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El marxismo en Cuba hoy

Fuentes: La Trinchera

El marxismo en Cuba sigue siendo esencialmente marxista-leninista; es decir, estalinista.

Vivimos en una sociedad donde el fetiche de la institución es un fenómeno extendido. De ahí que las muestras de estas líneas sean un marxismo académico y uno que se autodeclara crítico (cuyos núcleos suelen ser instituciones como el Centro Martin Luther King, el Instituto de de Filosofía y el Instituto Juan Marinello).

Y del marxismo independiente en Cuba, en Google no encontré referencia alguna.

Así estamos, generalmente, ante la tradicional versión cubana de estalinismo y una suerte –a decir de Armando Chaguaceda– de neoleninismo (1).

El primero, toma cuerpo teórico en el bloque de marxismo-leninismo (Filosofía Marxista-Leninista, Economía Política y Teoría Sociopolítica), que se difunde de manera explícita por la educación superior (2), además de contar con congresos nacionales y un departamento del MES para salvaguardarlo (3). Se le suma el hecho de que está presente de manera implícita en las enseñanzas preuniversitarias a través de la construcción historiográfica (4). Un país con doce años de enseñanza permeada por la concepción marxista-leninista es, formalmente, marxista-leninista. Dicho marxismo tiene como finalidad defender la estructura política y el signo político del gobierno. Es un discurso de estado.

Pero eso no es precisamente marxismo.

El segundo, considero que es más apropiado llamarle neoestalinismo, aunque esa distinción no se separe esencialmente de la caracterización de Chaguaceda, quien identifica, entre otros rasgos, que estos asumen la revolución cubana como un proceso continuado hasta la actualidad. Y es que esos grupos establecen una similitud entre el carácter participativo y popular del período 59-62, e incluso años después, como vigente. De ahí que hagan referencias al poder popular, a la participación, a la autogestión en la Cuba actual. Discurso que contrasta mucho con la realidad de un modelo dirigentista de estado con supra-partido.

Este neoleninismo se cobija en los intentos de desprenderse del dogma por parte de los entonces jóvenes de Pensamiento Crítico. Se afirma gramsciano, leninista y marxista. Pero es, y coincido con Chaguaceda, un marxismo sesentero. Ignoran cuestiones como la defensa que hizo Lenin del uso consciente del mercado (verdadera noción de Lenin de planificación) así como su carácter objetivo (5); el peligro del sentido común para la reflexión teórica (Gramsci) (6); el abandono de las teleologías en la teoría (Marx); y un sinnúmero de enseñanzas.

El neoleninismo cubano actual usa el término burgués como ofensa teórica y acusa de “enemigo ideológico”. No escapa de los límites del Gran Debate y va a las ideas de los clásicos mencionados a extraer términos como comunismo, socialismo, imperialismo, no para otra cosa que construir un discurso de estado (su estructura y su signo político). Y al final es solo eso, un discurso de estado; esencialemente, un mix de estalinismo con cucharadas de jergas de participación popular latinoamericana.
Ese es el marxismo en Cuba hoy.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/politica-en-cuba/el-marxismo-en-cuba-hoy/

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