No son pocas las cobardes artimañas que Estados Unidos a utilizado para doblegar a la Revolución y el heroico y digno pueblo cubano, son décadas de pretender construir un andamiaje basado en la mentira, la violencia y la guerra en muchos frentes para justificar violaciones al derecho internacional como la soberanía, la libre determinación de los pueblos y la prohibición del uso de la fuerza. Desde las masivas campañas de desinformación en redes sociales a través de bots y algoritmos, hasta el uso de fake news en medios de comunicación financiados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a través de la tapadera diplomática estadounidense llamada Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos, la conocida y maltrecha USAID, por sus siglas en inglés, desde donde opera el fascismo a nivel global en contra de los pueblos libres del mundo. Esta secta oficial de fanáticos, interviene en todas las áreas estratégicas y las actividades de la vida cotidiana de las naciones en las que esta metida y financia, entre otras cosas, a miles de periodistas independientes, medios y agencias noticiosas como ha reportado la organización Periodistas Sin Fronteras. Desde ahí se sigue construyendo un discurso contra Cuba y su Revolución que raya en la ridiculez, desde el de “la dictadura de los Castro mata de hambre al pueblo” o «la dictadura comunista viola los derechos humanos de los cubanos” hasta mi favorito: “los comunistas comen niños”.
Mentiras construidas estratégicamente para justificar las presiones contra la Isla, mentiras que están encontrando afianzamiento en grandes mayorías en momentos en que la humanidad vive un retroceso intelectual, en un mundo en el que la ignorancia gobierna, pese y paradójicamente con el avance de la tecnología que ahora piensa y razona por el ser humano y en el que, quienes controlan esta tecnología, ven como el enemigo mas peligroso al pensamiento crítico y creativo.
Así la guerra cognitiva y la guerra cultural ganan terreno en las grandes masas para darle paso al olvido de la memoria y de la historia y justificar nuevamente genocidios, exterminios, invasiones, crímenes contra la humanidad y todo tipo de acto criminal antinatural, la perversión de un grupúsculo de cobardes y canallas operando en nombre de Dios, otra vez, o el fanatismo de sicópatas como el convicto hombrecito Donald Trump entre otros fascistas arrogantes.
Sin embargo, y más allá de estas guerras y la complicidad de periodistas sin escrúpulos y medios de comunicación vendidos y comprados con el dinero sangriento de la CIA y la USAID, durante todas estas décadas se han encargado de ocultar una guerra violenta y sistemática contra el pueblo cubano que representan verdaderos actos de terrorismo en toda la extensión de la palabra y perpetrados por comandos de la CIA directamente o financiando a los grupos antirrevolucionarios de la gusanada cubana que se arrastra en Miami, Estados Unidos y que van desde el asesinato de niños hasta el bioterrorismo, aunque suene a película de ciencia ficción.
En un documento llamado Demanda del Pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por Daños Humanos fechado el 31 de mayo de 1999 y firmado por los representantes de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Deración Estudiantil Universitaria (FEU), Federación de Estudiantes de Enseñanza Media (FEEM), Organización de Pioneros “José Martí”, Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), se demanda al gobierno de Estados Unidos mediante Proceso Ordinario ante el Tribunal Provincial Popular de la Ciudad de La Habana, por concepto de “indemnización de perjuicios” por 34. 780 millones de dólares (texto en https://share.google/).
En esta demanda y a partir de documentos desclasificados por el mismo Departamento de Estado de los Estados Unidos, que sirven como parte de las pruebas, se denuncia la guerra secreta emprendida contra la Revolución y el pueblo de Cuba, a través de acciones políticas, militares, económicas, biológicas, diplomáticas y de espionaje (sin contar los más de seiscientas conspiraciones contra la vida del Comandante Fidel Castro) a través de distintas acciones como la Operación Mangosta y el llamado Proyecto Cuba poco conocido pero el mas grande operativo de la CIA, no declarado por el Congreso estadounidense ni reconocido por Washington y por supuesto por la prensa y que son parte de esta cobarde guerra.
