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«Podemos» se la puede en España: habría que podérsela también en Chile

Fuentes: Rebelión

Apenas Podemos -el nuevo partido político español surgido al compás de las movilizaciones de los indignados, las acampadas madrileñas y las mareas ciudadanas- asomó la nariz en las parlamentarias europeas de mayo pasado con cinco diputados electos, trastocó de inmediato el escenario político-social y mediático español.  Y de ahí no para de hacerlo. Lo que […]

Apenas Podemos -el nuevo partido político español surgido al compás de las movilizaciones de los indignados, las acampadas madrileñas y las mareas ciudadanas- asomó la nariz en las parlamentarias europeas de mayo pasado con cinco diputados electos, trastocó de inmediato el escenario político-social y mediático español. 

Y de ahí no para de hacerlo.

Lo que da fundamento empírico a la tesis de que la política está hecha del acontecimiento imprevisible e inesperado que constituye siempre una ocasión para quienes quieren actuar en la historia de manera decisiva. La sociedad capitalista burguesa y sus instituciones nacionales y globales no están construidas en concreto armado. Es el «cambia todo cambia …» de la hermosa canción de Julio Numhauser.

Gracias a la existencia de Podemos el voto del «cabreo» en España fue a una fuerza de izquierdas y no como sucedió en Francia, a la extrema derecha del FN de Marine Le Pen.

El nuevo partido se encuentra de cara ante el desafío de levantar una nueva forma de organización política que no reproduzca los errores de los vetustos partidos y máquinas tradicionales y que, al mismo tiempo, permita encontrar el equilibrio óptimo entre el rol a jugar por sus líderes políticos electos, los más de 400 círculos de base de Podemos repartidos por todo el Estado español y el millón de votantes en las pasadas europeas que Podemos se ha dado por tarea de continuar agregando.

Si bien no es exactamente el mismo proceso que habría que darse en algún momento en Chile, al menos cabe examinar seriamente la experiencia del Podemos como proyecto colectivo y en ruptura con el duopolio español constituido por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Popular (PP), que se alternan en el poder desde la salida de la dictadura de Franco en 1975. Duopolio español (o partidos de la casta política) que es equivalente al chileno, en el fondo, sin forzar la nota y más allá de las apariencias, con el conformado por la Concertación+PC=Nueva Mayoría-Alianza (UDI/RN y satélites Amplitud y Evópoli).

Hoy, Podemos marca sin ambigüedades la diferencia, sin bajarle el tono a la denuncia polémica y a la crítica política; elevando la calidad de la propuesta y aumentando al mismo tiempo los grados del conflicto social con las fuerzas sistémicas. Y es por esto que es la segunda fuerza política del Estado español. Rompe así con los cánones establecidos por su audacia y no por una anacrónica moderación política que le hace el juego a la impotencia política como en Chile.

Nada tiene nada que perder el partido salido del impulso de los de abajo: ni los altos sueldos, ni las prebendas de los parlamentarios españoles (que ganan menos que los chilenos) ni los privilegios, ni las ganancias de la clase empresarial.

Cabe decir que la ciudadanía europea está exigiendo el término de la reelección de los parlamentarios para que lleguen sangre fresca y nuevas ideas al sistema político.

La reciente encuesta de Metrocopia, elaborada por El País, atribuye a Podemos una intención de voto del 25% (*), superado apenas por el 27% del PSOE y por encima del 20% que logra el ultraderechista PP de Rajoy en el Gobierno. El ex Partido Comunista Español y otras formaciones (IU/ICV) obtienen 5,6%. Un Gobierno de alianza Podemos-IU/ICV es posible y genera miedos irracionales y reacciones descabelladas en la «casta política» (PSOE+PP) que condujo la llamada «transición española», hoy severamente cuestionada por la ciudadanía debido a su negativa a que la Constitución española (como en Chile) fuera obra del poder constituyente del pueblo.

