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La Educación en el punto de mira de la II República y de los golpistas

Fuentes: Nueva Tribuna

Las diferencias entre el modelo republicano y el modelo franquista fueron totales, tanto si nos referimos a las fuentes del aprendizaje elegidas para fundamentar sus programas como en la supeditación del modelo pedagógico al servicio de un Estado; uno de Derecho y constitucional; el otro militar y dictatorial.

Visiones contrapuestas

Un capítulo de la historia pasada muy didáctico procede de la comparación entre la actitud del gobierno republicano en torno a la Enseñanza Nacional Primaria y la del Gobierno franquista advenido tras el golpe de Estado. Se trata de dos jornadas pedagógicas que tuvieron lugar en la misma ciudad, Pamplona. La de los republicanos, en septiembre de 1932; las segundas, en junio de 1938. Dos tiempos distintos y dos visiones incompatibles en torno a los conceptos, no solo didácticos, sino de política, de Estado y de libertad.

SEMANA PEDAOGICA 1932-1

Las diferencias entre el modelo republicano y el modelo franquista fueron totales, tanto si nos referimos a las fuentes del aprendizaje elegidas para fundamentar sus programas como en la supeditación del modelo pedagógico al servicio de un Estado; uno de Derecho y constitucional; el otro militar y dictatorial. Encontrar una semejanza entre ambas propuestas sería como encontrar una aguja en un pajar.

Para visualizar esta imagen, nada mejor que la de recordar esos dos momentos en la historia de la educación de este país, la Semana Pedagógica de 1932, organizada por la II República, y los llamados Cursos de Orientación Nacional de Educación Primaria, de los golpistas, programados antes, incluso, de que la guerra hubiera terminado, en 1938.

Su resultado muestra una vez más el atraso educativo que supuso para la sociedad española el triunfo del golpismo. Repárese en que la mayor parte de los planteamientos didácticos, que circulan hoy en la mayoría de las escuelas de este país, siguen inspirándose en teorías pedagógicas y que fueron la urdimbre en la que aquellos maestros asistentes a esa semana pedagógica de 1932 basaban sus enseñanzas. 

No significa esto que el magisterio franquista, advenido tras el golpe, ignorarse esas corrientes modernas pedagógicas. El problema está en que las orientaciones esencialmente políticas y religiosas del franquismo se impusieron manu militari a las pedagógicas reduciendo a cenizas cualquier atisbo de modernidad. Claro que utilizar unos métodos de enseñanza progresista al servicio de una ideología reaccionaria era una incongruencia monumental, pero no tan rara como pudiera parecer y si ese fue el caso del franquismo habría mucho que investigar. Se juntaron el hambre con las ganas de comer.

Semana pedagógica de 1932

Después de un letargo absoluto, extensivo al período de la Restauración monárquica y al de la Dictadura de Primo de Rivera, no consta que en Navarra que se hubieran realizado cursos de perfeccionamiento destinados a maestros y maestras, organizados por la administración provincial. Y eso que Navarra disponía de un órgano importante, como era la Junta Superior de Educación, creado por las Cortes de Navarra en 1828-1829.

Tuvo que llegar la II República para que esto sucediera. Antes de la celebración de esta Semana, desde 1931 hasta 1932, se habían celebrado en poblaciones como Tafalla, Irurzun, Estella, Aoiz, Lerín y Alsasua cursillos de perfeccionamiento para el profesorado. Fueron sin duda el embrión que terminó germinando en esta Semana Pedagógica de 1932.

Es una verdad irrefutable que, a las autoridades republicanas, no solamente les preocupaba mejorar las condiciones materiales de la vida de los maestros y el espacio en el que se desarrollaba su trabajo – salario, casa habitación, oposiciones, creación de escuelas, mejora de instrumentos pedagógicos-, sino también su formación intelectual, pareja a su educación democrática y constitucional. Lo uno no se entendía sin lo otro. La politización de la educación ha estado siempre presente en los Gobiernos, pero una cosa es que lo fuera para implantar una democracia que una dictadura. Una diferencia que algunos pretenden olvidar.

