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Entrevista a Claudia Girón de la Comisión internacional de prensa Colombia Argentina en contra de la censura y represión estatal

«En Colombia hay un descontento generalizado de quienes hemos sido vulnerados/as a lo largo de tanto tiempo»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Contanos qué está pasando en Colombia en estos momentos. 

C.G.: En Colombia en estos momentos y desde el 28 de abril estamos viviendo una fuerte represión por parte de las fuerzas policiales y la patota estatal del gobierno de Iván Duque, gobierno al que denunciamos por genocida.  

El 28 de abril se salió a las calles proclamando un paro nacional en contra de la reforma tributaria. Si bien esa reforma fue retirada del Congreso hay un descontento generalizado a causa de décadas y décadas de abandono estatal, de profundizar políticas de desigualdad social, de una falta de cumplimiento de las demandas de otros paros y otros sectores.  

Colombia hoy está en las calles, pidiendo ser escuchada, pidiendo que frene la masacre a la que nos está sometiendo el gobierno de Iván Duque, garantías para la vida y que sean escuchadas las demandas de todos los sectores sociales que hoy están movilizados. 

M.H.: Tengo entendido que se ha abierto un diálogo entre los dirigentes del paro nacional y el gobierno colombiano. ¿En qué estado está ese diálogo en este momento? 

C.G.: El Comité nacional del paro, es un comité que se viene gestando desde el paro del 19 de noviembre del 2019, sin embargo, estos nuevos sectores que han ido emergiendo en la movilización social, muchas veces no se ven representados ni representadas en el Comité nacional del paro.  

Es muy difícil lograr una negociación, porque si bien este Comité está centrado en su mayoría en Bogotá, tampoco hay un eco de las demandas de los diferentes grupos que se movilizan sobre todo en los barrios populares de ciudades como Cali, Medellín, Bogotá y Popayán. Entonces ha sido muy difícil la negociación. De todas formas el gobierno no logra tejer acuerdos ni con el Comité nacional del paro ni con las asambleas populares que se están gestando en los distintos lugares del país. 

M.H.: Un paro nacional que comienza con la demanda de detener una reforma tributaria, una reforma de salud y luego deriva hacia una demanda generalizada contra las políticas que se han llevado adelante en Colombia en los últimos años ¿cómo se gesta todo esto? 

C.G.: Yo creo que hay un descontento generalizado, de quienes hemos sido vulnerados y vulneradas a lo largo de tanto tiempo, llega un momento en el que definitivamente no aguantamos más, también se hace muy fuerte la violación a los Derechos Humanos y eso ha sido un motor clave que hoy no permite que dejen de existir estos puntos de movilización o que el paro se retrotraiga, porque hasta la fecha, llevamos por lo menos detectados 3.789 casos de violencia por parte de la fuerza pública. Esto al 31 de mayo.  

Se habla al menos de 71 homicidios perpetrados por la fuerza pública, el viernes pasado (4/6), por ejemplo, hubo una masacre en el municipio del Cauca, en Santander de Quilichao donde miembros paramilitares, porque no solo está la represión por parte de la fuerza pública, sino también por las fuerzas paramilitares que actúan en total complicidad con el Estado, arremeten contra la vida de comuneros y comuneras de la Guardia indígena, dejando muertas a cinco personas. Ayer murió una compañera (7/6) y el viernes una comunera, un líder indígena y dos policías que se encontraban en la vía (4/6).  

Lamentablemente las masacres están a la orden del día, la represión es constante, sobre todo en los barrios populares, sobre todo en Cali que ha sido uno de los sectores del país donde más se han relegado y excluido, donde confluyen muchos sectores sociales como, por ejemplo, el sector afro, el indígena, ahí hay múltiples reclamos de diferentes sectores que no pasan por la reforma tributaria o la reforma a la salud o estas reformas o desatenciones del gobierno, sino que vienen arrastradas por un montón de otras problemáticas sociales.  

Hay que entender que en Colombia llevamos un conflicto interno de más de 60 años que se pretendió dar fin mediante la firma de los Acuerdos de paz en 2016 y que este gobierno de Iván Duque los ha incumplido todos y no ha hecho más que responder mediante la masacre a líderes y lideresas y firmantes de la paz.  

