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¿Por qué se le ha hecho “pasar de moda” pese a reiterados avisos de urgencias?

¿Por qué cada vez se habla menos del decrecimiento?

Fuentes: Rebelión

Causas alarmantes y suicidas debidas al crecimiento económico oligárquico

Existen causas alarmantes debidas al crecimiento económico oligárquico (el único crecimiento económico que existe en este sistema neoliberal).Son sobrados los motivos y causas, que vamos a ver en este epígrafe, para considerar necesario superarlas por ser desastrosas y suicidas. Y es que ya está resultando urgente iniciar un nuevo modo de vida basado en un decrecimiento económico respetuoso con la naturaleza y que evite el agotamiento de recursos y el Cambio Climático. Estas causa las describo sucesivamente a continuación.

La teoría del pico de Hubbert

La teoría del pico de Hubbert, o teoría del pico del petróleo. Hubbert predijo en 1956 que la producción mundial de petróleo llegaría a su cenit y después declinaría tan rápido como creció siguiendo una curva en forma de campana. Pero en 2026 el pico ya fue superado hace algún tiempo. La Asociación para el Estudio del Pico del Petróleo y del Gas (ASPO en inglés), considera que el pico del petróleo habría ocurrido en 2010, mientras que el del gas natural ocurriría algunos años más tarde y hay autores que lo sitúa hacia el año 2040. Gran parte de la industria petrolera y de los automóviles afirma que la teoría de Hubbert es falsa o, como mínimo, la omiten y ocultan. Pero lo cierto es que existe el riesgo de que a consecuencia de un profundo descenso de las energías del petróleo y gas se reinicie la explotación masiva del carbón que es mucho más contaminante de la atmosfera y que acelera mucho más el cambio climático y el calentamiento global. Los efectos irreversibles y suicidas sobre el clima del consumismo debido a las combustiones de los recursos de energía fósiles, según algunos, podrían hacerse notar antes que el agotamiento del crudo. Después del pico, la producción disminuye irremediablemente y cada vez más rápido. Actualmente, se extrae al mismo nivel que durante la década de los 40 y para el año 2030, se proyecta un aumento de la demanda mundial de petróleo del 37%. Todo ello debido en gran parte al aumento de la demanda en el sector del transporte, que es el más importante y de mayor crecimiento; este crecimiento de consumo energético proviene principalmente de la demanda de vehículos de combustión, del comercio globalizado y de la agricultura moderna, que consume una cantidad ingente de amoníaco para fertilizantes obtenido de combustibles fósiles, principalmente del gas natural. Incluso se puede llegar a admitir que cuando 2000 millones de chinos e indios conduzcan su coche privado por las gigantescas estructuras viales (autopistas, puentes de vértigo, túneles interminables), todos los terrícolas ya nos habremos muerto asados por el calentamiento global.

Revolución verde

El proceso llamado «Revolución verde», consiste en emplear desorbitadas cantidades de energía fósil(en forma de pesticidas, fertilizantes y combustible para tractores y trasporte) para obtener gran producción de alimentos. Pero esta revolución tiene poco de “verde” pues influye significativamente en el cambio climático y en el agotamiento de recursos no renovables. Además, la Revolución verde tiene desorbitados costos energéticos, ya que actualmente por cada caloría de comida se necesita emplear entre 5 y 15 calorías de energía fósil para su producción y su distribución. Se prevé que una disminución en los suministros de crudo causaría el colapso de la agricultura moderna que revertiría en una drástica reducción de la producción de alimentos que podría producir hambrunas masivas. La escasez de petróleo podría obligar a cambiar los métodos agrícolas hacia la llamada agricultura biológica menos dañina medioambientalmente pero también menos intensiva. Otro factor significativo sobre la demanda del petróleo ha sido el crecimiento demográfico humano, por lo que, de cara al futuro, sería necesaria una reducción de la población a base de una reducción controlada con la planificación familiar de la natalidad.

