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Consejos para un buen Oporto

Fuentes: La pupila insomne

Cultive las relaciones personales pero solo con los que puedan aportarle visibilidad y más relaciones con gente influyente. Para ello trate de estar en todos los lugares a la vez: En la embajada de los Estados Unidos y en un encuentro de blogueros revolucionarios, en la «huelga de hambre» donde comen aguacates y en el […]

  1. Cultive las relaciones personales pero solo con los que puedan aportarle visibilidad y más relaciones con gente influyente. Para ello trate de estar en todos los lugares a la vez: En la embajada de los Estados Unidos y en un encuentro de blogueros revolucionarios, en la «huelga de hambre» donde comen aguacates y en el blog de un intelectual antiimperialista.

  2. Hable constantemente de cuanta causa tenga seguidores y a las que nadie se opone. Todo mezclado: el maltrato animal, un monumento para los médicos internacionalistas, el acceso a internet para todos y el transporte público, así hasta que no quede nadie fuera que le pueda significar un apoyo.

  3. Mezcle, mezcle todo lo posible. Por ejemplo, mezcle a Julio Antonio Mella con el APRA, que él llamó «Asociación para Revolucionarios Arrepentidos», o al Che Guevara -que dijo «los términos medios son la antesala de la traición»- con la defensa del «centrismo»

  4. Victimícese, diga que lo persiguen. Desentierre fantasmas, hable de cosas indefendibles que ocurrieron hace más de cuarenta años y asócielas a cualquiera que lo critique a usted. Acuse a sus adversarios de etiquetar, de paso emplee contra ellos etiquetas como «estalinistas», «extremistas», «intolerantes», «Pol Pot tropicales» y, por supuesto, omita, omita hasta el insulto cuando sus correligionarios insulten y amenacen hasta con romper dientes.

  5. Si sus antiguos cofrades quedan desnudos ante verdades evidentes, todo el mundo habla de ellos y no para bien, abandónelos. Escriba y escriba pero sin mencionar el nombre ahora maldito. Pídales que escuchen a José Alfredo Jiménez: «si te acuerdas de mi, no me menciones»

  6. Sea equilibrado. Reclame el derecho de quienes son financiados desde el país más poderoso de la historia, por fondos públicos y privados que superan en varias veces el presupuesto de todos los medios de comunicación cubanos juntos, a hacer uso de estos últimos porque, seguramente pobres de difusión y bolsillo, están en desventaja.

  7. Y mienta, incluso intente ganarse el calificativo de «más mentiroso». Mienta, que algo queda, como Goebbels le recomendó.

Nota:

* Oporto solía llamar José Lezama Lima a los oportunistas.

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/07/20/consejos-para-un-buen-oporto-iroel-sanchez/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.