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Sociedad civil sigue de cerca diálogo de paz

Fuentes: IPS

El gobierno de Colombia y el insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN) comenzaron este fin de semana en La Habana un diálogo exploratorio sin condicionamientos y con agenda abierta, seguidos de cerca por representantes de la sociedad civil y de la comunidad internacional

«Estaremos en el cuartito de al lado», dijo a IPS el catedrático Alejo Vargas, del grupo de garantes de la Casa de Paz (instancia de diálogo entre el ELN y la sociedad civil), para graficar su papel en las conversaciones.

El diálogo está encabezado por el alto comisionado para la Paz del gobierno colombiano, Luis Carlos Restrepo, y por Antonio García, número dos en el Comando Central del ELN.

La Casa de Paz propició un proceso de consultas entre el grupo guerrillero y diversos sectores sociales, y facilitó los contactos iniciales entre el ELN y el gobierno del derechista Álvaro Uribe, allanando así el camino para esta cita, definida como exploratoria e instalada oficialmente a última hora del viernes.

Una evaluación de esos sondeos iniciales fue entregada tanto al gobierno como al ELN antes del inicio de las conversaciones y en sobre sellado por el grupo de garantes, integrado por cinco personalidades que incluyen a Vargas y al economista y empresario industrial Moritz Akerman.

Los restantes miembros del grupo son el coordinador de la Campaña Colombiana contra Minas, Alvaro Jiménez, el ex alto comisionado para la Paz, Daniel García Peña, historiador y director de la no gubernamental Planeta Paz, y Gustavo Ruiz, representante de la sociedad civil.

«Creo que las dos partes han reconocido que nos necesitan para ayudar a encontrar caminos de solución. Ojalá podamos estar a la altura de nuestros compromisos», dijo a IPS Akerman, coordinador de la Casa de Paz.

Analistas señalaron que el papel protagónico de la sociedad civil en la búsqueda de una salida política al conflicto colombiano es irreversible, y ha contribuido a crear condiciones para el acercamiento, pese a las posturas antagónicas.

Para nosotros, la paz no es un momento, sino la creación de un escenario donde la gente se siente a participar. «Si no se motiva la participación de la sociedad, el camino va a ser complejo», indicó García a periodistas.

Las conversaciones, que están previstas a desarrollarse hasta el jueves 22, aunque no se descarta que finalicen algunos días antes, comenzaron en un ambiente de respeto y de moderadas expectativas, marcadas por discursos en los que ambas partes sentaron sus diferentes enfoques del conflicto.

«Un proceso de paz real deberá conducirnos a producir cambios estructurales en el ámbito social, político y económico», señaló García, para quien ese camino pasa también por la solución de la crisis humanitaria que ha dejado «millones de víctimas» en el país.

Para el líder rebelde, nunca antes las dos partes habían estado «tan distantes como en la actualidad». Sin embargo, «venimos abiertos a escuchar al gobierno y esperamos que el gobierno también acuda con la misma disposición», recalcó.

A su vez, Restrepo dijo que un «profundo abismo» separa al gobierno de Uribe del ELN. No «sería honesto ni correcto» aminorar las «contradicciones», que, «en gran parte son causa del sufrimiento del pueblo colombiano en las últimas década»», indicó.

El alto comisionado para la Paz aseguró además que no desea «generar falsas expectativas» y prometió actuar «con prudencia y persistencia, tratando de consolidar paso a paso el proceso».

Estas posturas confirmaron las pocas expectativas que tenían algunos analistas sobre los resultados de la cita, aunque sin dejar de reconocer que el sólo hecho de que el gobierno y el ELN hayan decidido sentarse cara a cara es de por sí un paso fundamental.

«Lo único concreto que puede resultar de esta primera reunión es que se dé una segunda reunión, que se dé continuidad, que no sea un encuentro más que queda en el aire, sino el inicio de un proceso que pueda conducir hacia adelante, hacia una solución política al conflicto», comentó García Peña a periodistas.

Las pláticas son seguidas de cerca por diplomáticos de España, Noruega, y Suiza, países acompañantes del proceso, y por integrantes de una comisión civil facilitadora, que agrupa a personalidades políticas e intelectuales de Colombia.

También el escritor colombiano y premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez se dejó ver por el escenario de la cita y su presencia dio a la sesión inaugural un tono distendido, matizado con bromas y risas.

El acercamiento con el ELN se produce en momentos que el presidente Uribe prepara su campaña para ser reelecto en los comicios del año próximo, aunque García restó importancia al hecho.

«Qué interesante que en medio de una campaña electoral, el país pueda conocer reflexiones, puntos de vista, propuestas, inquietudes, frente a como construir la paz», comentó en conferencia de prensa.

Pero observadores del encuentro van más allá y consideran que si el presidente Uribe y el ELN avanzan en la lógica de un acercamiento habrá un consenso entre todos los candidatos de los próximos comicios a favor de una solución política.

«Eso es importante, porque no habría opositores de la solución política en la campaña que viene si este proceso se mantiene», comentó a IPS Marco Romero, catedrático y miembro de la comisión civil facilitadota.

A la apertura de la reunión asistió también el vicecanciller cubano Rafael Dausá, quien dio la bienvenida a los participantes y expresó el compromiso de La Habana con el proceso de paz colombiano, así como funcionarios del gobernante Partido Comunista de Cuba.

El ELN es la segunda guerrilla izquierdista de esa nación sudamericana después de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Ambas fueron fundadas en 1964, aunque con orígenes distintos.

Mientras las FARC, de orientación comunista, tienen una fuerte raigambre campesina y sus fuerzas provienen de la guerra civil de mediados de los años 40, el ELN se inspiró en la revolución cubana y en la Teología de Liberación, corriente crítica de pensamiento dentro de la Iglesia Católica latinoamericana. Muchos de sus miembros fueron y son intelectuales.
En el añejo conflicto colombiano actúan además escuadrones de la muerte estrechamente ligados al narcotráfico, que desde finales de los años 90 se presentan como ejércitos locales agrupados como Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), ahora en trance de desmovilización de buena parte de sus efectivos.