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Cuba, su prensa, noticias y silencios

Fuentes: Rebelión [Imágen: edición de Bárbara Lupe Pino]

Cuba, su prensa, parece debatirse entre noticias y silencios.

Este 2 de marzo se celebró en La Habana un multitudinario acto en solidaridad con la causa palestina, que en «prácticamente nada» fue ampliamente reportado, a dos días del aniversario 64 de la explosión en el puerto habanero del vapor francés «La Coubre».

El buque, cargado de armas para defender a Cuba de las amenazas de Estados Unidos, aún no se sabe si estalló por sabotaje o accidente, pero dió lugar a una consigna ya histórica: ¡Patria o Muerte!

Con esa consigna en los labios un «pueblo uniformado» presentó batalla en las arenas de Playa Girón, y derrotó a las huestes financiadas y organizadas por Estados Unidos, en abril de 1961.

Con esa consigna en los labios los cubanos estuvieron listos para un holocausto nuclear en la llamada Crisis de Octubre de 1962.

También, con esa consigna en los labios, el pueblo cubano supo morder el polvo de la derrota en la fracasada Zafra de los Diez Millones de1970, utopía del desarrollo que permanece lejana.

Medio siglo después, con Cuba cayendo de un lugar mundial 53 a un 83 en el Índice de Desarrollo Humano , con una crisis alimentaria que se antoja inaudita, ¿tiene sentido la consigna que sucedió a la del fracaso , «convertir el revés en victoria»?

Fidel Castro, en el acto en el Malecón de La Habana, en que anunció el fracaso de la Zafra de los Diez Millones. Foto: Jorge Oller/ Granma.

Por estos días, sin dudas, la prensa cubana recordará a la Historia, ¿pero recordará ese «convertir el revés en victoria»?

¿ Acaso publicará con debido destaque y análisis que el pasado 29 de febrero el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la cual se pide la adopción de sanciones contra responsables por violaciones a derechos humanos en Cuba, incluyendo al presidente Miguel Díaz-Canel?

Dicha resolución,además, expresó frustración porque el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) Unión Europea-Cuba, firmado en 2016 y aplicado provisionalmente desde 2017, no haya promovido cambios en la tierra de José Martí. El texto se aprobó por 285 votos a favor, 172 en contra y 46 abstenciones.

El acuerdo lamentó que «a pesar del tiempo transcurrido desde la entrada en vigor del ADPC , la situación de falta de democracia y libertades en Cuba no haya mejorado, sino que, por el contrario, se haya producido un mayor deterioro y agravamiento de la situación de derechos humanos en la isla».

En la resolución se menciona que el número de detenidos por razones políticas «se ha multiplicado por más de ocho desde 2018, y con ello Cuba se ha convertido en la mayor prisión para activistas políticos y disidentes de América Latina».

También se pidió que la Unión Europea aplique su Régimen General de Sanciones en materia de Derechos Humanos contra los responsables «de persistentes violaciones de los derechos humanos en Cuba».

A la altura de estas líneas, sólo un medio criollo, Razones de Cuba, ha reportado y condenado el hecho.

«Sus ‘argumentos’ para tal ejercicio de doble moral y desapego a la verdad son: el supuesto he inventado deterioro de las libertades, la falacia de un presunto aumento de detenciones predelictivas (sin juicio), la existencia de presos que catalogan de conciencia en realidad contrarrevolucionarios y la presunta negativa cubana a dejar entrar a unos eurodiputados en noviembre 2023, sin aclarar a qué se debió esta decisión», apuntó Razones de Cuba.

Buena pregunta sería por qué el virtual silencio mediático acerca de algo que, respecto a Cuba, no es positivo; pero sí de indudable importancia, habida cuenta de las relaciones entre la Unión Europea y la mayor de las Antillas. Informar es deber público de la prensa criolla, así como esclarecer.

«La prensa no es aprobación bondadosa ni ira insultante, es examen, estudio,proposición y consejo…», apuntó el mayor de los cubanos, José Martí.

