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Entrevista al portavoz de ERC en el Congreso español, Gabriel Rufián

«Las organizaciones de izquierda hemos de inventar algún espacio de coordinación»

Fuentes: Rebelión [Imagen: Wikipedia]

Aldaia, Potries, Onil, Petrer. Son cuatro de los municipios del País Valenciano que visitó el portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso español, Gabriel Rufián, el 28 y 29 de enero; en los diferentes actos, organizados por Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), Rufián defendió los servicios públicos, la necesidad de fraguar un proyecto republicano en el País Valenciano y, además, hacer frente al fascismo en una situación de emergencia nacional.

Asimismo Gabriel Rufián fue entrevistado en Radio Klara de Valencia por las periodistas Laura Escartí (VilaWeb), Josan Piqueres (La Veu del País Valencià) y Manolo Totxa (Radio Klara).

-P: En julio planteaste la posibilidad de un frente plurinacional de izquierda con vistas a las próximas elecciones generales. ¿Qué sentido tiene esta iniciativa?

-GR: Intento decir humildemente cosas que creo que se palpan en la calle; cualquier persona con un mínimo de sensibilidad demócrata -no hace falta mucho más-, sabe que el momento que viene es muy duro, no es lo de siempre; por tanto, pienso que sería negligente que, quienes formamos parte de organizaciones políticas de izquierda, no inventemos algún espacio de coordinación.

También creo que hemos de reivindicar nuestro trabajo; el realizado durante seis años por ERC, Bildu, Compromís o el BNG, que no estábamos llamados a hacer determinadas cosas o representar según a quién, fuera de nuestras naciones. Lo hemos hecho y lo seguimos haciendo.

-P: ¿Cómo se concretaría este planteamiento de coalición plurinacional a la izquierda del PSOE?

-GR: Se ha escrito mucho en Cataluña sobre si esta propuesta se integraba en una especie de conspiración masónica por mi parte; pero en realidad es algo muy simple. En el pasillo del Congreso siempre hay periodistas y tengo la manía de pararme y contestar; me preguntaron qué podía hacerse para frenar lo que venía y dije algo que se estaba hablando 24 horas antes en mi barrio.

Ha de hacerse algo. Nunca he dicho cómo, tengo ideas pero tampoco quiero incomodar a nadie. Entiendo perfectamente cómo funcionan las cúpulas, la vida orgánica de los partidos, los intereses, las filias, las fobias, las listas…

-P: ¿Qué consecuencias podría tener el hecho de no articular una alternativa?

-GR: Si no lo hacemos, nos matarán por separado; también entiendo que hay partidos, empezando por el mío, que posiblemente les vaya bien en las próximas elecciones generales. ¿Pero de qué sirve lograr algunos diputados más si Abascal es ministro del Interior? Es posible, en este caso, que acabemos todos en prisión.

-P: Por otra parte, en materia de vivienda -ámbito en que las competencias están compartidas entre las diferentes administraciones-, los colectivos continúan exigiendo la intervención de los poderes públicos; por ejemplo, la moratoria de desahucios o promover el alquiler social. ¿Se está haciendo lo suficiente?

-GR: Nosotros hemos presentado una propuesta de impuesto frente a la acumulación de viviendas, tumbada en el Congreso; yo digo que claramente hay una inmensa mayoría de diputados del PSOE que tienen más de una vivienda; y esto pasa en todos los partidos; a mí, por hacer esta propuesta, formaciones políticas muy cercanas me han llamado “cubano”. Al final, lo que arrastrará a las izquierdas es no luchar por la vivienda o contra la carestía de la vida.

La Ley de Vivienda estatal ha sido un fracaso, también porque hay comunidades autónomas que la han boicoteado, como Madrid o el País Valenciano. Asimismo es cierto que la gente continúa votando al PP. Nosotros tenemos la fuerza que tenemos; en ERC 7, sobre los 350 diputados del Congreso.

Muchas veces con compañeros de Bildu o el BNG decimos que cómo es posible que nos toque esta lucha a nosotros. Posiblemente la gente también ha de ser consciente que sus partidos les están fallando.

