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Adaptación climática, la llave para hambre cero en América Latina

Fuentes: IPS

Este artículo se vincula con el Día Mundial de la Alimentación, el 16 de octubre

Dos productoras agropecuarias, en la localidad de Cobquecura, en el centro de Chile, muestran a visitantes cambios en sus siembras de subsistencia para enfrentar el incremento de la temperatura en el planeta, con el apoyo de políticas públicas a favor de la seguridad alimentaria en tiempos de cambio climático. Crédito: Claudio Riquelme/IPS

SANTIAGO, 10 oct 2016 (IPS) – El cambio climático provoca alteraciones profundas en la producción agrícola de América Latina y el Caribe y si no se toman urgentes medidas de mitigación y adaptación del sistema productivo, aumentará el riesgo para la seguridad alimentaria de los habitantes de la región.

Esto podría revertir los importantes avances alcanzados por la región con los planes para lograr el objetivo de Hambre Cero, advirtieron expertos a IPS.

Dos ejemplos: para mantener los rendimientos en las producciones de café en la región, estas debieron subir de los 1.000 metros a los 1.200 y hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar, mientras muchas viñas en Chile desplazaron sus plantaciones más al sur del territorio buscando sol y lluvia.

Las grandes empresas pueden comprar otros terrenos, pero muchos agricultores familiares ven amenazada su actividad y se preguntan si se acerca el día de cambiar de rubro o migrar hacia otros lugares, incluso a las grandes urbes, para subsistir.

«El cambio climático nos pone en esa posición de inseguridad. Si antes más o menos podíamos estimar temperaturas o humedades medias para una zona específica, ahora vemos reducida nuestra capacidad de predecir con cierto nivel de probabilidad», explicó a IPS el ecuatoriano Jorge Meza, de la oficina regional de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

«Partiendo de esa situación y considerando que de esta manera las estimaciones pueden tener muchos rangos positivos como negativos, se ha estimado que el impacto que podría tener el cambio climático en la economía regional para el 2030 podría llegar a una media de 2,2 por ciento del PIB en daños», destacó.

Algunos efectos podrían ser beneficiosos, como un aumento de las precipitaciones que significaría más agua para los cultivos», explicó el oficial principal forestal de la FAO en la oficina regional del organismo en Santiago de Chile.

Pero en términos generales, advirtió, si los daños afectan a 2,2 por ciento del PIB (producto interno bruto), «quiere decir que habrá países que no crecerán económicamente y, más allá de la variable económica, habrá un impacto social fuerte de cuatro o cinco por ciento».

La FAO busca enfatizar la vinculación entre la mitigación y adaptación al cambio climático y la seguridad alimentaria, dedicando el Día Mundial de la Alimentación de este año, el domingo 16 de octubre, al tema: «El clima está cambiando, la alimentación y la agricultura también».

Un ejemplo es lo que vaticina para América Central la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal).

Si no se toman medidas de mitigación o de adaptación al cambio climático, para el 2050 podría haber en la zona una reducción de 25 por ciento en la producción de los granos básicos, lo que significaría perder un cuarto de la capacidad productiva, estima el organismo.

«Esto es preocupante por dos motivos: primero por la falta de disponibilidad de alimentos y segundo, porque los alimentos que queden, ese 75 por ciento, van a ser más caros. Ambas situaciones impactan a los más pobres porque hay menos alimentos y porque al ser más caros se reducen las posibilidades de acceder a estos granos básicos» explicó Meza.