Los republicanos, demócratas y constitucionales, entendían que el porvenir de la República iba asociado con una educación ciudadana basada en los imponderables deberes y derechos dimanados del texto constitucional de 1931, y, por tanto, defensores de un Estado Laico y Democrático. 

Comienzo de las Jornadas

Se celebraron en Pamplona, del 4 al 10 de septiembre. Fue organizada por el Consejo Provincial de Primera Enseñanza, presidido por Mariano Sáez Morilla, director de la Escuela Normal y un gran conocedor de los movimientos pedagógicos progresistas que se estaban produciendo en Europa y en EE.UU. (Véase su biografía en Eduardo Martínez Lacabe, Mariano Sáez Morilla (1895-1937), Pamiela, 2024)

Ese consejo, además del citado presidente, contaba con la presencia del inspector Mariano Lampreave, como vicepresidente. El resto de vocales, lo formaba un selecto grupo de personalidades del ramo educativo como María Ana Sanz, María de los Ángeles Fernández de Toro, Francisca González Rivero, Rosaura López, Vicente Navarro, María Blanca Bejarano, Gelasia Senosiain, Isidro Garde, Sidonio Inchauspe y Alberto Huarte. Como administrativo y secretario, Benigno Janín.

organigra de la semana

Paralelo a este consejo, funcionó un comité ejecutivo encargado de regular los trabajos de organización. Estaba formado por Sáez Morilla, Lampreave, Cleto Rojo, maestro, y Rosaura López, inspectora.

La semana se celebró en el Teatro Gayarre. Participaron 452 maestras y 361 maestros. Fue el mayor hito pedagógico que hubo en Navarra y, probablemente, en la España republicana.

La sesión inaugural corrió a cargo del Ministro de Instrucción Pública don Fernando de Los Ríos y del director general de 1ª Enseñanza, Rodolfo Llopis, a quienes acompañaron el gobernador civil Manuel Andrés y el concejal Rufino García Larrache, entre otras figuras políticas del momento.

Los discursos inaugurales corrieron a cargo de estas personalidades, cuyo contenido no referiré al completo, pero sí algunos de sus fragmentos que dan la medida exacta de por dónde irían la Enseñanza Primaria en la II República.

Antes de reproducirlos, interesa señalar que en esta semana pedagógica no asistió ningún militar, ni, tampoco, autoridad religiosa. Los únicos protagonistas del evento fueron maestros y maestras, quienes presentarían un sinfín de trabajos realizados en sus escuelas. De hecho, la memoria de las jornadas reproducirá, no sólo las lecciones presentadas por tales profesionales, sino, también, los nombres de sus ejecutores, junto con los trabajos del alumnado realizados durante el mes de agosto en sus escuelas y que serán objeto de una Gran Exposición.

Conferencias

No se dictaron muchas conferencias, pero las que sí lo hicieron en ningún momento cayeron en la torpeza ni en la bajeza ética de denigrar a nadie con nombres ni apellidos, ni siquiera se culpó a los ministros de educación de gobiernos anteriores de la Nación, ni depositaron la culpa de la herencia recibida de la Dictadura de Primo de Rivera, ni al largo período de la Restauración. Elegancia y mesura que no veremos en los conferenciantes de las jornadas pedagógicas de 1938 que rezumarán una violencia verbal y un odio parejos a un pensamiento pedagógico cercenado por contenido militarista, de corte político fascista.

Los muy ponderados discursos de Rodolfo Llopis -político-, Mariano Sáez Morilla -pedagógico- y de Fernando de los Ríos -ético-, se desarrollaron en un tono respetuoso, siendo sus contenidos pedagógicos, como políticos, la antítesis al desgranado por las dirigentes golpistas del país en 1938.

