Joyce Chimbi

Artículos

NAIROBI – Los niños que lavan la ropa en los ríos, los que mendigan en las calles, los que venden en forma ambulante, los que caminan kilómetros en busca de agua y leña, los que compiten con manos más viejas y experimentadas en la recolección de café o té, o los que trabajan como niños soldados, son imágenes familiares en el Sur en desarrollo.

Los jóvenes desempleados son especialmente atraídos por las mafias del tráfico de seres humanos en Kenia, cuyo Gobierno combate el delito, pero con pocos medios y esfuerzos que la covid-19 alteró.

La educación de calidad, segura, con perspectiva de género e inclusiva para los niños y niñas de África está cada vez más fuera de su alcance de la mayoría de la infancia del continente, dicen los expertos.

NAIROBI – Una mañana de 2016, el hijo de tres años de Lillian Nekesa se despertó con los clásicos síntomas de la malaria, inicialmente similares a los de una gripe. No era el primer encuentro del niño Kevin con una enfermedad que puede ser mortal.