-P: En cuanto a la política institucional en Cataluña, ha irrumpido con fuerza el partido de extrema derecha, independentista y xenófobo Aliança Catalana, liderado por Silvia Orriols. ¿De qué modo caracterizarías a este partido y cómo valoras su ascenso?

-GR: Es fascismo con estelada; como si Junts y Vox hubieran tenido un hijo. Lo cierto es que está de moda ser un chungo; por todas partes, es una gripe que hemos de pasar.

Igual que hace unos años Ciudadanos era una moda, y triunfaba, ahora cuesta mucho encontrar a alguien que reconozca haberle votado. Al menos, en Cataluña. Quiero creer que dentro de unos años ocurrirá lo mismo con Aliança Catalana.

-P: ¿Cuál es la conclusión? ¿A qué crees que responde la influencia de este partido islamófobo?

-GR: En primer lugar, no son patriotas, porque tú no puedes ser patriota odiando a la mitad de tu país. Además no son valientes, ya que no es de ser valiente meterte con el más débil, con un niño que llega en cayuco; lo valiente es meterte con los de arriba, sean Isidre Fainé, Amancio Ortega o Juan Roig.

Yo, por lo que sea, nunca veo a Abascal, Orriols o a cualquiera de estos criticando a las grandes corporaciones o los grandes tenedores; siempre se trata del negro, la mujer, el inmigrante, el catalán, el indepe.

Además, yo si fuera del CNI, unionista o españolista estaría encantado con Orriols. Y me consta que están encantados.

-P: Respecto al País Valenciano, participaste en la comisión de investigación sobre la DANA, en la que realizaste preguntas al expresidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y a la exconsellera de Emergencias, Salomé Pradas. ¿Cuál es tu valoración?

-GR: Soy un firme partidario de las comisiones de investigación. En todas las que he estado, siempre iban de lo mismo: robo, corrupciones, espionaje. Pero en el caso de la DANA estamos hablando de homicidios, de gente homicida -por su no actuación, siendo muy generosos-; y hemos visto la miseria moral a la que podía llegar un partido como el PP, que aspira a gobernar. Que dijeran según qué cosas o intentaran tapar según a quién. Estamos hablando de personas que, por no estar donde debían, hubo gente que murió.

-P: Entre 2015 -cuando entró en vigor la ley mordaza promulgada por el PP- y 2023 se han registrado más de 429.000 sanciones en relación con la “seguridad ciudadana”, según Amnistía Internacional; más del 76% de estas sanciones, por desobediencia o faltas de respeto a la autoridad. ¿Por qué no se deroga esta ley?

-GR: Sí, claro, me sabe mal decirlo pero es que todos los caminos llevan al PSOE. Para mí el escenario ideal es el actual, pero con un PSOE todavía más exigido. Si nosotros tuviéramos más fuerza -y no es ningún eslogan- y las fuerzas políticas que estamos obligando al PSOE no nos hubiéramos puesto farrucos, aquí estaría de vicepresidente Albert Ribera.

Sánchez era quien decía que no podría dormir tranquilo gobernando con Podemos. Ha habido una serie de formaciones que han cogido por el cuello al PSOE y le han dicho: “Aquí han de hacerse políticas de izquierda”.

-P: Por último, el 29 de enero disputaron un partido de baloncesto -en el pabellón Roig Arena- el Valencia Basket y el Maccabi Tel Aviv. ¿Es una manera de blanquear el genocidio?

-GR: Es como jugar contra la Alemania nazi. La diferencia entre Auschwitz y Gaza es que lo que sucede en la Franja lo estamos viendo y podría haberse detenido. Creo que Israel habría de ser un paria internacional, absolutamente aislado. Desgraciadamente, hay gente que defiende destripar con bombas a niños. Una guerra contra la infancia es un genocidio. También matarlos de hambre, como se está haciendo ahora. Creo que en este punto no hay ningún debate; forma parte de la moda actual de ser un desgraciado.

Más que un acuerdo de paz, lo que actualmente hay en Gaza es un proyecto inmobiliario. Gaza será la Riviera Maya de Oriente Medio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.