Hubo intervenciones de sumo interés como la del pedagogo Félix Martí Alpera, padre de Félix Martí Ibáñez, quien bajo su dirección se aplicó por primera vez en España la “ley del aborto eugenésico”, promulgada en diciembre 1936 por la Generalitat; del profesor de la Normal, Leoncio Urabayen, de los maestros Nicolás Jiménez, de Ángel Llorca… Pero, sin duda, lo más llamativo fue el hecho singular e inédito de la intervención de varias maestras dictando lecciones de gran interés intelectual y didáctico como la conferencia de Juana Ontañón, profesora de la Normal de Magisterio, Apolonia de Carlos, Benita Imizcoz… (Democracia. Diario de la República, 7 y 9.9.1932).

* Rodolfo Llopis (1895-1983)

En estos momentos, era director general de Primera Enseñanza. Dirigente socialista y pedagogo. Cofundador de la FETE-UGT. Con el tiempo, secretario general del PSOE.

Redujo su pensamiento al hecho de que lo que se pudiera decir en la semana se contenía en la Constitución, por lo que era fácil saber en qué directrices políticas iban a sustentarse las jornadas y, por tanto, de la enseñanza en la República:

“En la Constitución hemos plasmado todo aquello que puede servir de norma escolar. Leed la Constitución, sobre todo el artículo en que quiere la República que sea la Escuela donde se acostumbre a los niños a trabajar juntos, y veréis para el día de mañana, terminada esta división absurda de los trabajadores de los brazos y de las manos y los trabajadores de la inteligencia”.

Sobre la tan denostada escuela laica, o escuela única y estatal, que con estas denominaciones despectivas la invocaba la Iglesia, señalará: “La escuela laica y el trabajo serán el eje de la actividad metodológica. En la escuela no basta con leer y ver, además hay que hacer. Acabó el tipo del Maestro dogmático a que nos inclinamos todos.Queremos que toda vida escolar esté perfumada de moral, que sea, sin parecerlo, una continua lección de moral. No de catecismo a hora fija y día fijo”. 

Hoy, diríamos nada de religión y sí de ética.

* Fernando de los Ríos (1879-1949)

Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. También fue Ministro de Justicia. Defendió la libertad de cultos y la secularización del Estado. Se opuso a otorgar a la Iglesia el estatus de Corporación de Derecho público.

Hizo hincapié en una cuestión que traía por la calle de la amargura al país, la religión. Su sentido humanista del socialismo le llevaría a sostener:

“Hay un problema del más allá, religioso, que a la humanidad le preocupa. Hay la religión mahometana, la protestante, católica, formas religiosas de pensar de infinidad de individuos; pero existe la moral, que es la que debe unir a todos los hombres. Existe el problema que separa las conciencias por razón de pensar y existe otro problema por razón de vivir. Si yo fuera capaz de críticas para los creyentes, me consideraría inhabilitado para la enseñanza. Existe una ortodoxia para la conciencia, pero hay otra para la colectividad. Que cada cual rinda culto al ideal del más allá como su sentido común le dicta. La tolerancia, como fin superior de la convivencia civil. ¿Qué razón hay para que en nombre de una religión se trate de separar a los hombres? En nombre como vivimos, sí; en nombre de cómo pensamos. ¡Jamás!”

* Mariano Sáez Morilla (1895-1937)

Abogado, catedrático de Paidología, director de la Escuela Normal de Maestros de Pamplona concejal del Ayuntamiento de Pamplona. Impulsó las Misiones Pedagógicas de la Escuela Normal. Asesinado por los golpistas en 1937.

Fue el artífice, junto con Leoncio Urabayen, hermano del novelista Félix, de la iniciativa de dichas jornadas. Su conferencia se centró en aspectos pedagógicos y metodológicos, recalcando aquellos principios de actuación didáctica que en esta época eran los de la Escuela Nueva. Era férreo partidario del paidocentrismo, una perspectiva pocas veces puesta de relieve, donde la figura del niño era tenida como punto de partida y centro del proceso educativo, acentuando, por tanto, más el aprendizaje que la enseñanza. 