La situación es complicada, los Derechos Humanos están siendo flagelados, hoy en Colombia está la Corte Interamericana de Derechos Humanos haciendo una visita de trabajo que esperamos que por lo pronto pare el genocidio y que sean atendidas las demandas de todos los sectores sociales. 

M.H.: Una CIDH que como bien decís esperemos responda a las expectativas que tienen los sectores populares de Colombia, pero que en general los organismos internacionales han sido débiles en la denuncia del gobierno colombiano. Gobierno que como bien decís, está perpetrando una masacre, en número de muertos, desaparecidos, actuación de sectores civiles enfrentando a manifestantes pacíficos. 

C.G.: Sí. Hay que entender que el derecho a la protesta es constitucional y se le ha dado tratamiento como si fuera una cuestión terrorista, tanto por el discurso del Estado como por la forma en que se reprime.  

Según la plataforma Grita, que es parte de la ONG Temblores, que es una organización que denuncia la violencia institucional estatal, lleva registrados 20 casos de uso de arma Venom, que es esta arma que compró el año pasado en plena pandemia el gobierno de Iván Duque, para dotar al ESMAD que es el Escuadrón móvil anti disturbios, que está precisamente para eso, para atender a las protestas, los cortes de calle, de cualquier sector social del país, sea rural como urbano.  

Lo que vemos es eso, el uso desmedido de la fuerza, una respuesta totalmente guerrerista, también desde lo discursivo, porque a quienes están en Colombia manifestándose, a quienes están ejerciendo su derecho constitucional a la protesta se les trata de vándalos, terroristas, hay muchos casos de falsos positivos judiciales también, donde se quiere pretender ver que quienes están en la calle son financiados por grupos al margen de la ley, o por ex combatientes de las FARC u otros grupos armados. Y no es así. Muchos y muchas son simplemente personas que han sido excluidas históricamente, que no hacen parte ni se ven representados en ningún gremio porque no tienen estudio ni trabajo. Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina. Y hoy lo que se ve reflejado es precisamente eso. 

M.H.: ¿Qué perspectiva le ven ustedes a esta situación? 

C.G.: Yo creo que hay una oferta movida de organización, hay muchas asambleas populares, una apuesta popular desde abajo, desde las bases, que se está gestando y que si bien hoy puede que no logremos un cambio estructural, hay una semilla sembrada.  

Por demás creería que esperar que realmente cese por la presión internacional el genocidio, pero lamentablemente este gobierno, como lo fue el de Álvaro Uribe Vélez, es un gobierno que no negocia, que no escucha razones.  

Y también quiero aprovechar para denunciar un acto muy grave que sucedió hoy (8/6), había trabajadores de la Secretaría de trabajadores migrantes frente al consulado de Colombia y fueron víctimas de tres ataques, en uno de ellos un auto atropelló a un manifestante, en el segundo una persona se baja de un Audi, empieza a discutir con las personas que se manifestaban y rasga una bandera de Colombia y en el tercer ataque una persona empezó a los gritos insultando. Lamentablemente es a lo que estamos acostumbrados y acostumbradas a recibir en Colombia, pero esto fue acá en el Consulado de Buenos Aires en Argentina. Pueden encontrar los videos en la plataforma que estamos para difundir estas cuestiones que es en Twitter Colombiadifunde y en Instagram como Colombia_sos_difusión 

M.H.: Una oligarquía que no le tiembla la mano en Colombia, y esto que estás diciendo que ha ocurrido en nuestro país es muy grave, porque trasladan los métodos que han aplicado en tu país al nuestro, de triste recuerdo también. 

C.G.: Es una cosa que se puede hilar con lo que una sabe por la dictadura en Argentina, estas detenciones ilegales, cómo se llevaban a la gente de sus casas, cómo allanaban, todo esto lo estamos viviendo en Colombia en plena democracia. Una democracia que se supone es la más estable y más antigua de América Latina. Realmente estamos viviendo actos dictatoriales en plena democracia.  

M.H.: Y una democracia que triplica los desaparecidos de nuestra dictadura militar.  

C.G.: Así es.