Tasa de Retorno Energético

Existe el concepto de la Tasa de Retorno Energético (TRE) que consiste en considerar que para la obtención del petróleo se requiere energía para su extracción, El TRE es la relación existente entre la cantidad de energía que hay que aportar en el proceso de extracción y la cantidad de energía en petróleo que se obtiene. Este ratio ha ido perdiendo eficiencia a lo largo del tiempo a medida que se explotan yacimientos cada vez más inaccesibles. Cuando empezaron las extracciones de petróleo a mediados del siglo XIX los campos petrolíferos aportaban 50 barriles por cada barril usado en la extracción, el transporte y el refino. Actualmente solo se recuperan entre uno y cinco barriles de crudo por cada barril usado en el proceso. Cuando se llega a un estado de disminución de la productividad de extracción en el que por cada barril invertido en la extracción solo se obtenga otro barril de petróleo, la rentabilidad de la extracción será cero y en ese momento no tendrá sentido seguir extrayendo y el pozo se abandona se puede llegar a pensar erróneamente que la energía que se use para la extracción podría provenir de fuentes de energía alternativa. Pero el problema es que el aporte de las energías alternativas es muy escaso, ya que del potencial energético alternativo solo se aprovecha una reducidísima proporción; por ejemplo, solo un 10-20% de la luz solar incidente sobre las células solares se convierte en electricidad: y por otra parte solo se logra extraer un 35% del petróleo en un yacimiento promedio. Los que apoyan que con más dinero es posible encontrar soluciones alternativas al problema de las energías fósiles y al amenazante cambio climático, se equivocan; ello no es una utopía sino una quimera. Pues el dinero con el que quieren paliar al pico del petróleo proviene de la propia energía fósil que necesita en sus grandes actuaciones de “reciclaje”. En general, los gobiernos no suelen estar a favor de la moderación de consumo de petróleo; por el contrario, con visión cortoplacista fomentan el consumo muy por encima de la saciedad el consumismo. Por ejemplo, en los EE. UU. los automóviles de alto consumo están más exentos de impuestos que los vehículos pequeños para favorecer justamente a la decadente industria automovilística de los EE. UU.

El crecimiento económico oligárquico impone el olvido de la urgente necesidad del decrecimiento económico

El sistema del crecimiento económico oligárquico rechaza enérgicamente cualquier movimiento social que pueda influir en contra de este tipo de decrecimiento. Y con su casi infalible poder mediático consigue neutralizar estos movimientos decrecentistas, olvidaron incluso que sean odiados por la gente que no le gustan las verdades incomodas. Y todo, con la finalidad de poder acelerar, sin interferencias, el crecimiento económico del PIB, que es exclusivo de las oligarquías de las multinacionales del Neoliberalismo global. Impulsan una aceleración suicida al originar males irreversibles como lo son los ya citados: el calentamiento global, el cambio climático, la desertificación, el agotamiento de recursos no renovables, etc.

Las mentiras de los imperios

Todos los imperios han estado fundamentados en la mentira y en el engaño para oprimir y expoliar más fácilmente. Estos son expertos en hacer de verdades de mentira y de mentiras verdades. Por ejemplo, el emperador romano Constantino consiguió vencer a los cristianos que eran perseguidos por ser antisistema imperial, convenciéndoles que el imperio iba a comenzar a ser cristiano, pero que además también, sería universal (es decir globalizado), esto es católico [1], que significa universal, imperialista. De forma que lo que quedó al final fue un cristianismo imperial, en lugar de anti imperial. Propuso un cristianismo que sería: católico Apostólico y Romano, pero mucho más católico y Romano que cristiano, incluso la sede seguiría situada en la Roma imperial. Y los libros de historia nos dicen que el emperador Constantino se convirtió al cristianismo, aunque más bien lo que sucedió fue que el cristianismo antiimperio se convirtió en imperialismo. Tan católico fue el resultado, que desde entonces venimos todos los países contabilizando los años, según nos impusieron universalmente el imperio católico. Por eso hoy todos decimos que estamos en el año 2026. Y aun seguimos en el Imperio Romano transmutado.

Un engaño algo similar, se ha producido hoy con la idea de “ecológico”, que ha sido secuestrada por el imperio neoliberal global. Hoy es todo “ecológico” y podríamos decir que católico (universal). Y es que, en efecto la palabra “ecológico” la aplican sistemáticamente las grandes corporaciones multinacionales porque se han percatado de que poner ese marchamo a sus productos resulta muy rentable. Vende estos productos seudo ecológicos a gentes candorosas que confían en que los productos son verdaderamente ecológicos. Pero no lo son, son solo un engaño. Un ejemplo muy representativo fue el de la “Cumbre de Río+20” de Rio de janeiro en 2012. En ella los EE. UU. y la UE firmaron un mega-Acuerdo Marco Comercial en el que se establecía un intercambio de “productos ecológicos” europeos y de EEUU, que en realidad no eran ecológicos, aunque llevase la etiqueta, pues no pueden ser productos ecológicos aquellos que gastan ingentes cantidades de energías fósiles en el transporte de una masiva cantidades de productos “ecológicos” a más de 15.000 kilómetros de distancia; mucho de ellos por avión, para evitar fechas de caducidad. Este despilfarro de energía y de engaño no es compatible con la verdad ni con la necesaria lucha en pro de la defensa dela biosfera.

