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Otoño 2010: Una Familia Unida contra el Terrorismo y por la Justicia

Fuentes: Rebelión

El Comité Fab io Di Celmo para los 5 de la Mesa de Concertación de Solidaridad Québec-Cuba ha venido organizando una serie de piquetes frente al Consulado de los EEUU en el centro de Montreal el primer jueves de cada mes durante más de tres años. En ocasiones esta acción ha sido acompañada de la […]

El Comité Fab io Di Celmo para los 5 de la Mesa de Concertación de Solidaridad Québec-Cuba ha venido organizando una serie de piquetes frente al Consulado de los EEUU en el centro de Montreal el primer jueves de cada mes durante más de tres años. En ocasiones esta acción ha sido acompañada de la entrega de peticiones a las autoridades consulares para ser trasmitidas al embajador de los EEUU en Ottawa. Parte de esta actividad es entregada mensualmente a la prensa y en ocasiones ha sido reflejada en los medios. Ni la lluvia, ni el frío ni las tormentas de nieve han podido detener a los participantes en esta actividad mensual. Durante estos últimos años, importantes sindicatos de Québec, Diputados Federales de Québec en el parlamento Canadiense, innumerables personalidades y reconocidas figuras de la cultura han añadido sus voces a estas demandas presentadas por el Comité Fabio Di Celmo.

El primer jueves de este mes, el 9 de Septiembre, el piquete se lleva a cabo como parte del movimiento mundial en ocasión del décimo segundo aniversario del encarcelamiento de René González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Fernando González. Ellos fueron arrestados doce años atrás y sentenciados injustamente a largos períodos de prisión, mantenidos en terribles condiciones penitenciarias. ¿Por qué razón? Se infiltraron en organizaciones terroristas  que operaban esencialmente contra cubanos e instalaciones en tierra Cubana en el sur de la Florida. El objetivo de los Cinco era hacer llegar esa información a las autoridades en La Habana para que estas a su vez entregaran pruebas a Washington y que el Gobierno de los EEUU llevara a cabo acciones contra el terrorismo. Las crueles condiciones del confinamiento llegan hasta el extremo de que René y Gerardo han sido privados por las autoridades de los EEUU durante cerca de doce años de la posibilidad de ver a sus respectivas esposas Olga Salanueva y Adriana Pérez.

El 4 de Septiembre es el décimo tercer aniversario del asesinato en La Habana de Fabio Di Celmo, quien fue víctima de la campaña terrorista organizada contra Cuba entre otros por Luis Posada Carriles. Se trata del mismo individuo responsable de hacer estallar un avión en pleno vuelo sobre las costas de Barbados asesinando 73 personas que viajaban en él, el día 6 de Octubre de 1976, ya hace 34 años.

En ocasión de estos dolorosos aniversarios yo realicé una entrevista el 7 de septiembre con el hermano de Fabio Di Celmo, Livio Di Celmo (quien vive en Montreal). Al recordar a su hermano, Livio dijo que «Fabio se hizo residente canadiense en 1976 cuando tenía 11 años. Para continuar sus estudios en Italia, el pasaría los veranos en Montreal y los meses de invierno en Italia. Aproximadamente a la edad de 18 años estaba viviendo más en Canadá que en Italia y justamente antes de su muerte pasó también algunos meses en Cuba. A Fabio le gustaba Canadá por su diversidad y amaba a Montreal por sus espacios verdes, la tranquilidad social y su perfil multicultural.»

