El 3 de enero de este año, en horas de la madrugada, el imperio decadente de los Estados Unidos atacó militarmente de forma aleve y traicionera a nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela, secuestrando al presidente Nicolás Maduro y a su esposa.
La excusa para esta demencial acción fue atacar el narcotráfico, así como en Irak lo fueron las armas de destrucción masiva, por la democracia en Siria, Libia, así como el terrorismo se utilizó para destruir y robar a otros países. Simples excusas del imperialismo. La verdad la dijo el psicópata Donald Trump en días pasados en una entrevista, van por el petróleo y las riquezas, además, contra el Gobierno de Venezuela que representa un ejemplo de dignidad y soberanía frente al imperio. Lo que deben saber los yanquis es que Venezuela ha luchado y seguirá luchando con un pueblo que no olvida el legado de Bolívar, del comandante Chávez o del digno Nicolás Maduro. La semilla de la libertad está sembrada en el corazón del pueblo y después de dar fruto nadie vuelve a ser esclavo.
Este ataque, aparte de violar flagrantemente la soberanía de una nación y pasar por encima del marco legal internacional, nuevamente deja claro que las instituciones mundiales como la ONU son incapaces de detener el accionar criminal de los genocidas como Trump o Netanyahu, estas organizaciones de una u otra forma son cómplices por acción u omisión, aparatos burocráticos que solo viven para sostener el modelo neoliberal capitalista que muere.
América Latina seguirá siendo una zona de paz y justicia social, los guerrilleros de las FARC EP daremos, si es necesario, hasta la última gota de sangre luchando contra el imperio. A Colombia y Venezuela, como al resto del continente, se le debe garantizar el derecho a la autodeterminación, sin injerencia política, económica y mucho menos militar.
A todos y cada uno de los vendepatrias que se alegran con el bombardeo sobre el sagrado suelo americano, les decimos que su alegría es efímera, más temprano que tarde será la caída del imperio yanqui, en medio de la drogadicción y el alcohol con que la DEA y los poderosos mantienen controlado a los ciudadanos de EE.UU., allí mismo crece la contradicción que acabará desde adentro con ese antro de criminales en que se ha convertido USA.
A los pueblos y gobiernos que en pugna contra el imperio construyen un mundo multipolar desde escenarios como los BRICS para no caer en la inmovilidad que distingue el presente mundial. Al pueblo colombiano lo invitamos a revisar también la injerencia permanente que sobre el Estado colombiano ha desarrollado por décadas el Gobierno estadounidense, es momento de exigir bajo presión movilizadora la retirada de las bases militares gringas, que no solo atacan a la insurgencia sino que son pilares de desestabilización de Nuestra América, copamiento y explotación de áreas de alta sensibilidad ambiental, cementerios de ejecuciones extrajudiciales y guarida de violadores de niñas, que la dignidad salga a flote. Basta del antiimperialismo discursivo del Gobierno nacional que acolita silenciosamente la presencia de mercenarios, militares y tecnología gringa.
Ratificamos nuestra solidaridad y apoyo irrestricto a nuestros hermanos bolivarianos de Venezuela y Latinoamérica en general, cuenten con nosotros para la defensa de los elevados valores de la pachamama y la soberanía de nuestras naciones. Mientras el miedo, la “moderación” y las excusas son limitantes de los tibios que se arrodillan al imperio, los hijos de Bolívar y Manuel nos levantamos para luchar y vencer.
¡FUERA YANKIS DE AMÉRICA LATINA!
Desde las montañas y ciudades de Colombia.
Pueblo y dignidad, Manuel Marulanda Vélez vive la lucha sigue!.
SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL
FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA EJERCITO DEL PUEBLO
FARC EP
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