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Groenlandia o por qué la crisis climática es el nuevo orden mundial

Fuentes: Climática [Imagen: Desprendimiento de hielo del glaciar Russel, Kangerlussuaq, Groenlandia, julio de 2022 Foto: Sepp Kipfstuhl, Alfred Wegener Institute]

Venezuela, Groenlandia y las nuevas rutas del Ártico: cómo la crisis climática está reordenando la geopolítica global

El interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por Groenlandia no es nuevo, ya lo había comentado al inicio de su segundo mandato (en enero de 2025) y también lo hizo durante el primero (en 2019). Tampoco lo es el interés de Estados Unidos. En 1946, el presidente Harry Truman ofreció 100 millones de dólares a Dinamarca por la isla (lo que equivaldría a 1.622 millones de dólares ajustados por la inflación), muy lejos de los 700.000 millones que ofreció Trump. Pero ¿por qué?, ¿qué tiene tan valioso Groenlandia que no tenía antes? O, mejor dicho, ¿qué no tiene ahora que sí tenía antes?, ¿por qué es hoy tan estratégica?

Empecemos por lo que sí tiene,

Groenlandia tiene un subsuelo rico en recursos geológicos: petróleo, minerales y tierras raras. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) estimó en 2023 que la isla más grande del mundo podría tener unas reservas de petróleo equivalentes a 16.7 mil millones de barriles de crudo y 2.6 mil millones de metros cúbicos de gas fósil.

Sin embargo, en 2021, Groenlandia prohibió las nuevas exploraciones de petróleo y gas en alta mar, algo que seguramente Trump revertiría si llegara a hacerse con el control de la isla.

Las reservas mineras de Groenlandia también son de especial interés tanto para la Unión Europea (la isla posee entre 25 y 27 de los 34 minerales críticos identificados por la Comisión Europea), entre los que se destacan las tierras raras. [Conviene aclarar que no se denominan “tierras raras” porque sean escasas en la corteza terrestre, sino porque están muy dispersas y mezcladas con otros minerales, lo que hace su extracción compleja, costosa y altamente contaminante].

Tanto estos minerales críticos como las tierras raras son esenciales para la fabricación de tecnologías renovables, baterías, electrónica y otros sectores industriales clave. Además, Groenlandia también alberga uranio, litio, grafito y otros minerales clave para la industria aeroespacial. Concretamente, el USGS estima que la isla puede tener unos 36 millones de toneladas de tierras raras y unas 235.000 toneladas de litio.

Con estos recursos, Donald Trump podría buscar hacerle frente al líder en el mercado de producción, manufacturado y exportación de tierras raras, China.

Sin embargo, la lucha geopolítica por estos minerales no es el único factor que le interesa al presidente de los Estados Unidos, otra de las principales razones son las nuevas rutas marítimas árticas.

Lo que Groenlandia no tiene, o cada vez tiene menos: hielo

Trump puede negar el calentamiento global, pero no puede negar sus consecuencias: el Ártico se está calentando mucho más rápido que el resto del planeta y Groenlandia es uno de los grandes epicentros del deshielo. Actualmente pierde cinco veces más hielo que hace 20 años debido al calentamiento global, a un ritmo de 30 millones de toneladas de hielo por hora.

Esto hace que las rutas árticas tengan cada vez más protagonismo en el comercio marítimo mundial. En 2023, el tráfico marítimo en el Ártico aumentó un 37 % respecto a la última década.

Pero lo realmente disruptivo es la futura ruta transpolar ártica, que reduciría aún más los tiempos de transporte y, por lo tanto, costes logísticos y de combustible. Hoy en día, existen dos rutas árticas: la del Noroeste y la del Norte. La primera quedó abierta al tráfico marítimo, por primera vez, sin rompehielos, en 2007; y la del Norte, pegada a la costa siberiana, en 2017. Sin embargo, la transpolar ártica, es decir, la que atravesaría el Ártico por la mitad, se espera que sea navegable antes del año 2060, en verano y en otoño. Una vez más, al igual que las otras rutas, como consecuencia directa del deshielo provocado por el calentamiento global.

Nuevo Orden Mundial y Foro de Davos

Puede parecer que la relación entre la crisis climática y la geopolítica actual esté forzada, pero todo lo expuesto hasta ahora responde a dinámicas muy concretas: la búsqueda de recursos fósiles que perpetúan una economía causante del cambio climático; la carrera por minerales críticos necesarios para la transición energética y tecnológica o el aprovechamiento de nuevas rutas comerciales abiertas por el propio calentamiento global.

El análisis del Foro Económico Mundial1 sobre los principales riesgos globales a corto y largo plazo refuerza esta lectura: conflictos geopolíticos, desinformación, eventos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad o escasez de recursos aparecen estrechamente interconectados.

Estos espacios suelen ser un momento que los asistentes aprovechan para marcar agenda y dar mensajes de cómo la humanidad debería enfrentar estos problemas. Una oportunidad que el presidente Trump no pudo dejar escapar y que, como no podía ser de otra manera, utilizó para desinformar sobre las energías renovables. Concretamente, sobre China y la energía eólica diciendo que China exportaba muchos aerogeneradores pero que el país asiático no tenía esta energía. Bulo que fue rápidamente verificado por los medios de comunicación.

La cuestión no es solo que China lidere la energía eólica a nivel mundial, sino que cuenta con más potencia instalada que los siguientes 18 países juntos. Además, ni los aranceles estadounidenses han frenado su auge exportador ni EE. UU. puede competir con China en el mercado global: el 70 % de los países comercia más con China que con EE. UU., y más de la mitad lo hace al menos el doble. Una hegemonía que también se extiende al mercado de la llamada cleantech, “tecnología limpia”: vehículos eléctricos, baterías, placas solares o aerogeneradores—, hoy claramente dominado por el país asiático.

La crisis climática no actúa como un factor más, sino como un acelerador que reordena prioridades, alianzas y conflictos a escala global. Condiciona la competencia por los recursos, redefine el valor estratégico de territorios antes periféricos y abre nuevas rutas comerciales al tiempo que intensifica desigualdades y tensiones geopolíticas. En este contexto, el llamado “nuevo orden mundial” no se está construyendo al margen del clima, sino a partir de él: sobre un planeta cada vez más limitado, más inestable y determinante para las decisiones políticas y económicas del presente.

1 El Foro de Davos o Foro Económico Mundial es una reunión anual que alberga a líderes políticos internacionales, líderes mundiales y otras personas relevantes y que tiene el objetivo de analizar los problemas las relevantes que afronta el mundo a nivel de economía, salud, tecnología, medioambiente, etc.)

Fuente: https://climatica.coop/groenlandia-crisis-climatica-y-nuevo-orden-mundial/