La actual acelerada crisis energética.

Ya es bastante claro que el calentamiento global lleva décadas acelerándose. También se ve evidentemente que las reservas de energías fósiles están llegando a mínimos. De ahí que todas las potencias planetarias estén disputándose ferozmente lo que queda aún de estas energías, en una guerra por el petróleo, y recursos necesarios para las tecnologías punta, es casi lo único que mueve a los gobiernos dominados por las multinacionales. Los países ricos en recursos no renovables son polos de atracción, y de conflicto bélico, tal son los casos de: Irak, Libia, Bolivia… y ahora lo son Irán, Groenlandia, Venezuela, México, Canadá… Todos quieren estos recursos para seguir acelerando el crecimiento económico oligárquico, son insaciables, pero con su obsesión cortoplacista son incapaces de ver que este despilfarro innecesario, que se considera imprescindible, terminará más pronto que tarde con todos estos recursos no renovables.

Por ejemplo. se da el caso relativamente recién, de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, declaró públicamente: “Venezuela tiene mucho petróleo, petróleo para más de 100 años”. Pero es que cien años son muy pocos años, así que lo cierto es que no tienen mucho petróleo, aunque sean las reservas mayores del planeta. Y es por estas mayores reservas de Crudo del Planeta por lo que EE. UU, Rusia y China están disputándose estas últimas migajas de petróleo. Pero ni siquiera se les ocurre pensar en algo inevitable ¿y después de 100 años qué? Y es que estos cortoplacista son incapaces de pensar en más largo plazo de 100 años, al final de los cuales sobre vendrá el gran suicidio, si no es que antes hayamos perecido todos por el calentamiento global en repetidas ocasiones a lo largo de casi un siglo.

China nos habla de su “progresista capacidad” para una descomunal proliferación de coches eléctricos y baratos, cuanto más baratos sean estos, más inundación de coches habrá. Es algo similar a lo que está pasando con esta inundación universal de plásticos, precisamente porque son muy baratos. Según esto podríamos imaginarnos que en pocas décadas en el planeta Tierra podrían existir 4.000 o 5.000 millones de automóviles eléctricos aparentemente no contaminantes, pero que no es así por 3 razones.

La primera razón: es que para la producción de energías alternativas (como lo son las necesarias para los coches eléctricos) se necesitan tierras raras (de existencia limitada) y grandes cantidades de petróleo para extraerlas.

La segunda razón: no habrá suficiente petróleo para extraerlas.

La tercera razón; es que tampoco es posible usar energías renovables para la extracción, pues el rendimiento de estas no llega ni al 20% de la energía solar eólica incidente.

Dicho de otra forma, la casi ilimitada producción de coches eléctricos prometida es totalmente quimérica por estas tres razones que acabamos de ver. Pero es que, además, lo más esperable es que antes de agotar las migajas de petróleo, que aún existen, se haya llegado a un calentamiento global que impida la vida de todas las personas (incluidos los crecentistas oligárquicos generadores del calentamiento) todos los animales y todos los vegetales. Todos cocidos por este calentamiento global ocasionado por las combustiones de recursos fósiles. Y se da el caso de que, según el Global Carbon Atlas, en el año 2021China ya era el mayor culpable de este mortal calentamiento global, con el 30.9% de emisiones de CO2; ya seguido muy por detrás de EE. UU, el anterior campeón, que en el mismo año solo tenía el 13.5%. Es decir, que ya en el 2021 China generaba más del doble de CO2 que los EE. UU.

Y no es que esta tragedia no haya sido anunciada

En el 1956 (hace 70 años) Hubbert ya habló del pico del petróleo y de lo limitado de sus reservas.

Pero pronto el sistema no hizo caso y con su poder mediático consiguió que el urgente aviso cayera en el olvido.

