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La equidistancia niega el derecho a la verdad

Fuentes: Mundo Obrero [Imagen: Cartel de las Jornadas. Créditos: tomada de Mundo Obrero]

El PCE ya denunció en su momento el intento de sustituir la memoria democrática en comunidades autónomas gobernadas por la derecha y la extrema derecha por un constructo engañoso denominado “memoria de la concordia” basada en la reivindicación de la equidistancia entre víctimas y victimarios.

La equidistancia, el negacionismo, el revisionismo histórico, forman parte de un intento de memoria colectiva que niega a la ciudadanía el derecho a la verdad, proclamado como derecho humano el 21 de diciembre de 2010 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En tiempos convulsos, de no respeto al multilateralismo ni al derecho internacional, donde los matones campan a sus anchas, no son casuales actos como el organizado en Sevilla “1936: La guerra que todos perdimos”. 

Los sectores reaccionarios y fascistas que impulsan la memoria antidemocrática tienen muy claro que quien domina y controla la interpretación del pasado, domina y controla también los comportamientos sociales y políticos del presente. En un intento de debilitar la democracia, la reacción trata de incorporar su “memoria de la concordia” en su lucha cultural de debilitamiento de la democracia. 

El derecho a la verdad supone reconocer que en nuestro país en 1936 lo que se produjo fue una sublevación militar contra un gobierno legítimo y democrático. Frente al golpe fascista, las fuerzas democrática agrupadas en el Frente Popular intentaron defender la legalidad vigente, y el triunfo del golpe militar fue sucedido por la dictadura franquista.

La Ley de Memoria Democrática de nuestro país recoge el derecho a la verdad, justicia, reparación y no repetición. La garantía de no repetición sólo es posible con una visión antifascista del momento histórico: el componente del golpe militar y la dictadura franquista estuvo en la persecución y eliminación de las fuerzas democráticas que se opusieron al fascismo. 

El deber de memoria corresponde a todo Estado democrático que haya sufrido episodios de graves y masivas violaciones de los derechos humanos, como ocurrió en España desde el golpe de Estado contra la Segunda República hasta la transición al actual régimen monárquico-parlamentario. 

El derecho a la verdad: la recuperación del significado histórico de lo que supusieron para las clases trabajadoras y para la sociedad española los dos periodos republicanos en nuestro país de avances de derechos y modernización de la sociedad, las falsedades ahistóricas que la derecha y la ultraderecha levantaron y siguen levantando, pretendiendo volver a una sociedad en blanco y negro, la alargada sombra del nacionalcatolicismo sigue proyectada en nuestro país, con formulaciones patriarcales, actitudes machistas y supremacía de género en parte de la población española.

El coordinador federal de IU, Antonio Maillo, ha publicado hoy sus motivos para no acudir a esas jornadas a la que estaba invitado a participar: los principios de justicia, verdad, reparación y no repetición. Deseamos que esta decisión cale en el resto de componentes demócratas de este evento y no se blanquee un acto que justifica la equidistancia y la no verdad.

La memoria democrática en nuestro país es antifascista. Verdad, justicia, reparación y no repetición.

Yolanda Rodríguez González es responsable de Memoria Democrática del PCE.

Fuente: https://mundoobrero.es/2026/01/25/la-equidistancia-niega-el-derecho-a-la-verdad/