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Pájaro en mano

Fuentes: Página 12

Ayer cumplió cinco años el envío del primer tweet. El pasado 11 de marzo, la red de microblogging alcanzó 177 millones de tweets por día. Twitter es una plataforma planetaria para el intercambio, que aparenta ser neutral. Su rol político y los problemas de pertenecer. El primer tweet de Twitter (perdón por la redundancia) se […]

Ayer cumplió cinco años el envío del primer tweet. El pasado 11 de marzo, la red de microblogging alcanzó 177 millones de tweets por día. Twitter es una plataforma planetaria para el intercambio, que aparenta ser neutral. Su rol político y los problemas de pertenecer.

El primer tweet de Twitter (perdón por la redundancia) se publicó el 21 de marzo de 2006. Hace cinco años, así nació Twitter, después de un brainstorming de una empresa que venía en caída. «Esto será adictivo», fue lo primero que se publicó. Y vaya si tenía razón. Durante unos meses permaneció en un círculo cerrado. En tres años, dos meses y un día después, alguien tweeteó el mensaje número mil millones. Actualmente, según la empresa asentada en Silicon Valley, se envían mil millones de tweets cada semana y la red de microblogging incorpora 460 mil nuevos usuarios por día. Durante el último año, Twitter tuvo un promedio de 50 millones de tweets por día. Sólo el pasado 11 de marzo se enviaron 177 millones de tweets. Uf.

Para entender el crecimiento: después de la muerte de Michael Jackson en 2009 se enviaron 56 tweets por segundo. Después de este Año Nuevo en Japón hubo un promedio de 6939 tweets por segundo. La cantidad de usuarios móviles de Twitter aumentó el año pasado en un 182 por ciento. Actualmente tiene 400 empleados. En enero de 2008 la empresa tenía apenas ocho personas trabajando. Los números son ensordecedores. Se sabe, Twitter no es solamente una red social, sino también una red de microblogging: un lugar para contar lo que pasa (así sea personal o social) en tiempo real. Una plataforma planetaria para el intercambio en aparente neutralidad. El presente.

Inspirados en los servicios de mensajes de textos, el primer prototipo de Twitter fue desarrollado por empleados de la empresa Odeo y llegó al público el 15 de julio de 2006, pero comenzó a alcanzar popularidad luego del festival South by Southwest (Sxsw) en Austin en 2007. Durante ese encuentro pasó de tener 20 mil a 60 mil tweets por día. El 22 de enero del 2010, el astronauta T. J. Creamer envió un tweet desde una estación espacial de la NASA. El funcionamiento de Twitter es tan simple que la primera impresión que se tiene cuando un usuario saca una cuenta es que no se entiende para qué sirve. Pero vaya si sirve. Se sabe: cada usuario puede enviar mensajes con un máximo de 140 caracteres. Si uno sigue a mucha gente, verá cientos de tweets en su página principal. Si a uno lo siguen muchas personas cada una de estas personas verá lo que uno está posteando. Y los mensajes también se pueden buscar por temáticas. En general, los grandes medios cuentan la parte más naïf de Twitter: confesiones de músicos y artistas, declaraciones de políticos, experimentación de las marcas, artículos de periodistas… la obsesión de la humanidad por ser seguida. En Twitter cada usuario es su propio editor, sin tener una noción clara de las implicancias que tendrán las declaraciones en el futuro de sus acciones. Convertido en un medio de comunicación tan poderoso y con tanta penetración social en el último momento, es evidente el rol político y promotor de revueltas sociales que puede tener Twitter en algunas circunstancias.

Es una gran herramienta política y su neutralidad ha estado en la mira desde hace un tiempo. Por la velocidad con la que se mueve la información en tiempos agitados, y por la posibilidad de sumarse a cualquier conversación (hashtags) con opiniones sin edición, Twitter se ha convertido en un problema para quienes pretenden tener el monopolio de la información. Los gobiernos de Irán, China, Egipto, Túnez y Corea del Sur han suspendido el servicio, bloqueado el acceso y perseguido a usuarios «revoltosos» en varias oportunidades, mientras que también el gobierno de Estados Unidos ha pedido datos sobre usuarios «escandalosos». Twitter suspendió, por ejemplo, la cuenta de @anonymous, el colectivo de militantes cibernéticos que planeaba acciones contra los enemigos de Wikileaks.

El último gran affaire que involucra a Twitter en estos momentos ha sido el pedido del FBI –que fue aceptado por la Justicia estadounidense– de intervenir la cuenta oficial de Wikileaks (@wikileaks) para tratar de determinar si el creador del sitio Julian Assange estimuló a sus fuentes a «robar» información, entre otras cosas. Durante los primeros días del «cablegate» cuando Wikileaks comenzó a liberar a través de cinco grandes diarios internacionales 250 mil cables de embajadas estadounidenses, Twitter estuvo en la mira de blogs tecnológicos porque las palabras como «Wikileaks» o «cablegate» no estaban entre los temas más mencionados. Twitter negó las acusaciones y el tema terminó allí. Y cuando se bloqueó el dominio wikileaks.com, la cuenta oficial de Wikileaks en Twitter era el único lugar real para recabar nuevos datos sobre los cables.

El uso permanente de Twitter es por momentos abrumador, sobre todo para aquellas personas con un dejo de notoriedad. ¿Qué necesidad hay de saber que Flavia Palmiero se levantó, o se acostó o se lavó los dientes? ¿Qué grado de noticiabilidad hay cuando un periodista hace una entrevista y el entrevistado la anuncia en Twitter antes de que salga publicada? ¿Pueden controlar las empresas los tweets de sus empleados? Cada persona que hace algo, ya sea en el ambiente público o el privado, está sujeto de ser «contado» por otra persona con Twitter. Lo más curioso de todo es que Twitter es una empresa que no tiene ingresos lo suficientemente grandes en relación con su base de usuarios: este año espera facturar 150 millones de dólares. Y, sin embargo, sigue creciendo.

Como pasó hace unos años con Google, el huevito de Twitter creció demasiado. De hecho, a veces es más fácil buscar algo o alguien, o una idea, o un servicio, entre los seguidores de Twitter que en Google. La cuestión que llevó a otras comunidades a desarrollar proyectos como Identi.ca, una red de microblogging iniciada en Canadá y basada en software libre, es sobre las implicancias culturales y políticas que puede haber a nivel mundial si una red de tamaña penetración social tiene sólo residencia y gobierno legal en Estados Unidos, sus principales servidores (y por tanto la base de usuarios) están en Estados Unidos y por ende el gran espacio de intercambio global a toda velocidad está sujeto a los designios de una sola empresa en un solo país.

Twitter: @blejman

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-164598-2011-03-21.html