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El día en que el mundo se enteró que Fidel estaba vivo y peleando

Fuentes: Rebelión

Y también el día en que Fidel denunció que las armas suministradas por los Estados Unidos se utilizaban, no sólo en su contra, sino también contra todo el pueblo cubano.

La historia de la lucha armada contra la dictadura de Batista después del asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 tuvo su continuación cardinal con el desembarco de los 82 expedicionarios del yate Granma el 2 de diciembre de 1956. Pronto, tres días después del arribo, empezarían los instantes azarosos de la persecución del ejército batistiano, el ataque sorpresivo en Alegría de Pío, la dispersión de la tropa rebelde, la huida en grupos por la geografía abrupta, la captura y asesinatos de quienes tuvieron la mala suerte de caer en las manos de furibundos militares asesinos y la noticia divulgada por el gobierno de que Fidel había muerto en los combates.

Otros grupos fueron afortunados. Fidel junto a Faustino Pérez y Universo Sánchez lograron llegar en la mañana del 16 de diciembre a la finca de Mongo Pérez, en Cinco Palmas. Allí se les unieron Raúl, René Rodríguez, Ciro Redondo, Efigenio Ameijeiras y Armando Rodríguez. Era la noche del 18 de diciembre y fue el momento en que Fidel afirmó, contando con 7 armas, “ahora sí ganamos la guerra”. Otro de los grupos dispersos llegó en la madrugada del 21 de diciembre. Estaba integrado por Almeida, Ramiro, Camilo, Che y tres combatientes más. Este pequeño contingente de 15 combatientes, cuatro días después, empezaron su incursión hacia lo alto de la Sierra Maestra, poniendo en marcha a la Revolución que ellos habían venido a desatar.

Pocos días después, a las 2.40 de la madrugada del 17 de enero de 1957, la pequeña tropa guerrillera dirigida por Fidel e integrada por 29 hombres, libró su primer combate victorioso contra el cuartel de La Plata. A las 4.20 se retiraba dejando en libertad a los prisioneros y curados a los heridos.

Sobre ese día jueves Raúl Castro escribió en su Diario: «Le prendí candela al cuartel, y después de colocar los heridos distantes del fuego, nos marchamos y tomamos rumbo al campamento…». “Desde lo lejos, se veían arder sobre los cuarteles de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas.»

Ante la difícil situación de la lucha, Fidel convocó a una reunión de la dirección nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la Sierra y solicitó se coordinara una entrevista con un periodista extranjero. Fue en esas circunstancias que arribaron el 16 de febrero a la finca de Epifanio Díaz los dirigentes Frank País, Celia Sánchez, Armando Hart, Haydée Santamaría, Faustino Pérez y Vilma Espín.

Llegó también a la Sierra Maestra, el día 17 de febrero, el periodista estadounidense Herbert Matthews —editorialista del periódico New York Times—. La entrevista duró casi tres horas. Y ese mismo día dejó la Sierra.

El primer artículo de Matthews con ese material se publicó el 24 de febrero con el título y subtíulos siguientes: «Cuban Rebel is visited in his hideout» «Castro still alive and still figting in mountains». («Rebelde cubano es visitado en su escondite») («Castro todavía vivo y peleando en las montañas»).En la portada del periódico aparece una foto de Fidel con su fusil de mira telescópica y manuscrita su firma y la nota “Sierra Maestra, Febrero 17 de 1957.

A este artículo siguieron otros dos sobre esta entrevista. El día 25: “Rebel strength gaining in Cuba, but Batista has the upper hand” y el día 26: “Old order in Cuba is threatened by forces of an internal revolt”.

Fue un “palo periodístico” favorable a la Revolución y puso en ridículo a la dictadura que había propalado que dicha entrevista no se había producido. Dos días después la prensa de Cuba se hacía eco de la noticia publicada por el New York Times.

Destacan en el artículo de Matthews estos asuntos:

«Fidel Castro, el líder rebelde de la juventud cubana, está vivo y peleando con éxito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la Isla.

Esta es la primera noticia confirmada de que Fidel Castro está todavía vivo y todavía en Cuba. Nadie fuera de la Sierra Maestra ha visto a Castro, con excepción de este reportero.

El Gobierno de Batista –comentó (Fidel) con amargura– está utilizando las armas suministradas por los Estados Unidos, no sólo en su contra, sino también —contra todo el pueblo cubano… Puedo asegurar que no tenemos animosidad contra los Estados Unidos y el pueblo norteamericano.

Este recuento romperá la más rígida censura de la historia republicana de Cuba… La Habana, no sabe y no puede saber que miles de hombres y mujeres están en corazón y alma con Fidel Castro, así como con los ideales que defienden los jóvenes en la Sierra Maestra.


Fidel Castro y su Movimiento 26 de Julio son el símbolo de la oposición al régimen… También tiene características nacionalistas, que generalmente en América Latina significa antiyanqui.

Poco más tarde apareció Fidel. Considerándolo por su físico y su personalidad, es un hombre corpulento, de seis pies, de piel aceitunada, de cara llena, de barba dispareja. Vestía un uniforme color verde olivo y llevaba un rifle con mira telescópica del cual se siente orgulloso. Su personalidad es abrumadora. Es fácil convencernos de que sus hombres lo adoran y comprenden por qué es el inspirador de la juventud de Cuba. Estaba frente a un fanático, un hombre de ideales, de coraje y de cualidades para el liderazgo”.

