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Crónica del homenaje celebrado el día 24 de enero en París

Recordando a Daniel Bensaïd

Fuentes: Rebelión

Miles de personas que llenaban la Sala de la Mutualité rendieron homenaje a Daniel Bensaïd. Conducido por Fred Borras y Myriam Martin, ambos de la dirección del NPA y de Toulousse, como Daniel, tuvo lugar un emotivo y militante acto de recuerdo a su memoria. En el público se juntaron militantes del NPA, de todas […]

Miles de personas que llenaban la Sala de la Mutualité rendieron homenaje a Daniel Bensaïd. Conducido por Fred Borras y Myriam Martin, ambos de la dirección del NPA y de Toulousse, como Daniel, tuvo lugar un emotivo y militante acto de recuerdo a su memoria. En el público se juntaron militantes del NPA, de todas las edades, jóvenes recién llegados y veteranos de la generación del 68, representantes de otras fuerzas de izquierda, personas del mundo de la cultura, y también exmilitantes de la LCR, que compartieron aventura militante con Bensaïd y se alejaron, por cansancio o renuncia, en algún momento del camino. Un camino que como decía Daniel » fue mucho más largo de lo que imaginamos en el entusiasmo juvenil de los años sesenta» , pero que él nunca cesó de recorrer, hasta el final de sus fuerzas, y con el mismo entusiasmo que al comienzo.

El homenaje tuvo lugar justo un día después de las jornadas «Potencias del comunismo» en la Univiersité Paris VIII, organizadas desde hacía meses por el mismo Daniel Bensaïd y la Societé Louise Michel, y que contaron con la participación de reconocidos intelectuales franceses, como Jacques Rancière y Étienne Balibar, u extranjeros como Slavoj Zizek y muchos otros.

Repasando varios momentos de su vida, remontando desde atrás hasta hoy en día, intervinieron una larga lista de oradores, inaugurada por Alain Krivine y finalizada por Olivier Bensancenot: Jannette Habel, Flavia D’angeli, Miguel Romero, Carmen Castillo, Philippe Pierre-Charles, François Sabado, Gregoire Chamayou, Daniel Mermet, Alain Badiou, Edwy Plenel, Samy Joshua, Michael Lowy, Annick Coupe. Sus palabras acompañaron el silencioso homenaje que dedicamos a Daniel los miles de asistentes desde el público. Intervinieron también el poeta Serge Pey, que recitó tres poemas acompañados de una performance visual, y la conocida cantante Emily Loizeau, que interpretó tres bonitas canciones. El dibujante Charb, ilustrador de la última obra de Bensaïd, Marx mode d’emploi, contribuyó al acto con varias viñetas, proyectadas durante las intervenciones, y que dieron un toque de humor a un acto presidido por la emoción militante, sobretodo durante el pase de un breve film con imágenes y fragmentos de la vida de Bensaïd.

Muchos otros nombres conocidos de todo el mundo, que compartieron militancia con Daniel, estuvieron también en el acto, como Tariq Ali, Michael Warschawski, o Francisco Louça, así como compañeros de Izquierda Anticapitalista como Jaime Pastor, Manolo Garí, y de la dirección de la antigua LCR española como Justa Montero y Chato Galante, y otros militantes que fueron de la LCR. Tampoco faltaron representantes de varias organizaciones revolucionarias de otros países, como Alex Callinicos del SWP inglés o Ahmed Shawki del ISO norteamericano. Todo el acto estuvo marcado por un fuerte perfil internacionalista. No en vano Daniel Bensaïd fue un «internacionalista creyente y practicante» nos recordó Fred Borras en su presentación.

«Es difícil hacer un homenaje a una persona que nunca lo hubiera aceptado» empezó Alain Krivine, quien recordó los acontecimientos de mayo del 68 y el papel jugado por Bensaïd en tanto que animador del movimiento estudiantil, que «permaneció militante revolucionario desde entonces hasta ahora».

Jannette Habel, antigua dirigente de la LCR y de la IV Internacional y conocida por sus trabajos sobre Cuba y el Che habló del pensamiento político de Bensaïd, a propósito de sus ideas sobre la emancipación, recordando un debate sobre el tema la última vez que coincidieron, en la universidad de verano de ATTAC. En un momento de desconcierto para la izquierda como los años noventa, «Daniel se dedicó a la tarea de refundar sin renegar» y ahora «se trata de hacer de nuestro duelo, fidelidad a su mensaje», señaló.

Flavia D’Angeli, portavoz de Sinistra Critica, que conoció a Bensaïd, como tantos, en una de las ediciones de los campamentos internacionales de jóvenes revolucionarios, explicó que para la construcción de Sinistra Critica y, antes, Bandiera Rosa durante los años noventa, el pensamiento de Daniel «fue un impresionante instrumento con el impresionismo político» y las modas pasajeras. «Daniel nunca se paró y nosotros le daremos siempre las gracias».

Miguel Romero habló del papel jugado por Daniel Bensaïd en la construcción de la LCR española durante el franquismo, explicando la primera reunión con él en 1972 en Barcelona. «Al final de la misma, donde hablamos de todo, Daniel Bensaïd era ya para nosotros Bensa, el Bensa». Daniel, explicó, jugaría también décadas después de nuevo un papel importante en la reconstrucción de un proyecto político revolucionario en el Estado español, convirtiéndose también para la nueva generación militante en «el Bensa».

Carmen Castillo, cineasta, exiliada de la dictadura chilena y autora de Calle Santa Fe, afirmó que la solidaridad de la Ligue y de personas como Daniel Bensaïd fue fundamental para seguir adelante después del exilio. «Sin ellos no estaría aquí, no hubiera podido salir adelante». Explicó como gracias a Daniel y a otros compañeros, como Michael Löwy aprendió «que los muertos no son muertos» y a «vivir en la compañía de los ausentes». Leyó unas emotivas palabras del escritor John Berger, dedicadas a la muerte de Bensaïd.