Sáez Morilla era un gran conocedor de las orientaciones educativas de John Dewey, Herbart, Montessori, Pestalozzi, Decroly y Freinet, entre otros. Y seguía los preceptos de la escuela de Ginebra, entre cuyos nombres preeminentes figuraban Piaget, Claparede, y Bovet…

Como quiera que se dirigía a maestros y maestras les recordó que eran una pieza clave en este proceso:

“Contar con buenos maestros es lo que más necesita España si quiere preparar ciudadanos del mañana. Durante la monarquía, el magisterio ha vivido una vida raquítica y fue del todo necesario la proclamación la República para cambiar el estado de cosas. Vamos a construir la escuela democrática y laica, en donde se respeten los sentimientos de todos”. 

Al igual que Llopis, recalcó que “la misma Constitución de la República española consagra el principio de la escuela activa cuando en el artículo 48 dice que “el trabajo será el eje de la actividad metodológica” en los establecimientos de educación nacional. No cabe organizar la escuela como una comunidad de trabajo sino a base de que se respete la conciencia del niño”. 

Fiel a sus convicciones paidocéntricas recalcó: 

“La nueva Pedagogía aspira a implantar en la escuela el principio de autoeducación y para ello tiene que empezar por reconocer la autonomía de la voluntad del niño a fin de que este autodirija o autoadministre su propiaactividad, segura manera de llegar a formar de modo consciente y voluntario una firme disciplina colectiva que es el mayor empeño de la Pedagogía social. La escuela activa es principalmente trabajo intelectual de inventiva, de creación”.

En cuanto a las lecciones impartidas por parte de los propios compañeros, les dijo que “eran lecciones modelo” estructuradas con ejercicios de observación, ejercicios de expresión cuyo coronamiento es el dominio del lenguaje Y es el método moderno de enseñanza basado en la psicología. Método de enseñanza que es al mismotiempo el método actual e insuperable de educación, ya que la Pedagogía moderna, al encontrar los fundamentos psicológicos del aprender, vuelve a dar la razón a Herbart cuando dijo que toda instrucción es educación”. 

Luego, completaba estas directrices advirtiendo:

“El método de la escuela activa, es la escuela del trabajo, de la escuela laboratorio, establecidoúltimamente con el mayor éxito en las principales escuelas modernas de Europa y América. En la escuelaactiva, como dijo el sr. Llopis, el maestro hace para que el niño haga. Se aprende a hacer, haciendo. Lo que el niño llega a saber es producto de una experiencia propia, de una elaboración personal. El niño construye con laherramienta de su actividad su propio saber”.

* Mariano Lampreave Compains (1883-1948)

No quiero olvidar la intervención del inspector Mariano Lampreave, ya que, conocida su posterior evolución ideológica, cabría calificar a dicho sujeto de “infiltrado o de topo”, pues el hombre ni era republicano, ni estaba a favor de la escuela laica, y, menos aún, del Estado de Derecho. Como demostración de su ideología derechista, recordaré parte del fragmento de su charla, titulada “En torno a la semana pedagógica”. El fragmento se refería a la Escuela Laica. En lugar de hacer una defensa de ella sin ambages ni rodeos, dijo:

“Algunos compañeros creen encontrar una seria dificultad en el carácter laico de nuestra escuela nacional para desenvolver sus tareas cotidianas, e importa desvanecer dudas, limpiar obstáculos la trayectoria que hemos de seguir. La escuela laica exige la supresión de toda enseñanza religiosa. Como primera consecuencia, tenemos una disminución de trabajo. Sucedería igual si se hubiese ordenado la supresión, por ejemplo, de la enseñanza de las Ciencias Naturales. 

