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A Alfonso Sastre (in presentia animae)

Fuentes: Rebelión

Hace unos días, antes de saber nada acerca de la candidatura encabezada por Alfonso Sastre, ni siquiera de su existencia; en una entrevista para un medio local de Alcalá de Henares, a la pregunta de si mi obra El refugio tenía ecos de Buero Vallejo y Alfonso Sastre, además de estar dedicada, in memoriam, a […]

Hace unos días, antes de saber nada acerca de la candidatura encabezada por Alfonso Sastre, ni siquiera de su existencia; en una entrevista para un medio local de Alcalá de Henares, a la pregunta de si mi obra El refugio tenía ecos de Buero Vallejo y Alfonso Sastre, además de estar dedicada, in memoriam, a Harold Pinter; contesté lo siguiente: «No es algo buscado a propósito, sino algo, creo, hasta cierto punto lógico, pues con el plan que rige mi actividad como escritor, tal como ha quedado dicho, es natural que sean esos los ecos que resuenan en El refugio; pues los tres autores citados, a los que admiro, y que, en el caso de Buero y de Sastre, están en los cimientos mismos de mi formación como espectador y como lector, desde perspectivas diferentes tratan en lo fundamental de responder a las fuerzas y agentes que pretenden nuestra rendición, como trabajadores, o como hombres y mujeres corrientes; que buscan nuestro sometimiento, sin condiciones… Además, Harold Pinter murió justo en los días en que supe que me habían concedido el premio; de ahí, la dedicatoria expresa a su memoria«.

Ahora, con los datos y la información de que dispongo, le dedico a Alfonso Sastre mi obra El refugio, de modo público y expreso –in presentia animae: cabría decir-; pues no sólo es un dramaturgo e intelectual admirable, sino también una persona excepcional, que colaboró desinteresadamente, en circunstancias muy dolorosas para él, en el libro que coordiné para Tierradenadie Ediciones, La (re)conquista de la realidad, dedicado precisamente -«in memoriam», también- a su querida compañera de toda una vida, otra intelectual asimismo extraordinaria, Eva Forest. Ya entonces me impresionó el gesto; y, hoy, se lo reconozco públicamente.

Y, en cuanto a las derivaciones políticas del asunto, obvia decir que todo sistema eficiente, tiene su propia lógica de funcionamiento, y, además, la maquinaria precisa para materializarla y concretarla; y no creo que nadie con cierta conciencia de los cimientos sobre los que éste, en el que vivimos, se levanta, debamos extrañarnos de ello. Es una cuestión de correlación de fuerzas. Y todo esto al margen de la opinión que una u otra candidatura u opción política concreta nos merezca.

Ahora, sólo queda, como ha hecho Carlos Fernández Liria -y están haciendo otros muchos-, hacer expresa nuestra solidaria presencia al lado de nuestro «compañero de trabajo», nuestro querido Alfonso Sastre.

Matías Escalera Cordero es profesor en Alcalá de Henares, y es Secretario de la redacción de la revista de filología Verba Hispanica

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