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Se desvanece el cuadro de los diálogos con el ELN y una reseña de José Carlos Mariátegui

Fuentes: Rebelión

Incansables defensores por la salida política y el fin al conflicto armado interno en Colombia de más de cincuenta años, lanzan la Plataforma Defendamos La Paz (DLP), mediante Encuentro Virtual, llevado a cabo el pasado 17 de abril a las 10:00 horas, con positiva participación; concluyendo con Declaración redactada por el politólogo Alvaro Villarraga Sarmiento* y la cual fue aprobada.

Actividades como la realizada, acudiendo a la tecnología y superando el aislamiento por el Covid-19, reviven el sentimiento de búsqueda del fin del conflicto armado interno en Colombia, con saludable exposición de la actitud política del insurgente Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN) ante el llamado del Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez y el Papa Francisco, de un cese al fuego de los conflictos armados en el mundo, ante el grave impacto global de la pandemia para los pueblos.

Personalmente coincido con la idea y sentimientos expresados en la aludida Declaración.

No obstante, existen aspectos relevantes, que en tratándose de un planteamiento para la búsqueda alternativa de solución de conflictos, entre los cuales es avezado el Dr. Villarraga S, desdicen del factor de igual a igual nivel, de los contrarios en confrontación, que aspiran a la búsqueda de solución. Afirma la Declaración… que el gobierno de Duque ha hecho exigencias humanitarias validas tales como: que esta guerrilla deje de secuestrar y libere a todos los secuestrados… se abstenga de reclutar niños y niñas y no coloque en riesgo a la población civil con la siembra de minas antipersonal. Luego aclara: pero que la exigencia adicional de “cesar todas las actividades delictivas” no son coherentes; como quiera que son una organización levantada en armas…contra el Estado; para concluir:… que esto seria motivo de la negociación…

En lo anterior radica el meollo de la cuestión. Avalar a un desprestigiado titular de gobierno, tanto nacional como internacionalmente, asomo de validez en la preocupación y defensa de los Derechos Humanos, resulta inadmisible. La exigencia unilateral del establecimiento oligárquico a la insurgencia del ELN, de dejar o abandonar la práctica del secuestro, constituye hacer eco de una muletilla de la dictadura mediática, para confundir el entorno de una salida negociadora. El planteamiento insurgente, en torno al secuestro, es su parangón de fuerza beligerante, sustentando que al igual que el Estado contradictor tiene presos políticos, ellos tienen retenidos. Esto no es gratuito y va acorde con el Derecho Internacional (DI) y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH) , que no califica el secuestro, individual, como un delito de lesa humanidad y reserva esa calificación para la toma de rehenes. De otro lado, muy lejos de ser válido que el ELN deje de reclutar niños y niñas. En innumerables documentos ha sido clara la insurgencia del ELN que ellos no “reclutan”. Parten del presupuesto de la preparación ideológica del insurgente y quien se alista lo hace voluntariamente. Sostienen en sus documentos, entrevista y proclamas, que a sus filas no llegan menores de 17 años. La edad mínima de reclutamiento prevista en el DIHU es de 16 años. Si de niñez se trata el Código Civil (CC) colombiano, alude a infantes, antes de 7 años de edad y niños (as) de 7 años de edad. En entrevistas, Comandantes del ELN han explicado, hasta la saciedad, que situaciones particulares en medio de la confrontación ha hecho que recojan huérfanos o niños (as) abandonados. Que les dan un trato especial, conforme a los Estatutos de su organización. No puede ser avalado ese argumento gubernamental aludido en la Declaración, máxime cuando desconoce que el ELN recientemente ha liberado a una menor de 14 años en Arauca, que tenía en su poder, demostrando que estaba incurso en sus campamentos por haber sido utilizada por el ejército colombiano, para hacer inteligencia en las filas rebeldes. Además, con alusión a las Minas Antipersonal sembradas. Cierto, que no solo la insurgencia las utiliza. Existen denuncias de peso- que la Declaración desconoce- que el ejército también siembra minas antipersonales, que se dirigen a personas para que no transiten sobre ciertas zonas territoriales, que son precisamente sobre las que no tiene control el Estado colombiano, en desarrollo de la guerra sucia imperante en Colombia. La costumbre, siendo lo consuetudinario la principal Fuente de Derecho del DIH, no descalifica el uso de “armas primitivas”, “hechizas”, que son las que utilizan los insurgentes, como pueblo en armas. Esto es serio, de quilates, para que en una Declaración de tanta valía e importancia en influencia en lo perseguido a alcanzar, pueda así gratuitamente dejarse, sin aclaración valida.

Ahora bien,en cuanto a que que la exigencia adicional de “cesar todas las actividades delictivas” no son coherentes; como quiera que son una organización levantada en armas…contra el Estado; para concluir:… que esto sería motivo de la negociación… Al respecto, agregar: No deja de ser esto un lenguaje pre romance, infortunadamente utilizado en la Declaración aludida. Sin descorrer el velo no se podrá llegar a un presupuesto confiable en el alistamiento de una Mesa de Negociaciones entre el Gobierno colombiano y el ELN. Las negociaciones con las antiguas Farc fueron de imperativos categóricos. A juzgar por los enunciados eso no va a suceder con el E.L.N.