Al maestro se le impide hablar de Religión en la Escuela. Otra consecuencia se desprende también: la Escuela no debe ir contra ninguna religión. No hablar de ninguna religión, no hablar contra ninguna religión: he aquí los dos nuevos preceptos que, a nuestro juicio, comprende el laicismo”. 

Cuando llegue el momento, recuerde estas palabras para compararlas con las que dirá en 1938. Pero lo más grave es que, por culpa de sus denuncias, algunos inspectores, compañeros de su departamento, serían represaliados por los golpistas en 1936. Tiempo al tiempo.

Prensa y Jornadas Pedagógicas 

Interesa recoger el comportamiento que tuvo la prensa local navarra acerca de su papel informativo relativo a las jornadas, cuyo pensamiento pedagógico se situaba en las antípodas de lo que ellos representaban y defendían en esta materia, derivada de su pensamiento político. Pero no pudo ser. Los periódicos antirrepublicanos –Diario de NavarraEl Pensamiento NavarroLa Tradición Navarra-, no opinaron públicamente, puesto que desde el 10 de agosto al 12 de septiembre fueron suspendidos por orden gubernativa, por haber dado su apoyo tácito al golpe de Estado perpetrado por Sanjurjo y por el que no sería fusilado según el código militar, una vez sometido y encarcelado.

Periódicos de derechas

Recuperada la libertad de información, Diario de Navarra, en una sección denominada “Recuperando el pulso”, recordó telegráficamente los hechos más significativos acaecidos en la provincia mientras duró su silencio informativo. 

Por de pronto, se guardó de afirmar que se trataba de ochocientos maestros, hablando tan sólo de que llegaron a Pamplona “gran número de maestros de la provincia”. Tampoco distinguió que, entre esos maestros, quinientos era maestras.

Y, aunque sí nombrará a las autoridades ministeriales asistentes a las jornadas, caso del ministro de Educación y del director Primera Enseñanza, en ningún momento aparecerá el nombre de Mariano Sáez Morilla, el gran organizador de dichas jornadas.

En ningún momento reproducirá ni un fragmento de las intervenciones del ministro, ni de Llopis, ni de Sáez Morilla. Ni una palabra.

Para colmar su desprecio hacia las jornadas y sus ochocientos navarros asistentes, en la sección pedagógica del periódico, intitulada “El Maestro y la Escuela”, reproducirá un texto del pasado, tomado de la revista El Magisterio, firmada por Ezequiel Solana (1863-1931), autor del afamado libro Lecciones de cosas, donde se hacía un reconocimiento “a los verdaderos y auténticos pedagogos españoles”, en los que el magisterio debería encontrar sus fuentes inspiradores: “Si queremos buscar en España una Escuela que responda al carácter nacional, la encontraremos en San José de Calasanz y la Escuela Pía. Luego, Raimundo Lulio, Nebrija, Pedro Ciruelo, Huarte, Ponce de León. P. Manjón…”.

Una indirecta contra la posición de los dirigentes de la Semana Pedagógica quienes se hicieron eco elogioso de la escuela de Ginebra. 

La Voz de Navarra

Muy distinta fue la actitud del periódico nacionalista vasco, órgano del PNV, quien, desde el día 4 al 11 de septiembre dio cuenta de cada una de las sesiones de dichas jornadas, reproduciendo el contenido de las intervenciones de los conferenciantes, maestros y maestras, excursiones y visitas hechas, y todo tipo de actividades protagonizadas por las personas asistentes. Incluso, reprodujo unas impagables fotografías del evento.