Yo le pregunté: «¿Cuáles son sus sentimientos en el décimo tercer aniversario del asesinato de su hermano y el decimo segundo del encarcelamiento de los cinco cubanos?» Livio contestó: «Yo he llegado a interiorizar que llega un punto, cuando uno está en busca de la justicia, en que el concepto de tiempo resulta obsoleto porque las cuestiones humanas se desenvuelven en su propio sistema de referencia y en la medida en que la verdad va saliendo, más y más personas se van aclarando a sí mismas y contribuyen a acelerar los eventos que están llamados a hacer justicia a los hechos ocurridos. La muerte de Fabio y el encarcelamiento de los Cinco están tan íntimamente relacionados que yo puedo decirle que si el movimiento de solidaridad mundial logra liberar a los Cinco, entonces habrá sido hecha justicia con respecto a Fabio también de algún modo. En algún momento, Luis Posada Carriles y compañía que son un subproducto de la maldad imperialista de los EEUU va a tener que vérselas con la justicia divina en la cual yo creo firmemente.»

El otoño nos muestra el hecho de que hay varias familias enfrascadas en la búsqueda de justicia.

Están las familias de los Cinco cubanos, quienes en el transcurso de la lucha en común se han fundido virtualmente en una familia como parte de la familia cubana compuesta por la abrumadora mayoría del pue blo cubano. Los mismos Cinco cubanos presos, pese a toda la falta de contacto entre ellos como parte de la tortura psicológica, han devenido una familia de cinco hermanos. Para los miles de nosotros que sostenemos correspondencia con ellos, al mismo tiempo que sus cartas reflejan sus respectivas personalidades diferentes y sus propios talentos individuales, siempre recibimos la impresión de que estamos en contacto con la misma persona. Ellos están inspirados por la misma motivación de resistir todas las presiones; están movidos por el deseo insaciable de ser fieles a sus familias y a su pueblo. Al mismo tiempo todos ellos exhiben ese rasgo sobresaliente y único de la sociedad y el gobierno cubanos: la preocupación no solo por el futuro de su país sino de toda la humanidad, antes y por encima de su propio bienestar individual.

Y aquí está la familia de Fabio Di Celmo: su hermano en Montreal, su padre en Cuba y otros miembros de la familia en Italia. Ellos reclaman justicia. Su proximidad política con los Cinco Cubanos y sus familias es tal que a pesar de la irritación y la frustración que la familia de Fabio Di Celmo ha ido soportando por más de trece anos, Livio cree en que la libertad de los Cinco por si misma va a hacer justicia a Fabio antes, aún si Carriles es juzgado y sancionado por sus crímenes, incluido el asesinato de su hermano.

Las familias del incidente de Barbados cumplirán ya más de treinta y cuatro años en busca de justicia el próximo mes de Octubre. Nada puede devolver a aquellas setenta y tres personas cuyas familias han tenido que pasar cada día de esos treinta y cuatro años viviendo con el hecho abominable de que la persona que es responsable confesa de ese crimen está caminando libremente por las calles de Miami durante muchos años. El Comité de los familiares de las víctimas de Barbados puede ser visto codo con codo con las familias de los Cinco cubanos en muchas ocasiones.

Las propias palabras de Livio y otras declaraciones de los que están directamente involucrados son buenos augurios para la continuación de la lucha. Durante estos años las diferentes familias, se puede decir así, virtualmente han convergido en una sola familia compuesta por los parientes de los Cinco, los de las víctimas de Barbados, y de la muerte violenta de Fabio Di Celmo en La Habana, unidas como hermanos y hermanas, madres y padres, hijos e hijas y otros familiares, todos demandando que se haga justicia, no mañana, sino ahora.

El Presidente Obama tiene en sus poderes constitucionales el derecho de liberar a los Cinco cubanos y abrir las puertas para que Carriles y otros sean juzgados y condenados por sus crímenes. En la medida que el primer mandato de Obama se aproxima a su fin, ¿querrá él dejar estas flagrantes violaciones de la justicia como parte de su herencia? ¿O querrá el ser recordado por la familia extendida de individuos y pueblos del mundo como alguien que se ha alzado frente a las presiones del ala extrema derecha en los EEUU?

*Arnold August (escritor/periodista/conferencista) es miembro del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco cubanos y el Comité Fabio Di Celmo por los Cinco de la Mesa de Concertación de Solidaridad Québec-Cuba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.