No motiva la Declaración aludida sobre los 15 puntos que le presenta la organización insurgente al gobierno colombiano. En modo alguno son condicionamientos, puesto que precedieron a aclarar “el Cese es activo, porque nos reservamos el derecho a defendernos, ante los ataques que adelantan las fuerzas estatales, integradas por tropas regulares, paramilitares y bandas del narcotráfico”.

Tampoco toma en cuenta, la Declaración, las manifestaciones previas del Negociador Pablo Beltrán (Israel Ramírez Pineda), desde La Habana, para quien «El Gobierno es especialista en pedir, nunca se les ocurrió ofrecer nada» y desconoce la designación a Francisco Galán y Felipe Torres como Gestores de Paz, agregando: “nosotros no vamos a ver bien que ahora el Gobierno los nombre como su canal con el ELN». Como pasar por alto en la Declaración que no perteneciendo ellos actualmente al ELN no tienen juego político alguno.

Siendo que la decisión unilateral de cese al fuego por parte del ELN es un acto humanitario, la Declaración insta e insiste: “El ELN debe asumir las obligaciones humanitarias que le asisten, que implican cesar todo ataque contra la población civil y conductas que configuren al derecho humanitario”. Esta es una acusación que merece el derecho de réplica. En tanto, no insta la Declaración, en comento, al presidente Duque. Le recomienda, a buen augurio: “El presidente Duque tiene la responsabilidad histórica de retomar el proceso de paz que falta para hacer posible la “paz completa”, conseguir el cierre definitivo de la guerra interna y avanzar en la superación de la problemática situación en derechos humano y humanitaria”.

Por último, la Declaración pasa por alto que el ELN proponen retomar las Conversaciones que están rotas desde enero de 2019, “convocamos al Gobierno de Duque, a reunirse con nuestra Delegación de Diálogos presente en La Habana, para concertar un Cese el Fuego Bilateral y Temporal”

Pareciere entonces que no se valorara el paso dado por el ELN, que pese a todo desconocimiento continúa insistiendo y mantiene a los Delegados en La Habana. Esto por cuanto aparenta no destacar la importancia que sea el gobierno al que le corresponde acoger similares iniciativas.

Así las cosas planteadas, resulta difícil tener que aceptar que los diálogos de paz entre el Gobierno y la guerrilla del ELN, no están a la vuelta de la esquina.

Pero no desfallezcamos que son años los llevados y acostumbrados a estos sin sabores de la política nacional.

* “Estamos seguros de que ha llegado, una vez más, el momento de hacer de la paz un propósito nacional” Álvaro Villarraga Sarmiento, Director de la Fundación Cultura Democrática e investigador del Centro Nacional de Memoria Histórica, antes de la actual administración de sesgo militarista.

RESEÑA  A  LOS  90 AÑOS  DE  FALLECIMENTO  DE  MARIATEGUI.

José Carlos Mariátegui, el Amauta de América. Peruano, nació en 1894 y falleció el 16 de abril de 1930. Amauta, órgano que Mariátegui había fundado en 1926, anunció: : “El proletariado acaba de perder a uno de sus mejores guías, uno de sus más calificados portavoces […] Muere en su fe materialista. Muere encarecidamente perseguido como todo militante leal a la causa de la emancipación del proletariado […] Mariátegui, su memoria, su vida, su obra, pertenecen al proletariado. El reivindica para sí esta herencia. Sabrá defenderla de toda mitificación interesada, sabrá elevarla con el valor digno del hombre y del maestro […] Su vida es nuestro ejemplo, su obra, una inquebrantable afirmación, su cadáver, una protesta”.

La revista Amauta resumía el ideario socialista del marxista latinoamericano, agregado a la tradición y visión cosmogénica del indígena latinoamericano. No erigió la figura del indígena en el estudio económico-social, sino en el entorno de la lucha de clases; en el conjunto de contradicciones capitalistas de concentración latifundista y despojo bárbara de tierras. Con esa revista desempeño una labor pedagógica, aunada a reflexiones sobre el arte, la política y la tradición indígena latinoamericana. Abogó el compromiso de los sectores, magisteriales, intelectuales, para la construcción del porvenir de las naciones, bajo la indoblegable égida de la ideología del proletariado. Mariátegui jamás concibió el emplazamiento de su concepción de ser la clase obrera el motor de y para la revolución socialista.

José Carlos Mariátegui, jamás desplazo o relegó la función de conducción de ideología de la clase obrera y emplazo el papel de las demás clases sociales en el rol común de construcción hacia los programas socialistas en Latinoamericana. Concibió la formación y la disciplina socialistas como una mística. Estos dos presupuestos lo erigen como el pensador del Socialismo del Siglo XXI y/o socialismo latinoamericano, bolivariano y en el fundamento de la Teología de la Liberación en el impulso del Hombre Nuevo.

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