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Dos batistianos preocupados

Fuentes: Cubadebate

Un medio de comunicación de Miami menciona el parecer detractor de dos directivos de las llamadas «prominentes organizaciones del exilio», sobre el encuentro en La Habana de 450 representativos de los cerca del millón y medio de cubanos que residen en 57 países, que entre el 27 y 29 de enero se reunirán para tratar […]

Un medio de comunicación de Miami menciona el parecer detractor de dos directivos de las llamadas «prominentes organizaciones del exilio», sobre el encuentro en La Habana de 450 representativos de los cerca del millón y medio de cubanos que residen en 57 países, que entre el 27 y 29 de enero se reunirán para tratar temas comunes con las autoridades cubanas.

Estos encuentros se iniciaron en la década de los setenta del siglo pasado cuando representativos de la emigración cubana residentes en los Estados Unidos, desafiando al terrorismo anticubano se reunieron con autoridades cubanas y sentaron las bases para la continuidad de esos intercambios, que encausaron muchos esfuerzos desde entonces.

Algunos de participantes fundadores fueron víctimas del terror a su regreso a Estados Unidos, fueron asesinados, recibieron amenazas o sus negocios resultaron dañados, como muestra de la intolerancia más activa.

Aunque en diferentes carpas políticas, pero iguales en su forma de pensar y actuar, los batistianos, que ahora cuestionan este encuentro solidario, son conocidos por sus posiciones y prácticas fanáticas. Uno de ellos es el actual presidente de la siempre terrorista, mafiosa, anexionista, oportunista y batistiana Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA, Francisco José Hernández Calvo, hijo del comandante Francisco Hernández Leyva criminal de guerra del ejército del dictador Fulgencio Batista y la otra es la antes directora y disidente de este mismo clan Ninoska Lucrecia Pérez Castellón, hija del criminal de guerra, torturador y asesino de la dictadura batistiana Francisco Pérez González, el temible «Paco» Pérez , uno de los jefes del centro de torturas que fue la Radio Motorizada de la Policía Nacional, quien al huir de Cuba al triunfo revolucionario estaba encausado por dos delitos por asesinato, aún impunes.

Ninoska Pérez fue vocero de la FNCA, cesanteada de la Voz de la Fundación, emigró a otro engendro terrorista el llamado Consejo Cubano por la Libertad, creado en el año 2001. Allí aparece también su esposo, el antiguo miembro de la Policía Nacional de la dictadura batistiana, Roberto Martín Pérez Rodríguez, hijo del asesino Lutgardo Martín Pérez, uno de los jefes de la mencionada Radio Motorizada. El nexo batistiano e histórico de todos es evidente.

Roberto Martín, fue capturado en la intentona invasora que procedente de República Dominicana fue abortada el 13 de agosto de 1959 en el aeropuerto de Trinidad, después integró los grupos magnicidas de la FNCA, que estuvo a la caza del Presidente Fidel Castro, durante las Cumbres de Presidentes de Iberoamérica durante la década de los noventa.

Hernández Calvo, es uno de los firmantes del comunicado urgente que un grupo de directivos de la Fundación emitieron en agosto de 1997, en solidaridad con los entonces todavía desconocidos autores de las bombas que estallaron en hoteles de La Habana y que causaron un muerto, heridas a varias personas y daños materiales de consideración.

La enconada reacción de estos personajes ante el encuentro en Cuba de residentes y emigrados en el exterior, es lógica a partir del origen e historial de los mismos, sus intereses de clase, ideas que defienden y pretensiones que persiguen.

El cese de la agresión sistemática de más de 10 administraciones norteamericanas contra Cuba, por más de 50 años, incluido el brutal bloqueo, tendrá su fin cuando la obcecada política en Washington cambie. Ni la Fundación, ni el Consejo, ni ninguna de las organizaciones extremistas anticubanas que pululan con total impunidad en los Estados Unidos, representan a la emigración cubana radicada allí, ni a sus aspiraciones, ni sus deseos. Lo que pretenden es imponerse por medio de la presión y el terror, por eso se oponen a todo intento de unidad, como este encuentro que ahora se celebra en la capital de todos los cubanos.

Una vez más han quedado expuestos a sus verdaderas intenciones, están condenados por la historia. Aunque traten de ser diferentes, son iguales.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/01/30/dos-batistianos-preocupados/

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