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La cultura, otra víctima de la absurda sanción impuesta por Occidente y EEUU contra Rusia

Fuentes: Rebelión

Jamás se imaginó F.M. Dostoievski, que a doscientos años de su nacimiento sería censurado o sancionado por las potencias políticas y militares adversas a su patria.

Que sus herencias literarias y filosóficas, tan usadas por Occidente estuvieran incluidas en un paquete de sanciones, en este caso cultural, como parte de un programa de la rusofobia.

Pero una vez más Dostoievski se salvará, como se salvó del paredón, aquella vez cuando fue condenado a muerte por el zarismo.

Dijo, en uno de sus cuentos:

«Y me siento triste porque ellos desconocen la verdad, y yo sí la sé. ¡Oh, qué difícil le resulta a uno conocer la verdad! Pero ellos no lo entenderán. No, no lo entenderán».

Dostoievski,F.M., El sueño de un hombre ridículo, Cuentos, pág. 477, Penguin clásico, 2016, México, D.F.

Traigo a colación esta cita del  interesante cuento , «El sueño de un hombre ridículo» del gran literato Ruso F.M. Dostoievski para tratar de explicarme la ridiculez que se está cometiendo en contra de la cultura rusa en las áreas lingüística, en literatura, música, teatro, el ballet Bolshói, etc.

Éstas acciones absurdas son típicas de poderes nazis, fascistas e intolerantes. (¡Que casualidad, que sean Italia y Alemania,los iniciadores de estas nocivas políticas culturales!).

El hombre ridículo y su sueño no es un individuo, es más que eso, son los poderes capitalistas capitaneados por Occidente y EEUU.

En Italia a través de la  Universidad  Bicocca de Milán se intentó prohibir un curso sobre Dostoievski, según denunciará el profesor Paolo Nori, encargado de dar un curso sobre el mencionado literato ruso.  En Alemania se conminó a  renunciar como director  de orquesta a Valery Gergiev, sino condenaba a  Putin, quien a su vez es su amigo.

¡Que ironía, vienen estás presiones del llamado mundo libre!

Este es un sueño ridículo; el sueño de los ridículos, que creen que van a combatir a Putin y al poder ruso, repartiendo odios y estigmatizando todo lo que es ruso, ¡Vaya sueño ridículo! Porque Dostoievski y sus influencias literarias y filosóficas rebasan todas las estupideces politiqueras provenientes de las prácticas politico-culturales dignas de un Hitler cualquiera.

Ésta vez, además han sido parte de las políticas de sanciones económicas, deportivas, y culturales de parte de los poderes europeos y estadounidenses como forma de apoyar a Ucrania frente a Rusia.

Me pregunto: ¿qué tal si se prohibieran en Rusia, las obras literarias de Truman Capote, Hemingway, John Steinbeck o William Faulkner, escritores estadounidenses, o las obras de los grandes clásicos ingleses y  de orígenes Irlandeses, como la obra «Ulises» de James Joyce, o de las lenguas inglesas más allá de sus fronteras de cortes  neocolonialistas; y por qué no, las de los grandes alemanes como Nietzsche, Marx, Thomas Mann, Freud, etc.?

Esta guerra (Rusia-Ucrania-OTAN), ha provocado que la cultura juegue el papel de recurso perverso contra la lengua y cultura rusas, de parte de Occidente.

Esos prejuicios culturales en la Europa vieja y cansada es la manifestación de la herencia inquisitorial del pasado, y la no muy lejana cultura hitleriana, utilizada actualmente como recurso de politiquería barata.

El sueño ridículo envuelve a toda una supuesta civilización occidental. Civilización ésta que ha producido la alienación más atroz a la humanidad, véase Irak, Siria con la destrucción de Palmira, los robos de los objetos y piezas arqueológicos, en Irak y otros lugares donde han invadido, etc.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.