Ese mismo día 17 de febrero Fidel empezó a escribir su Mensaje al pueblo de Cuba, el cual sería reproducido como firmado el 20 de febrero de 1957. En el mismo se expresó estas ideas cardinales:

“La campaña de la Sierra Maestra ha servido para demostrar que la Dictadura, después de enviar a la zona de lucha sus mejores tropas y sus más modernas armas, es incapaz de aplastar la revolución, y frente a esa situación la impotencia; cada día son más las armas  en nuestro poder, más los hombres que se unen a nosotros, mayor la experiencia de lucha, más extenso el campo de acción, más detallado el conocimiento del terreno y más absoluto el respaldo de los campesinos.

Pero, ¿podrá Batista seguir ocultando al país y al mundo lo que está ocurriendo en la Sierra Maestra?  De un instante a otro será publicada con fotografías la entrevista que nos hizo en pleno  corazón de la Sierra el editorialista del New York Times. 

La revolución no se detendrá.  Los  próximos días serán testigos de que ni la censura, ni la represión, ni terror, ni el crimen pueden hacer mella en la indomable voluntad de nuestro pueblo.  La lucha se intensificará con ritmo creciente en todos los rincones de Cuba. Nada puede detener lo que está ya en el corazón y la conciencia de todos los cubanos”.

En estas circunstancias fue descubierta la traición del campesino Eutimio Guerra, quien fue detenido y ajusticiado en la noche del día 17.

En fin, estos artículos de Matthews y el Mensaje de Fidel insuflaron nuevos bríos a la lucha guerrillera en la Sierra Maestra y provocaron la simpatía tanto dentro como fuera de Cuba, y el incremento de la organización revolucionaria en todo el país. En los meses posteriores de 1957 y 1958 otros periodistas arribaron a la Sierra Maestra para conocer los avances de la lucha y a entrevistarse con Fidel.

En el discurso pronunciado por Fidel en la inauguración del IV Congreso del PCC, efectuado en el teatro Heredia de Santiago de Cuba el 10 de octubre de 1991, hay una referencia a las perspectivas de ese momento histórico de Cuba y las muchas otras de la revolución:

“A aquellos que digan que nuestra lucha no tendría perspectiva en la actual situación y frente a la catástrofe ocurrida, hay que responderles de una manera categórica: Lo único que no tendría jamás perspectiva es si se pierde la patria, la Revolución y el socialismo (APLAUSOS PROLONGADOS). Es como si a nosotros nos hubieran dicho que no teníamos perspectivas después del ataque al Moncada…

Es como si alguien nos hubiera dicho al desembarcar del «Granma» en aquellos pantanos, que no teníamos perspectivas. Cuántas veces nos dijeron eso: «¡Ustedes contra un ejército de ochenta mil hombres, están locos!»

Es como si nos dijeran que no teníamos perspectivas después de Alegría de Pío, que nos quedamos unos pocos hombres aislados y volvimos a reunirnos unos pocos al cabo de varias semanas, seis o siete. «¿Ustedes qué son, seis o siete, y lo que tienen son seis o siete fusiles, qué perspectivas tienen ustedes?»

«¿Qué perspectivas tienen ustedes?», me preguntó Eutimio Guerra –para los que no lo recuerdan–, el mayor de los traidores que tuvimos en la Sierra Maestra, que por poco acaba con nosotros y me lo pregunta una mañana en que quiere conversar conmigo solo en un cafetal. No se sabía ni lo que quería, tenía instrucciones de matarme, pero él no hallaba qué hacer, prefería que fueran los guardias los que hicieran el trabajo, él llevar a los soldados al lugar exacto donde estábamos; y me pregunta cuando éramos unos poquitos. Puede ser que haya sido un momento de duda que haya tenido, porque él bajaba al llano y veía tanques, blindados, camiones, batallones completos, comida, ropa, mochilas, balas y nos veía a nosotros con nuestras mochilitas de saco ahí, cuatro gatos. Cuando yo veo que me pregunta: «¿Y cuáles son las perspectivas que tienen ustedes?» Le digo: «Perspectivas, todas.» Pero él me añadió, no me hizo solo la pregunta de la perspectiva: «¿Qué perspectivas tienen ustedes, y, además, qué esperanza tengo yo, qué puedo recibir?» Me di cuenta que estaba mezclada la perspectiva con un interés personal de él y tuve que ser medio astuto y le digo: «¿Perspectivas?, todas» –en esas creía, estaba absolutamente convencido– «y para ti, lo que tú quieras». En esa no creía (RISAS).

En conclusión este es un resumen de una historia cubana contra “los demonios de una dictadura apoyada por los Estados Unidos, bajo la égida entonces del General Ike Eisenhower reinstalado en su segundo mandato desde el 20 de enero de 1957”; la forja de una lucha guerrillera que proclamaba su existencia rebelde en la Sierra Maestra bajo el liderazgo de Fidel Castro a través de un periodista estadounidense arriesgado y honesto; la estrategia revolucionaria contenida en el mensaje al pueblo cubano y las incipientes victorias del ejército rebelde; la aparición temprana de la traición de un valioso colaborador captado por el enemigo, así como su descubrimiento y ajusticiamiento; la apertura de nuevas vías de comunicación y propaganda con el exterior nacional e internacional del Movimiento Revolucionario 26 de julio.

Wilkie Delgado Correa. Doctor en Ciencias Médica y Doctor Honoris Causa. Profesor Titular y Consultante. Profesor de Mérito de la Universidad de ciencias Médicas de Santiago de Cuba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.