Las dimensiones de lo emprendido contra Cuba van mas allá de lo creíble y probablemente solamente comparable con la Alemania Nazi, por ejemplo, crímenes sistemáticos contra la población civil como la introducción del dengue hemorrágico que infectó a mas de 340 mil personas, 11 mil 400 enfermos en un solo día y que tuvo como consecuencia la muerte de mas de ciento cincuenta adultos y mas de un centenar de niños. También la introducción de venenos, toxinas mortales, productos para destruir cosechas; el virus de la fiebre porcina africana que obligó a Cuba a sacrificar mas de 500 mil cerdos para evitar la propagación. También la introducción de la fiebre amarilla, dengue y malaria a través de mosquitos arrojados desde aviones al igual que la introducción de insectos como pulgas y garrapatas infectadas con plagas; moscas domésticas con ántrax, cólera y disentería, y la lista es larga. Bueno, hasta han envenenado pozos de agua en escuelas de educación primaria. Todos crímenes de lesa humanidad y el bioterrorismo como parte del entramado en su máxima expresión y contra un pueblo libre y soberano.
El listado de ataques es muy largo e incluye el sabotaje contra la infraestructura cubana en la Isla, pero también en el extranjero con atentados en las embajadas cubanas, intentos de asesinato contra el personal diplomático. Actos criminales y terroristas contra la población civil como los disparos al azar que, desde la ex base militar de Guantánamo, hoy cárcel, se hacen contra la población civil. O el cobarde asesinato de 73 pasajeros de un vuelo de Cubana de Aviación que hicieron explotar en el aire, un crimen perpetrado por los gusanos financiados por la CIA para llevar a cabo tal canallada, entre muchos cientos de acciones a lo largo de todos estos años, que también incluyen conspiraciones para llevar acabo atentados con bandera falsa y responsabilizar al gobierno cubano de violento y provocar a Estados Unidos, tal como lo hicieron con el autoatentado de la Torres Gemelas para justificar la invasión a Irak.
En estas condiciones y con tan abrumadora evidencia, que lejos de ser mentiras son verdades desclasificadas por el propio gobierno gringo, se hace evidente y no hay lugar para el menor ápice de duda, lo que los pueblos del mundo ya sabemos: el verdadero terrorista y el número uno es indiscutiblemente Estados Unidos, son ellos la «amenaza inusual y extraordinaria» pero para la seguridad de la humanidad y del mundo y no Cuba ni los pueblos pacíficos y libres. Aquí no hay espacio para la interpretación, no hay análisis, no hay semántica, no hay suspicacias, son hechos reconocidos por ellos mismos.
Estados Unidos no tiene autoridad moral ni ninguna otra para hablar de derechos humanos o libertades cuando en su propia nación están provocando una guerra civil. Un país de drogadictos, narcotraficantes, matones, ignorantes y racistas gobernados por asesinos y fascistas, que vive una crisis sistémica comenzando por su economía. Lamentablemente, el pueblo estadounidense formado por migrantes o herederos de la migración, que es consciente y crítico y se opone a las políticas fascistas de su gobierno, pagará las consecuencias, en un futuro no muy lejano, por los delitos contra la humanidad iniciados hace dos siglos por la Doctrina Monroe. Venezuela y ahora Cuba están siendo utilizados como cortina de humo para distraer a la opinión internacional del cochinero que tienen en su propia casa.
El imperio agoniza y su caída comienza ha ser estrepitosa. Individuos como Marco Rubio actual secretario de Estado, un oscuro y siniestro personaje que opera desde las sombras cobijado en el regazo del hampón de Donald Trump, porque él solo no tiene ni la inteligencia ni las agallas para hacer nada, al igual que sus compinches en el grupúsculo de cobardes con los que se junta, deben ser erradicados de cualquier ecuación, deben ser señalados y denunciados por criminales ante las cortes internacionales de justicia. Pero lo más importante, es entender que la rapidez de la caída de la hegemonía estadounidense depende en mucho que los países del mundo se fajen de una vez, levanten la voz, le den la vuelta a las amenazas y chantajes que los tienen como rehenes de sus propias “soberanías”. El “valiente vive hasta que el cobarde quiere” versa el dicho popular y aquí el cobarde es el que está cercado y no al revés, no, no son los pueblos del mundo los que están acorralados, es Estados Unidos el que se ha ido aislando sin ayuda de nadie.
Rompamos el bloqueo contra Cuba, levantemos la voz, desmontemos el discurso estadounidense fascista e imperial que a través de redes sociales y medios de comunicación corrompidos, vendidos y cómplices despliegan con sus plumas, cámaras y micrófonos manchados de sangre, mentiras para estigmatizar y ahorcar a un pueblo que ha demostrado a través de su dignidad, su corazón, valentía y sus aportaciones a la humanidad, ser un verdadero gigante.
¡Viva Cuba libre y soberana! Patria muerte, ¡Venceremos!
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