José Martí. De Gerardo Gomez en DeviantArt 

Noticias, silencios, mientras la ya aprobada Ley de Comunicación Social y sus dos reglamentos, supuestamente destinados a eliminar censuras incomprensibles en un entorno digital de más de siete millones de cubanos conectados a Internet, esperan desde junio del 2023 para estar vigentes.

Súmese que la ley de marras es una demanda de los periodistas desde hace unos treinta y cinco años, pasó por innumerables debates, 34 versiones, y al menos un rechazo en el parlamento criollo.

Sin razón explicable a estas alturas, ni Ley ni reglamentos han sido publicados por la Gaceta Oficial y por ende aún no procede el principio de publicidad normativa, aunque el destinado a normar la publicidad comercial se estaría aplicando «a modo experimental», en un ejercicio que no parece tener en cuenta a la legalidad, dada justo por el principio.

Por cierto, Cubaperiodistas publicó en octubre que Ley y reglamentos están listos para cumplir su más que importante función social.

«Está lista y, próximamente, cuando ambos documentos se aprueben en el Consejo de Ministros, será publicada, según informó al X Pleno del Comité Nacional de la Upec Onelio Castillo Corderí, vicepresidente del Instituto de Información y Comunicación Social (IICS)».

¿»Gazapo» de Castillo? ¿Cómo se explica que una ley aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular haya de ser aprobada además por el Consejo de Ministros? ¿O se trata de los reglamentos solamente, pero la redacción confunde?

Ni a resultas del pasado XI Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), celebrado a inicios del pasado noviembre, se tuvo la buena noticia de la vigencia, por lo cual quizás aún menos se explica por qué prácticamente nadie en el gremio de los periodistas habría iniciado pesquisas -o no se ha publicado-, ni se habrían dado razones para «el velo de la Ley»; este periodista sí se ha encargado de al menos preguntar a importantes directivos, sin recibir respuesta pertinente.

Entretanto, los medios de rango nacional -por tanto radicados en La Habana-, han perdido un número tal de periodistas por muerte, jubilación, o emigración a otros empleos o del país, que en este año ha obligado a destinar a recién graduados de Periodismo y Comunicación Social de otras provincias para trabajar en dichos medios, reportó Cubaperiodistas.

«Egresados de las seis universidades cubanas que imparten esas disciplinas, los jóvenes colegas de las 15 provincias y la Isla de la Juventud respaldarán la gestión comunicacional en más de diez medios de prensa de todos los formatos, algunos de los cuales ejecutan el experimento de nuevos modelos de gestión editorial, económica, tecnológica y de formación profesional emprendido» por la Upec, el PCC y el Estado y el Gobierno, reportó el órgano del gremio.

Una pregunta es qué pasará en los medios provinciales o municipales, que contaban con esos graduados; otra es por qué los mismos han de someterse a las incomodidades de las lejanías de sus hogares y entornos, vivir albergados en una escuela del PCC – según se informó -, aunque también es una oportunidad para residir permanentemente en la capital – por matrimonio, por ejemplo- o emprender camino allende los mares, lo cual es casi una epidemia en Cuba.

Según Washington Office on America Latina (WOLA), «Casi 425.000 migrantes cubanos llegaron a Estados Unidos en los años fiscales 2022 y 2023. Además, unos 36.000 cubanos presentaron solicitudes de asilo en México entre enero de 2022 y noviembre de 2023. En conjunto, estas cifras representan más del cuatro por ciento de la población cubana, lo que equivale a vaciar provincias enteras de la isla en solo dos años. Estas asombrosas cifras no tienen en cuenta los miles más que se han dirigido a Brasil, Rusia, Uruguay y otros países durante el mismo período».

Por otro lado, trascendió que los ingresos a la carrera de Periodismo, vía Colegio Universitario, no son motivo de alegría: «en la última edición apenas 162 jóvenes de preuniversitario aspiraron: 108 se presentaron y solo 60 estaban listos, pero al final solo 33 ingresarán a primer año a inicios de curso.También se han producido muchas bajas por no cumplir requisitos docentes, tanto en humanidades como en ciencias», expresó el profesor Cristian Martínez.

