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La Guerra (de conquista corporativa) de la galaxia

La hybris sin límites y el capitalismo 2.0.

Fuentes: Rebelión

Cualquier intento de entender la democracia sin tener en cuenta su relación con el capitalismo es dudoso. A pesar de que habitualmente se equipare el capitalismo -o el eufemismo de los mercados libres- con la democracia, una y otra cosa siguen siendo proyectos distintos, con tensiones muy fuertes entre sí que pueden desencadenar un conflicto […]

Cualquier intento de entender la democracia sin tener en cuenta su relación con el capitalismo es dudoso. A pesar de que habitualmente se equipare el capitalismo -o el eufemismo de los mercados libres- con la democracia, una y otra cosa siguen siendo proyectos distintos, con tensiones muy fuertes entre sí que pueden desencadenar un conflicto directo. Robert W. McChesney (2013)

Creo que el primer principio orientador de una política de la ciencia para esa otra sociedad, para esa comunidad o federación de comunidades, debería ser una rectificación de los modos dialécticos clásicos de pensar, hegelianos, sólo por negación, para pensar de un modo que incluyera una dialecticidad distinta con elementos de positividad. Esto es demasiado largo de discutir para hacerlo ahora, pero se puede en cambio ejemplificar en la práctica.

Una dialecticidad que tenga como primera virtud práctica la de Aristóteles… es decir, el principio del mesotes , de la cordura, de la mesura, dimanante del hecho de que las contradicciones en las que estamos no las veo como resolubles al modo hegeliano sino al modo como se apunta en el libro primero de El Capital, es decir, mediante la creación del marco en el cual pueden dirimirse sin catástrofe. Manuel Sacristán (1979)

No es ciencia ficción. Es tecnociencia contemporánea abonada, reorientada y dirigida por las grandes corporaciones y su lema esencial: acumulación irrestricta de capital: ¡todo y donde sea por la pasta!

Tomo pie en la información de Javier Salas [1]. En doce puntos:

1.Tratado sobre el espacio ultraterrestre de 1967: «Un ciudadano de los Estados Unidos tendrá derecho a los recursos obtenidos de un asteroide o el espacio, incluyendo poseer, apropiar, transportar, usar y vender este recurso de conformidad con las leyes aplicables, incluyendo las obligaciones internacionales de los Estados Unidos».

1.1.Obligaciones internacionales es el punto clase de este punto del tratado.

2. El acuerdo, impulsado por Naciones Unidas y ratificado por EE UU, defiende o defendía que «la Luna y otros cuerpos celestes no podrán ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera».

3. Los adictos al capitalismo terrestre y galáxico, los defensores -los hay, no es un conjunto vacío- de la minería privada de asteroides, aseguran que ese escrito de derecho internacional solo se refiere a las naciones. No, en cambio, a las entidades que tienen también mando galáxico en plaza, las compañías privadas.

4. Con un giro casi hegeliano, estas multinacionales extractivas no reclamarían «la propiedad de los cuerpos celestes en sí sino de los recursos extraídos» (según la SPACE Act recién aprobada).

4.1. El presidente de una de las empresas beneficiadas ha comparado esta ley con la que lanzó la fiebre del oro en el siglo XIX. Ni más ni menos, sin pelos en la lengua. El Universo es suyo, el sistema solar quieren que esté en sus manos. ¡A por él, a por todo ello!

5.El asunto de fondo y algunas de las preguntas asociadas: «¿de quién son los asteroides que viajan por el espacio? ¿Se pueden asaltar con la intención de lucrarse? ¿Va a convertirse el sistema solar en el nuevo territorio a colonizar para explotar sus recursos, como sucediera con América, África y Asia siglos atrás?» En su lógica privatista desmedida, ¿por qué no?, ¿dónde su ubica la inconsistencia?

6. Estas preguntas, recuerda Salas, están ahora mismo encima de la mesa del presidente Obama. La respuesta, afirma, «va a llegar más pronto que tarde». ¿Por qué? Porque «los legisladores estadounidenses de ambos partidos han logrado ponerse de acuerdo en una normativa –la SPACE Act– que, entre otras cosas, permite que los ciudadanos de aquel país extraigan los recursos espaciales que les plazca para su beneficio». Así pues, según parece, las dos grandes y servicialmente corporativas fuerzas del Régimen USA han redactado juntos la ley

6.1. La lógica del capital en el puesto de mando, aprovechando todas las hendiduras. «Aprovechando un discutible vacío legal, y si Obama firma el texto, las compañías de minería de asteroides tendrán derecho a quedarse con las riquezas del espacio que, hasta ahora, no eran de nadie».

