  en ellas está desarrollada  débilmente o  ausente completamente. (por  ejemplo está ausente en la zápara y posiblemente en la  tsachi ). Los mismos afijos de hecho tienen una fuerte tendencia a tener un solo significado. El desarrollo  de la sufijación  conduce a que las lenguas ecuatorianas, con frecuencia presentan una cadena de sufijos, unidos al morfema raíz.

          Tomado del  tsachi: quindetsuwayu  “ nosotros lo hicimos más rápido”. Si analizamos los morfemas tenemos:

            qui      =      la raíz del verbo hacer     

            n        =      elemento de unión

            de      =       sufijo del plural

            tsu     =       sufijo de pasado ( progresivo)

            wa     =       sufijo de tiempo pasado

            yu     =       sufijo  de acción

Casi toda la riqueza de estas lenguas  en lo que se refiere a nombres

y verbos  se expresa por medio de los sufijos. Con los sufijos, en gran parte,  se expresa  la categoría del posesivo de los sustantivos. Veamos:

          en lengua quichua: runapak  =  “ se refiere a la persona” (sufijo pak)

          en  lengua tsaschi :  chulutala = “ se  refiere al árbol” (sufijo tala)

Con los sufijos  se trasmite  los grados de comparación  en lo que se refiere    

a  las  relaciones  de localización.

          en lengua  quichua: sispa  =  cerca        sispalla “más cerca”, “cerquita” (sufijo lla)

La riqueza de los morfemas – sufijos  en las lenguas ecuatorianas  conforma una jerarquía definida. Algunos  de los sufijos siempre  se adjuntan  más estrechamente  con la base (raíz)  y  se sitúan  siempre más cerca de ella, otros, se encuentran más lejos. Así por ejemplo en el  quechua  el sufijo de pluralidad  de los nombres sustantivos   = kuna , siempre se adjunta  inmediatamente a la base del nombre, solamente , luego de el  siguen diferentes sufijos,  de otras  categorías morfológicas :

                       runa                  =                “ hombre”

                       runakuna          =                 “gente”

                       runakunarayku =                  “por la gente”

El mismo cuadro  tiene lugar en la lengua tsachi. Por ejemplo,  el sufijo verbal de negación  =  h,  se adjunta inmediatamente  a la base, y los otros sufijos en un determinado orden  siguen tras él:

                         quera           =   base del verbo “saber”

                          h                 =   sufijo de negación

                          d                 =   sufijo de plural

                          querahd      =  “ no saben”

Para  la morfología  del nombre de las lenguas indígenas ecuatorianas  son propias también  las categorías  de número y caso, propias de las lenguas aglutinantes en general) .

Los nombres  pueden ser simples y  derivados (así en quechua papa (“patata”- es un nombre simple, pero miku-na “comida” – es derivado.

Al menos en el quechua  son muy  propias las  palabras compuestas, por ejemplo  los nombres sustantivos, que se componen  que se componen de dos raíces o bases, se relacionan con las derivadas.

Para la morfología del verbo de estas lenguas es característica  la presencia de las categorías  de  aspecto (que  se diferencia  claramente del español), de número, persona, tiempo, negación, causa, reciprocidad, reflexión  y otras.

En general, por lo que se puede apreciar,  la oposición de los nombres y los verbos en estas lenguas no es muy rígida. El  hecho es que, si los sufijos verbales se adjuntan a la base nominal,  estos la convierten en verbal. En forma analógica, la adjunción de sufijos  nominales a la base verbal, esta   se transforma en nominal.  Entre los  sufijos sustantivantes del quechua tenemos por ejemplo al sufijo= na: obsérvese

Miku – na  “comida” (de la base verbal  miku comer y el sufijo

verbalizante  =  na: mikuna

De  la misma manera en lengua zápara  con el sufijo  verbal se obtiene  (ahaso-ho =  “conversar”)  de  la base sustantiva  ahaso  “boca” y el sufijo verbal  ho

Además los sufijos pueden convertir  en verbos a los adjetivos (ejem. hara (“ancho”  hara-si (“ampliar”).