Con el debido respeto: si no es crisis, se parece bastante: tanto por el déficit habanero, como porque esos jóvenes graduados, «hambrientos» por hacer buen periodismo -diría el legendario Ben Bradlee -, sufrirán el mismo clima que habría conducido al abandono de sus antecesores, y que se presenta en estas palabras de Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Upec:

«El salto a las nuevas tecnologías proveen lo que muchos teóricos de la comunicación denominan un cambio antropológico. Ya las personas no reciben miméticamente un contenido; reciben y producen como prosumidores. El medio de prensa que no se adapte a esta nueva realidad está condenado a desaparecer… A lo largo de la Revolución mantuvimos un modelo de prensa demasiado verticalizado y de una altísima dependencia institucional. Funcionó en cierto momento, pero hoy no responde a los actuales presupuestos de la comunicación; por ello, construir un nuevo modelo de prensa no es una opción sino una necesidad… el modelo de comunicación debe responder a los mecanismos de control popular”.

Fuente: XI Congreso Upec

Control popular: o sea, ser el «perro guardián» del principio de rendición de cuentas de elegidos a electores, base de la democracia socialista que, ¿ciertamente se consagra en la cotidianidad?

En otras palabras, el modelo de prensa pública cubano se agotó, no funciona, no «le cumple al pueblo» y lo peor: la prensa opuesta al proyecto socialista cubano, diz que independiente, le está ganando la partida, aunque ciertos corifeos del discurso oficial digan lo contrario, mientras exhiben «pinturas de guerra» y cibernéticos tomahawks, vociferando un decir criollo: «¡manden más que estamos ganando!»

Prueba al canto, o al menos indicio: si se crea una alerta de Google con la palabra Cuba, entre 80-90% de lo que el buscador informe procede de la prensa extranjera o de la diz que independiente, en lo que el protagónico es 14ymedio, seguido por El Toque.

No obstante, no es categórico; aunque sí una lectura indicativa de que la prensa digital de Cuba va de capa caída – la impresa casi extinta -; no tanto otros medios adscritos a lo que pudiera llamarse el discurso oficial, que no necesariamente refleja el sentir popular, ni en Cuba ni en ningún lugar.

Jorge Legañoa Alonso, ex vicepresidente de la Upec y actual del IICS, presentó en el pasado congreso del gremio una investigación sobre el consumo informativo noticioso y, de acuerdo con la misma, el mayor consumo corresponde a la televisión nacional, en todos los segmentos de edades, y ésta se atiene a las normas informativas que parecen estar conduciendo al agotamiento ya crítico del modelo de prensa.

Fuente: Jorge Legañoa Alonso. XI Congreso de la Upec.

Sin embargo, ojo atento: en el segmento de edad 18-49, las redes sociales aparecen como la segunda fuente informativa, y en el segmento 50-59 es la tercera, lo cual quiere decir que millones de cubanos estarían accediendo a fuentes no adscritas al agotado modelo de prensa, y de suyo se desprende que a las opositoras.

Acceden, comentan «sin pelos en la lengua» y comparten, generando una difusión que no sólo escapa a todo control, a toda censura, sino que estimula la propagación de noticias falsas.

Según estudios citados por la colega Ana Teresa Badìa, Dr.C. de la Comunicación,el 70% de los receptores de noticias falsas se queda con lo falso, lo cual plantea muy serios retos para la prensa cubana, si se acepta que se halla en un escenario de lo que se ha dado en llamar «guerra mediática», en donde siempre, la primera víctima es la verdad.

Aquí, Ana Teresa Badìa:

Fuente: Mesa Redonda

Asimismo, ¿la prensa cubana está siendo ganadora o perdedora, en lo que pudiera llamarse «batalla de las primicias»? ¿Cuántas veces el receptor criollo se entera por fuentes no oficiales o no oficiosas de noticias que van desde hechos de indudable interés público hasta episodios de sensacionalismo, y sólo entonces aparece lo peor noticioso , el enfoque reactivo?

Por unas, por otras, el resultado es pérdida del protagonismo y de la credibilidad. Por unas, por otras, perder la credibilidad es matar a la Revolución.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.