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Mensaje diplomático pero muy claro de China a EE.UU.

Fuentes: Rebelión

Quizás el presidente de China, Xi Jinping, sea el único jefe de gobierno del mundo o uno de los muy pocos que no haya recibido en la escalerilla del avión a mandatarios de turno del régimen de EE.UU., a sus llegadas a capitales en visitas de Estado.

Xi lo hizo ante el arribo la víspera a Beijing del dictador de Washington Donald Trump, quien fue sorprendido por el claro mensaje contenido en la no presencia en el aeropuerto del máximo dignatario del poderoso gigante asiático.

Analistas y medios de prensa calificaron ese hecho, prácticamente inédito, como una acción de fortaleza ante el prepotente actual inquilino de la Casa Blanca, y de demostración de que China es hoy la primera superpotencia económica internacional, solo seguida por Rusia.

Los expertos coincidieron en que Trump tuvo que acudir ante Xi en busca de apoyo para intentar salir del atolladero en que se encuentra EE.UU. por su guerra casi perdida frente a Irán, y la compleja situación interna en su país que le ha generado esa beligerancia, y otras tantas actuaciones violentas como el apoyo a Israel en el genocidio perpetrado por los sionistas contra los pueblos palestino y libanés.

Las mismas fuentes concordaron en que Trump con su visita buscó un acontecimiento de impacto que le permita mejorar su deteriorada imagen global, y entre la mayoría de sus coterráneos, muy molestos por su gestión económica doméstica y la confrontación con Irán.

Recordemos que el ocupante del Despacho Oval y su partido Republicano tendrán que enfrentar en noviembre venidero las elecciones de medio tiempo, para las cuales los augurios no son nada halagüeños para ellos, y sí favorables para sus contrincantes demócratas, acorde con diversas encuestas.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien algunos consideran uno de los principales halcones de Washington, tuvo que admitir que China representa el principal desafío geopolítico para el imperio del norte brutal y revuelto, ya en fase terminal desde hace algún tiempo.

Asimismo, reconoció que la relación entre ambos países deberá ser administrada para evitar conflictos y preservar la estabilidad mundial, y más le vale, opinan los analistas políticos.

A no pocos de esos expertos les llamó la atención las declaraciones de bajo tono del arrogante jefe de la diplomacia de la Casa Blanca, quien junto a su mandatario continuamente amenazan, chantajean, bloquean y sancionan a naciones, e incluso hablan de anexarse territorios soberanos e independientes.

Pero, por supuesto, con el gigante asiático tienen que llamarse a capitulo, e inclinarse ante sus autoridades porque carecen de otra opción.

La reciente estancia de Trump a Beijing marcó el nacimiento de una nueva era, la de un mundo multipolar con China y Rusia a la cabeza, y la muerte definitiva del dominio unipolar de EE.UU., concluyen los observadores.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.