En las lenguas estudiadas, se puede decir, que existen  lo que se llama  bases bivalentes, las que de igual manera, aceptan tanto sufijos nominales como verbales. Ejemplo: yumay = “semen”, yumay = engendrar.

Sin embargo, a veces en las lenguas indígenas del Ecuador, suele suceder que hay casos  de  desviación  del  rígido tipo de la aglutinación.  Tales desviaciones se  expresan,  por ejemplo en la sustantivación de algunos sufijos  que transmiten no uno, dos significados gramaticales. Así por ejemplo en lengua zápara  el sufijo nominal  = ka significa la categoría     

de singular y  de no-persona  amasi-ka  “pescado”  y   plural  y no-persona

amasi-  a  pescados. Lo contrario, el nombre  “gente”  recibe otros sufijos: irica-.naw “esposa”, irica-pi “esposas”.

Los trabajos de la Escuela  lingüística rusa  sobre lenguas aglutinantes  túrquicas como  las   itelmen, chukchi, koriaka. Los científicos rusos no plantean la existencia de  parentesco genético entr las lenguas de Siberia y las  lenguas. N. A. Baskakov, N. D, Dimitriev , B.A.Serebrwenikov , A.K. Borobkov 

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Aspectos de reciprocidad areal  de las lenguas ecuatorianas     

Como ya lo señaló J. Greenberg, la clasificación de las lenguas  resulta incompleta si no se toma en cuenta las complejas  relaciones  que se establecen  entre ellas cuando están en contacto. Entrecruzadas territorialmente se influyen mutuamente y, como resultado se conforman zonas  comunes para una serie de fenómenos  lingüísticos  independientes  

a la pertenencia genética de estas lenguas.

Si en el campo de las clasificaciones genética  y  tipológica  de las lenguas indígenas ecuatorianas  hay  todavía mucho por hacer,  en lo que toca a la clasificación areal, de estas lenguas , podemos  afirmar que  esta  está  todavía menos estudiada. Por eso en el presente estudio no es posible hablar de la experiencia de la clasificación areal  de las lenguas indígenas del  Ecuador.  En la actualidad solo podemos llamar la atención sobre algunos aspectos de esta  clasificación.

Para abordar el tema de la clasificación areal de las lenguas  indígenas ecuatorianas es necesario tomar en cuenta  tres hechos lingüísticos:  I): la fuerte  influencia del español sobre las lenguas locales  se prolonga  ya  por más de cinco siglos ; 2) hay que tomar en cuenta el  prestigio del quechua (lengua oficial del  Tawantin Suyo ;  3) la presencia de una serie de otras lenguas indígenas , que pasivamente han ido asimilando rasgos del español y del quichua.  Está claro que los  intensos contactos  en el Ecuador  conducen a un cuadro muy complejo, en el que  se observa fenómenos de substrato y  superestrato.

El español con su  posición de lengua oficial  y prácticamente la única lengua en la que se expresa por escrito el arte, la literatura, la ciencia, la técnica,  la  administración, la religión, el derecho, etc., ejerce un gran ascendiente  sobre las otras lenguas indígenas  del Ecuador. Su influenciase se extiende en diferentes grados por todo el territorio del Ecuador. En esta relación  todo el territorio del Ecuador  podría  ser dividido en zonas. Así en las zonas de la Sierra se podría hablar  de  zonas bilingües, con un conjunto de fenómenos lingüísticos concretos.  En  las  ciudades  la influencia de las lenguas indígenas  sobre el español es mínima. También se puede  distinguir las zonas de algunos pueblos indígenas que se encuentran   alejadas, aisladas  de  la población hispano hablante  donde hay gene  que no habla  el  español.

El estudio  detallado de la influencia del  español  sobre  las  lenguas  indígenas – es una tarea  al futuro, ya que  entre los hablantes  de las lenguas hay muy pocos  especialistas.