A pesar de esta actitud favorable, el periódico nacionalista no perdió la ocasión para lanzar una lamentación amarga contra las autoridades públicas, locales y nacionales, por no contemplar en dichas jornadas uno de los problemas más acuciantes existentes en Navarra, como eras las relaciones entre la lengua vasca y su enseñanza, un problema que venía arrastrándose desde tiempos lejanos. En un artículo firmado por “Gurbindo”, seudónimo de José Aguerre Santesteban, afirmaba con ironía: 

“La Semana Pedagógica esta ubicada en Pamplona de una forma meramente accidental. Se la hubiera podido ubicar igual en Sevilla que en Lugo. Esto quiere decir que la cosa se ha hecho bajo un patrón general y que, a los efectos, el concepto que se tiene de la Escuela de Navarra y de la realidad pedagógica de Navarra, no difiere mucho del que tendría del problema en Badajoz. Tratar de la primera enseñanza en ciertos aspectos, al margen de las necesidades vascas de navarra no es situar los problemas de la pedagogía, esos problemas específicos que se plantea en cada pueblo, en el verdadero plano” (La Voz de Navarra, 4.9.1932).

A pesar de ello, el agua no llegó al río y eso no impidió que el periódico se deshiciera en elogios hacia la Semana y, sobre todo, al magisterio asistente. 

Democracia. Diario de la República

Su primer director fue Alberto L. Lamas, asesinado en 1936 por los golpistas. Era el órgano informativo del Partido Republicano Autónomo Navarro.

Las informaciones de este periódico fueron fieles al contenido explícito de las distintas intervenciones, fueran del ministro Fernando de los Ríos, Llopis, Leoncio Urabayen, Martí Alpera, de todos y cada uno de los cursillistas que intervinieron como conferenciantes, en un tono siempre laudatorio. Los reportajes ocupaban una página entera correspondiente a cada una de las jornadas celebradas (Democracia, 4, 6, 7 y 9.9.1932.(9.9.1932). Y, como quiera que el contenido de las reproducciones era similares que ya vimos anteriormente, recogeré aquellas donde se introduce alguna novedad, aunque la idea motriz sea siempre la misma: la educación está al servicio de la República, lo que conllevaba una pedagogía democrática acorde con una praxis respetuosa y tolerante con el alumnado. 

Fernando de los Ríos dijo:

“No basta con enseñar. Un maestro con sabiduría es maestro a medias. Se necesita algo más que saber, se necesita espíritu, fervor, vocación para predisponer al niño a todo aquello que no se puede enseñar. No hay que dirigir al niño ni una palabra que pueda deprimirle. Al hombre no se le eleva con vejaciones, sino con palabras de confianza y su sensibilidad humana se elevará al infinito”.

Rodolfo Llopis:

“Cuando el alumno aprenda matemáticas, aprenda la idea de la exactitud de conciencia que debe regir toda su vida. Cada día la misión del educador va a ser más difícil, porque tiene que ser estimulada para la creación del espíritu infantil. Para eso os pedimos que seáis leales y fieles cumplidores de la transformación que la República está haciendo”.

Sáez Morilla:

“El alma de la escuela es el alma de la República. Vamos a crear, a fundar la escuela jardín y la escuela taller, en que se dé la enseñanza, sin distinciones entre ricos y pobres. La escuela democrática y laica en que se respeten los sentimientos de todos.

La Voz de Guipúzcoa

Era un período republicano. Su primer número se editó el 1 de enero de 1885. Existió hasta la guerra, momento en que los golpistas se apoderaron de él, transformándolo en La Voz de España (1937).

Su información minuciosa, sin fotografías, amazacotada, poco atractiva, era similar a la de los periódicos anteriores. Resaltó las palabras del discurso de clausura de Mariano Sáez Morilla, director de la Escuela Normal y presidente del Consejo provincial de Primera Enseñanza de Navarra. El fragmento resulta bien significativo porque hace añicos la imagen de que los republicanos en materia pedagógica hacían ascos a los pedagogos tradicionales españoles y que, como ha sucedido en otras parcelas de la cultura, las derechas, siguiendo la influencia de Menéndez y Pelayo, han secuestrado como si se tratara de una herencia particular exclusiva y excluyente de las derechas. Dice Sáez Morilla:

“La tradición de la cultura española tal como se refleja en la pedagogía de Séneca, Quintiliano, Raimundo Lulio, Luis Vives, Francisco Giner de los Ríos y B. Cossio, tiene un profundo sentido ético-estético, encaminado a hacer de cada vida humana una verdadera obra de arte”.