6.2. Salvo error por mi parte, no hay referencia alguna a una posibilidad así en los miles de páginas que componen Das Kapital. Incluso la desbordante y certera imaginación, el usual acierto y la clarividencia del esposo y compañero de la militante Jenny Marx y padre de la gran Tussy Marx se quedaron cortos en este nudo.

7. La ley ha dado alas a empresas que llevan ya años «trabajando con la idea de extraer agua, minerales y metales valiosísimos de esas rocas voladoras gigantes».

7.1. Por si persistiera alguna duda: Ted Cruz, senador y candidato republicano a la presidencia en las elecciones de 2016, «ha asegurado que con esta norma recogen el testigo de Ronald Reagan en el espacio». ¿Recuerdan, recordamos aquellas atómicos planes conocidos en su momento como la guerras de las galaxias?

8. Desde el mundo científico, desde sus aristas más pragmáticas.. Jesús Martínez-Frías, investigador del Instituto de Geociencias IGEO, (CSIC-UCM), experto en geología espacial, responsable entre otros de dar por buena la existencia de agua en Marte: «Es algo que va a pasar, no nos engañemos. Lo que hay que hacer es evitar en el espacio las tropelías que se cometieron con la minería en la Tierra, arrasando con todo. Es ciencia ficción que se está convirtiendo ya hoy en ciencia avanzada. Hay que tomarse en serio el problema». De acuerdo, en serio. ¿Y cómo se evitan los riesgos señalados? ¿Cómo se combate las tropelías sin fin de este capitalismo depredador realmente existente?

8.1. El presidente de Planetary Resources, Chris Lewicki, vale la pena insistir, «comparó esta norma con la que dio el pistoletazo de salida para la fiebre del oro a mediados del siglo XIX en EE UU». La (sin) Ley del Oeste como nudo positivo para el espacio. ¡De la quimera del oro a la quimera de las riquezas mineras de los asteroides! ¡Todo menos cuidar y tratar con equilibrio nuestro planeta!

8.2.Para intentar evitar el caos y las tropelías de un escenario similar, «desde el mundo académico ya se está trabajando para clasificar asteroides desde una perspectiva geoética, pensando en aquellos que habría que proteger -por ejemplo aquellos que guardan información sobre el origen de la vida-, y para reforzar los protocolos de actuación».

9. Planetary Resources lanzó este verano, desde la Estación Espacial Internacional, su primer detector de asteroides potencialmente explotables».

9.1. De hecho, ya están cantando victoria. Han peleado por la norma y han conseguido sus objetivos. «Gracias al respaldo de inversores multimillonarios como James Cameron, Larry Page y Eric Schmidt». ¿Les suenan los nombres de estos «grandes hombres» del capitalismo 2.0?

10. Los recursos que esperan obtener: agua pero también los hay ricos en metales (grupo del platino, tierras raras poco abundantes en la Tierra).

10.1. ¿Recuerdan Blade Runner? Vuelven a ella si pueden.

11. De hecho, recuerda Salas, ejemplos de apropiación del espacio ya existen. «Tanto EE UU como Rusia tienen pedazos de la Luna y su propiedad no es de la humanidad, en abstracto». Más recientemente, «los japoneses de la sonda Hayabusa trajeron muestras del asteroide sobre el que se posó».

12. La exploración y utilización del espacio ultraterrestre, afirma el tratado ratificado por todos los países (que no son todos) que tienen algo que decir en la exploración del espacio (EE UU, entre ellos desde luego), «incluso la Luna y otros cuerpos celestes, deberán hacerse en provecho y en interés de todos los países, sea cual fuere su grado de desarrollo económico y científico, e incumben a toda la humanidad». ¿Se lo creen, se lo siguen creyendo? ¿De verdad?

¿Qué hacer?, esa fue la pregunta de un abogado revolucionario cuyo hermano había sido asesinado por el zarismo.

Notas:

[1] Javier salas, «EEUU se adelanta en la carrera por la riqueza de lso asteroides». http://elpais.com/elpais/2015/11/19/ciencia/1447927932_075349.html

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.