En un reciente foro televisado Pablo Iglesias, ante los ataques de Felipe Gonzáles (el Ricardo Lagos+Patricio Aylwin español), denunciaba a quien fuera el símbolo de la socialdemocracia europea como «el mayordomo de Carlos Slim», el empresario mexicano más rico del mundo. Imposible no hacer algunos alcances cargados de analogía y pertinencia con la función de los mayordomos concertacionistas de las multinacionales energéticas españolas en Chile, o para ser más específico con Eugenio Tironi, el leal sirviente de Enersis y, con Enrique Correa, valet del criollo y corrupto grupo Penta.

El caso es que Podemos se desarrolla a un ritmo vertiginoso de iniciativas políticas en medio de la hostilidad de las elites económicas y de la crisis que vive la sociedad española después de años de experimentos neoliberales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y del Partido Popular (PP). Al igual que … Ud. sabe.

La nueva formación política acaba de tener en octubre pasado un Congreso amplio y sumamente participativo donde fue elegido de manera democrática a su dirección el equipo político de Pablo Iglesias (secretario general). Podemos ha iniciado un proceso democrático de elección de las direcciones comunales y además acaba de presentar un ambicioso programa económico de profundas reformas de gobierno redactado por un equipo de excelentes economistas de izquierda.

Vicenç Navarro y Juan Torres presentaron el documento marco (un aporte al debate porque no es definitivo, pese a lo que afirman algunos medios) que servirá para desarrollar el programa económico del partido. La formación ha sostenido que seguirá apostando por la auditoría de la deuda del Estado español con la banca mundial, por una renta básica digna, por la reducción de la jornada laboral a 35 horas, por el aumento de salarios y pensiones y el aumento de la imposición fiscal a los más altos ingresos y a las empresas comparable a la tributación en otros países de la OCDE (Chile, por debajo como siempre aún después de la tibia reforma tributaria cocinada del neoliberal ministro de Hacienda Arenas con la derecha piñerista y la DC).

En este escenario político marcado por un clima de intensos debates ideológicos y de ataques personales contra el equipo de Iglesias se preparan multitudinarias manifestaciones en todo el país para mostrar la fuerza de la calle y de la ciudadanía en un país atravesado por la corrupción como en Chile.

Similitudes patentes entre la política chilena y española

Recientemente, un caso de corrupción comparable por su envergadura al Pentagate de Lavín-Délano, que involucra al neoliberal Andrés Velasco, ex ministro de Finanzas de Bachelet y a otros oscuros personajes de la UDI, acaba de estallar en España. Fue revelado por hackers vinculados a Wikileaks (**) e incrimina al español Rodrigo Rato ex presidente (1996-2004) del FMI (la misma institución para la cual trabajaron Nicolás Eyzaguirre y lo hace hoy Christine Lagarde -de paso en Chile y actualmente «examinée» (investigada) por la justicia francesa por «negligencia» en un oscuro caso de traspaso de dinero estatal a un particular cuando era ministra de Sarkozy)(**). Rodrigo Rato, quien también fue ministro de Aznar, junto con otras «80 personas que forman parte de la clase dirigente española están acusadas de violación del derecho de sociedades por haber gastado un total de 15 millones de euros en discotecas, safaris o comprando objetos de lujo con tarjetas de crédito de Caja Madrid y Bankia, que no fueron declaradas al fisco»(***).

Las similitudes abundan entre los regímenes políticos chileno y español. Aquello que las elites llamaron «transición» de la dictadura franquista a eso que «llaman democracia y no lo es» (lema de los indignados españoles) se parece como un «copy&paste» a la fracasada transición chilena hacia una democracia auténtica que satisfaga, con nuevas instituciones, las necesidades en derechos sociales del pueblo chileno. Ni en España, ni en Chile han habido transformaciones estructurales de fondo. Como las que Chile necesita en educación y salud públicas, constitución salida del poder constituyente del pueblo en asamblea, pensiones, derechos y nuevas leyes laborales para negociar como es justo con los empresarios empoderados por el neoliberalismo. Soluciones a necesidades urgentes que la Nueva Mayoría y el Gobierno de Bachelet II son incapaces de implementar debido a la reacción derechista y a la imbricación a una economía capitalista globalizada en recesión que pautea para peor la economía chilena. Es lo que ha mostrado de manera flagrante durante un año de vuelta al poder la Concertación-Nueva Mayoría.