“La República no pretende solamente levantar las paredes de una escuela: aspira a dar a la escuela un alma. Con esta reforma que es a la vez social, cultural y económica, la República tiene la convicción de formar, independizar, sostener y fortalecer el alma del maestro con el fin de que sea el alma de la escuela”. (La Voz de Guipúzcoa, 9.9.1932).

Que defendiera que el alma de la escuela fuera el maestro, y no la del niño era tan solo cuestión de retórica circunstancial y no una contradicción, dado que sus oyentes eran maestros y maestras y su pretensión, obviamente, era halagar el oído de estos. 

Al margen de referir las intervenciones de los conferenciantes, el periódico dedicó un comentario sobre la Semana Pedagógica, titulado “El maestro y la República”, escrito por el maestro Vicente Martínez Ubago. En él, se alabará la figura de Fernando de los Ríos quien “aconsejó seguir la orientación de la Pedagogía moderna, contraria a los sistemas seguidos hasta ahora. Habló del laicismo en la escuela, de la moral no encasillada en dogmas religiosos, de dejar en libertad las conciencias de los niños para que estas respondan en su día de un modo natural y espontáneo y, en definitiva, nos dijo que debíamos hacer al niño de una bondad espiritual”.

Y, hablando de Lampreave, dijo que “dedicó unos párrafos brillantes a explicar el laicismo en las escuelas ajustándose a la Constitución” (La Voz de Guipúzcoa, 10.9.1932). Ignoro de dónde obtuvo semejante conclusión Martínez Ubado. De hecho, Lampreave será uno de los miembros de la Junta Superior de Educación que en 1936 votase en esta junta para que el propio Vicente Martínez Ubago fuera represaliado y expulsado del magisterio.

¡¡Trabajadores!!

El órgano navarro de la UGT, apenas informó de la Semana Pedagógicas. Publicó un comentario donde, entre otras afirmaciones, sostuvo: “Es prometedor este afán de mejoramiento que se nota en los trabajadores de la enseñanza, afán que ha nacido al calor e impulso que le presta la República y de la convicción y del sentido de responsabilidad de este grupo profesional. Salir de la situación vil en que se le ha tenido al magisterio, hace que con mayor esfuerzo intente redimir al pueblo de la ignorancia”.

El Socialista

Se limitó a dar cuenta de la celebración de este congreso reflejando los hechos más superficiales del evento. Constató el viaje y llegada en tren de Llopis y Fernando de los Ríos a Pamplona y algunas de sus visitas. N a la Catedral de Pamplona y a la Colegiata de Roncesvalles. Reprodujo dos frases de su intervención y ahí quedó todo.Al parecer, no dispuso de un corresponsal socialista. Ni siquiera entre los propios asistentes. La noticia estaba tomada de la agencia Febus, fundada por Nicolás María de Urgoiti en 1924. En ningún momento, El Socialista, motu proprio, desarrolló en sus páginas algunas de las intervenciones de los conferenciantes, en especial, la de Sáez Morilla. 

Un triste final

Hay quien llegó a decir que a los golpistas de 1936 solo les bastó tirar de las listas que venían en el libro que se publicó sobre dichas jornadas para emprender contra ellos la “obra depuradora” que emprendieron contra ellos, purga de la que la Diputación Foral se enorgullecía en 1937 con estas palabras:

“Lección singular. Para fines de agosto de 1936 Navarra tenía fundamentalmente depurado el personal docente de sus escuelas: bastantes maestros y maestras, destituidos, bastantes otros, suspendidos de empleo y sueldo, con pérdida de las escuelas que regentaban. Navarra fue la primera en esta otra depuradora, decidida, segura. El poder del Estado sancionó y dio por buena y ejemplar esta conducta”.