Después vino Nicholas Georgescu-Roegen quien hizo una fundamental critica a la economía neoclásica por mecanicista; era partidario de la bioeconomía. En 1962 escribió un libro titulado “La decressance” que trataba de entropía, ecología y economía y al final concluye que era indispensable iniciar un decrecimiento económico.

Pero pronto el sistema no hizo caso y con su poder mediático consiguió que el urgente aviso cayera en el olvido.

Después, en 1968, vino el Club de Roma, que reunía a un centenar de científicos, economistas e industriales de 52 países, con un gigantesco ordenador, construyeron un modelo matemático con el que sacaron luz sobre los graves peligros del crecimiento, cuyas conclusiones denominaron “Los límites del crecimiento”, Estas conclusiones preveían: “Que, de seguir las tendencias actuales, se excederá la capacidad del planeta para sostener una población siempre creciente. Acto seguido, los científicos, Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jrgen Randers Wllliam y W. Behrens, publicaron un libro (1972) titulado “Los límites del Crecimiento” en el que se explican los desastrosos efectos del crecimiento económico oligárquico si no se toman medidas decrecentistas. Pero pronto el sistema no hizo caso y con su poder mediático consiguió que el urgente aviso cayera en el olvido.

Luego, hacia el año 2003, vino un nuevo movimiento decrecentista que volvía a recordar lo gravísimo de “Los límites del crecimiento” y sus suicidas consecuencias. Este movimiento decrecentista surgió primero en Francia con Serge Latouche, dos años después sobre 2005 en Italia con Maurzio Pallante y pocos años después 2009 en España con Carlos Taibo. Yo mismo publiqué en el año 2009 (aunque empecé a escribirlo en 2007) un libro sobre el decrecimiento económico titulado “El crecimiento mata y genera crisis terminal”; al que siguieron mis siguientes seis publicaciones sobre el decrecimiento. Pero pronto el sistema no hizo caso y con su poder mediático consiguió una vez más que el urgente aviso cayera en el olvido. El neoliberalismo global estaba demasiado afanado con el crecimiento económico oligárquico el único que existe en este sistema crecentista.

Lo más básico que el movimiento decrecentista se plantea para un futuro más seguro

Lo que el movimiento decrecentista se plantea para un futuro más seguro es una reducción de la demanda a través de cambios en el estilo de vida. Plantea simplificar nuestra sociedad, y sobre todo, nuestro modo de vida, ya que cuanto más compleja sea más energía requiere. Será necesario modificar muchos hábitos de elevado consumo, despilfarrador de energía, por otros mucho más moderados, eficientes y baratos. Por ejemplo, el uso de bicicletas para el transporte en ciudad, así como comer alimentos cocinados en casa, producidos en proximidad y ecológicos, que no provengan de la agroindustria que usa insumos químicos agrotóxicos perniciosos para nuestra salud y para la de los suelos del cultivo, que a largo plazo resultan contaminados y estériles.

También habría que reducir el gasto en embalajes y envases de los alimentos, primando la venta de productos a granel, frescos, y de cercanía (kilómetro cero) que, además, serán más sanos. Así mismo, sería preferible que cada persona trabajara en lugares cercanos a su casa minimizando así los gastos en desplazamiento. Además, debería superarse la adicción al endeudamiento que permite al consumista seguir las inducciones del marketing comercial desmesurado, lo que en definitiva conduce a un aumento, innecesario, de nocivo consumo energético.

Por consiguiente, si queremos no acelerar el agotamiento de recursos energéticos perecederos, cada vez más gente tendrá que reajustar su modo de vida a un ritmo más tranquilo y sosegado en vez del acelerado ritmo actual. La sociedad debería emprender cambios desagradables. Se trabajaría más para poder reemplazar el trabajo hecho hasta el momento por las máquinas. Los aviones y los coches serían reemplazados por los trenes y los barcos como medios de transporte. Habría que terminar con la manía consumista de la adicción a los viajes en avión a las chimbambas. La gente viajaría mucho menos quedándose mucho más en casa durante las vacaciones. Habría que dejar de usar el aire acondicionado excepto en casos especiales como hospitales o en una residencia de ancianos. Todo esto con la finalidad de evitar que siguiera aumentando el calentamiento global y el cambio climático suicidas.

Por todo esto resulta urgente iniciar un cambio del modo de vida hacia otro más frugal. Más mesurado, como dirían los estoicos.

Nota:

[1] El vocablo católico derivada del latín tardío “catholicus”, del adjetivo griego καθολικός, katholikos, que significa universal)

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.