Como  la relación del quichua con el español  es por ahora  la  más  conocida,  nos detendremos en  la  vinculación de estas dos lenguas. Está claro que  esta relación  refleja  la situación concreta  de opresión  cultural y social  que ha soportado  el  quichua. La influencia del español  sobre  el quichua  ha sido muy  profunda  y prolongada, de aquí que se pueda hablar de un fuerte superestrato  del español en el quichua. Lo contrario, si nos referimos a la  relación del español como lengua dominante con el quichua, podemos hablar que en el español hay un substrato  quichua.

El superestrato del español en el quichua se manifiesta en todos los sistemas de  la estructura  de  la lengua quichua. – en la fonología, la morfología,  la sintaxis, la semántica  y  el  léxico. En la fonología quichua se percibe en la actualidad  la presencia de algunas consonantes  sonoras, las  que  históricamente  eran desconocidas en el sistema fonológico del quichua. Por esto,  por ejemplo, tenemos  coca  bamba , “valle de la laguna “ en vez  de  coca  pampa”.

Sobre  la  profunda influencia  del  superestrato español  en el quichua  hablan  también los hechos morfológicos. Así,  se observa la presencia de la categoría de género  en  los  nombres  sustantivos. Una muestra de esta categoría  en  los sustantivos  se  observa en las formas del  artículo: el-  para el género masculino  y la para el femenino ( ejem. la warmi  “la mujer”,  la wawa  “la niña”; el sungo “corazón”).  Al mismo tiempo, en los nombres adjetivos,  esporádicamente aparece la  terminación = A  o  =O ( para del género femenino  y masculino respectivamente ), los que son propios del español. Ejem.: en el quichua  la palabra  mishu “metizo”- misha “mestiza”.  En la morfología verbal es interesante la posibilidad de  terminaciones verbales del  español  a raíces   de verbos quichuas : capana                                                       

“espiar”.

En la lengua quichua del Ecuador  se da  fijaciones de terminaciones españolas al gerundio y al  participio:

               chapado       “espiado”           chapando             “espiando”         

               chumado  “borracho”     chumándose            “emborrchandose”         

En la serie de casos donde se observa la influencia de                              vidente la influencia del sistema de composición de palabras                                                          españolas  en el quichua. Así  los  diminutivos del nombre  sustantivo aceptan los correspondientes afijos del español   para la formación de palabras   =  itu //  zitu  (esp. ito// cito )  curizitu  “ hijito” . Además se observa  el modelo  de carácter “ híbrido”  de conformación de palabras, que incluye  componentes tanto del  españole como  del  quichua, veamos    en el quichua:  vida- warmi “ mujer de mi vida” ( los dos son  tratamientos cariñosos)       

Sobre todo son muchas  las imposiciones del léxico español en el quichua del Ecuador.  De la fuerte influencia  de parte del español  en  el quichua ecuatoriano habla el hecho de que  el quichua ha asimilado  palabras  que provienen   de las más diversas clases  morfológicas , y en particular  de  la serie de las palabras verbos:  por ejemplo, kasarana = “casarse” (esp. casar), intindi   “comprender “ (esp. entender)

Es conocido el caso  de palabras castellanas cuando que al entrar en el quichua  varían, en algo su significado, por ejemplo, la palabra  “bosque”  se emplea como “parque”. En muchos casos la adopción  del español se da con cambios  en el nivel fonético de acuerdo a las peculiaridades del sistema fonológico  del quichua ( este cambio sobre todo  ocurre  en  el  paso de o > u ejem.  kumidur  =  “comedor”. En el  léxico quichua es posible encontrar  una serie de arcaísmos  castellanos :  truje “traje”

Hay que decir, que el quichua no se ha mantenido mantiene del todo pasivo.  Ya  en la época del Tawantin  Suyo el prestigio del quichua era muy grande, inclusive muchas otras lenguas indígenas por su influencia terminaron por extinguirse, algunas huellas de las lenguas asimiladas quedan en el quichua, pero ahora se les percibe como quichuas.   La autoridad del quichua  se prolongó  en  las distintas épocas históricas del  país, ya dijimos anteriormente que el quichua sirvió para la propaganda religiosa de los misioneros españoles, pero también era estudiada en los primeros  centros de estudio que se fundaron en el Ecuador.

