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A Piñera lo que es de Piñera

Fuentes: Rebelión

Hay que admitir que el actual gobierno demuestra tener los cojones necesarios para domar la corrupción e indisciplina en las FF.AA. y Carabineros. Bien distinto, por cierto, a lo que ocurría en gobiernos anteriores. Ya en septiembre del 2013, en su primera administración, Piñera dio muestras de su talante. No le tembló la mano para […]

Hay que admitir que el actual gobierno demuestra tener los cojones necesarios para domar la corrupción e indisciplina en las FF.AA. y Carabineros. Bien distinto, por cierto, a lo que ocurría en gobiernos anteriores.

Ya en septiembre del 2013, en su primera administración, Piñera dio muestras de su talante. No le tembló la mano para clausurar el Penal Cordillera y disponer que la plana mayor de la Dina y CNI, que disfrutaba de cinco cabañas de lujo otorgadas por el ex presidente Lagos, fuese transferida al Penal de Punta Peuco.

No más llegar a La Moneda -en su segundo periodo-, Piñera barrió con el alto mando de Carabineros implicado en la Operación Huracán contra el pueblo mapuche -montada por el gobierno de la presidenta Bachelet- y en la defraudación de recursos públicos que superan los 24 mil millones de pesos (35,3 millones de dólares). Quince generales fueron despedidos en marzo de este año, más los oficiales que ya estaban presos por el fraude.

Hace poco más de un mes -de un solo plumerazo-, el gobierno mandó a retiro a 21 generales del ejército implicados en un fraude colosal disfrazado en el rubro «comisiones en el exterior». Hasta el jefe del estado mayor fue detenido y otros generales en activo y retiro corrieron la misma suerte.

En estos días, a raíz del asesinato del joven mapuche Camilo Catrillanca, cometido por el Comando Jungla, el presidente Piñera destituyó al director de Carabineros y a otros diez generales. A ellos hay que agregar a los demás oficiales y suboficiales implicados en el crimen y ocultamiento de evidencias. En otro caso judicial reciente fue detenido el ex general director de Carabineros del gobierno Bachelet -y ex jefe de la guardia personal de la presidenta- implicado en la muerte por torturas del estudiante Patricio Manzano en 1985. Su procesamiento se inició a iniciativa del Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia a cargo de un ex senador de la UDI.

En suma, pareciera que estamos volviendo a la época en que las FF.AA. y Carabineros estaban subordinadas al poder civil. Es una buena noticia para un país que desde hace 45 años sufre los abusos y la corrupción que el pinochetismo instauró en los institutos armados.

Esta crisis necesariamente llevará a efectuar reformas modernizadoras en las FF.AA. y Carabineros.

¿Significa esto que el Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Carabineros serán democratizados? No necesariamente. No se puede pedir a un gobierno de derecha que haga una tarea propia de un gobierno de Izquierda. Tampoco puede pedirse ese imposible a la mayoría de «centro izquierda» que tiene sus posaderas en el Parlamento. Sus cinco gobiernos no se atrevieron ni a rayar la carrocería de las FF.AA. y Carabineros. ¿Cuántas cobardías y traiciones de la Concertación y Nueva Mayoría se ocultaron detrás del cuco de un golpe de estado?

Democratizar las FF.AA. y Carabineros, o sea transformarlas de instrumentos de represión al servicio de la oligarquía en co-protagonistas de un proceso de transformación social, es tarea insoslayable de la Izquierda. Una Izquierda que en Chile está por reconstruirse -desde la base social- después del descalabro ideológico y de la persecución de los años 70.

La Izquierda ausente ha dejado pasar una tras otra coyunturas favorables a la irrupción de una alternativa popular y democrática. Hoy también permanece ajena -embebida en el juego parlamentario- a la crisis institucional que vive el país.

La institucionalidad heredada de la dictadura ha entrado en crisis por la corrupción y su inoperancia para atender problemas básicos de la población. Desde esta columna (1) hemos sostenido que la coyuntura la pintan calva para levantar una alternativa a la Constitución Política -vía Asamblea Constituyente- y al modelo de economía de mercado. El Mercurio, alabardero mayor de las clases dominantes, no esconde la verdad. En sus páginas ha llamado la atención sobre el «debilitamiento institucional que aqueja a importantes instituciones del Estado». Señala con alarma que es deber del presidente «intentar llegar a acuerdos amplios que permitan avanzar en el necesario fortalecimiento institucional del país» (2).

La ausencia de una alternativa de Izquierda, sin embargo, permitirá a Piñera recomponer el aparato civil y militar del Estado. Para eso contará con la «desinteresada» y «patriótica» colaboración de la oposición que por ningún motivo quiere el colapso de la institucionalidad que le ha permitido enriquecerse y medrar toda clase de privilegios. Si Piñera consigue ese objetivo tendrá asegurado un segundo gobierno de la derecha liberal con participación de sectores que hoy están en la oposición. Desde luego, eso le obligará a otorgar una merecida jubilación a la ultra derecha que hoy se mira en el espejo de Jair Bolsonaro.

www.puntofinalblog.cl

(1) Ver «El Estado agusanado», 28 de noviembre de 2018, licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.