¿Es Podemos un ejemplo para las mayorías ciudadanas frustradas?

No se trata de imitar. Lo extraño es que una experiencia política tan interesante como la de Podemos no despierte debates apasionados en Chile. Pese a las grandes similitudes políticas de los dos países (en ambos las cúpulas sindicales están burocratizadas y colonizadas por los partidos de la casta política y los trabajadores deben sobrepasarlas para poder avanzar en la reconquista de sus derechos.).

Como si se hubiera perdido la fe en la capacidad de los ciudadanos para transformar la apatía, y el malestar social y político en rebeldía y organización con el fin de remecer la jaula y destruir algunas de las tenazas de la opresión como el sistema bancario-financiero y el crédito usurero-endeudamiento.

El equivalente de la casta política española en Chile es el duopolio que controla la vida política chilena desde la llamada transición a la chilena en fluida sinergia y empatía con la clase empresarial, pese a los aparentes quiproquos o dimes y diretes recientes entre ambos conglomerados. Las últimas movidas a escondidas de la casta parlamentaria chilena, al subirse de $500.000 las astronómicas dietas, muestran que esta vive en la estratósfera, se otorga los sueldos más altos de todos los parlamentos de la OCDE, incapaz de imponerse límites. Los parlamentarios están totalmente desconectados de la realidad y sin ninguna proximidad con un pueblo donde el ingreso medio mensual de los trabajadores chilenos (INE) se estima en $454.031 mensuales, de los más bajos de la misma OCDE.

La prudencia aconseja a los que aspiran conducir honestamente un proceso de cambios a bajarse de la micro de la Concertación+PC y embarcarse en la construcción de un amplio proyecto ciudadano que se mueva con el combustible de las demandas ciudadanas y con los ímpetus de los movimientos sociales para evitar las panas y el sabotaje de los mismos que gobiernan juntos a Chile desde hace ya más de cuarenta años.

 

Notas

(*) Podemos, sería, según la misma encuestadora, primero en intención directa de voto. La intención directa de voto se consigue con las respuestas de los encuestados cuando se les pregunta por quién votarían si las elecciones fueran celebradas hoy. Es algo así como la voz de la calle.

(**) Ver artículo: http://www.itele.fr/france/video/christine-lagarde-mise-en-examen-pour-negligence-91447

Además, especialistas en ética han sostenido que Christine Lagarde debería renunciar a su cargo de Directora del FMI puesto que el código de ética de esta institución clave de la globalización capitalista precisa de manera sucinta: que todos sus empleados deben evitar aún así no fuera más que «la apariencia de una conducta incorrecta».

(***) Ver artículo: a) http://www.milenio.com/internacional/PP-expulsa-FMI-Rodrigo-Rato_0_398360497.html

b) http://www.publico.es/internacional/560367/los-herederos-de-assange-dan-caza-a-rato-y-blesa?src=lmvn

«Para Victor Sampedro, autor de El Cuarto Poder en Red (Icaria), libro que analiza el impacto de las megafiltraciones en la democracia y el periodismo, Julian Assange inaugura con WikiLeaks una nueva era en la que el llamado cuarto poder, el poder vigilante, pasa de los medios de comunicación a los ciudadanos. Estos, gracias a las herramientas digitales que ofrece Internet, se convierten en filtradores de documentos que destapan las prácticas opacas de gobiernos y grandes corporaciones.»

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.