Desde el otro lado, la lengua quichua sirvió como substrato  para el español del Ecuador. Su  aporte es notorio  tanto en la fonética, como  en la gramática y el léxico, inclusive muestra su influencia en la literatura. Es fácil detectar  el  substrato fonético  quichua  en el uso del español por el tono de la lengua.

Así mismo  es notoria la influencia del quichua en la morfología, como ejemplo,  tenemos el uso del sufijo –ka, propio del quichua  para  dar énfasis a la palabra  de mayor significado: la casa ka  es mía =   “verdaderamente es mi  casa”. 

Igual influencia notamos en la sintaxis. A manera del quichua  se localiza  el verbo al final de la oración: ejem.: “Todo esto en el mercado compramos.”.

 Son muy usados en el español del Ecuador  las expresiones onomatopéyicas quichuas achachay  para expresar sensación de frío;  arra rray  para la sensación del calor;  ananay  para  la sensación de agrado.

Queda por señalar, que un estudio  profundo de la interrelación  del español con las lenguas  indígenas  tiene un gran interés científico no solo  para  análisis contrastivos  en todos los niveles de las lenguas, sino también para resolver una serie de interrogantes  de la lingüística en general.

Para aplicar correctamente la teoría  del substrato  y el superstrato lingüísticos  en América en general y en  el Ecuador en particular es importante recordar la idea de A. Alonso sobre las dos etapas  de los contactos de lenguas: “en  la primera etapa los portadores  del substrato  ven en la lengua  del  opresor (superestrato) el ideal de la norma lingüística. Todas las desviaciones  de esta norma  se asumen como defectos. Esta etapa,  se caracteriza  por le factor  “alejamiento”. En la segunda etapa, el ideal de la norma lingüística  es el habla  cotidiana de un determinado territorio, con  todas  sus  características  arraigadas en ella. Los elementos del substrato que han quedado son percibidos como innovaciones    y percibidos  como  norma correcta. Esta segunda etapa está comenzando con  el uso  público del quichua ecuatoriano,  que actualmente se utiliza en  la educación  bilingüe  promovida  por la DINEIB  (Dirección  de Educación Intercultural Bilingüe)  y además, muy limitadamente por cierto, en la utilización de la lengua en  algunas esferas sociales y administrativas como los medios de comunicación colectiva.

A todo esto hay que añadir  que  el bilingüismo  (con todos sus grados posibles) se da únicamente en  la población indígena, entre los no indígenas  son contadas las personas que manejan  a más del español alguna lengua indígena, lo que refleja claramente la situación de opresión que aún soportan los propios pueblos originarios.

                                         Conclusiones

Este breve recuento  de la situación lingüística  en Ecuador permite esbozar algunas  conclusiones: la lengua quichua, cuenta con estudios avanzados y modernos que constituyen base objetiva para desarrollar sus posibilidades  propiamente lingüísticas  y de aplicación social. El quichua en el Ecuador debe ser normatizado para que pueda ser verdaderamente una lengua literaria, utilizada en el campo del arte, la cultura, la ciencia y la tecnología.

Las otras lenguas indígenas  del país  presentan aún muchos interrogantes  que no han sido contestados aún. Dar respuesta a estos interrogantes  es tarea urgente dado el  ritmo acentuado de su desaparición. No solo es cuestión de describirlas y guardarlas como paradigmas de lo más valioso del espíritu creador humano, sino que hay que propender a que  permanezcan vivas, a que se las utilice normalmente.  

Hay que hacer mucho todavía para  definir las clasificaciones lingüísticas de estas lenguas ya sea en campo genético como en el tipológico. Se debe  trabajar  en las relaciones areales de las lenguas, esclarecer sus relaciones  y sus jerarquías. Esto ayudaría  al estudio sincrónico y  diacrónico  de sus sistemas. Todo esto exige métodos lingüísticos de investigación.  Lo ideal sería que sean los  mismos indígenas, capacitados científicamente, los encargados de describir sus lenguas madres a todos los niveles: fonético, gramatical, semántico y semiológico.  

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