 

Philipe Pierre-Charles, dirigente del Grupo Revolucionario Socialista (GRS) de La Martinica, recordó que Daniel Bensaïd tuvo siempre una relación particular con las Antillas. «En sus charlas en las escuelas de formación que dio durante más de 40 años», afirmó, «siempre nos chocó su profundo conocimiento de la historia, la filosofía, y la literatura de nuestro país» y rememoró la intervención de Bensaïd en una masiva conferencia en La Martinica sobre el colonialismo en el año 2006.

 

François Sabado, dirigente durante mucho tiempo de la LCR y actualmente de la IV Internacional, explicó el papel jugado por Daniel en la construcción de la IV Internacional durante los años setenta y ochenta, y en particular en países como el Estado español o Brasil, para quien el compromiso con al IV Internacional fue una forma «de anudar el hilo de la historia» y engarzar pasado y presente. «Daniel y el internacionalismo eran uno solo», afirmó. Expresando el sentir de todos concluyó: «Será duro continuar sin él. Nos ha dejado una bella herencia. Habrá que saber transmitirla y dependerá de nosotros estar a la altura.»

Gregoire Chamayou, de la revista Contre-temps, que fundó Bensaïd en el año 2001 y de la que era uno de sus co-directores, repasó su pensamiento político-filosófico, a través de citas y frases de Engels, Marx, Gramsci, Peguy, Benjamin, Lenin y Blanqui particularmente apreciadas por Bensaïd. «Nunca sabremos de donde vendrá la chispa que puede prender el fuego» nos señaló, entre otras, citando a Lenin.

Daniel Mermet, conocido locutor de radio y presentador del programa La-bàs j’y suis, donde entrevistó a Bensaïd en varias ocasiones, y a quién le dedicó un programa especial en los años noventa, recordó su figura, y su voluntad de «resistir lo irresistible». Mermet introdujo también al siguiente orador, el reputado filósofo Alain Badiou que intervino a modo de respuestas a las preguntas formuladas por Mermet. Badiou recordó su relación intelectual con Bensaïd y los debates públicos mantenidos, como resultado de visiones distintas de la política y la emancipación, pero siempre desde el mismo lado de la barricada. «Con su ausencia», dijo» hay algo que ha cambiado en el panorama intelectual, político, militante, revolucionario». Señaló que, más allá de sus diferencias, cuando fue atacado en la prensa como antisemita «el primero en salir en mi defensa fue Daniel» y, a pesar de sus visiones distintas sobre la continuidad y discontinuidad en la política, precisamente una de las virtudes de Daniel fue «la fidelidad a sus proyectos».

Edwy Plenel, antiguo militante de la Ligue, periodista de prestigio, exdirector de Le Monde y actualmente al frente del proyecto Médiapart hizo un emotivo recuerdo de la figura de Daniel Bensaïd, sus vínculos con la historia del movimiento obrero, y con la Comuna de Paris, y su interés por la «transmisión». A Daniel «siempre le molestó el marchamo generacional. Él no es de una generación, es de la eternidad».

Elias Sanbar, prestigioso ensayista y escritor palestino, afirmó, después de ser recibido por un intenso aplauso, que «Daniel era antes que nada, un resistente», y practicaba «la resistencia como hay que hacerlo, combinando acción y reflexión».

Samy Joshua, dirigente del NPA y presidente de la Société Louise Michel explicó los objetivos de esta sociedad, impulsada por Daniel como un espacio de confluencia y debate intelectual plural, en las proximidades del NPA pero independiente del mismo, y para la cual «el pensamiento a la vez coherente y abierto» de Bensaïd es un ejemplo y una referencia, para la «tarea inmensa» que tenemos por delante.

 

Michael Löwy, respetado intelectual, promotor de la red ecosocialista internacional, militante de la LCR y ahora del NPA, repasó el pensamiento político y filosófico de Bensaïd, un «comunista herético», siguiendo la fórmula empleada por ambos en un artículo conjunto sobre Blanqui. Señaló su «fidelidad obstinada a los oprimidos y la oposición a toda ortodoxia dogmática», su desprecio al «homo resignatus», y la gran calidad literaria de sus escritos, «propios de la pluma de un verdadero escritor». La mejor forma de rendir homenaje a Daniel es, dijo, «recordar las palabras del sindicalista norteamericano de la IWW, Joe Hill justo antes de ser fusilado: don’t mourn, organize! (¡no os lamentéis, organizad!)».

 

Annick Coupé, dirigente del sindicato alternativo Solidaires, destacó como para los militantes sindicales y asociativos como ella, Daniel tuvo un papel muy «valioso en el debate político de los movimientos sociales» y señaló su compromiso en la movilización intelectual en favor de las huelgas de noviembre-diciembre de 1995 contra el Plan Juppé, que marcaron el inicio de la contestación social al neoliberalismo en Francia.

 

Olivier Besancenot cerró el acto afirmando «que nos hemos reunido con el estado de espíritu de perpetuar su aventura». «Daniel», continuó, «nos ayudó a militar, fue un transmisor entre generaciones y en muchos ámbitos» y «el mejor homenaje que le podemos hacer es que esta transmisión continúe».

 

Los versos de La Internacional, cantados por los miles de asistentes, y precedidos de un larguísimo aplauso en memoria de Daniel Bensaïd, pusieron fin a un emotivo acto en el que todas y todos empezamos a asumir sin remedio que Daniel ya no está entre nosotros. 

Nunca un acto militante lleno a rebosar de gente tan triste terminó siendo un encuentro tan cálido.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.