Obra depuradora, seguro que sí; y criminal. Tras el golpe, fueron asesinados en Navarra 32 maestros. Entre ellos, una maestra, María Camino Andrea Oscotz; Mariano Sáez de Morilla, Ricardo Zabalza, Sixto Alonso … Entre los suspendidos de empleo y sueldo y condenados a ejercer su profesión fuera de Navarra: Juana Ontañón, Julia Álvarez Resano, Rosaura López, Mercedes, María Blanca Bejarano, Basilia Casajús, los hermanos Carlos Alonso y Dolores Alonso, Cleto Rojo, Nicolás Jiménez, etcétera. La mayoría de ellos presentes en la Semana Pedagógica.

Para justificar tal barbarie, la Diputación echó mano de un discurso difamatorio, producto de un odio que transpiraba y que venía arrastrando desde siempre:

“Navarra no podía descansar. Le hervía en las entrañas los daños recibidos en los últimos lustros del siglo XIX, en los primeros del XX, las imposiciones laicas durante los años de la República, bajo la célula sectaria de los Marcelino Domingo, Fernando de los Ríos, Barnés, Llopis: cruzaban su rostro las actuaciones indeseables, conducta, propaganda, ausencia de espíritu y presencia de sectarismo de maestros que, a partir de la pérdida del control provincial, se le habían infiltrado como veneno corrosivo y como gangrena. E incluso como rémora de la cultura. Enseñaban menos y educaban peor estos maestros. Los niños estaban más retrasados y levantiscos. No sintonizaban con los pueblos, los pervertían, los envenenaban”.

A partir de 1936, la Junta Superior de Educación estaba compuesta por José Gómez Itoiz, miembro de la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra responsable de una buena cantidad de los asesinados perpetrados en Navarra; su secretario era Eladio Esparza, subdirector del periódico golpista Diario de Navarra; el inspector Mariano Lampreave, y Daniel Nagore, presidente de la Asociación Católica de Padres de Familia de Navarra; además de otros personajes menos conocidos entre el público. Nagore definía “la escuela laica como antro donde se cubren todos los maleficios diabólicos y la retorta donde se combinan los venenos más violentos para matar el alma del niño”. Lo que no es óbice para que, en la Universidad Pública de Navarra, hoy día, se le siga dedicando una sala con su nombre en su memoria. 

Un estudio de Reyes Berruezo Albéniz recordaría que esta Junta Superior de Educación elaboraría un informe de 1095 registros de los maestros, ordenados alfabéticamente, y que contemplaba el nombre, categoría profesional del maestro o maestra, juicio sobre su religiosidad, moralidad, prensa que leía y filiación política. (Berruezo Albéniz y otros, “Religiosidad, moralidad, prensa y filiación La frontera del magistierio navarro, agosto 1936” Príncipe de Viana, Nº 273, 2029.)

Existen unas cuantas actas de esta Junta, una destilación inquisitorial, que reflejan las sesiones dedicadas a completar esa obra depuradora de los maestros. Me referiré tan sólo a la fechada el 17 de septiembre de 1936. Dice así:

“La Junta Superior de Educación de Navarra, dolorosamente impresionada por el número considerable de maestros y maestras contaminados por la ponzoña marxista, que es persecución contra Dios y su Iglesia y destrucción de la Patria, hace constar públicamente la condenación más enérgica contra los que en esta noble y hospitalaria tierra propagaron entre el Magisterio esos horribles principios. Y son estos nombres: Mariano Sáez Morilla y Juana Ontañón, profesores de la Escuela Normal; Ernesto Marcos y Ángeles Fernández de Toro, inspectores de Primera Enseñanza; Julia Álvarez, Gregorio Velasco, Cleto Rojo, Nicolás Jiménez, maestros nacionales. ¡Amargo es vuestro recuerdo!” 

(Continuará)

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/memoria-historica-educacion-punto-mira-ii-republica-golpistas/20260318070502248131.html